
JOSÉ LUIS G. LLAGÜES
La urbanización «El Pilar» de Ontinyent está ubicada a las afueras de la capital de la Vall d’Albaida. Está trufada de chalets e inmuebles unifamiliares de notables dimensiones y los datos oficiales confirman que la renta per cápita media en la zona es de las más altas de la localidad. Sin embargo, la finca que dio nombre a este diseminado se encuentra en un estado total de abandono. Y está a la venta en portales web de compraventa inmobiliaria por un montante de 472.000 euros.
La historia de la propiedad es bastante conocida. En la página web «Ontinyent Rural» la describen como «una de las fincas más emblemáticas de Ontinyent. Tanto, que incluso ha acabado dando nombre a la urbanización que lo rodea. Tradicionalmente, se ha destinado al cultivo de la agricultura a través de los cereales, olivos y viña». Y hacen un estudio pormenorizado de algunos de sus dueños más conocidos: «En el año 1922 Peregrí Valls adquirió la pequeña construcción primigenia y la amplió, destinando la infraestructura al cultivo y elaboración del vino. Es en este contexto que construyó la bodega que después llenó con toneles de 4.000 y 6.000 litros que llevaron en tren desde la casa Damm de Barcelona, recuperándolas para el vino».
«Gracias al impulso de Peregrí Valls la finca se convirtió en un centro de gestión de la uva en Ontinyent. Allí acudían labradores a vender el producto que cultivaban. Tal fue su importancia que hasta el 70% de la uva que elaboraba la bodega era cultivada fuera de la finca, lo que fomentaba un cultivo tan extendido a nuestras tierras».
También citan a Antonio Vidal -que adquirió la finca- y al vinatero local conocido como «Leandro»: «En el año 1953, después del impulso que Antonio Vidal dio en la misma dirección, empezó a elaborar vino en la finca ‘Leandro’, conocido vinatero de Ontinyent que todavía comercializa su propio vino con un impulso nuevo gracias al empujón cualitativo que han sabido darle sus nietos. Su trabajo duró hasta el 1996, año en que ‘Leandro’ abandonó la elaboración del vino a la bodega y que supuso la desaparición de la mencionada actividad a la finca de Pilar. El sueño que puso en marcha a principios de siglo Peregrí Valls llegaba así a su fin». Y mencionan «la situación de abandono que vive la finca. A pesar de su antiguo esplendor, su ubicación, el entorno habitable y las inmensas posibilidades que presenta, parece que sus propietarios han decidido dejarla arruinarse». Finalizan mencionando una anécdota: «Los toneles que llevó Peregrí Valls para meter el vino, todavía hoy se pueden ver allí donde antes, hace tiempo, estaba ubicada la bodega».
«Hay más casos de este tipo»
ALFRED BERNABÉU, CRONISTA OFICIAL DE ONTINYENT, conoce la historia de la finca «el Pilar». Y confirmó que no es una situación singular: «Hay otras propiedades de este tipo a la venta en la localidad. En la década de los años 20 vino un señor de València, Peregrí Valls, compró la finca y la bautizó como ‘el Pilar’. Luego lo adquirió Antonio Vidal, un prohombre en la ciudad, que fue presidente de la caja de ahorros local. Creo que luego los herederos la vendieron a Construcciones Francés. Tiene una fachada protegida. En la finca también hay una especie de balsa que recogía aguas pluviales. Es una propiedad de una extensión importante, en una zona donde chalets más pequeños se vende por precios altos».
11.235,25 metros cuadrados
La finca está presente, al menos, en dos anuncios diferentes. En uno de ellos se oferta como «excelente oportunidad para comprar este solar urbano con superficie registral de 11.235, 25 m2 y con edificación de uso Terciario, con superficie construida de 2.816m2 en estado de abandono y con fachada protegida». Y exponen que «está dentro del Plan de Ordenación dentro de la Unidad de Ejecución III del Plan Parcial El Pilar. El Plan General califica el suelo como suelo urbanizable y asigna uso TEA, Terciario Edificación Abierta».
En el otro anuncio, especifican que «se trata de un edificio protegido, en mal estado de conservación, con destino a uso comercial sito un entorno de urbanizaciones. Se encuentra desocupado y en estado de abandono». Exponen que «el uso dominante es el terciario, que incluye actividades económicas que no son ni industriales ni residenciales». Así, defienden que puede tener un uso comercial ( tiendas, supermercados y centros comerciales), administrativo (oficinas y despachos profesionales) y hostelero (restaurantes, cafeterías y hoteles». Y apostillan que «tras modificaciones recientes del PGOU, se ha incluido explícitamente el uso de estaciones de suministro de carburantes (gasolineras) como compatible en zonas TEA».
La finca «El Pilar» está incluida en el catálogo de bienes protegidos del medio rural elaborado en el año 2006 por el Ayuntamiento. En la fachada se puede ver el año de construcción (1926) y el nombre de la finca. Hace 20 años, se definía su estado como «bueno». En la actualidad, las cosas son distintas.
Fuente: https://www.levante-emv.com
