Arxiu mensual: desembre de 2015

SANT JOAN LLORA A EDMUNDO SEVA

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Cientos de personas acuden al tanatorio Santa Faz en el último adiós al exalcalde socialista que falleció el viernes.

Un reflejo de su capacidad conciliadora y carácter amable, capaz de llegar a todos, vecinos, amigos y hasta adversarios políticos. A lo largo de toda la jornada de ayer el tanatorio Santa Faz se convirtió en el escenario de un homenaje al que fuera concejal de Sant Joan d’Alacant durante dos décadas, alcalde en la etapa 2007-2011 y diputado provincial de 2011 hasta este mismo 2015. Edmundo Seva García (61 años) se fue muy pronto, este era uno de los comentarios en lo que coincidían muchas de las personas que quisieron acercarse ayer a despedirse «de la persona», como expresó el CRONISTA DEL MUNICIPIO (de Sant Joan d’Alacant), ISIDRO BUADES.

Todo el «seu poble» se acercó a trasladar sus condolencias y mostrar su dolor ante la pérdida de un hombre que sentía devoción por su familia y por su localidad. Políticos, vecinos, amigos y familiares quisieron acompañar en este último momento a Edmundo Seva. Compañeros del PSPV-PSOE pero también de otras agrupaciones locales se dejaron ver ayer en el tanatorio del municipio. El presidente del Consell y secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, también se trasladó al tanatorio Santa Faz, tras un acto de precampaña en Alicante donde se celebró un minuto en homenaje a la figura de Edmundo Seva.

«Era previsible, todo el pueblo asistiría a la despedida de Edmundo pero también muchos compañeros de Diputación y representantes de toda la provincia se acercaron a Sant Joan», señaló ayer el alcalde del municipio, el socialista Jaime Albero.

El Ayuntamiento aprobó ayer por decreto el pésame oficial por el fallecimiento del exalcalde, en el que se expresa un profundo respeto por los deseos de la familia de realizar una despedida íntima, por lo que no se establece luto oficial ni ningún otro acto similar. «Más adelante plantearemos algún homenaje de forma institucional y también desde la agrupación local, no debemos olvidar que Edmundo Seva era presidente de honor del PSOE en Sant Joan y uno de sus fundadores», detalló el primer edil, quien subrayó que cualquier acto en honor de la figura de Seva será consensuado previamente con su familia.

Diferentes agrupaciones del municipio mostraron ayer sus condolencias y se debió habilitar una segunda sala velatoria donde se depositaron coronas de flores de la Asociación de Comerciantes y Empresarios; la Hoguera Maisonnave; «su» penya barcelonista; la Junta Mayor de Cofradías; las Reinas 2008/2009; de los representantes de las Fiestas de Benimagrell en cuyo lema se podía leer «al nostre pregoner», entre muchas otras muestras de afecto y cariño.

Fuente: http://www.diarioinformacion.com

LAS JORNADAS COLOMA EXPONDRÁN LA OBRA DEL PRIMER CONDE DE LA CIUDAD Y NOS SITUARÁN EN LA ELDA DEL SIGLO XVI

LAS JORNADAS COLOMA EXPONDRÁN LA OBRA DEL PRIMER CONDE DE LA CIUDAD Y NOS SITUARÁN EN LA ELDA DEL SIGLO XVI

La concejala de Cultura, Belén Alvarado, ha presentado esta mañana las Jornadas Coloma, junto con GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA y uno de los ponentes de las jornadas que se desarrollarán en la Casa Viuda de Rosas del 26 al 28 de octubre. Están basadas en la vida y obra de Juan Coloma y Cardona, primer conde de Elda que vivió durante los años 1522 a 1586. Un noble, militar y escritor que ostentó una gran relevancia y poder.

Estas jornadas surgen de la publicación del libro “La obra de D. Juan Coloma y Cardona”, del profesor de la Universidad de Salamanca Pedro Cátedra García, que a la vez es director del Instituto Universitario de Estudios Medievales y Renacentistas de dicha universidad, tal y como ha explicado la concejala. Fue ella misma quien se puso en contacto con él al conocer la existencia del libro y le invitó a presentarlo en Elda.

Belén Alvarado ha explicado que en el momento que aceptó el profesor se buscó una fecha y se pensó en complementar esta actividad con otra serie de ponencias creando así estas jornadas que espera que tengan continuidad.

