BUROCRACIA Y VACACIONES

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

El pasado 26 de julio se quemó la maleza que ‘adorna’ desde hace treinta años el tramo final de la autopista del Saler; basura consentida a la vista de cuatro emblemas: el Museo de las Ciencias, el Ágora, el puente del Assut de l’Or y el Oceanográfico. Pero desde ese día, nadie se ha tomado la molestia de ponerse a limpiar, ordenar y asear una zona esencial en el paisaje turístico de la ciudad. Cuando le doy vueltas al asunto, me digo, no obstante, que no hay solución: que incluso en el hipotético caso de que la alcaldesa pasara por allí y diera orden de solventar el problema de inmediato, no se podría. La burocracia, la verdadera dueña de la administración junto con el sindicalismo, lo impide. Porque, para empezar, ese feísimo remate urbano de la autovía nadie sabe de quién es… razón por la que nadie lo cuidaba y se incendió. Igual como ocurre en la Calderona, que no se hace un cortafuegos porque hay que expropiar a un propietario.

La invasión de Ceuta fue muy poco después de ese incendio que no se repara. Cuando se está cumpliendo un mes de palabrería vemos con impotencia que el problema no se resuelve, que no se hace nada, que el conflicto crece y que es ahora, cuando el Amado Líder ha terminado sus vacaciones, cuando aplican medidas descartadas a principios de agosto. Prensa y oposición claman contra las vergonzosas vacaciones presidenciales. Pero nadie repara en otra verdad: que salvo Feijóo y unos pocos de los suyos, todos estábamos de vacaciones, ese derecho sagrado que nadie toca. Empezando por las estrellas de la comunicación, que no estrenan su temporada hasta septiembre, todos gozaban de ese intocable momento del año: desde los diputados y senadores, que podían haber cambiado la Ley de Extranjería en una semana, hasta los empleados de la limpieza de las calles de Ceuta. Todos.

Con un solo traductor de árabe, ¿cómo despachar cinco mil expedientes de expulsión? En los días más activos se han redactado dieciocho: la cosa no da para más. Los menores necesitan de un examen médico forense y la hipótesis de los refuerzos se ha descartado, tanto por las vacaciones como porque en Ceuta no hay lugar decente donde dormir. Y porque a un funcionario no se le puede trasladar de sitio y función sin que medie una norma muy especial que lo justifique.

No digo que Pedro Sánchez lo haya hecho bien. El oprobio que me causan sus vacaciones no cabe en este espacio. Pero él sí sabe quién manda en España. Conoce la burocracia, sabe que Marruecos golpea a Europa donde más duele y tiene claro que España está como está desde el fracaso de la Ilustración. Esto es la decadencia de una civilización. Y Sánchez sabe de sobra por qué perdimos las guerras en Marruecos y Cuba.

Fuente: https://www.lasprovincias.es