
ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA
No piensen que me vaya a entretener en temas políticos, y menos en vacaciones parlamentarias. Ni me voy a referir a una Agrupación Carnavalesca emeritense que hace disfrutar a sus seguidores, en esos días anteriores a la Cuaresma. Ni tampoco lo voy a hacer aproximándome a esa frase como recurso que dice: «cualquier tiempo pasado fue mejor», que se desliza entre los versos de Jorge Manrique en su poema «Coplas a la muerte de su padre».
Aunque hay quién considera que es anterior y la incluye en el Antiguo Testamento, en boca de un sabio israelita para censurarla. Efectivamente, tal vez así sea, y que el tiempo vivido deje buenos recuerdos. Sin embargo, realmente voy a rescatar algunas cosas pasadas de hace cuatro lustros en nuestro municipio en el mes de agosto. Pensando que, parece que fue ayer cuando publicamos la última Riá, y realmente hayan transcurrido tan sólo quince días. Luego, es cierto que esto, ya no hay quién lo pare, pues se va terminando este mes que tiene el refrán que dice «por San Bartolomé, el verano se fue». Y hoy, es la festividad de este apóstol del que existe un retrato en el Apostolado del Santuario de Nuestra Señora de Monserrate, que nos vislumbra la llegada del próximo mes en el calendario: «septiembre, el que no tenga ropa que tiemble». Así que, esto ya no hay quién lo pare, y…dentro de unos meses, Navidad.
Y recordando cosas de hace veinte años, en este día, festividad del amigo del Apóstol Felipe, en la pedanía oriolana que lleva por nombre San Bartolomé, se celebraba su día grande el día 24 de agosto con la tradicional procesión de su Patrón. Las fiestas se inauguraron el sábado día 20 con el pregón a cargo del alcalde, José Manuel Medina Cañizares, actuando la víspera el grupo «Camela». En sucesivas fechas se efectuaron otros actos como la «caza del pollo». Toda la organización de los festejos estuvo a cargo de la Comisión formada por: Francisco Velasco, Antonio Ruiz, José Martínez, entre otros, coordinados por el pedáneo José María Ortiz.
Por otro lado, en El Escorratel, las fiestas también se llevaron a cabo de la mano de la Comisión integrada por: María José Ortega Cuartero, Judith Córdoba Casanova, Miguel Vera Pérez y María Menárguez. Los cargos de Reyes de la Fiesta fueron ostentados por Inmaculada Caselles Baeza y Rubén Martínez. El día 19 de agosto, el recinto Alegoría acogió la primera edición del «Festival Escorratarok».
En este mes se desarrollaban una serie de actividades culturales e infantiles en las pedanías de La Matanza, Camino de Enmedio-Arenal, Desamparados, Media Legua, El Mudamiento, Raiguero de Bonanza, Molins, Torremendo, Media Legua, Arneva, Virgen del Camino, Hurchillo y La Campaneta, en las que se incluyó proyecciones cinematográficas, teatro y títeres. Dentro de Ocio-Estío 2005, destaca la realización de un ciclo de cine de verano en la Glorieta de Gabriel Miró del 16 al 25 de agosto, incluyendo películas de la serie de «Harry Potter» y «El Aviador», entre otras. Se calcula en unos mil espectadores los que asistieron cada noche.
En otro orden de cosas, el 2 de agosto comenzaba el Campamento Urbano de Orihuela y pedanías en el Colegio Miguel Hernández, en el que participaron 150 jóvenes, de los que un 10% pertenecen a La Aparecida y Desamparados. Entre las actividades desarrolladas destaca una excursión por las calles y plazas de Orihuela, en la que se les instruyó sobre las distintas especies de árboles plantados en la ciudad.
El mes de agosto de 2005, fue de celebraciones dentro de los conventos femeninos oriolanos, como las bodas de oro como profesas, de las religiosas sor Emilia y sor Teresa, pertenecientes a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, a cuyo cargo se encontraba el Asilo.
En esas fechas, la primera de ellas desempeñaba las tareas de portera y la segunda ejercía su trabajo en la sacristía. Por otro lado, las religiosas agustinas del Convento de San Sebastián, el último fin de semana del mes de agosto efectuaron una serie de actos religiosos y sociales en honor de su fundador, San Agustín.