Por su parte, EL CRONISTA OFICIAL DE ELDA ha dado las gracias a Alvarado por organizar estas jornadas, ya que asegura que un grupo de investigadores, donde está incluido, llevan mucho tiempo reclamando que se preste atención a la familia Coloma. Según Gabriel Segura, esta familia supone un hito histórico dada la importante participación que tuvo en la España de los siglos XVI y XVII.

En las jornadas participa también Miguel Ángel Guill Ortega, investigador de la familia Coloma, el profesor Ángel Luís Prieto de Paula, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alicante, Rafael Carcelén, profesor y poeta, Y GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ELDA.

Todos los ponentes tienen un alto nivel de conocimiento de la época medieval, del condado de Elda y de la vida y obra de Juan Coloma. Y en particular de Pedro Manuel Cátedra, que además de en Salamanca imparte clases en la universidad de Oxford y es un erudito en el tema.

Por ello la edil ha animado a la ciudadanía de Elda y comarca a asistir a estas jornadas donde van a conocer una Elda medieval, van a disfrutar de la poesía de la época, así como de anécdotas y curiosidades, incluso de una exhibición de esgrima, a cargo de la Escuela de Esgrima de Elda.

El lugar elegido para la celebración de las jornadas es la Casa Viuda de Rosas y se dividirán en tres sesiones los días 26, 27 y 28 de octubre a las ocho de la tarde.

Fuente: http://www.elperiodic.com

APAGAFUEGOS

APAGAFUEGOS

Años ochenta del pasado siglo. Personal del cuerpo de bomberos de Torrevieja.

LAS ERAS FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Las ordenanzas municipales de 1895, establecen que la persona que advirtiera o notara fuego, fuera o no vecino de la casa en que ocurriera, debía dar aviso a un sereno o agente municipal para que éste lo hiciera a la iglesia, debiendo tocar el campanero toque de alarma hasta que cesara el peligro.

En cualquier hora de la noche en que ocurriera el incendio, los serenos lo debían de avisar con voz fuerte e inteligible el punto donde sucedía, debiendo los vecinos franquear todos los pozos inmediatos y los aguadores estaban obligados a acudir inmediatamente con la cuba llena, para verterla en el fuego, volviendo por más que se necesitaran, llenándolas en los puntos más cercanos. La autoridad debía de mantener el orden y dictar las disposiciones en la operación

De grave se puede calificar el incendio de una farmacia ocurrido en enero de 1885, salvándose sus dueños, que se vieron en la necesidad de atravesar por entre las llamas. Aun de mayor importancia fue el declarado, el 31 de marzo de 1887 en el establecimiento de ultramarinos situado en la calle de Riego, número 38, que quedó totalmente destruido. El 1 de junio de ese mismo año, por la noche, se declaró un incendio en el establecimiento de licores de Antonio Lorquí, ocasionando algunos desperfectos en el local.

A mediados de septiembre de 1889, por la noche, se declaró un fuego en el teatro, al haberse caído un quinqué del escenario y arder inmediatamente el petróleo. Al momento acudieron varias personas y lograron sofocar las llamas, ante el susto y la confusión entre la numerosa concurrencia de espectadores.

El jueves 12 de diciembre de 1890, a las siete y cuarto de la noche, ocurrió una explosión en el molino de sal de Manuel Ballester, derrumbándose el edificio y los contiguos, ocasionando grandes desperfectos en los edificios cercanos. El vecindario se precipitó a las puertas de sus casas y una blanquecina columna de humo indicó el lugar de la catástrofe. El pueblo entero corrió hacia el lugar, encontrándose con un cuadro verdaderamente desolador. Despreciando el peligro que amenazaban algunas paredes próximas a derrumbarse, se arrojaron a remover las ruinas logrando extraer a un niño de nueve años vivo y sin contusión alguna; pero desde aquel momento todo lo que se extrajo fueron cadáveres horriblemente destrozados entre los que estaba a una niña; un niño de pecho, tres mujeres y un hombre.

 

Hasta las dos de la madrugada se habían extraído de las ruinas los cadáveres de cuatro operarios, de tres mujeres y el de un niño, habiendo varias personas heridas. Milagrosamente se logró sacar con vida de los escombros, en donde quedaron enterrados, un matrimonio y dos niños.

A las dos de del mediodía del 14 de diciembre, fueron trasladados desde el Hospital de Caridad al cementerio parte de los restos de las víctimas que ocasionó el siniestro. El carro fúnebre llevaba dos grandes cajones y una caja, en los que se encerraban seis cabezas y fragmentos de cuerpos. A pesar de lo lluvioso y desapacible de la tarde, numerosas personas acompañó al cortejo fúnebre hasta su última morada. Algunos de los heridos quedaron graves.

