ANTONI FURIÓ ELOGIA LA TRAYECTORIA DE AMICS DE LA COSTERA EN LA PRESENTACIÓN DEL MONOGRÁFICO SOBRE PATRIMONIO DE «PAPERS»

El catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Valencia Antoni Furió pronunció el martes el discurso de presentación del número 21 de la revista Papers de la Costera, en este caso una edición monográfica sobre patrimonio que roza las 450 páginas. La presentación tuvo lugar en la Casa de la Cultura de Xàtiva presidida por el concejal de Cultura, Alfred Boluda, y el presidente de la entidad editora de la publicación, Amics de la Costera. Ejerció la máxima representación institucional el presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Costera-Canal, José Luis Gijón.

FURIÓ ELOGIÓ LA FIGURA DE AGUSTÍ VENTURA, CRONISTA DE XÀTIVA, ESPECIALMENTE POR SUS TRABAJOS SOBRE TOPONIMIA, DE ESTUDIOSO DE LAS DIVISIONES TERRITORIALES HISTÓRICAS Y COMO INVESTIGADOR DE ARCHIVO. También resaltó la trayectoria histórica de «Papers».

En su conferencia, explicó de forma didáctica su investigación Senyors i senyories al territori de Xàtiva durant l’edat mitjana, publicado en este mismo ejemplar, y fue contundente sobre el peso histórico de Xàtiva: «ya era ciudad cuatro siglos antes de que fueran muchas otras, que no lo fueron hasta finales del siglo XIX», resaltó al citar la declaración de 1347 por parte del rey Pedro IV de Aragón.

El presidente de Amics de la Costera, Vicent Torregrosa, incidió, por su parte, en los objetivos del monográfico de la revista: «Hacer comarca y sensibilizar a la ciudadanía en los valores intrínsecos de la preservación de nuestro patrimonio y hacer pedagogía al respecto».

Para finalizar el acto, el cantaor y rapsoda Manu Chàfer, Gallo, acompañado por el guitarrista Carles Ródenas, ofreció una breve actuación con tres piezas: País petit, de Lluís Llach; M’aclame a tu, d’Ovidi Montllor amb versos de Vicent Andrés Estellés, y Diguem no, de Raimon.

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TAVERNES PRESENTA LA I EDICIÓN UNIVERSITAT DE PRIMAVERA DE LA LOCALIDAD

Esta mañana se ha presentado en Tavernes de la Valldigna la I edición de la Universitat de Primavera, que organiza la Universitat de València en la localidad. La primera jornada será el día 15 de abril y finalizará el 18 del mismo mes. .

En concreto, se ofrecerá un programa multidisciplinar con ponencias, actividades y una salida cultural. Esta última propuesta cuenta con inscripción gratuita con el objetivo de facilitar el acceso al conocimiento y promover la participación ciudadana.

Con el título de ‘Lengua, historia y cultura de la Valldigna’, esta primera edición reunirá en la Casa de la Cultura especialistas de diferentes ámbitos académicos que abordarán cuestiones como la memoria democrática, la historia local, la toponimia y la lengua con expertos e investigadores.

La I Universidad de Primavera nace con la voluntad de poner en valor el patrimonio lingüístico, histórico y cultural de la Valldigna y fomentar el conocimiento y la reflexión alrededor de la identidad de nuestro territorio.

Programa

En las dos jornadas moderará los coloquios Carme Melo, coordinadora de la Universidad de Primavera y directora del Centro Internacional de Gandia de la UV. El programa del 15 de abril analizará la historia y la memoria democrática con la participación de Antonio Calzado e Isabel Benavent, de la Universitat de València.

El 17 de abril se hablará de lengua y toponimia con la presencia de Abel Soler, doctor en Historia Medieval y Filología Catalana y Joan Giner, también doctor en Filología Catalana.

Además, el sábado 18 de abril se ha programado un PASEO GUIADO por diferentes espacios emblemáticos de Tavernes de la Valldigna. Permitirá conocer de primera mano el patrimonio y la evolución histórica de la localidad de la mano de la CRONISTA DE LA CIUDAD (TAVERNES DE LA VALLDIGNA), ENCARNA SANSALONI.

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BENLLIURE, EN LOS PASOS DE CREVILLENT Y EL CANYAMELAR

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Durante la Semana Santa que hoy culmina, muchas ciudades españolas han sacado de los museos e iglesias donde se custodian, preciosos pasos procesionales de Mariano Benlliure. Son obras de la etapa final de su carrera, esculturas distintas, más suaves, místicas y depuradas; son tallas en madera que enorgullecen a cofradías de penitencia de Málaga, Úbeda, Zamora, Hellín, Cartagena o Andújar. Aunque las más próximas las tenemos en Ontinyent, en nuestro Canyamelar, y en Crevillent, la ciudad del Bajo Vinalopó. Allí, gracias a un empresario local que atrajo al escultor, tienen varios pasos de Semana Santa y todo un Museo Benlliure, con más de 300 obras del maestro.

