
HENRI BOUCHÉ, CRONISTA OFICIAL DE BORRIOL
Como cada miércoles, hoy trataremos de un oficio perdido en nuestra tierra en menos de medio siglo: el femater, que hoy, en otro sentido y por otros motivos, lo que llamamos basura o el basurazo está de actualidad en la capital y en los pueblos. Y es que cuando la butxaca se resiente, las cosas cambian y la percepción es diferente. Pero la cosa viene de lejos.
Había un personaje en la antigua Roma, emperador, por nombre Constantino y por oficio despectivo, Coprónimo, algo así como recogedor o encargado de cierto tipo de basura. Era la época de la regulación de los molestos desperdicios, seguramente cuando se pensaba en la Cloaca Máxima, fossat o claveguera, para dar salubridad a la ciudad. Nacieron entonces los que llamarían els fematers, un gremio que solo en la ciudad de València llegó a congregar a más de cuatrocientas personas hace apenas un siglo.
Iban por calles y plazas (generalmente mozalbetes de 14 o 15 años) llamando a las puertas de las casas al grito de “Ama!, hi ha fem?” y recogían, además, en un capazo de esparto la suciedad depositada en las calles.
Era el nuevo oficio de femater, vigilado y, en su caso, ya multado y demandado por la autoridad exigiéndole la llicència, antecedente del actual basurazo, más o menos.
Progrés
Avui el femater ja no existeix com a tal: el món ha progresat i l’ofici s’ha oficialitat i depén de l’Administració oficial, del funcionariat corresponent.
És el progrés. Les boteres, les clavegueres i fossats ho han transformat tot. El món s’ha fet més net i, sens dubte, millor. Altra cosa és la butxaca.