En mayo de 1909 se incendió en la tahona propiedad de Eusebio Gilabert, y a comienzos de abril de 1912, otro gran incendio se declaró en el establecimiento de sombrerería de Enrique Cánovas, destruyendo por completo el edificio y todos los géneros.

En la madrugada del 29 de septiembre de 1915, el fuego destruyó la casa y el obrador de la panadería de Francisco Jiménez, amenazando a toda la manzana. Fueron muy importantes las pérdidas materiales, aunque no ocurrieron desgracias personales; y en la madrugada del 1 de abril de 1916, otro incendio destruyó la tienda de tejidos de Manuel Carcaño Moreno. Las pérdidas ascendieron a cuarenta mil pesetas.

El 10 de mayo de 1961, sobre las 4 de la madrugada se declaró un incendio en la toldilla de popa del buque sueco ‘Skagerack’, atracado en el muelle de poniente. La guardia civil, el personal de servicio a bordo y el de vigilancia en el muelle lograron extraer aún con vida a dos marineros y el cadáver de Knut Johansen.

El 2 de septiembre de 1972, por la noche, se movilizaron una buena parte de los parques de bomberos de Alicante y Elche, además de alguna sección de apagafuegos de Guardamar y Orihuela. El motivo fue fuego producido en el buque chipriota ‘Ypermachos’ atracado en el puerto de la sal. Hubo mucho humo y llamas pero afortunadamente no hubieron víctimas.

El martes 24 de septiembre de 1974, a las ocho y treinta y cinco minutos de la tarde, ardió un quinto piso del Edificio Centro, en la esquina de las calles Azorín y Fotógrafos Darblade. Mucho humo y fuego salía por una de las ventanas; Julio Mateo Freixa, en funciones de alcalde, dirigió las operaciones de extinción. Guardia civil, policía municipal y voluntarios sofocaron el incendio a base de cubos y mangas de plástico. Acudió la cuba del Ayuntamiento y una particular. Los bomberos de Orihuela llegaron en treinta minutos y veinticinco los de Elche, cuando ya se había extinguido el incendio a base de arcaicos procedimientos. Resultó el piso y el mobiliario bastante dañado, no habiendo desgracias personales.

En junio de 1983, se inauguró el primer Parque de Bomberos de Torrevieja, paradójicamente y de forma provisional en el edificio que había acogido una antigua Fábrica de Cerillas, destinada, en 1928, a Casa Cuartel de la Guardia Civil.

Se puso en funcionamiento con trece bomberos contratados provisionalmente por el Ayuntamiento hasta la realización de oposiciones convocadas por el Consorcio para el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de la Vega Baja de la Diputación Provincial. En la inauguración se efectuó una simulación de incendio en la zona del puerto, teniendo los novatos bomberos que desarrollar sus aprendizajes ante la expectación de un numeroso público.

Fuente: http://www.laverdad.es

AL QUE TANTO DEBE ORIHUELA

ANTONIO LUIS GALIANO CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Hay dos fechas en el año que cuando se alcanzan me traen algunos recuerdos, tanto de la juventud como de la madurez. Me refiero a este 30 de octubre y al 28 de marzo, alfa y omega en la vida de un inmortal poeta, del que hace no mucho tiempo alguien con responsabilidad institucional y política dijo que, «Orihuela, no le debe nada a Miguel Hernández». Desde entonces, con un profundo respeto, cada vez que me refiero a él públicamente, por escrito o de palabra, suelo decir: «al poeta, al que tanto debe Orihuela». No exagero con ello, pues los que por una causa u otra recorremos los caminos cuando nos preguntan de dónde somos, o nuestro lugar natalicio, y decimos ‘Orihuela’, siempre se nos responde con «su pueblo y el mío», de cuya frase no es solo culpable Miguel, sino también Ramón Sijé, su «compañero del alma, compañero», a quien dedicó su rabiosa, resentida y dolida elegía.

Y como decía, se agolpan recuerdos de aquellos años de haber dejado atrás la niñez y empezando a vivir la adolescencia. Recuerdo en el despacho de mi padre un libro con el título ‘Miguel Hernández. Obra escogida. Poesía-Teatro’, editada por Aguilar en Buenos Aires, en 1958, con prólogo de Arturo del Hoyo. A éste, con motivo del cincuentenario de la muerte del poeta en el I Congreso Internacional que se celebró en Alicante, le rogué que me lo dedicase, y así lo hizo «con un gran abrazo», el 26 de marzo de 1992.