Muchos admiradores de la vida y la obra de Mariano Benlliure no conocen bien la faceta religiosa de su trabajo. Aunque ya en los años de la República había cincelado alguna imagen, fue entre 1940 y 1947, la etapa final de su vida y su obra, cuando se dedicó a esta especialidad, sin dejar de trabajar en otros campos del modelado. Los estragos que la guerra civil hizo en la imaginería religiosa española tras los incendios de numerosas iglesias y conventos, desencadenaron una notable demanda de reposición de imágenes; Benlliure, que vino varias veces a Valencia y aconsejó al Ayuntamiento y a Bellas Artes en la reparación de los daños causados en las estatuas de los casalicios de los puentes, recibió no pocos encargos, que afrontó con energía.

Del estudio de un Benlliure ya mayor salieron en los años cuarenta varias esculturas de Cristo yacente. Según el depurado catálogo que hizo en su día Violeta Montoliu, estudiosa de la obra del maestro, las podemos encontrar, entre otras ciudades, en Ontinyent. Pero la gran alegría de esos años de posguerra la tuvo el escultor al recibir el encargo que se le hizo desde la Cofradía de la Santa Faz del Canyamelar. Montoliu inserta en su libro una cariñosa carta del maestro a Antonio Bellmont y Francisco Alarcó, responsables de la institución. «¡Ojalá pudiese modelar un brazo que llegase a Valencia y estrecharles a todos!», les escribió desde la casa-taller de la calle de Abascal de Madrid, de donde habían salido cientos de obras para el mundo entero.

Desde el año 1944, la Verónica muestra dolorida el rostro del Nazareno impreso en un lienzo, mientras éste carga con la pesada cruz; es un paso procesional de una sencillez dramática que estos días ha vuelto a salir a las calles, cuajado de flores y luces. Y es que, aunque vivían en el barrio del Carmen, todos los Benlliure proceden del Marítimo de Valencia; allí tenían sus raíces y afectos; y es en el Cementerio del Cabanyal donde Mariano Benlliure está enterrado, junto a sus padres.

Un emprendedor

José Manuel Magro Espinosa fue un empresario de Crevillent que triunfó en el Madrid de posguerra. Conocido por sus paisanos como «Pepito El Doroty», Magro fundó una fábrica de medias de seda y nylon, prendas tan codiciadas en los años cuarenta y cincuenta, que triunfaron con la marca Doroty. Trasladó el negocio a Madrid, se enriqueció, pero nunca olvidó a Crevillent, donde volvía con su esposa, Pilar Más Parellada, a emocionarse con la Semana Santa, a la que quiso favorecer con donaciones.

Para ello, no dudó en hacer encargos personales a Mariano Benlliure, al que conoció gracias a amistades comunes. Es así como Pepe Magro y Pilar Mas, desde 1944, hicieron llegar a las iglesias y a la Semana Santa de Crevillent imágenes de la Immaculada, San José, La Virgen del Rosario, Les Tres Marías, La Dolorosa, el Nazareno, el Cristo de la Victoria i María Magdalena, atracción actual de las procesiones crevillentinas. En la primavera de 1945, el propio Benlliure viajó a la ciudad del Vinalopó y pudo presenciar el desfile de las dos primeras imágenes, invitado por la familia Magro.

La amistad entre los Magro y don Mariano propició una corriente de afecto, y de envíos de imágenes, hacia Crevillente. El escultor, viudo y tristón, pero infatigable como siempre, no se rindió nunca de su labor de artista; y murió «con las botas puestas»: después de trabajar toda una jornada en el modelado de un Jesús que entra en Jerusalem a lomos de un borriquillo, murió mientras dormía en la madrugada del 2 de noviembre de 1947.

José Manuel Magro, en ese punto, se convirtió en un gran coleccionista de la obra de Mariano Benlliure. Ya no se trataba de encargar obra terminada del escultor sino de poder acceder a los bocetos, dibujos, maquetas a escala reducida, moldes y pruebas de taller que abundaban en la casa-taller de la calle de Abascal. Muchas de las obras eran piezas de tamaño natural, pero en escayola, de interesante valor artístico. Y aunque algunas pusieron rumbo hacia el Museo de Bellas Artes de Valencia, no pocas tomaron la carretera de Crevillent, donde el empresario disponía de casonas, un antiguo molino y otros almacenes.

El derribo del estudio

El descuido de las autoridades del momento, el escaso interés de algunos herederos y la penuria de la España de posguerra, propiciaron que el solar de la calle de Abascal de Madrid fuera un bien codiciado y que el chalé que don Mariano había dibujado y construido para su amada Lucrecia Arana, dejara de existir en pocos meses. En una crónica publicada el 23 de noviembre de 1950, nuestro corresponsal en Madrid, Francisco Casares, denunció con dureza que la casa estaba siendo desmantelada y que, para vergüenza general, se iba a construir un edificio por pisos. «¿Del mismo modo que se montó el Museo Sorolla, el otro gran artista valenciano, ¿cómo no se ha montado el de Benlliure?», escribió más allá de toda censura. «Desconozco si hubo iniciativa y fracasó», decía. Y añadió: «El hecho es que trae desconsuelo que nada de eso se haya intentado. Y en tanto sigue la acción demoledora, fría, ausente de sentimiento y de devociones».

A la muerte de José Manuel Magro, en 1960, sus herederos disponían de obras de Benlliure suficientes como para instalar un museo más que interesante. Por fortuna en este caso no faltó la sensibilidad. Las páginas digitales del Museo de Crevillent cuentan que la tarea no fue fácil, pero estuvo coronada por el éxito: «Con el apoyo de la Junta de Cofradías de Semana Santa, Álvaro Magro, su creador y principal impulsor, abrió al público, en 1961, en una casa de su propiedad situada en la calle Sagrado Corazón de Jesús, una exposición permanente con cerca de 109 obras», se informa.