En este mes, se nos recordaba el aniversario de la entrega en años anteriores de algunas distinciones por parte del Excmo. Ayuntamiento. Así, el 20 agosto 1910, era nombrado Hijo Adoptivo, Trinitario Ruiz Valarino, vástago de Trinitario Ruiz Capdepón; Bernardo Ruiz Navarrete, «El Pipa», el 7 agosto de 1951, tras su triunfo en el Tour de Francia le era concedida la Medalla de Plata de la Ciudad de Orihuela. Y, años después, la olímpica Carolina Pascual Gracia, el 26 agosto 1992 recibía la distinción de Hija Predilecta.
Pero, no todo era festivo pues, a finales de agosto se producía un rebrote de la plaga de mosquitos, que se intentaba controlar desde hacía cuatro años mediante fumigación en el arbolado de los jardines y aledaños del río. La presencia de estos cilícidos de la familia de los dípteros debió de ser notada tanto por los oriundos como por los foráneos que arribaban desde otros lugares. Aunque, creo que, todavía no habían llegado los «aedes albopictus», o sea los mosquitos tigre.
Y de aquellos visitantes podemos decir que, a primeros de agosto, la concejala de Turismo Mónica Lorente Ramón afirmaba que la ocupación hotelera era de una media del 90%, notándose un incremento en ciudadanos británicos en la costa. Al respecto la ocupación en Orihuela Costa, fue la siguiente: en Hotel Montepiedra (100%), Hotel Golf Campoamor (100%), Hotel la Zenia (90%), Hotel Palmera Beach (95%), Apartotel Sol (90%), Apartotel Playa Marina (90%), Apartotel Villa Golf (85%). En la ciudad, la ocupación en dichas fechas, fue del siguiente orden: Casa Rural Lo Soto (100%), Hostal Teodomiro (90%), Hotel Palacio de Tudemir (50%). Por otro lado, en la segunda quincena de agosto la ocupación hotelera, en Orihuela Costa fue del 100%.
La mitad de los turistas españoles procedían de Madrid y de Castilla León, seguidos por el País Vasco y otras localidades del norte de España. Los visitantes de los países europeos, eran en un 40% británicos, seguidos por alemanes, daneses, suecos y finlandeses.
En referencia a los alojamientos turísticos, hay que destacar el proyecto relacionado con el turismo rural, con la creación en el paraje de San Cristóbal, enclavado en la ladera de la Sierra de Orihuela, entre las pedanías del Raiguero y del Rincón de Bonanza, de cabañas de alojamiento y zonas de acampada, tras el convenio suscrito por el Ayuntamiento y Proder-Vega Baja, habiéndose previsto su implantación para el año siguiente.
El mes de agosto de 2005, tal vez igual que al presente estaba marcado por el turismo y las fiestas. Sin embargo, entonces había otros asuntos que preocupaban como la demolición de la que se había dado por denominar «Casa del Inquisidor», habiéndose denunciado este hecho ante el Defensor del Pueblo. Por otro lado, se producía el derribo parcial sin licencia de la techumbre y del interior de la que se había denominado como «Casa racionalista», ubicada en la Plaza del Teniente Linares.
Así mismo, se volvía a reclamar un riego de socorro por los agricultores, reconociendo la Confederación Hidrográfica del Segura que la falta de agua en la Vega Baja era debida a las sustracciones que se producían aguas arriba. Por otro lado, el 2 de agosto se adjudicaban las obras de conexión de la Ronda de Orihuela con la A-7.
En aquel mes de agosto, se reforzaba los controles de acceso y salida de Orihuela por La Matanza, por Beniel y Santomera, debido a la oleada de robos en dicha pedanía y en el centro de la ciudad. Ante esta situación, se anunciaba que los vecinos de La Murada tenían intención de organizar patrullas nocturnas para combatir la inseguridad. Dichas patrullas estarían formadas por dos vecinos subidos en un coche recorriendo la pedanía desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana.
Efectivamente, aunque esto, ya no hay quién lo pare, es posible que los oriolanos pensaran lo mismo hace veinte años. Aunque, no se detuvo el turismo ni los mosquitos y la inseguridad ciudadana. Esperemos, si vivimos dentro de otros veinte años, no tener que repetir que esto ya no hay quién lo pare.
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