
MÓNICA ARRIBAS
Esto se explica porque la cruz original fue trasladada en 1887 hasta la iglesia y es allí donde continúa. Fue un cambio de ubicación “realizado voluntariamente por vecinos de Estivella que tenían la llave de la ermita y pudieron abrirla”, como explica el CRONISTA OFICIAL DE LA POBLACIÓN ( DE ESTIVELLA), LLUÍS MESA.
Esa cruz había sido colocada en la montaña en 1787 por un particular, Bastasar Galbis, después de que un familiar suyo, Francesc Galbis, decidiera encargarla y ponerla en el término con unas reliquias del «Lignum Crucis», SEGÚN EL CRONISTA OFICIAL, LLUÍS MESA, quien dice desconocer que hubiera también de Sant Vicent Ferrer, como ahora afirma el empresario.
A partir de entonces, la familia Galbis empezó a hacer una celebración anual de manera particular. Pero en 1804 todo cambió, pues la fiesta empezó a organizarla el vecindario y se construyó una ermita en el lugar donde estaba el madero, compuesta por una cubierta sostenida con cuatro arcos, de forma que estuviera tapado el de la parte oeste y el resto quedaran al descubierto. Fue una obra realizada “por parte de toda la población”, DETALLA EL CRONISTA, remarcando que “la ermita no ha sido nunca una edificación privada y se mantuvo y construir gracias a todo el vecindario”.
El año 1813, el pueblo decidió que la fiesta se celebrara el cuarto domingo de octubre pero esto no evitó que la devoción fuera a más y que en 1823 se crease una cofradía para asegurar que se celebre cada año. Esta última desapareció, pero la tradición no se ha perdido, aunque con un nuevo cambio en el calendario y de organizadores.
El motivo es que en 1978 se hizo un referéndum para pasar las fiestas de octubre a agosto y, desde el siguiente año, la Creu se celebra el domingo después de Sant Roc.
Fuente: https://www.levante-emv.com