Gratiniano Nieto, director general de Bellas Artes, visitó la casa y «maravillado por la originalidad de la colección decidió impulsarla». La cripta de la parroquia de Nuestra Señora de Belén, de finales del XVIII, fue acondicionada para museo, que abrió sus puertas en 1967. Una orden ministerial acreditó el impulso del Ayuntamiento de Crevillent de crear un museo. Con las obras que los Magro reunieron, con algunas donaciones y aportaciones del Ayuntamiento, en la actualidad son dos los espacios dedicados a Benlliure: el de la cripta, con bocetos, dibujos, maquetas y pruebas, y en otro ámbito anexo, abierto en 1985, las obras terminadas.

En ellos, el visitante puede informarse, a través de ocho secciones, sobre retratos y técnicas, la casa estudio en la calle Abascal, el taller y el jardín donde se preparaban grandes monumentos, los relieves, la escultura religiosa, la tauromaquia y la danza en la obra de don Mariano, su obra en medallas y placas y, finalmente, un espacio dedicado a toda la familia Benlliure. Porque hay también obras de José, Juan Antonio y Peppino Benlliure. Crevillent, en la actualidad, atesora 332 obras y expone un total de 128.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

GABRIEL SEGURA: “LA SEMANA SANTA DE ELDA, TAL COMO LA ENTENDEMOS, ARRANCA EN 1929”

  • EL CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ELDA analiza en La Ventana del Vinalopó el origen de la celebración, su evolución y el reto de conectar con los jóvenes.

La Semana Santa de Elda vive sus días grandes, pero su configuración actual es relativamente joven en comparación con otras tradiciones de la provincia. En La Ventana del Vinalopó, el CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD, GABRIEL SEGURA, ha explicado que la estructura procesional tal y como la conocemos hoy tiene apenas un siglo de vida, concretamente desde 1929.

Durante la conversación, SEGURA HA SUBRAYADO una distinción cultural fundamental que explica la idiosincrasia eldense: “No somos tierra de Semana Santa, somos tierra de Pascua. Aquí la Pascua se le daba mucha más importancia que a la Semana Santa frente a territorios como Castilla. A los mediterráneos no nos gusta celebrar las muertes y las penas; nos gusta celebrar la alegría de la resurrección, la gloria”.

Este giro hacia las procesiones de Pasión se consolidó a partir de los años 20 debido a la regularización de los horarios laborales y las vacaciones escolares, que impusieron el modelo centralista castellano. Esto provocó el declive de las tradiciones de “ir de mona” a parajes como El Chorrillo o la Tía Gervasia. “Las circunstancias han cambiado y eso ha llevado a perder esas tradiciones tan eldenses, tan arraigadas en Elda”, HA LAMENTADO EL CRONISTA.

La historia de la Semana Santa eldense no ha sido lineal. SEGURA recuerda los momentos de parálisis, como la prohibición de 1936 por el clima político o el vacío de 1939. “En Elda no había ni templos ni imágenes con las que celebrar la Semana Santa. Es en 1940 cuando se recupera de nuevo”.

Tras un largo hiato que comenzó en 1972 por la escasa participación, no fue hasta 1988 cuando la fiesta se recuperó de forma ininterrumpida hasta la actualidad.

Sobre el futuro de la celebración, GABRIEL SEGURA se muestra analítico respecto a la falta de jóvenes en algunas hermandades. Para el cronista, el peligro es que se perciban como celebraciones “ancladas en el pasado” que no resulten atractivas para las nuevas generaciones.

Sin embargo, ve una oportunidad en el despertar de los valores sociales: “Será en las cofradías donde los jóvenes encuentren esos valores de compañerismo y de solidaridad que marcan la doctrina cristiana: el querer al prójimo, el perdonar y el ser solidario”.

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Fuente: https://cadenaser.com

LA NUEVA JERUSALÉN 2026 DE BORRIOL, EN MARCHA

HENRI BOUCHÉ, CRONISTA OFICIAL DE BORRIOL

Asamblea general de socios, reuniones de sectores, tareas pendientes…, han ocupado durante estos últimos días a los miembros de la Asociación Nueva Jerusalén, Pasión borriolense presidida actualmente por Arcadi Babiloni.

La obra, que cumple ahora 51 ediciones, comenzó en el año 1974, si bien la primera representación vivencial tuvo lugar el año siguiente. Era un mes de diciembre cuando Rafael Lloret Teruel vino a verme a casa y en la conversación me dijo: «¿Y por qué no escribes una Pasión…?», A lo que, sin pensarlo dos veces, le respondí: «No sería mala idea, pero con dos condiciones: yo escribiré el texto y tú llevarás a cabo la dirección teatral y, además, encarnarás el personaje de Jesús». Nos dimos la mano y, al día siguiente, yo comencé a recopilar bibliografía: primero, los evangelios sinópticos, luego los apócrifos y la tradición oral, entre otras fuentes. Antes de un mes estaba resuelta y escrita la obra. El evangelio de san Juan fue el que inspiró más densamente el texto.

