Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

ANUNCIANDO LA SEMANA SANTA: EL PREGÓN Y EL PREGONERO

MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA

Comenzó este mes de marzo con un domingo cruzado de actividad festera y tradicional, como comentamos en el capítulo anterior de esta tribuna dedicada al Medio Año Festero. Pero también anunciábamos que este 1 de marzo de 2026, segundo domingo de Cuaresma, se celebraba en la Arciprestal de San Martín el Pregón de la Semana Santa, correspondiendo a don Miguel Ángel Ferrández Noguera la glosa y homenaje a Callosa de Segura en estos días pasionales.

Nuestro pregonero realizó un recorrido sentido, emotivo y cautivador ante los presentes, con una cuidada maestría compositiva y expositiva. Su intervención, muy ensalzada y aplaudida, despertó entre cofrades y asistentes, tras la Eucaristía, una sincera admiración. Todo ello a través de un relato en primera persona por la imaginería y las procesiones de la Semana Pasional de Callosa de Segura, declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial hace casi quince años.

Este acto institucional del Pregón de la Semana Santa comenzó, sin embargo, hace poco más de cuarenta años, con una estructura muy similar a la actual: procesión de estandartes que se situaban en el presbiterio de la Arciprestal para la Misa y el Pregón, lectura del texto tras el Evangelio o la homilía y, como cierre, un concierto coral. Así se desarrolló desde 1981 hasta el 16 de marzo de 2002, siendo presidente quien escribe esta tribuna, cuando don José Luis Mateo Salinas -presidente de la Junta Mayor cuando se celebró el primer pregón en la iglesia- pronunció su intervención elogiando la Semana Santa de la localidad, una vez finalizada la Misa.

El primer pregón de Semana Santa estuvo organizado por las cofradías de Nuestro Padre Jesús, Nuestra Señora de los Dolores y la Hermandad de los Moraos. Se celebró en los salones de la recién creada Asociación Cultural Fomento y Desarrollo, presidida por don Ramón Pajares Manresa, también implicado en la puesta en marcha de este nuevo acto, el Sábado de Pasión, 29 de marzo de 1980. El encargado de anunciar la Semana Santa fue el profesor murciano don Juan Torres Vidal, presentado por don Francisco García Girona.

El sábado de Pasión, 11 de abril de 1981, tras la misa de la tarde, tuvo lugar el primer Pregón de Semana Santa organizado por la Junta Mayor de Cofradías, presidida entonces por don José Luis Mateo Salinas. El encargado fue el sacerdote callosino don Manuel Cagigal Masiá, presidente de la Junta Mayor desde su fundación en 1954 hasta 1976, año en el que fue ordenado diácono. En aquel momento era Alcalde don Francisco Pina Pina y Arcipreste de Callosa de Segura don José María García Bernabé, ambos cargos institucionales designados como presidentes de honor de la Junta Mayor el 14 de mayo de 1954.

El semanario Canfali, en su edición del 24 de febrero de 1982, anunciaba el nombramiento de don Antonio Ballester Ruiz, Cronista Oficial de la Ciudad, como pregonero de la Semana Santa. El acto estaba previsto para el sábado 3 de abril, según informó la Junta Mayor presidida por don José Samper Manresa. El corresponsal del semanario, Antonio Serna, señalaba entonces que «es de esperar que, después del éxito que constituyó el del pasado año, sea todavía más brillante». Finalmente, se celebró el sábado 27 de marzo, como recoge el mismo medio. El Cronista Ballester ofreció una glosa en la que no faltaron elogios a la Arciprestal de San Martín y un recorrido por el origen de la Semana Santa callosina desde la llegada de los frailes alcantarinos, pasando por las vivencias pasionales de la Beata Godoya y los primeros gastos procesionales. El acto concluyó con la actuación del Orfeón Parroquial, señalando el periódico que «al igual que el año pasado, constituyó un gran acontecimiento cultural en nuestra ciudad».