Junto a este ejemplar, estaban los números 1, 2, 3 y 4 de ‘El Gallo Crisis’, el auto sacramental ‘Quien te ha visto y quien te ve y sombra de los que eras’, editado por la revista ‘Cruz y Raya’ que, por cierto mi padre lo prestó a alguien del seminario y de ese ejemplar nunca más se supo, al igual que le ocurrió a ‘Noticia sobre Miguel Hernández’ de Juan Guerrero Zamora, editado en ‘Cuadernos de Política y Literatura’, en 1951, que también recorrió entre las manos de seminaristas, desapareciendo. Sin embargo, años después, 1985, adquirí otro ejemplar en la Librería A. Batlle, en la calle Paja de Barcelona, por el precio de 1.500 pesetas. El 12 de febrero de 1991, con ocasión de una visita de este autor a Alicante le solicité que me lo dedicara, tal como hizo, indicando «que me trae este raro y olvidado libro».

Esta es la presencia en mi memoria de Miguel Hernández, en la biblioteca de mi padre, y en aquella se funden otros recuerdos entre amigos de siempre, en momentos que estudiábamos sexto de Bachillerato, y nos juntábamos en el domicilio del abogado y por mí muy respetado, Manuel Martínez Ros. Allí, con quince o dieciséis años, con Manolo Martínez García de Otazo como anfitrión, escuchábamos discos traídos desde México, con poemas de Miguel recitados por Paco Rabal, entre ellos ‘Como el toro he nacido para el luto’. Recuerdo que nos reuníamos en el comedor o en el salón de la casa, junto con Manolo, Aníbal Bueno Esquer, Miguel Terrés Hernández, Antonio Bolinches, Julio Aparicio, Jesús Moya Cartagena, Rafael Riquelme Alonso, José Luis Escudero Lucas y Luis Miguel Ros Linares. En otras ocasiones era en casa de este último en la que los poemas de Miguel estaban entre nosotros. Y, como era época de emular grandes hazañas literarias, quisimos publicar una revista. Lo conseguimos, eso sí, a máquina de escribir y contando solamente con seis ejemplares. En un principio aparecía con el título ‘Anhelo’, que fue tachado con bolígrafo y sustituido por ‘Inquietud’. En esta joya bibliográfica adolescente colaboramos: Miguel T. (Terres) Hernández, que además de dos poemas llevaba un breve ensayo titulado ‘La vocación’; Manolo Martínez (García de Otazo); Jesús M. (Moya); R.R. (Rafael Riquelme); A. Luis G. (Antonio Luis Galiano); A. (Antonio) Bolinches. El encargado de pasarlo a máquina fue Jesús Moya, utilizando papel cebolla tamaño cuartilla.

Son recuerdos como decía que surgen en estas fechas, al igual que otros de años después, ya en madurez, como el I Congreso Internacional dedicado al poeta, en el que, por haber llegado tarde no estaba prevista mi participación en ninguna de las ponencias, y al haber fallado María Asunción Mateo, esposa de Rafael Alberti, se me pidió que cubriera el hueco, con mi comunicación, ‘Los factores determinantes de las condiciones de trabajo en la obra hernandiana’, que no fue publicada en las Actas, y no quiero pensar quién fue el culpable de ello. Allí estuvimos junto con Gloria Aparicio, que presentó un trabajo que fue muy alabado y tuve la suerte de conocer personalmente a hernandianos de la primera época, como Claude Couffon, Elvio Romero, Darío Puccini, Marie Chevalier, Leopoldo de Luis, José María Bacells y Juan Cano Ballesta, entre otros. Por supuesto, me viene a la memoria, Ramón Pérez Álvarez, primo de mi madre, que me puso en contacto con Eutimio Martín. Así como otros amigos de mi padre del círculo de Miguel, tales como Francisco de Díe, Jesús Poveda, Juan Bellod Salmerón, Augusto Pescador, Tomás López Galindo. Incluso alicantinos de adopción como Vicente Ramos y Manuel Molina.