Dos personas eran insuficientes, de ahí que pensáramos en una primera junta fundacional: Víctor Arandes Pastor, Vicente Falomir, Rafael Lloret y Henri Bouché. A ella fueron sumándose otros miembros, buscamos personas que encarnaran los numerosos personajes, lugares idóneos, medios, etc.

Participación masiva

Borriol, por su antigüedad, podía ser una antigua Jerusalén renovada, la Nueva Jerusalén. Se exigía una participación masiva. La población, conocido el proyecto, respondió con interés e ilusión. Tendría un ámbito amplio: núcleo urbano y campo, alrededores. Se fue ampliando el sector, eligiendo los escenarios, el personal, etc. Un trabajo ímprobo en el que el pueblo participó con entusiasmo. Autoridades (Ayuntamiento y Diputación) y la asociación constituida al efecto fueron los pilares básicos.

Han transcurrido 51 años y la Pasión ha sido inscrita como fiesta de interés turístico provincial. En la presente edición participan más de 200 personajes, medio centenar de escenarios (urbanos y en alrededores) y personal diverso de la cantera local (montadores, electricistas, pintores, etc.), vestidos, decoración, música… El compositor de la música ambiental es el vila-realense Rafael Beltrán Moner.

Dado el elevado número de actos, la Pasión borriolense tiene un carácter marcadamente itinerante con escenarios diferentes y, a veces, distantes. Unos son públicos y alguno privado, como la Santa Cena. Al final la obra termina en el montículo y ermita del Calvario, donde tienen lugar la Crucifixión y el Descendimiento. Destacables son todos los actos con su particular mensaje: las discusiones del Sanedrín, la condena de Pilato, el monólogo de Herodes, las negaciones de Judas, la Oración en el Huerto…

Exposición de playmobil

Este año repite la entrada en Jerusalén del Domingo de Ramos, que se incorporó como novedad el pasado año. Y también cuentan con un preludio inusual, una exposición en los Lavaderos de figuras de playmobil, diseñada y montada por Diego Pérez Caballero (Diegoclick) en colaboración con la Asociación bajo el patrocinio de la Diputación y el Ayuntamiento. La muestra está abierta incluso este Jueves Santo con un horario especial, de 14.00 a 22.30 horas.

La Pasión de Nueva Jerusalén comenzará este jueves a las 20.30 horas.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

PROPUESTA DE ESTATUTOS PARA LA ACADÈMIA VALENCIANA DE CRONISTES OFICIALS

Estimats companys acadèmics. La junta de govern transitòria de l’AVCO exposa en informació pública el reglament de règim intern que ha aprovat. Vos adjunte documents per tal que els consulteu, i si creu convenient realitzar les al·legacions oportunes en un termini de deu dies a comptar des de hui mateix (1-4-2026). Estes al·legacions es tindran en compte i seran enviades a este correu alfred.bernabeu@gmail.com

El reglament serà sotmés a votació en junta general del dia 16 d’abril.

REGLAMENTO DE REGIMEN INTERIOR

Salutacions
Alfred Bernabeu
Secretari General

LA SALPASSA DE OTOS VUELVE A LLENAR LAS CALLES CON TRADICIÓN, CULTURA Y PARTICIPACIÓN VECINAL

ESTEBAN ARROYO

Otos ha vuelto a vivir este miércoles una de sus celebraciones más singulares y representativas de la Semana Santa: la Salpassa. El acto, trasladado excepcionalmente al Miércoles Santo para facilitar la participación escolar tras la huelga educativa del día anterior, ha reunido a vecinos, alumnado y comunidad parroquial en una jornada marcada por la tradición y el ambiente festivo.

La cita ha comenzado a las 10:30 horas frente a la iglesia, donde los niños y niñas del CRA Castell de Carbonera han interpretado las canciones tradicionales mientras golpeaban con sus mazas de madera los troncos y objetos preparados por los vecinos. A continuación, la comitiva religiosa ha iniciado el recorrido por las calles del municipio para bendecir las viviendas, recuperando un ritual cargado de simbolismo.

Un ritual con raíces antiguas que ha evolucionado con el tiempo

EL CRONISTA OFICIAL DE OTOS, DANIEL ALFONSO, explicaba en una entrevista previa que el origen de esta tradición se remonta a tiempos antiguos, incluso anteriores al cristianismo. “Los romanos ya consideraban la entrada de las casas como un lugar simbólico que debía ser protegido”, señalaba, destacando que posteriormente la Iglesia adaptó este ritual y lo incorporó a la Semana Santa.

El propio nombre de la celebración procede del latín salis sparsio, que significa “esparcimiento de la sal”, un elemento clave en el acto. “La sal era fundamental en la vida cotidiana, tanto por su valor económico como por su uso para conservar alimentos”, DETALLABA ALFONSO, quien también subrayaba la importancia del agua bendita como símbolo de vida.

Durante el recorrido, el sacerdote bendice las casas mientras sus ayudantes intercambian la sal y el agua de cada vivienda con la que porta la comitiva, en un gesto que refuerza el carácter comunitario del acto.

La recuperación de una tradición única en la Comunitat

La Salpassa desapareció en muchos municipios a finales de los años 60 y 70, en parte por los cambios introducidos tras el Concilio Vaticano II. Sin embargo, Otos logró recuperarla décadas después, adaptándola a los nuevos tiempos sin perder su esencia.

