RELEVO EN LA ACADÈMIA VALENCIANA DE LA LLENGUA (AVL): MAYORÍA DE PERFILES UNIVERSITARIOS ENTRE LOS ASPIRANTES A NUEVOS ACADÉMICOS

ALFONS GARCIA / JOSÉ LUIS GARCÍA NIEVES

La encrucijada que vive la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), con la sustitución de sus últimos miembros fundadores y con la presión institucional que está sufriendo en pleno choque con las administraciones controladas por Partido Popular y Vox, comenzará a despejarse este viernes.

El pleno de hoy tomará en consideración los nombres que los académicos postulan para relevar a siete miembros tras cumplir su mandato. Como ya publicó Levante-EMV, el próximo 15 de junio abandonan la institución Artur Ahuir, Josep Palomero, el expresidente Ramon Ferrer, Jordi Colomina, ALFONS VILA (CRONISTA OFICIAL DE ALCUDIA DE CRESPINS, NOVELÉ), Àngel Calpe y la actual presidenta Verònica Cantó, con lo que estos cambios también provocarán el posterior nombramiento de nuevo presidente o presidenta. Para ocupar estar plazas (y para cumplir con la normativa de igualdad), entrarán cinco hombres y dos mujeres, alcanzado así la paridad de los miembros.

Según ha sabido este diario, el perfil universitario predomina entre los aspirantes a estas plazas. Entre los nombres que se van a postular en el pleno de hoy habrá, sobre todo, perfiles universitarios. Especialmente, de Filología. Así, algunos nombres que están sobre la mesa son los de Vicent Beltran, profesor de la Universitat d’Alacant (UA); Adolf Piquer, catedrático en el área de Catalana de la Jaume I de Castelló; el castellonense Miquel Àngel Pradilla, catedrático de sociolingüística en la Universitat Rovira i Virgili y miembro del Institut d’Estudis Catalans; o Carles Segura, también de la UA. Otro candidato de larga trayectoria universitaria sería, según la información recabada por este diario, Enric Guinot, catedrático de Historia Medieval de la Universitat de València. Se trata por tanto de un perfil muy similar al de Ramon Ferrer, uno de los académicos que salen en esta renovación, si bien con una línea profesional diferente.

Otro de los posibles aspirante sería el lingüista Josep Lacreu, jefe del equipo técnico de lingüistas de la AVL hasta su jubilación y alguien muy respetado en la institución. Fuera del ámbito estrictamente universitario se barajaría el nombre de Toni Sabater, abogado, escritor, editor (Llibres de la Drassana) y crítico literario en Levante-EMV. De estos siete nombres deberían salir los cinco nuevos académicos.

Por otro lado, para cubrir las dos vacantes que deben ser ocupadas por mujeres habría una terna de candidatas, según los datos de este diario. En las quinielas aparecen la periodista (ex de RTVV) y editora de Vila-real Susanna Lliberós y la técnica lingüística en Silla y profesora asociada de la UV Empar Minguet.

Un caso singular podría ser el de Maria Isabel Guardiola. La profesora de la Universidad de Alicante fue académica entre 2017 y 2021. Entró tras el fallecimiento de JOSEP LLUÍS DOMÈNECH (fue cronista de ALBERIC, ADJUNTO DE JÉRICA) y abandonó la institución en el proceso de renovación interna de 2021. Dejó buena huella y ahora sería una de las candidatas a regresar y reforzar la presencia, además, de materia gris desde Alicante. En este sentido, no hay impedimento legal para la designación de miembros que han estado ya en casa. En las conversaciones entre académicos para plantear una lista de posibles aspirantes, han surgido los nombres de otros excomponentes del ente, aunque finalmente no han prosperado.

Un padrino y siete avales

Estos son los nombres. El sistema que rige la elección es la cooptación, es decir, que son los académicos los que escogen a los nuevos miembros. No puede entrar cualquiera. Según la ley de creación de la AVL (artículo 10), se exige como requisito tener la condición política de valenciano y ser expertos en valenciano con una acreditada competencia científica y académica o destacadas personalidades de las letras o de la enseñanza en materia lingüística o una producción reconocida en el campo del valenciano o la cultura valenciana.

A diferencia de la elección fundacional, que fue política (PP y PSPV negociaron los nombres) y donde se designaron nombres de todas las sensibilidades (desde profesores miembros del IEC a otros procedentes de la RACV, contraria a la unidad de la lengua), el criterio en las posteriores renovaciones ha sido más técnico, sin dejar de lado otros perfiles profesionales y la conexión con diferentes ámbitos de la realidad.

Ahora son los propios académicos los que postulan los nombres. Eso sí, se reclama un mínimo de siete avales para cada aspirante. A partir de este momento, comenzará un debate donde según se buscará alcanzar el mayor consenso. Casi como en una elección papal, puede haber varias votaciones en diferentes plenos, con el 15 de junio como fecha límite para la renovación.

Fuente: https://www.levante-emv.com