El 26 de marzo de 1983 fue pregonero el sacerdote callosino y canónigo de la Concatedral de San Nicolás de Alicante, don Manuel Marco Botella, designado por la Junta Mayor presidida por don Agustín Martínez Hernández. Desde la iglesia de San Martín realizó un recorrido por la Pasión de Jesucristo a través de los pasos callosinos, presentando estas imágenes ante sus vecinos y valorando la importancia de cada una de ellas, con profundas reflexiones y notables mensajes que evidenciaron su alto conocimiento teológico y su capacidad comunicativa. De él dijo su antecesor, don Antonio Ballester, que «por su afabilidad y talento se ha ganado el afecto de sus paisanos y de cuantos tratan a tan ejemplar sacerdote».

La Semana Santa de 1984, presidida por don Roque Marco Marco, tuvo como pregonero al sacerdote de Catral y coadjutor de San Martín de Callosa de Segura, don José Luis Úbeda Sierras. El acto se celebró en la Arciprestal el sábado 7 de abril y contó con la actuación de la Coral Callosina. En su intervención trasladó la denominada por él como «Pasión de Callosa» a la realidad social de mediados de los años ochenta, invitando a la ciudad a reflexionar sobre la convivencia y el desarrollo personal.

En 1985, primera Semana Santa organizada por la Junta Central de Semana Santa bajo la presidencia de don Francisco García Girona -nueva denominación de la entidad coordinadora de cofradías y hermandades pasionales-, el encargo recayó en otro maestro nacional, don Vicente Molins Reig, director del Colegio Primo de Rivera durante once años. Natural de Moncada, pasó su infancia en Cocentaina y estableció su domicilio familiar en Callosa de Segura hace ya ocho décadas. Don José Sáez Calvo lo presentaba en La Verdad de Murcia el 14 de febrero de 1985, señalando que «ha sido muy bien acogido por los callosinos, sabedores de las cualidades y merecimientos de esta figura». Inicialmente, se pensó celebrar el acto el 2 de marzo, contando con la actuación del Orfeón de la Catedral de Orihuela, aunque la imposibilidad de su asistencia obligó a replantear como fecha alternativa el 30 de marzo, víspera de Domingo de Ramos. Finalmente, el pregón se pronunció en la iglesia de San Martín el sábado 23 de marzo de 1985, actuando como mantenedor el oriolano don Emilio Bregante Palazón.

Cerrando este ciclo de pregones pasionales llegamos al 15 de marzo de 1986. Hace hoy cuarenta años correspondió el turno al canónigo callosino don Francisco Navarro Aguado, beneficiado de la Santa Iglesia Catedral de Orihuela, designado por la Junta Mayor en su reunión del 30 de octubre de 1985. Aquella jornada concluyó con una cena de agasajo a los cargos de honor de la Junta Central, presidida por don Antonio Salinas Navarro. El acto contó además con la actuación del Orfeón alicantino «Stella Maris», dirigido por don José María Vives Ramiro, según recoge el corresponsal de Información, José Pertusa. El pregón, como exaltación de la Semana Santa callosina, fue leído tras el Evangelio, continuando posteriormente la celebración de la Eucaristía.

Aquel modelo de pregón, nacido con sencillez, pero con profundo sentido de fe y de comunidad comprometida, fue consolidándose con el paso de los años hasta convertirse en una de las citas más esperadas del calendario cuaresmal callosino, primero la víspera de Domingo de Ramos y ahora el segundo domingo de Cuaresma, pasando por el sábado siguiente a la tradicional Bajada de la Virgen de los Dolores. Desde entonces, cada pregonero ha aportado su palabra, su mirada y su vivencia personal de la Semana Santa, enriqueciendo con sus recuerdos y reflexiones la memoria colectiva de la ciudad.

Cuarenta años después de aquellos primeros pregones que hemos recordado, la tradición continúa viva en la Arciprestal de San Martín. Porque antes de que las procesiones vuelvan a recorrer nuestras calles y antes de que suenen los tambores y las marchas procesionales, siempre hay una voz que anuncia y prepara a Callosa para esos días intensos de fe, tradición y sentimiento compartido.