Uno de los elementos más característicos es la participación infantil, que también se ha reinventado. Antiguamente, los niños golpeaban directamente las puertas de las casas, lo que generaba quejas vecinales. Hoy, esa tradición se mantiene de forma simbólica. “Los vecinos dejan troncos, cajas o sillas viejas en la puerta, y es ahí donde los niños golpean con las mazas”, explicaba el cronista.

Además, la recuperación de las canciones tradicionales ha sido otro de los hitos recientes. La visita del cantaor Pep Gimeno “Botifarra” impulsó la reintroducción de estos cantos, que ahora forman parte esencial de la celebración.

La clave: implicación de todo el pueblo

Uno de los aspectos más destacados de la Salpassa actual es la coordinación entre escuela, familias y parroquia. Este año, el cambio de fecha ha sido posible gracias a esa colaboración. “Cuando hay buena voluntad, siempre se consigue el mejor resultado”, AFIRMABA DANIEL ALFONSO.

El papel del alumnado es fundamental, no solo como parte activa del acto, sino como garantía de continuidad. “Los niños son el futuro del municipio. Si sienten esta tradición como propia, será más fácil mantenerla viva”, SEÑALABA.

Un símbolo de identidad que une tradición y cultura

Más allá de su componente religioso, la Salpassa se ha consolidado como un elemento de identidad local. TAL Y COMO EXPLICABA EL CRONISTA, se trata de una celebración que combina distintas dimensiones: “Por un lado está la parte más espiritual de la Semana Santa, y por otro la vertiente lúdica de los niños. Esa mezcla es lo que la hace tan especial”.

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TEODORO LLORENTE, EL POETA QUE VALENCIANIZÓ LA ÓPERA DE WAGNER

  • La fundación Santo Cáliz ofrece este lunes un concierto que incluye el aria ‘En un sitio lejano’de la pieza ‘Lohengrin’ traducida al valenciano por el fundador de LAS PROVINCIAS

LAURA GARCÉS

El compositor alemán Richard Wagner y el poeta valenciano Teodoro Llorente por extraño que resulte, tienen mucho que ver. Y los dos, uno por valenciano y el otro por su mirada artística a Parsifal -el caballero que buscó el Santo Grial en la leyenda artúrica-, se unen en torno al Santo Cáliz. Una apasionante historia en la que se ha detenido la Fundación Santo Cáliz en su deseo de dar a conocer todo cuanto rodea a la copa que se venera en la Catedral de Valencia como el vaso en el que bebió Jesucristo en la Última Cena.

En esta relación artística tan apasionante surge un tercer personaje: el tenor catalán Francisco Vinyas, un artista, que como en una conferencia señaló el exdirector de LAS PROVINCIAS y CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA FRANCISCO PÉREZ PUCHE, fue «un artista singular que, en Valencia, a través de Wagner, sintoniza no ya con la leyenda del Santo Grial, sino con la devoción al Santo Cáliz».

La trayectoria de Vinyas le llevó a interpretar la ópera ‘Lohengrin’, también obra del alemán. Lohengrin, según el mito medieval, es hijo de Parsifal, como éste mismo confiesa el final de la obra. Así pues, todos relacionados con el mito artúrico y su relación con el santo Grial, que en otra dimensión recibe el nombre de Santo Cáliz.

Vinyas llegó a Valencia con esta obra. En el Principal ofreció una actuación que consiguió el éxito y los versos que Teodoro Llorente dedicó al intérprete. Había empezado la vinculación entre los personajes de la vida real y los de la creación artística del compositor. Pérez Puche recordó en su conferencia que con el tiempo, Vinyas se sumerge más y más en «el místico contenido de los personajes wagnerianos», especialmente con Parsifal y su hijo.

Tanto fue así, que llegó a cantar ‘In fernet Land’ -‘En un sitio lejano’-, la escena tercera del tercer acto, tanto en castellano, como en catalán y valenciano. La versión catalana era obra de Joaquín Pena.

¿Quién fue el responsable de que se cantara en valenciano? La respuesta llega de Teodoro Llorente, el poeta de la Renaixença y fundador de este diario, que tradujo, como recordó PÉREZ PUCHE, el aria a la lengua valenciana.

El tenor la interpretó en «una función extraordinaria que tuvo lugar en el Teatro Principal a beneficio de la Escuela de Artesanos». El teatro se llenó y la obra generó gran expectación. La explosión emocional llegó cuando sonó el texto en valenciano sobre la escena del Principal el 24 de octubre de 1905.

Había nacido esa relación apuntada entre Wagner y Llorente, que con este trabajo se convirtió en el autor que valencianizó la ópera que les vinculaba a todos con el santo Grial, con el Santo Cáliz de la Catedral de Valencia.

Ahora este encuentro artístico se va a revitalizar. Este lunes, 30 de marzo, la Fundación Santo Cáliz ofrecerá un concierto en el Almudín bajo el título ‘Del Mito a la reliquia, un aria wagneriana’.

El programa incluye el aria ‘In fernet Land’ de la ópera ‘Lohengrin’ y ‘Coro de los peregrinos’ de ‘Tanhäuser’, obras de Richard Wagner. La audición es una apuesta por mostrar la dimensión cultural y artística de la reliquia que se venera en la ciudad del Turia y lo que explica la elección de un aria de ‘Lohengrin’ es su relación con la misma y a su vez con el valenciano Teodoro Llorente.

