Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

LES MORETES

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

A la gente de Petrer nos gustan y nos son muy familiares los apodos o motes. Uno de ellos muy popular y que siempre he escuchado en mi casa es el de les Moretas. Este apodo hacer referencia a cuatro hermanas Remedios, Dolores, Pepa y Adela Payá Payá, nietas de Gabriel Payá Payá (1831-1905) el popular tío Moro que fue alcalde de Petrer en varias ocasiones durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Eran hijas de Dolores Payá Payá (1860-¿?) y de Juan Bautista Payá Poveda. Dolores fue una de las hijas de Gabriel Payá Payá y de su primera esposa María Josefa Payá Beviá.

Del matrimonio entre Dolores Payá Payá y Juan Bautista Payá Poveda nacieron diez hijos. De estos sobrevivieron cinco y el resto falleció al poco de nacer. Estos últimos fueron: María Dolores Librada (n. 1883), Ildefonsa Elvira (n. 1885), Luis (n. 1886), Francisco Antonio (n. 1895) y otro Francisco Antonio Payá Payá (n. 1897). Sobrevivieron: Bernardo Gabriel (1887-1962), Dolores (1889-1967) fue la única que se casó y tuvo descendencia, Remedios (1891-1977), María Josefa Pepa (1893-1978) y Adela Payá Payá 1900-1982, Dolores Payá Payá hija de Dolores Payá Payá y nieta de Gabriel Payá Payá se casó con Enrique Payá Belda (1887-1967) y fueron padres de Enrique (n. 1917), Juan Bautista (n. 1919) y Dolores Lola Payá Payá (1924-2015). Esta última se casó con Hipólito LLorente Verdú.

Las Moretas están unidas a la historia del teatro Cervantes pues fue el alcalde Gabriel Payá Payá quien mandó construirlo y en la escritura por la cual su hija Dolores Payá Payá lo vendió al ingeniero noveldense José Sala Sala, por la cantidad de 13.000 ptas., fechada en Elda el 18 de diciembre de 1920, aparece un curioso gravamen por el que la propietaria y vendedora, Dolores Payá Payá, reclama la reserva del palco número 3 compuesto de seis asientos y mientras no exista el palco (cuya construcción está en proyecto) disfrutar de seis entradas con sus butacas, en la fila número tres, para ella y sus cinco hijos, algo que fue respetado siempre por quienes regentaron la sala hasta la desaparición de la última persona que recibió este legado. En la escritura aparecen, las primitivas medidas del Cervantes y curiosamente se cita como uno de los lindes la bodega propiedad de Josefa Payá Amat, segunda esposa de Gabriel Payá.

En el año 1972 todavía vivían tres de las cuatro hermanas Remedios, Pepa y Adela. Habían sido cinco hermanos, pero Gabriel, el único varón, y Dolores habían muerto con anterioridad. Dolores fue la única de los cinco hermanos que se casó y, fruto de ese matrimonio, nació una hija, Lola Payá Payá que se casó con Hipólito Llorente, con el que tuvo dos hijos.

Las Moretas fueron unas mujeres entrañables. Remedios y Adela eran abiertas y acogedoras, Pepa era menos habladora, pero su gesto bondadoso y su eterna sonrisa hacía que todos la apreciasen. Los trabajos que desempeñaron estas jóvenes eran los propios de las mujeres en los años que les tocó vivir. Remedios y Adela trabajaron como aparadoras durante algunos años, mientras que Pepa se ocupaba de las tareas de la casa y de la cocina, pero las tres tenían una habilidad especial para las labores. Remedios cosía primorosamente y uno de sus trabajos más notables fue, sin duda alguna, el corpiño que cosió para la imagen de la Virgen del Remedio, además de otras labores que adornaron, en ocasiones muy especiales, el altar de la iglesia de San Bartolomé. Adela, por su parte, manejaba muy bien el ganchillo; tejía colchas, tapetes y delicadas puntillas que adornaban luego las prendas interiores, así como los juegos de cama, mantelerías, cenefas de cortinas y un largo etcétera. Sería Remedios, sin duda alguna, la que enseñaría a coser a Lola, su única sobrina. Y lo hizo muy bien, a juzgar por los resultados: Lola, la última de las Moretas, tenía unas manos maravillosas para la costura, tanto daba que fuesen labores aparentemente sencillas como otras más pesadas y engorrosas; nada se le resistía. Su punto fuerte eran las prendas de vestir. Tenía una especial habilidad para el corte y muy buen gusto para la confección. Las prendas que confección se caracterizaban por su esmero y pulcritud.