Fuente: https://www.informacion.es

CAZADORES PALEOLÍTICOS

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Sin duda, el hombre del Paleolítico Inferior, conocido como Homo Erectus, debió pasearse por el término de Castellón, aunque no se han hallado en él restos arqueológicos que nos documenten su presencia. Los yacimientos oropesinos de Cau d’en Borràs y Villa Gallén, en los que sí han aparecido vestigios de utillaje y de fauna de la época, nos permiten deducir que la Plana anduvo poblada por estos tipos humanos presapiens, de hace cerca de 400.000 años, no demasiado atractivos respecto del patrón de nuestros días, aunque ya con una espina dorsal bastante erguida.

El ámbito de nuestra demarcación municipal, en esos lejanos milenios, no tenía la misma fisionomía actual, puesto que el perfil costero se fue fraguando, precisamente, en ese tiempo, prolongándose hasta bien entrado el periodo histórico.

El delta del Millars y las aportaciones de la Rambla de la Viuda, el entonces activo Riu Sec, o los barrancos de Fraga, de l’Algepsar o de la Figuera, entre otros, provocaron un potente aluvionamiento, habida cuenta la inexistencia de playas cuaternarias elevadas.

Albufera

El suelo del pinar del Grau y el área del Serradal eran una antigua restinga litoral que cerraba la amplia albufera del Quadro. El terreno presentaba en aquella época una fauna que no dejaba de ser peligrosa, con panteras, linces, gatos monteses, pequeños osos, jabalís, cabras, toros, conejos de gran tamaño y ciervos.

En cuanto a la flora, eran frecuentes los pinos, encinas, olmos, castaños y alisos.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

‘PENSAT I FET’, RECUERDO, NOSTALGIA E HISTORIA DE LAS FALLAS

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Las Fallas de hace cien años, las de los tiempos del cuplé, la Guerra Mundial, el estraperlo o los primeros automóviles, son historia viva de la ciudad y de los valencianos. Pero los detalles y circunstancias de cada momento solo se pueden atrapar a través de imágenes, de publicaciones dedicadas a la fiesta. Revistas literarias y satíricas, papeles efímeros y divertidos, en prosa y en verso, en valenciano y en castellano, jalonan la historia fallera y sirven un siglo después para reconstruir el estado de ánimo de la Valencia de cada momento. Y entre todas ellas, como la reina de las publicaciones, el ‘Pensat i fet’.

¿Cuándo se quejaron las fallas de los tranvías y sus atropellos? ¿Cuándo pusieron el grito en el cielo porque el tabaco era malo, se echaba agua al buen vino y el juego era un vicio consentido por la autoridad? ¿Desde cuándo nos reímos en Valencia de los turistas y su indumentaria? Todo eso, y mucho más -el fútbol, el estraperlo, el Seiscientos, la televisión-se puede sondear a través de las fallas, que llevan muchos años, en realidad todos, burlándose de los políticos y alarmándose por la corrupción.

Para conocer las fallas antiguas hay que recurrir a las revistas falleras. Que se hicieron posibles gracias a que el Ayuntamiento pidió a los artistas y comisiones un boceto, un dibujo del proyecto de falla, con unas líneas que resumieran el tema y el argumento. Se trataba, claro, de salir al paso de los posibles excesos; y de que la fiesta tuviera unas mínimas reglas de decoro. Pero ese control público es el que permitió que, en 1912, apareciera una publicación, el ‘Pensat i fet’, que reprodujo los dibujos, informó de la temática y luego se ocupó de los nombres del autor, el presidente de la comisión y hasta la banda que acudía a animar la fiesta. La idea funcionó muy bien y el ‘Pensat i fet’ tuvo muchos seguidores e imitadores; porque una revista era el mejor recuerdo de la fiesta y el mejor regalo que se podía hacer a un valenciano, a un amigo, que viviera lejos.