Carlos Alfonso, presidente de la Fundación Santo Cáliz hace hincapié en esta circunstancia al dar a conocer el deseo de impulsar el conocimiento del venerado vaso que llegó a la ciudad del Turia desde San Juan de la Peña. Alfonso apunta que la formación Filarmonía Hispánica será la encargada de la interpretación de la obra acompañada de la voz del tenor Matheus Pompeu.

El concierto tendrá lugar en el Almudín a las siete de la tarde. La propuesta, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia, tendrá seguimiento con otros conciertos. Carlos Alfonso asegura que todavía no está decidido el programa, pero todas las obras de alguna manera guardarán relación con la copa que custodia la Seo valenciana.

Y qué mejor fecha que esta Semana Santa, celebración clave del cristianismo, en la que el cáliz es ícono indudable de la Pasión.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

ALICANTE PRESENTA UNA REVISTA DE SEMANA SANTA QUE SUMA “TRABAJO, PASIÓN Y RELIGIOSIDAD”

La publicación incluye artículos de historia, literatura religiosa, tradición, vivencias personales y gastronomía en sus 223 páginas con una edición de 300 ejemplares

Alicante, 27 de marzo de 2026.- La presentación de la Revista ha prologado este viernes la Semana Santa de Alicante 2026, en la que desfilarán cerca de 12.000 cofrades y hermanos en las 27 procesiones programadas entre los domingos 29 de marzo y 5 de abril -Ramos y Resurrección-. El acto, como se ha convertido en tradición en el Viernes de Dolores, se ha desarrollado en el Salón Azul del Ayuntamiento. El vicealcalde Manuel Villar, al definir el conjunto de la publicación, ha afirmado que suma “trabajo, pasión y religiosidad”.

La publicación que se ha presentado este viernes es la número 28 de una colección que, para Villar, “es para leer y guardar y que condensa en su conjunto cómo vivimos y sentimos la Semana Santa en Alicante”. Villar ha estado acompañado por la concejala de Fiestas, Cristina Cutanda; integrantes de la Corporación Municipal, y el presidente de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías, Alfredo Llopis.

Auténtica referencia

Cutanda ha incidido en que “esta Revista supone una auténtica referencia y que, por la calidad de sus artículos, se ha convertido en imprescindible para investigadores y estudiosos”. Es, ha proseguido la edil, “como si traspasáramos a las páginas de la Revista todo lo que de valor tiene la Semana Santa de Alicante y que supone, al mismo tiempo, un importante atractivo turístico”.

Llopis ha hecho hincapié en el “crecimiento de la Semana Santa en Alicante en los últimos años”. Ha ejemplificado con la presencia de más jóvenes en las distintas cofradías y hermandades, la suma de nuevos colectivos de colegios como el Ángel de la Guarda en este año, o la venta de más palcos en la Carrera Oficial. Ha subrayado, al mismo tiempo, que “cada vez son más las personas que se concentran en las salidas de las distintas procesiones”.

La publicación, la número 28 de la segunda época y distribuida en 223 páginas de la que se ha hecho una edición de 300 ejemplares, refleja en la portada la silueta de una cruz en blanco sobre un fondo azul, alusivo al Mediterráneo. Su autor, David Hernández, ha explicado que “hace referencia a una Semana Santa, como la de Alicante, que se ve reflejada en el mar. He utilizado una técnica digital que ofrece la impresión de que se trata de una acuarela”. Su contenido condensa artículos de historia, literatura religiosa, tradición, gastronomía y actualidad. Tres de ellos están relacionados con la Santa Faz. Ésta es la relación de artículos que incluye, y sus autores:

– ‘María Medianera de todas las Gracias’ (Tomás Bordera Amérigo)

– ‘Visita extraordinaria de la Santa Faz a Mutxamel: 19 d´octubre 2025’ (ASSUMPCIÓ BROTONS BOIX, CRONISTA OFICIAL DE MUTXAMEL)

– ‘Elcano y la antigua Cofradía de la Santa Verónica’ (Enrique Cutillas Iglesias)

– ‘Tradición, arte y religiosidad en la Semana Santa’ (Juan Giner Pastor)

– ‘Carlos Balsalobre, cómplice de la luz’ (Santiago Linares Albert)

– ‘¡Santa Faz, Misericordia!’ (Agustín Medina Ramos)

– ‘Historia del Santísimo Cristo del Consuelo -Jesús Consolado-’ (Francisca Navarro Riquelme y Agustín Castellanos Úbeda)

– ‘Hacia la declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial de La Peregrina: Romería de la Santa Faz de Alicante (Jorge Payá Sellés)

– ‘La Virgen de los Dolores, segundo paso procesionado por mujeres en Alicante (Elvira Rodríguez)

– ‘La Inmaculada de los Franciscanos: 80 aniversario de la bendición de su imagen’ (Felipe Sanchís Berná)

– ‘Pasos e imágenes de la Semana Santa alicantina anteriores a la Guerra Civil española’ (Rafael Sellers Espasa)

– ‘La cocina de Semana Santa en Alicante: fe, tradición y sabor’ (Manuel Morant Alemany’

Semana Santa 2026

La Semana Santa de Alicante, con más de 400 años de historia, está catalogada de Interés Turístico Nacional desde 2022. Siete de los 27 cortejos procesionales que la componen se distribuyen entre la matinal y la tarde del Domingo de Ramos, Éste es, junto al Jueves Santo, el día de más procesiones. Combina cortejos de corte castellano, con otros de aire andaluz, o con guiños propios a señas de identidad de Alicante. Son los casos, entre otros, de la Santa Mujer Verónica, El Morenet, el Cristo del Mar o la Procesión del Silencio. Tampoco faltan las saetas. Especialmente el Miércoles Santo, al paso de la Virgen de la Soledad ‘La Marinera’ por la plaza de la Santísima Faz.