Pasará el tiempo y serán incursiones en recitales y en la música gracias a Miguel, como ‘Me llamo barro. Una vida entre poemas’, interpretado por Manuel Cañizares Llanes, y ‘La Música en la vida de Miguel Hernández’, con la Orquesta Barroca Valenciana dirigida por Manuel Ramos Aznar, estando los programas ilustrados por Pepe Aledo. Pero, de todo ello, ya lo rememoraremos en otra ocasión, coincidiendo con las fechas citadas al principio.

Lo cierto es que sigo pensando que, al poeta que tanto debe Orihuela, también yo le adeudo el que a través de él he tenido ocasión de conocer y recordar a muchas personas que ya no están entre nosotros.

Fuente: http://www.laverdad.es

MEMORIAS VALENCIANAS DE ÁFRICA

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Algunas de las piezas de la exposición ‘Doctor Carsí, supose?’ del Museu d’Etnologia. :: damián torres

El Museu d’Etnologia rinde tributo al doctor Carsí a través de más de 800 objetos entre mobiliario, arte y documentos donados por su viuda

Una muestra exhibe el legado de Mariano Carsí, el médico que trabajó en el Congo

NOELIA CAMACHO

«Cuando volví al Congo hace unos años, sorprendió a dos hombres que se llamaban Carsí en honor a mi marido», cuenta María Londero, viuda del médico
valenciano Mariano Carsí (1927-2008), el sanitario que dedicó toda su vida a
cuidar a sus pacientes en el Congo.
Durante casi medio siglo este médico nacido en Alfara del Patriarca, experto
en enfermedades tropicales, salvó incontables vidas, realizó más de 800
intervenciones quirúrgicas y fue maestro de otros doctores que, como él, se
dejaron infectar con el ‘mal de África’, esa dolencia que no tiene cura y que
contagia a todos aquellos que se enamoran del continente. «Tuvo una vida de
novela», aseguró ayer el director del Museu d’Etnologia de Valencia, Francesc
Tamarit, cuando presentó el homenaje en forma de exposición que la institución
le dedica a través de los más de 800 objetos donados por su viuda a la
pinacoteca. ‘Doctor Carsí, supose?’, en clara alusión «irónica» con la famosa
frase pronunciada en relación al doctor Livingstone, fue cedida en el año 2010.
Hasta cinco años han tardado los profesionales del museo en catalogar y
restaurar las más de 800 piezas que se exhibirán hasta el 3 de abril de 2016.
Según el comisario de la exposición, Robert Martínez, la recopilación realizada
por Carsí no atendía a razones artísticas ni patrimoniales. «Es su historia de vida.
Su pequeño gabinete de curiosidades. La habitación de sus recuerdos», contó
Martínez.
La muestra recoge desde óleos, figuras de marfil, documentos, mobiliario,
esculturas… e, incluso, los baúles que transportaron sus objetos desde África
hasta Alfara del Patriarca. Aunque, según su viuda, muchas de estos objetos, de
diversos materiales como la madera, el marfil, la piel o la tela, responden a
obsesiones como la reproducción humana. De este modo, las costumbres y
culturas del país aterrizan en Valencia gracias a máscaras, hachas, arcos y mazas.
La muestra, producida íntegramente por los responsables del museo sirve, a su
vez, para ahondar en el Congo que vivió la descolonización. Porque el doctor
Carsí llegó allí en 1958 y fue testigo de la guerra de independencia. Disturbios y
violencia que, no obstante, no consiguieron apartarle de sus pacientes. Hasta
llegó a ser evacuado por las tropas de la ONU para que su vida no corriera
peligro y, pasadas 48 horas, regresó por su cuenta y riesgo al hospital donde
trabajaba. Hablaba swahili, lo que le permitió adaptarse y vivir allí una historia
de película. La exposición, además, se complementa con un conjunto de actividades entre las que destaca una colección de cromos que los más pequeños podrán coleccionar si participan en los talleres y visitan el museo.
Su mujer quiso destacar «el aspecto humano» de un sanitario que estableció grandes relaciones de cariño con sus pacientes. «Él dio mucho, pero también recibió mucho», aseguró Londero quien aseveró que, gracias a esta exhibición, todo aquel que navegue por estas memorias valencianas en África, «aprenderá siempre algo bonito de Mariano Carsí».

“A TRAVÉS DE ESTA PÁGINA WEB, QUEREMOS INVITAROS A VISITAR ESTA BRILLANTE EXPOSICIÓN SOBRE AFRICA Y EL CONGO, A TODOS LOS CRONISTAS, FAMILIARES Y AMIGOS QUE ESTEIS INTERESADOS”