Tres revistas de 1926: El Fallero, Pensat i Fet y La Sombra. | La Chala, en su primer número de abril de 1926. LP

Aquellas publicaciones, en sus primeros años, organizaron los bocetos de forma que el lector pudiera ver todos los monumentos a lo largo de un agradable paseo. Las fallas no eran más de treinta y casi todas estaban plantadas en los barrios de Ciutat Vella. Pero las fallas crecieron en cantidad, y se dispersaron, numerosos pueblos de la provincia, también de Castellón y Alicante, tuvieron fallas también. La revista, mientras tanto, se arropó con artículos, poesías y muchos complementos más. El número de revistas falleras se multiplicó y seis, ocho publicaciones, hecho el cruel salto de la guerra civil, acompañaron a la fiesta durante el franquismo, incorporando colores en su impresión y colaboraciones de periodistas, escritores y poetas. ‘Pensat i fet’ fue siempre líder, hasta llegar a los 23.000 ejemplares de tirada, una cifra extraordinaria para ese tipo de publicaciones.

Por otra parte, las revistas falleras acudían a los kioscos en dura competencia con las revistas de humor de periodicidad semanal, que al llegar las Fallas editaban números extraordinarios. En cuanto a los periódicos diarios tardaron más en bajarse del pedestal de las «noticias serias» y unirse a ese tipo de publicaciones. En la colección de LAS PROVINCIAS podemos ver que el año 1925 fue el primero en el que se dedicaron dos páginas, la 3 y la 4, a publicar el dibujo de las 44 fallas plantadas ese año. El día 18 de marzo, cuando las fallas aparecían plantadas y la fiesta daba inicio verdaderamente, el periódico acompañaba la celebración dando el título o lema de la falla, su autor y luego una cuarteta que explicaba el argumento y su sentido. Incluso en algunos casos, se publicó la composición de la comisión fallera que ponía en marcha la fiesta del barrio.

El repaso de los bocetos lleva a un punto de nostalgia; a un tiempo de fallas pequeñas y sencillas. Y a una fiesta moderada y auténtica, con sordina de barrio e intimidad. «Este año -escribimos en 1925- el número de fallas es mayor que nunca y, en general, la mayor parte de ellas se apartan, afortunadamente, de la tendencia de años pasados, ser puramente decorativas y con pretensiones de fastuosidad y de arte». Para el periódico, la falla ideal era la espontánea y sencilla. «Gracia, intención y cierta originalidad» eran los factores esenciales a valorar. Entre los temas del momento destacaban las modas, el noviazgo, el español quijotesco que vive de ilusiones, los buñuelos y la propia fiesta, el teatro y los espectáculos… y el fútbol. La rivalidad entre el Levante y el Valencia se hizo presente a través de estos ripios: «Esta granota y el mingo y con los once merengues… ¿Qué será, qué no será? Quien quiera que lo interprete».

En 1926, cuando publicamos también 44 bocetos falleros, los temas fueron más o menos los mismos, aunque se añadió la moda del pelo «a lo garçon», de la que ya hablamos, las reformas urbanas que proyectaba el Ayuntamiento, la peligrosa caída de cables del tranvía, y el extraordinario y reciente viaje del avión Plus Ultra entre España y Argentina, una aventura que tenía a todos en vilo. Es destacable que, en esta ocasión, publicamos los bocetos de las fallas de Villamarchante, Cheste, Mislata y Tavernes de Valldigna,

En el número de «Pensat i fet» que se puso a la venta en los primeros días de marzo, es destacable el artículo del alcalde de Valencia, Luis Oliag, del que se publicaba como ilustración una caricatura, algo realmente muy nuevo. «L’Ajuntament de Valencia, que té la misió de fomentar tot allò que, naixent del espirit tradicional, siga encaminat a producir progrés, esplendor i engrandiment en lloa de la ciutat i en pro de la cultura ciutadana, deu ferse resò d’estes manifestacions populars, sobre tot d’esta de les falles de San Jusep, la més típica i hermosa…» escribió el alcalde. En la página anterior, en elegantes quintetas, la revista daba «Receptes per a fer bunyols», con bromas hacia los «pollos pera», la cruz del matrimonio, la impopular reforma de la Glorieta, el «monyo a lo garsón», el aburrimiento del fútbol y la necesidad de adoquinar calles…

En busca de calidad y tirón popular, la revista «Pensat i fet» recurrió a pedir colaboraciones de muchos valencianos famosos. Así, en el número de 1926 podemos ver un bonito soneto de Cora Raga, otro de Eduardo Buil y colaboraciones diversas de Meliá, Salvador Verdeguer, Carles Salvador, Navarro Cabanes, Morante Borrás, Hernández Casajuana y muchos otros periodistas o poetas.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA ‘BIBLIA’ DE LA HISTORIA DE ALICANTE SE PUBLICÓ HACE SIGLO Y MEDIO

  • RAFAEL VIRAVENS FUE EL PRIMER CRONISTA MUNICIPAL y dedicó gran parte de su vida a estudiar nuestro pasado.