Cincuenta y tres tronos escenificarán, durante siete días, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Se incluyen pasos de misterio, vírgenes, crucificados, nazarenos, o imágenes con Cristos y Vírgenes. Dos son las novedades más significativas en cuanto a pasos y e imágenes de Cristos en este 2026 Ambas se verán, por vez primera, en el cortejo de la Cofradía del Cristo del Divino Amor y Virgen de la Soledad Coronada ‘La Marinera’, en la tarde del Miércoles Santo: el Santísimo Cristo del Consuelo, conocido como Jesús Consolado, y el Señor Dios de los Ejércitos y Príncipe de la Paz, portado por miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE).

El Jueves Santo aglutina hasta cinco procesiones en la tarde-noche del 2 de abril -Cofradía de la Santa Redención y María Santísima del Mayor Dolor, Hermandad de la Santa Cena, Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y Caridad y Cristo de la Paz, Hermandad del Perdón -conocida como ‘la de los sacos’, y Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de las Angustias ‘la de Perdón’-. La que más espectadores congrega es la de la Hermandad de Santa Cruz, con más de 80 años de historia, y que procesiona en la tarde del Miércoles Santo. Destaca la espectacularidad en el regreso a la ermita ‘a la carrera’ sorteando desiguales escalones.

Vírgenes coronadas

Cuatro son las vírgenes coronadas que se pueden contemplar, por orden cronológico, en los distintos desfiles procesionales de una Semana Santa que supera los 400 años de historia: Nuestra Señora de la Esperanza (Domingo de Ramos), Nuestra Señora de los Dolores (Martes Santo) y Nuestra Señora de la Piedad y Virgen de la Soledad ‘La Marinera’ (Miércoles Santo).

Fuente: https://www.alicante.es

HACE SETENTA AÑOS: LA SEMANA SANTA DE 1956

MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA

Hoy, Domingo de Ramos, comienzan los ocho días de la Semana Santa que, de Ramos a Pascua, celebran los momentos más trascendentales para los cristianos. Pero, aunque estos son los días que marca el calendario litúrgico de la Iglesia Católica, las actividades pasionales o procesionales amplían su calendario en las conocidas vísperas: el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión.

En el caso de Callosa de Segura, con una población que vive intensamente estas celebraciones, podemos decir que comienza el viernes anterior al de Dolores, cuando Nuestra Señora de los Dolores, en la tradicional Bajada de la Virgen, traslada desde su ermita a la Dolorosa hasta la Arciprestal.

Sin ir más lejos, ayer sábado, con unas procesiones muy consolidadas, pudimos ver cómo María Santísima de la Victoria llenó de fieles las calles de la ciudad, mientras ya en la noche, la Hermandad de los Nazarenos de Cristo y Los Moraos, en hermanamiento cofrade, tenían como testigo excepcional la Ermita de los Dolores.

Pero vamos a retroceder en el tiempo setenta años, a 1956. Este año fue de gran importancia debido al auge alcanzado por nuestra Semana Santa a mediados de esta década, impulsado, sin duda, por la creación, el 14 de mayo de 1954, de la Junta Mayor de Cofradías; la fundación de nuevas cofradías como la de Nuestro Padre Jesús en 1951 y Ecce Homo en 1952; y la llegada de nuevos tronos e imágenes entre 1952 y 1956. Como ejemplo de ello, el Ayuntamiento, presidido desde 1955 por don José María Martínez Aguado, para darle más solemnidad a los cortejos procesionales, iluminó con arcos las calles por las que discurrirían las procesiones.

La Junta Mayor, presidida por don Manuel Cagigal Masiá y actuando como secretario don Joaquín Ramón Almira, coordinó estas procesiones en las que encontramos novedades como la llegada de imágenes y tronos: Nuestro Padre Jesús, de José Noguera Valverde, Santa María Magdalena, del escultor valenciano Ignacio Pinazo Martínez, el trono de Santa María Magdalena realizado por Vicente Segura Valls; el conjunto de trono de los torrevejenses hermanos Blanco y Cristo Yacente, de Manuel Ribera Girona, para la Cofradía del Santo Sepulcro; y el Cristo de la Agonía para la Cofradía de la Santa Cruz, también del imaginero Ribera Girona.