Pepa, por su parte, era la que manejaba los bolillos y de sus manos salieron preciosas labores de encajes y puntillas. Posiblemente algunos de los delicados bordados y pinturas sobre seda fueran también obra de Pepa, pero el caso es que entre las tres hermanas dejaron un legado de primorosas labores a las que habían dedicado miles de horas de sus vidas. Lola guardaba cuidadosamente parte de esos preciosos encajes de bolillos. Eran trabajos delicados que requerían de mucha paciencia y habilidad, y Pepa había demostrado tener esas cualidades. Especialmente, paciencia.

Con éste escrito hemos querido tener un recuerdo y rendir un pequeño homenaje a las Moretas, pero muy especialmente a la que era para aquellos los que la conocieron “la tía Pepa”. Todos los que visitaban esa casa iban a “casa de Pepa”, y así siguió siendo incluso después de su muerte. A Pepa le encantaban los niños, y el huerto de las Moretas era un espacio ideal para los juegos. Por allí corretearon sus sobrinos-nietos, Hipólito y José Enrique, así como todos los pequeños de la familia Sempere-Bernabéu, con la que las hermanas mantuvieron una entrañable relación de amistad durante toda su vida.

Posiblemente fue Estefanía Llorente Cortés el último bebé de la familia al que Pepa le dedicó su atención y su cariño. La niña vivía con sus padres en el piso de arriba de la vivienda propiedad de las Moretas y esa cercanía permitió que las tres, Remedios, Pepa y Adela, disfrutasen durante unos pocos años de su primera sobrina-biznieta.

Pepa Payá Payá falleció en 1978 y siempre tuvo un trato muy cordial y afectuoso con todos y aunque sus últimas semanas de vida fueron muy duras nunca se quejó. Fue una de esas personas que pasan por la vida sin hacer ruido, casi de puntillas, pero quienes la conocieron guardan de ella muy buen recuerdo.

Fuente: https://www.valledeelda.com

ESCRIBIR COMO MILITAR

MIGUEL APARICI NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS

Lo nuestro es ser militar y, además, escribir. Y hace algún tiempo me llamó la atención la figura de un paisano, de la población valenciana de Enguera, que había sido lo mismo: militar y escritor. Y que nunca pudo pertenecer a la Asociación Española de Militares Escritores, aunque casi estuvo a punto de ser Correspondiente de la Real Academia de la Historia, porque nos separan de su nacimiento (1862) casi siglo y medio y porque murió joven, siendo Teniente Coronel, en El Rif (1909).

Me inspiró el interés el busto en la plaza de su pueblo (bronce de Garnelo) y algunas notas biográficas que me proporcionaron sobre él. No pudiendo imaginar, al principio, con qué filón militar e intelectual había ido a dar.

Mis investigaciones me acercaron un poco hacia su desconocida familia: burguesa en fabricación y comercio textil; expansivo, tras la puesta en marcha de la máquina de vapor. Y se abrió el abanico tras los datos de hoja de servicios de su ingreso en la Escuela de Infantería con 14 años y su galonamiento como Alférez a los 17.

Sorprendiéndome que, ya de Teniente, apareciera dando conferencias en el Centro del Ejército y la Armada madrileño; charlas que acababan en formato de libro. Siendo su primera la que trató sobre “La plaza de Gibraltar”; al tiempo que iba publicando en “El Globo” (diario de prestigio literario) una serie de textos sobre El Peñón. Hasta que la pesquisa minuciosa me llevó ante una anécdota autobiográfica sobre la huella que le dejó su “sentido patrio herido”, durante su visita -uniforme puesto- a la colonia inglesa y escuchar las palabras despectivas de un Oficial de Artillería inglés.

Así que se entiende que, en su charla-libro, mostrara un buen estudio de aquella fortificación colonial y que (consciente de la superioridad militar anglosajona) propusiera el AISLAMIENTO de aquella Plaza; mediante fortificación de la próxima Sierra Carbonera. Idea que se adelantó medio siglo al plan alemán (“Phoenix”, previsto para 1941) de bunkerización que según se ha escrito, pese a que se ejecutó, “Franco no utilizó”.