Corría la primavera de 2017 cuando los primeros ejemplares de AQUÍ en Alicante tomaron las calles de esta ciudad. Ya en nuestro número original incluimos un artículo contando la curiosa historia sobre cómo en 1860 el primer submarino del mundo fue fabricado y probado en el puerto alicantino.

Desde entonces hemos seguido relatando todo tipo de curiosidades ocurridas en ‘la millor terra del món’ a través de artículos históricos. Muchos de ellos no habrían sido posibles sin la involuntaria pero esencial colaboración de un cronista que recopiló la historia de Alicante como nunca antes se había hecho a través de un libro esencial, que ahora cumple 150 años.

Por eso en esta ocasión hemos querido recordar al alicantino que probablemente más nos ha ayudado a conocer nuestro propio pasado.

Primeros pasos

RAFAEL VIRAVENS PASTOR nació el 7 de febrero de 1834. Era hijo de un militar alicantino llamado Francisco y de una noveldense denominada Josefa. Cuando llegó al mundo su familia no se encontraba en una posición económica muy boyante, y tuvo que ponerse a trabajar en oficios de poca monta desde su adolescencia. Sin embargo, él tenía claro que su vocación no era la de dedicarse a trabajos manuales.

Quizás por esto decidió meterse en política. En aquella España del reinado de Isabel II fue precisamente cuando se crearon las primeras agrupaciones políticas, y Rafael se afilió al Partido Moderado (más adelante al Partido Conservador).

De esta forma logró progresar profesionalmente. Primero ocupó un puesto como administrativo en la Fábrica de Tabacos (actualmente llamada ‘Las Cigarreras’), luego fue nombrado director del antiguo hospital de San Antón, y posteriormente entró como funcionario del Gobierno Civil (actualmente llamado Subdelegación de Gobierno) de Alicante.

El nuevo cronista municipal

Por lo tanto, la vida laboral de VIRAVENS durante estos años estuvo muy sujeta a los cambios políticos habidos en nuestro país. Por ejemplo, cuando triunfó la Revolución de la Gloriosa fue depuesto de su cargo en el Gobierno Civil.

Sin embargo, en 1875 el alcalde conservador José Gabriel Amérigo le nombró archivero del Ayuntamiento, y también CRONISTA OFICIAL. Se trataba este último de un cargo de nueva creación, dado que por aquel entonces aún no era habitual que los municipios tuvieran cronistas propios.

Posiblemente el alcalde le otorgó dicho nombramiento a sabiendas de que Viravens ya estaba preparando la que sería su gran obra vital. Ese libro que se convertiría en toda una biblia para aquellos que amamos investigar el pasado de esta ciudad.

Su obra maestra

En realidad, la producción literaria de Viravens venía de largo. Ya en el pasado había publicado investigaciones sobre hechos históricos ocurridos en Alicante, como la visita de personalidades eclesiásticas o el origen de tradiciones populares.

Además, era un gran aficionado al teatro, y redactó multitud de críticas teatrales para los periódicos locales de la época. De hecho, llegó a escribir una obra teatral denominada ‘Los Mártires de la Libertad’ que se inspiró en una sublevación militar ocurrida en nuestra ciudad en 1844.

No obstante, siempre se le recordará sobre todo por ser el autor de la célebre ‘Crónica de la Muy Ilustre y Siempre Fiel ciudad de Alicante’. Son 472 páginas donde hace una completísima radiografía de nuestra historia. Todavía hoy es de consulta obligada para cualquier interesado en saber qué ocurrió en nuestro municipio desde sus inicios íberos hasta el siglo XIX.

Polémicas varias

Durante los siguientes años Viravens siguió dedicado al estudio de la historia local e incluso participó directamente en la redacción de proyectos para restaurar patrimonio histórico como la ermita de San Roque.