Hace setenta años, la Semana Santa se desarrollaba de la siguiente manera: Domingo de Ramos, procesión de las palmas por la mañana y, a las siete, procesión de San Juan y Nuestra Señora de los Dolores; Lunes Santo, a las diez de la noche, la Oración del Huerto de la Hermandad del Silencio, con salida desde el convento donde se guardaba; Martes Santo, por la noche, desde la Ermita del Rosario, las Santas Marías, a las que se uniría en la Arciprestal la de Santa María Magdalena con su nueva imagen; Miércoles Santo, también a las 22 horas, salieron de la iglesia de San Martín Nuestro Padre Jesús, con la imagen de Noguera Valverde, y la Santa Cruz, a las que se uniría en la Ermita del Rosario el Ecce Homo; Jueves Santo, a las 23 horas, procesión con el Cristo del Silencio a oscuras; Viernes Santo por la mañana, Vía Crucis con Nuestro Padre Jesús de Peris y el Cristo de la Agonía desde el convento, mientras desde la Ermita de Nuestra Señora de los Dolores salían San Juan y la Dolorosa y desde la Ermita del Rosario las Santas Marías, para participar en la ceremonia del Encuentro en la Plaza del Calvario. A las ocho tendría lugar la Procesión General y ya por la noche, la Procesión del Santo Entierro con las Santas Marías, Santa María Magdalena, la Santa Cruz, el Sepulcro y la Soledad, presidida por la Corporación Municipal, y encabezada por don Carlos Galiana Cecilia como Caballero Portaestandarte. Finalizó el Domingo de Resurrección con la procesión y acto del Encuentro y, una hora más tarde, la procesión del Resucitado de la Cofradía del Ecce Homo, estrenado el año anterior.

El itinerario oficial para la Procesión General del Viernes Santo, 30 de marzo de 1956, fue el siguiente: salida del Convento, siguiendo por Generalísimo (Convento), Canónigo Hidalgo, Mayor (Carlos Galiana), Vázquez de Mella (Plaza Reina Sofía), Plaza de España, Camarada Maciá (Mayor), 18 de Julio (Juan Carlos I), Alameda (Manolita Amo Nadal), Escuelas (Cervantes), finalizando en la Ermita del Rosario.

La Junta Mayor editó una revista de Semana Santa con portada del Cristo del Silencio, patrocinada por el Ayuntamiento. Dirigida por don Joaquín Ramón Almira y don Rafael Almira Torregrosa, fue impresa en Imprenta Molina. Recoge interesantes artículos que nos acercan a la Semana Mayor de 1956, entre ellos encontramos la colaboración realizada por don Juan Herrero Guardiola, arcipreste de Callosa de Segura, presentando el nuevo «Ordo litúrgico de la Semana Santa». Y es que esta Semana Santa comenzó, según el decreto promulgado por la Sagrada Congregación de Ritos el 16 de noviembre de 1955 para la Semana Santa de 1956, el nuevo orden litúrgico de la Semana Santa. Según el consiliario de la Junta Mayor, el Papa Pío XII pretendía «el acercamiento a las horas en que tuvieron lugar los hechos y misterios que celebramos y dar este fuerte aldabonazo… para que el pueblo participe piadosa y devotamente en las grandes solemnidades de los divinos Oficios».

Así pues, en este año comenzaría el Triduo Pascual, tal y como lo conocemos hoy: el 29 de marzo de 1956, Jueves Santo, Misa Solemne In Cena Domini, conmemorando la Última Cena en la iglesia de San Martín a las 11 de la mañana (por la tarde sería en el convento). Terminadas las misas, comenzaron las visitas a los monumentos. El Viernes Santo, a las cinco de la tarde, tanto en el convento como en la parroquial, se celebró la acción litúrgica de la Pasión y Muerte del Señor. Y ya el Sábado Santo, 31 de marzo, a las diez y media de la noche, la Vigilia Pascual, para celebrar a medianoche una Misa Solemne con comunión. A estos actos centrales de la Iglesia Católica en la Semana Santa se unieron el Jueves Santo, en San Martín, a las 8 de la mañana, misa rezada y, a las nueve de la noche, Sermón de la Pasión; el Viernes Santo, a las 11, en la parroquia, Maitines y Laudes; y finalmente el Sábado Santo, a las seis y media de la tarde, partiendo desde la plaza de la iglesia, solemne Vía Crucis.

Señalar que este año no se celebró el Sermón de las Siete Palabras, que comenzó a principios de siglo, desconociendo el motivo, aunque sí se realizó el Viernes Santo de 1955, 1958 y 1959, en el presbiterio de San Martín a las 13 horas, siendo 1959 el último año en el que se realizó, predicado por don Antonio Hidalgo Mateo. También en los años 1956 y 1957 tampoco procesionó la imagen del Cristo de las Siete Palabras el Domingo de Ramos, como tenía costumbre.

También es curioso que, sobre la ceremonia del Viernes Santo en el Calvario, que este año volvería a su ubicación habitual, ya que por unas obras se celebró en 1955 en la Rambla junto al Sagrado Corazón, señalando la Junta Mayor para este año, el 14 de enero, “devolviendo a dicha ceremonia toda su pureza y sabor tradicional”, ceremonia en la que no participó Santa María Magdalena al tratarse de una nueva imagen y trono, con una envergadura importante para subir al Calvario, participando de nuevo en 1957 con la imagen de Peris (1940).

Este ha sido, pues, un recorrido por la Semana Santa de hace setenta años, en la que tanto procesional como litúrgicamente comenzaron celebraciones y se incorporaron tronos e imágenes de las que hoy puede disfrutar la Callosa cofrade y los visitantes que desean conocerla. Setenta años separan aquella Semana Santa de la actual, pero en esencia sigue siendo la misma: la de una ciudad que se detiene cada primavera para vivir su fe, su tradición y su historia en las calles.

Fuente: https://www.informacion.es