José Ibáñez Marín, que éste es nuestro Oficial, pasó casi toda su carrera acuartelado en Madrid; lo que puso al alcance de su mano magníficas bibliotecas, excelentes relaciones sociales e intelectuales y el contacto directo con grandes militares de la época (Azcárraga, Martínez de Campos…).

No en balde casó con la hija de su erudito Teniente Coronel Mariano Gallardo, director de la “Revista Técnica de Infantería y Caballería”; a quien sustituyó en la gestión y empuje de sus ejemplares mensuales. Una esposa, primera de las mujeres que asistieron a la Universidad, culta y entregada; que, viuda joven y con cuatro hijos, contraería nuevo matrimonio con el poeta Mena.

Ibáñez se involucró en el Monumento madrileño al Teniente de Infantería Ruiz, que carecía de los honores sobre columna de sus compañeros Daoiz y Velarde; consiguiendo un gran éxito al lograr que la escultura la modelara su paisano Mariano Benlliure.

También hizo amistad con Menéndez Pidal, pues las esposas de ambos veraneaban en el Paular del Lozoya y él, como creador de la Sociedad Militar de Excursionistas, desarrolló allí esta actividad “higienista” montando la ruta (con columnas señalizadoras) hasta el Puerto del Reventón; en plena Sierra de Guadarrama. Organizando, incluso, el recorrido por Portugal que seguía los pasos del Mariscal Soult durante nuestra Guerra Napoleónica.

Toda la motivación de su vida estuvo centrada en el aumento de los conocimientos, en el perfeccionamiento y la forja del individuo, en la cultura y la mejora de las condiciones de trabajo y servicio del soldado y en el acrecentamiento de la moral y las virtudes de los Oficiales.

Fue gran admirador del mundo prusiano y alemán y, en particular, del Emperador Guillermo II; en lo que tuvo que influir su comisión (que aprovechó como viaje de novios) por diversos países centroeuropeos para el estudio de sus ejércitos, con obligada presentación de una Memoria.

Llegó a publicar unos 25 libros, muchos de ellos biográficos: dedicados a personalidades militares, como ejemplos de la Milicia; siendo en la Revista Técnica el encargado personal de llevar las páginas de las Biografías e, incluso, las Bibliografías.

Pero gran parte de su obra también estuvo dedicada a la enseñanza y a la educación militar, en especial de los Cadetes; invitándoles a ser los motores de la recuperación patria, tan caída tras el desastre de Cuba, en cuya campaña estuvo implicado desde noviembre de 1895 hasta el mismo 1898 y por la que mereció diversas condecoraciones.

Así como fue reiterada su crítica a los defectos y vicios políticos del momento hispano, lo que vendría a convertirle en un verdadero “regeneracionista”. No en balde se codeó con literatos del momento de la talla de Azorín, Vallé-Inclán, Pérez de Ayala y los mismos grandes políticos Maura y Cánovas del Castillo; por lo que pudo, de haber vivido más años, haber sido el escritor militar que le falta a la “Generación del 98”.

En 1909 y con sólo 47 de edad, al mando de su Batallón de Cazadores de “Figueras” número 6, asistió a la llamada “Guerra de Melilla”; entrando en combate inmediato al desembarcar. Cayendo en la primera línea, que ocupaba su 2ª Compañía.

Sería ascendido a Coronel Honorario, pero el “juicio contradictorio” (aquella batalla resultó confusa) le negó la Laureada de San Fernando.

Su consorte, en la línea del espíritu cultural de Giner de los Ríos, acabaría en el exilio tras nuestra guerra civil; falleciendo en Méjico, en los años 50.

Curioso ironía del destino de quien fue ayuda y aliento de un heroico militar y destacado patriota.

Hoy, afortunadamente, sus obras pueden leerse (gratuitas, en PDF) accediendo a la Biblioteca Nacional Digital. Es más, algunas como su reconocida “Bibliografía de la Guerra de la Independencia” acaba de ser reimpresa por dos diferentes editoriales.

Fuente: https://www.elradar.es

EL TORREVEJENSE JOAQUÍN CHAPAPRIETA: CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE UN PRESIDENTE DEL GOBIERNO

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Joaquín Chapaprieta Torregrosa nace en Torrevieja el 26 de octubre de 1871, a las diez de la mañana, siendo bautizado dos días después en el templo provisional de la Inmaculada Concepción. Llegaría a ser el primer y único presidente de Gobierno alicantino y ahora se cumplen 150 años de su nacimiento.

