EL ABANICO, AHORA SÍ, YA ES DE VALENCIA

LAURA GARCÉS

Ahora sí: el abanico ya es valenciano. Desde este martes cuenta con la etiqueta que lo distingue frente a todos los demás: Abanico Valenciano, con letras doradas sobre fondo negro es el distintivo que le concede personalidad propia. Ya no es abanico español porque por algo las artesanales piezas que se baten contra el aire tienen en esta tierra su cuna y también su casa principal. A partir de julio desaparecerá la denominación Abanico de España para dar paso a ete nuevo como sello de distinción que bien suena a denominación de origen, aunque no es lo mismo por no tratarse de productos agroalimentarios. Además, cada unidad irá acompañada de un QR que permitirá conocer de qué taller valenciano han salido las piezas que de esta manera serán únicas.

Pero, cuidado. Para que un abanico luzca la preciada nueva etiqueta tiene que estar realizado de manera artesanal en su totalidad. El varillaje, el entelado, la pintura, todos los pasos que comporta el proceso para disponer de una de estas obras han de pasar por un proceso artesanal, como relata Jesús Muñoz, presidente del Gremio de Maestros del Abanico Valenciano. Supone sin duda un empujón para un producto que desde la Comunitat viaja por todo el mundo.

El proceso para que estas pequeñas obras de arte se inscriban en el registro de indicaciones geográficas de la Unión Europea está en marcha. Se ha solicitado la inscripción en ese listado. El camino está iniciado. Conseguida la etiqueta Abanico Valenciano, las piezas ya cuientan con la enseña que le concederá oficialidad más allá de las fronteras españolas. La acreditación también es europea.

Y es que tomar entre las manos un abanico es disfrutar de una pieza de larga tradición en la cultura valenciana. El inconfundible sonido del abrir y cerrar el ‘palmito’ siempre acerca a Aldaia, como el productor por excelencia, pero no hay que reducirse sólo a esta localidad. También Godella, Quart de Poblet, Alaquàs y la ciudad de Valencia tienen su papel en la producción artesanal que desde hace varios siglos está asentada en la Comunitat. Ya en en 1857 Aldaia contaba al menos con 18 familias de abaniqueros, según el historiador JOSEP RAMON SANCHIS (CRONISTA OFICIAL DE ALDAIA), tal como aparece en documentación del MUPA (Museu del Palmito de Aldaia).Todas las localidades mencionadas podrán acogerse a la nueva etiqueta siempre que cumplan los requisitos.

Jesús Muñoz, autor del diseño de la eqtiqueta, se ha mostrado muy satisfecho ante este nuevo paso que lleva a que «el abanico ya sea valenciano, aunque hasta julio coexistirá con la marca abanico español». Muñoz ha hecho hincapié en que se trata de un objeto que «tiene éxito entre los extranjeros, los turistas lo buscan mucho». Pero no menos los españoles que apuestan fuerte por las piezas de lujo «para bodas y también en el caso de Valencia para el universo fallero».

Al hilo de estas afirmaciones el presidente del gremio lanza un mensaje al mundo de la moda para que el abanico forme parte «como complemento para los modelos» que salen de los ateliers. Muñoz considera una buena iniciativa que «la moda los incorpore» a su universo, algo que asegura que grandes firmas internacionales sí que lo han hecho.

La nueva etiqueta lleva escrito en sus genes una aportación positiva para alcanzar un objeto íntimamente vinculado con la cultura valenciana, y a partir de de este martes mucho más. Queda una asignatura pendiente: «La formación. Las instituciones tienen que apoyar la creación de escuelas para la formación de todos los especialistas que intervienen en la ejecución de un abanico». Es necesario para la renovación generacional de un hacer artesanal al que todavía le queda mucho que contar más allá de las fronteras españolas.

Fuente: https://www.lasprovincias.es