Fue ganando tanto prestigio como cronista municipal que se hizo inmune a los continuos cambios políticos. De hecho, irónicamente, a pesar de militar en el Partido Conservador, si tuvo problemas fue más bien con los estamentos más conservadores de la sociedad alicantina.

Especialmente le llovieron críticas en 1878 por impulsar que se recuperara la antigua tradición perdida de realizar desfiles de moros y cristianos en agosto como homenaje a la Virgen del Remedio. Diversos periódicos conservadores y personalidades eclesiásticas repudiaron esto por considerar que se estaba desprestigiando la imagen de nuestra patrona con un acto festivo y laico.

Aún más gorda fue la polvareda que se levantó al año siguiente. El Ayuntamiento decidió suspender los moros y cristianos, pero sí permitió que Viravens organizara en agosto un desfile recreando la conquista castellana ocurrida en la Edad Media que puso fin a la etapa islámica. El caso es que para interpretar el papel de la princesa Violante, contrató a una prostituta. Sobra decir cuál fue la reacción de aquellos que ya habían pedido anteriormente su cabeza.

Etapa política

El caso es que ninguno de sus enemigos públicos fue quien consiguió apartar a Viravens de sus funciones, sino su propia salud. En 1886 renunció a su cargo de archivero y en 1889 al de cronista. En ambos casos lo hizo motivado por la ceguera cada vez mayor que estaba padeciendo.

A pesar de sus problemas de vista, aún se sintió con ganas de dedicar su último esfuerzo vital a hacer carrera en política. En 1890 fue electo concejal, quedando encargado de gestionar el cementerio municipal (entonces ubicado en San Blas) y llegando un año más tarde a ser incluso vicealcalde de Alicante. Falleció a los 74 años de edad.

Un siglo y medio después de publicar su legendario libro, solo nos queda agradecer a Rafael Viravens por su inmensa labor en aras de rescatar la historia de Alicante. Desde este periódico, humildemente, seguiremos tratando de continuar con su legado.

Fuente: https://aquimediosdecomunicacion.com

CONFERENCIA Y PRESENTACIÓN DEL LIBRO DEL QUE ES COAUTOR JOSÉ MANUEL LÓPEZ BLAY, CRONISTA OFICIAL DE ALTURA

El próximo lunes 23 de marzo, a las 19:00 horas, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Altura se presentará el libro Casa Grande, Altura. Miradas del pasado, sueños del futuro. A continuación se desarrollarán dos conferencias, que se corresponden con dos de los artículos que conforman el libro. La primera, de JOSÉ MANUEL LÓPEZ BLAY, CRONISTA OFICIAL DE ALTURA, se titula El mayorazgo de Dionisio Lorenzo Climent en Altura. La segunda, de Francisco M. Gimeno Blay, catedrático de la Universitat de València, se titula En Altura, en la Casa Grande: una inesperada colección de libros.

La obra de investigación ha sido coeditada por el Instituto de Cultura Alto Palancia (ICAP) y por el Ayuntamiento de Altura.

Fuente: ICAP

CONFERÈNCIA SOBRE “LA COMPRA DE CANALS PER XÀTIVA EN 1353” A CÀRREC DE AGUSTÍ VENTURA, CRONISTA OFICIAL DE XÀTIVA

? Divendres, a les 18:30 hores, Ca Don José acull una conferència sobre la història de Canals organitzada per l’Associació Cultural La Pebrella

?‍? AGUSTÍ VENTURA, CRONISTA OFICIAL DE XÀTIVA, ens detallarà les particularitats de la compra del nostre poble per part de la ciutat veïna en 1353, les quals van donar lloc a segles de revindicacions per part dels canalins fins a aconseguir la desvinculació definitiva.

Vine a descobrir aquest episodi del nostre passat!

Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1332677748892680&set=a.290529919774140&id=100064514027370

LA OBRA PÍA DE LOS TORREBLANCA PARA CASAR HUÉRFANAS EN 1756

VICENTE VÁZQUEZ, CRONISTA OFICIAL DE SAX

En el Catastro de Ensenada, de 1756, entre las propiedades eclesiásticas, aparece la “Obra Pía de los Torreblancas para casar huérfanas”, con las siguientes propiedades:

 “Una casa de alto y bajo situada en la calle Mayor, tiene de frente diez y seis faras, quince de fondo, confronta por la derecha con la de Andrés Gil, y por la izquierda con calle pública, su alquiler ciento y cincuenta reales vellón al año”.

Y las siguientes tierras: 9 tahúllas de labradío regadío, de primera calidad, al paraje de las Suertes. 7 tahúllas de labradío regadío, de segunda calidad, al paraje de las Suertes. 1 tahúlla de labradío regadío, de segunda calidad, al paraje de las Simas. 2 tahúllas de labradío regadío, de tercera calidad, al paraje de entre los Molinos. 5 tahúllas de labradío regadío, de tercera calidad, al paraje del Coso. 1 tahúlla de olivar regadío, de única calidad, al paraje de las Simas. 2,5 fanegas de sembradura secano, en el paraje del Plano.

 Se entiende por “obra pía”, según el Diccionario, “el establecimiento piadoso para el culto de Dios o el ejercicio de la caridad con el prójimo”.

 La casa de la Obra Pía, situada en la calle Mayor, número 29, es la conocida como “casa de la Inquisición”, pues en el escudo heráldico colocado en una esquina, está la cruz de la Inquisición, pues son las armas heráldicas del fundador de la misma, en 1674, don José Torreblanca, nacido en Sax en 1616, que fue cura propio de la Iglesia Parroquial de Santa Catalina de Murcia, y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición en ella. En su testamento encarga se funde una Obra Pía “para que se casen doncellas de mi linage, con que será Dios Nuestro Señor y las doncellas pobres amparadas”.

En el escudo, con yelmo de hidalgo y lambrequines, se observa una cruz latina, (que forma parte del escudo de la Inquisición), y en sus flancos, dos torres de las que sobresalen sendas banderas de Aragón. En la parte inferior central destaca la cruz de Malta o de San Juan de Jerusalén. Por bordura, una cadena que alude al origen navarro de la familia.

Fuente: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=pfbid02eCPXzaccupqDdQjKqiz1Y1LJyKor23LhRaMRTDzHohmWMwpsRj2mcLmschcS7yPfl&id=100063582006807

UN HOSPITAL AL SERVICIO DE LA SALUD DE LOS VALENCIANOS

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

A lo largo de 2025, los valencianos estamos viviendo el espectáculo, a la vez triste y esperanzador, del derribo programado de viejo hospital La Fe, en Campanar. Nacido en el lejano año 1969, fue sustituido en 2011 por un hospital de referencia nuevo que llevaba el mismo nombre, breve y pegadizo. En sus instalaciones se han encadenado los avances científicos con una denodada lucha por la salud universal. Y todo ello, en el curso de una cadena histórica que en Valencia tiene un hito muy preciso: la reunión de los pequeños hospitales medievales privados en un Hospital General. Fue en 1512, por orden del rey.

La historia periodística de LAS PROVINCIAS, esos 160 años de servicio a los lectores que estamos glosando, pasa, de modo inevitable, por los asuntos de la salud pública. Si en el periódico hemos desplegado todos los desvelos médicos que han despertado las epidemias, también nos hemos ocupado, con insistencia, de que las tres provincias valencianas tuvieran buenas instalaciones sanitarias. Y lo hemos hecho a caballo de tres siglos, desde 1866, cuando el Hospital General estaba aun en su viejo emplazamiento, hoy convertido en jardín, biblioteca y museo.

Imposible condensar en unas líneas la historia de la sanidad valenciana. De ahí que usemos como símbolo o referencia, la vida del Hospital La Fe, nacido en los años ochenta a imagen y semejanza del hospital madrileño de La Paz. Como en otras ocasiones se ha escrito, fue el doctor Manuel Pérez Sánchez, secretario del Consejo de Administración del Instituto Nacional de Previsión, «quien comentando esta idea con su familia recibió la inestimable ayuda de su suegra, de 70 años, que contestó: «Más corto que La Paz sólo puede ser La Fe». Y La Fe fue el nombre que triunfó, como sabemos.