Su bisabuelo, Antonio Bernardi Schiappaprietta, natural de Savona (Italia), se había afincado en Torrevieja a principios del XIX. Su padre, Vicente Chapaprieta Fortepiani, era un propietario de buques que fletaba cargamentos de madera desde América. Joaquín hubiera llegado a ser su continuador a no ser por un trágico accidente; mientras era cuidado por su niñera, una caída le provocó una desviación de columna vertebral influyendo en su desarrollo, produciéndole también una leve cojera. Esta situación le inclinó desde muy niño al estudio. Salvador de Madariaga recoge en su autobiografía una coplilla satírica que circuló por Madrid cuando Chapaprieta accedió al Ministerio de Hacienda, alusiva a su defecto físico: «El Chapa que tiene chepa hay que mirarlo con lupa, pues donde quiera que trepa el Chapa de chepa chupa».

Joaquín Chapaprieta cursa estudios en el Seminario de Orihuela. Termina el Bachillerato y decide comenzar una carrera secular, abandonando sus estudios teologales. Inicia la carrera de Derecho en la Universidad e Murcia y no habiéndolos acabado se traslada a Madrid para su terminación. Hace el doctorado sobre Derecho Internacional en la Universidad de Bolonia, cuna de grandes juristas, y lugar donde no tenía acceso cualquier expediente, ya que las exigencias académicas eran muy elevadas. Años más tarde fue nombrado Doctor Honoris Causa por esta Universidad. No fue fruto de la casualidad el que Chapaprieta comenzara la pasantía en uno de los despachos más prestigiosos de Madrid, el bufete del abogado y político Joaquín López Puigcerver, que fue quien lo introdujo en la política.

Su actividad revela la compleja trayectoria de un político que sobrevive a tres regímenes distintos sin renunciar a su ideario liberal. Chapaprieta inicia sus actividades públicas con el cambio de siglo. Entre 1898 y 1923, es diputado provincial en Madrid, diputado nacional por varios distritos, director general de Administración, subsecretario y senador.

Entre 1917 y 1923 es vicepresidente de Izquierda Liberal, partido dirigido por Santiago Alba; en 1923 asume el Ministerio de Trabajo; en 1931 dirige la campaña electoral de la Derecha Liberal Republicana, el partido de Miguel Maura y Alcalá Zamora; hasta que en 1935 llega a la presidencia de gobierno. Sin embargo, desde el inicio de su carrera política, su máxima aspiración consiste en dirigir el Ministerio de Hacienda. Ejerce el miritoriaje para el cargo como subsecretario de Santiago Alba en 1916 y, debido a su creciente prestigio, su nombre se baraja como titular de la cartera en el gobierno de Romanones de 1918 y en dos ocasiones durante el último gobierno liberal de la Restauración de 1923. En diciembre de 1922 fue nombrado ministro de Trabajo, Comercio e Industria, cargo que ostenta hasta septiembre de 1923, siendo por él presentados los proyectos de ley sobre las «Oficinas de Colocación de y Seguro contra el paro forzoso»; sobre «Ley para estimular la creación de los cotos sociales de previsión» que no fue aprobado; el «Proyecto de Ley de Fomento de la edificación», pretendiendo reactivar la industria de la construcción y resolver los problemas de hacinamiento en la periferia de las grandes ciudades; «Proyecto de Ley de Crédito Agrícola»; y el «Proyecto del Régimen de la Tierra». Otra aportación de Chapaprieta como ministro de Trabajo fue la «Modificación de la Ley de Emigración de 21 de diciembre de 1907». A excepción del «Real Decreto de Protección de la Mujer Trabajadora» cuyo grado de aplicación real fue prácticamente nulo, ninguna de sus iniciativas llegó a ver la luz; las presentó en el Consejo de Ministros pero ni siquiera fueron debatidas en el parlamento.

Hay que esperar hasta mayo de 1935 para colmar su principal ambición, llegando ser ministro de Hacienda, aunque su pensamiento hacendístico ya estaba plenamente formado en 1923, cuando el golpe de Estado de Primo de Ribera acabó con el orden constitucional de la Restauración, de modo que, en 1935, se limita a poner en práctica las recetas que, desde el parlamento, lleva años recomendando a los titulares de la cartera.

La trayectoria política de Chapaprieta alcanza su cenit el 25 de septiembre de 1935, cuando accede a la presidencia del gobierno. Este es sin duda, el momento más conocido de su carrera.

La vida política de Joaquín Chapaprieta se sitúa en la llamada por el historiador Luis Comellas «la España de los problemas», que comienza a finales del siglo XIX con la pérdida de las colonias españolas y llega hasta 1939 con el final de la Segunda República.

En la Vega Baja destacar los desvelos por la construcción de la carretera Albatera-Hondón de las Nieves, la instalación de la luz eléctrica en La Mata, el interés por la construcción del puerto de Torrevieja. En 1907, ante la orden de embargo y urgencia en el pago de la deuda contraída por el Casino torrevejense, Chapaprieta acude a solucionar el problema económico por lo que fue nombrado Socio Honorario. En 1926, enterado de la gran necesidad de Torrevieja de centros escolares, dona su casa natal para la construcción de la primeras escuelas graduadas, edificio que acoge a día de hoy la Biblioteca Municipal Carmen Jalón.

Tras la Guerra Civil, Joaquín Chapaprieta, retirado de la política, se dedicó a ejercer como abogado en Madrid, pasando temporadas de descanso en la finca familiar de «El Raso», en Guardamar.

Joaquín Chapaprieta fallece el 15 de octubre de 1951, en Madrid. De su carácter y personalidad privada el historiador Jesús Pavón, que lo llega a conocer personalmente, ensalza su discreción, carácter dulce, extraordinaria tenacidad y excepcionales cualidades técnicas superiores a las políticas.

Fuente: https://www.informacion.es

EL INVENTOR DE LAS PELADILLAS

ELISABET FERNÁNDEZ

La lápida de Manuel Jarrín Pérez (A Pobra de Trives, 1847), fallecido en 1927, le recuerda como “el fundador de las peladillas”. Este ourensano desconocido no lo es tanto en Casinos (Valencia), una localidad que debe su fama a este dulce de almendras típico de estas fiestas y que habría elaborado el trivés en el siglo XIX, aunque su gesta no se hizo popular hasta hace unos años. Allí, en la comarca del Camp del Túria, Jarrín tiene hasta una calle a su nombre. JOSÉ SALVADOR MURGUÍ, CRONISTA LOCAL DE CASINOS y miembro de la Real Academia de Cultura Valenciana, es quien rescató la historia de este ourensano, “un guardia civil que llegó al pueblo con 31 años y terminó casándose con la nieta del primer alcalde constitucional de esta localidad”. Entonces, en torno a 1884, Manuel Jarrín dejó su puesto de la Guardia Civil  y acabó aprendiendo el oficio de los turrones que sabía hacer un viejo artesano de la zona. Aquel hombre, que no tenía descendencia, enseñó a Jarrín a hacer las famosas peladillas navideñas que, un siglo después, tienen reconocimiento internacional. “Han tenido peladillas de Casinos los tres últimos Papas de la Iglesia”, presume MURGUÍ al otro lado del teléfono.

FÁBRICAS DE PELADILLAS

El CRONISTA OFICIAL DE CASINOS también ideó una Feria del Dulce para poner en valor la gesta de Jarrín y el oficio de peladillero, del que apenas resisten dos o tres fábricas en la zona. Todas son de descendientes de Jarrín o de personas próximas a su entorno. “Aprendió a hacer peladillas y dejó la guardia civil, montó una fábrica de dulces que fue la primera y de ahí nacieron las demás. También era una gran persona, porque fue juez de paz”, dice MURGUÍ.

Otro de los datos que pudo averiguar el cronista local sobre este ourensano, gracias al relato de un nieto que encontró hace años, es su procedencia exacta. “Nació en Junquera, en A Pobra de Trives, y sus padres fueron Francisco y María, una familia de ganaderos. A su padre lo mató un toro, que es un dato muy curioso”, dice MURGUÍ, que en la actualidad investiga la genealogía de la mujer de Jarrín, ya que del ourensano escasean los datos en los archivos de la Guardia Civil al no haber ejercido apenas la profesión.