En junio de 1968 fue presentado a la prensa valenciana como una simple maqueta. Iba a tener 2.000 camas y sería considerado una verdadera Ciudad Sanitaria, con un pabellón general, un hospital materno-infantil, otro de traumatología y rehabilitación y una escuela de enfermería. A ello había que añadir un auditorio para conferencias, además de otros servicios como lavandería, lencería, almacenes, helipuerto, cafetería y restaurante.

El 3 de febrero de 1969, el ministro Romeo Gorría inauguró la primera fase. En el periódico hemos publicado más de una vez una descripción detallada del edificio: «Una amplia escalinata de granito -la accesibilidad de los edificios era una ciencia por inventar- llevaba hasta el mastodonte sanitario: semisótano, sótano, planta baja y trece plantas altas. Un edificio de 42.622 m2 habitables, donde podían llegar a instalarse 1.101 camas. De momento había unas seiscientas. Pero todo era nuevo y los conceptos hospitalarios se ofrecían atrayentes. Porque, para empezar, a diferencia de otros hospitales arcaicos, el paciente iba a utilizar ahora habitaciones de solo dos camas, dotadas de un lavabo individual, con aire acondicionado, teléfono y televisor; unas prestaciones que solo se daban en el Hospital La Paz de Madrid, en el que se inspiraba el enorme centro sanitario valenciano. Ese nuevo estilo permitía que los familiares del paciente tuvieran acomodo nocturno bien en un sillón preparado al efecto, bien en una sala de espera próxima».

Todo era nuevo si se comparaba con las instalaciones vigentes en la ciudad en 1969. Incluso en el Hospital General, una generosa instalación promovida por la Diputación en el año 1962. Como el periódico ha recordado en otra oportunidad, «a los 300.000 valencianos incluidos en el régimen general de la Seguridad Social se habían unido, no mucho tiempo atrás, cien mil más procedentes del régimen agrario. El hospital de referencia, con dos mil camas y 1.500 millones de pesetas de coste, se había hecho imprescindible». El 26 de abril de 1971, la princesa doña Sofía vino a bautizar el Hospital Infantil y la Maternidad. En el año 1996, cuando cumplió 25 años, Rosa Barceló, esposa del presidente Zaplana, acudió a una fiesta infantil: en sus paritorios habían venido al mundo 228.885 niños y niñas: el año más activo, 1976, el hospital llegó a albergar 31 partos diarios de promedio, 12.610 en el año; dos décadas después, en 1995, la natalidad había dado un bajón alarmante: en aquel hospital solo hubo 6.629 alumbramientos…

En 1979, los quirófanos de La Fe albergaron el primer trasplante de riñón infantil. El 16 de noviembre de 1987 se culminó el primer trasplante de corazón y el 5 de enero 1991 se desarrolló el primer trasplante de hígado. Son hitos dentro de una cadena de avances en la tecnología, la inmunología y el trabajo en equipo.

En noviembre de 2010 se procedió a la inauguración oficial del nuevo hospital La Fe, situado en la zona sur de la ciudad, a la orilla del bulevar de circunvalación. Nacido durante el periodo de gestión del presidente Camps, después de siete años de obras, sigue siendo un gran hospital de referencia. El cambio de una u otra instalación fue complejo: miles de cajas de material, expedientes y documentación, camiones de aparataje y un cambio en el punto de atención de unos 6.000 profesionales de toda condición.

El proceso de cambio fue preciso y la adaptación a los nuevos tiempos también. En esas instalaciones, hay que recordarlo, se atendió a buena parte de los enfermos de la pandemia de 2020 y allí radicó un hospital de campaña preparado para la ocasión. Luego, siguiendo las previsiones de la consellería de Sanidad, se ha empezado el proceso de sustitución de las antiguas instalaciones por otras modernas, precedidas de un gran centro de salud para la zona norte de Valencia.

La Fe, desde 1969, es el mejor símbolo, el centro de referencia de una red sanitaria de calidad, pública y privada, que vela por la salud de los valencianos.

Fuente: https://www.lasprovincias.es