“Él deja la Guardia Civil cuando aprende a hacer peladillas y turrones de este hombre mayor que no tenía descendencia. Decide montar una fábrica para hacer estos dulces en Casinos, que era un pueblo de paso. Pero una vez construido el puente, los artesanos empiezan a instalarse en la carretera para fomentar la venta de peladillas. Todos los fabricantes son descendencia o familia de Jarrín”, asegura el CRONISTA LOCAL DE LA LOCALIDAD DE CASINOS.

FAMOSO TRAS MORIR

Precisamente en la lápida de Manuel Jarrín está otro de los datos relevantes que hacían desconocido a este ourensano que falleció a los 80 años, el 14 de octubre de 1927. “Es relevante porque estuvo muchos años sin que se le pusiera una lápida. Este hombre se ha hecho famoso después de muerto”, señala EL CRONISTA LOCAL. De hecho, la calle a nombre de Manuel Jarrín en el centro de Casinos no se colocó hasta los años ochenta del siglo pasado, cuando se empezó a saber sobre la figura de este ourensano. Tirando del hilo, el CRONISTA LOCAL rescató un poema publicado en 1916 por un médico agradecido con el regalo de unas peladillas de Casinos. El doctor agradecía al “confitero Jarrín” tal manjar.

LEGADO

“Gracias a él, Casinos tuvo tantas fábricas y más de cien clases de turrón que conocen en todo el mundo. Manuel Jarrín trabajó y dejó un legado importantísimo sin darse cuenta”, recuerda JOSÉ SALVADOR MURGUÍ. También realiza una invitación a Ourense y, especialmente, a Trives: “Deseo que se conozca la figura del fundador de las peladillas de Casinos, sería un revulsivo importantísimo”.

Fuente: https://www.atlantico.net

LES COVES DE CANELOBRE VISTAS POR FRANCISCO DE PAULA MELLADO

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Es más bien poca la información que tenemos sobre este escritor y editor de mediados del siglo XIX, quien hacia 1850 se había convertido en el más importante impresor, editor y librero de Madrid.

Entre su ingente producción resalta la  Enciclopedia moderna. Diccionario universal de literatura, ciencias, artes, agricultura, industria y comercio, por ser la primera gran enciclopedia en castellano que se terminó en el siglo XIX.

Francisco de Paula Mellado fue muy aficionado a narrar por escrito  sus viajes por España y fruto de ello son los libros: Guía del viajero en España, 1842;  España geográfica, histórica, estadística y pintoresca, descripción, 1845 y Recuerdos de un viage por España de 1849. En estos libros describe nuestra Xixona, como ya hemos expuesto en un artículo anterior. https://bgarrigos07.wordpress.com/2020/09/07/xixona-vista-por-francisco-de-paula-mellado-salvador/.

Ahora comentamos la información sobre las cuevas de Canelobre.

Recuerdos de un viage por España  fue publicado en 1849 y en las partes tercera y cuarta  recoge su viaje por Galicia, Navarra, La Rioja, Aragón, Cataluña y Valencia. La motivación para emprender este viaje se debe a una prescripción facultativa. Finalmente, Francisco de Paula, decidió hacer caso a sus doctores y se preparó para recorrer España. En la puerta del Sol de Madrid se encontró con su buen amigo, Mauricio, que se dirigía a París. Tras versar sobre las ventajas de visitar nuestro solar patrio lo convenció para que le acompañara. Así los dos amigos emprendieron un periplo por España un día de mayo de 1846.

Después de una estancia de ocho días en Valencia, los dos viajeros encaminaron sus pasos hacia Alicante siguiendo el camino real de Xátiva. Tras dejar atrás Cocentaina y Alcoy llegaron a Xixona y desde nuestra ciudad partieron hacia las cuevas de Canelobre.

Sus impresiones sobre esta magnífica gruta son las siguientes:

Recuerdo de un viage por España, 1849

“Aquel día  pasábamos de largo por Busot, lugar de mil doscientas cincuenta almas y distante una legua de Jijona, cuando detuvimos nuestros caballos al saber teníamos cerca una de las más raras curiosidades de España, y de la que hasta entonces nunca habíamos oído hablar, y es la Caverna de Canelones (1). Hicimos un gran rodeo y retrasamos mucho por aquel día el término de nuestra jornada, pero todo lo dimos por bien empleado.

Hállase la caverna situada en el elevado monte denominado Cabesó del Oro ó Cerro del Hombre, y debajo de una enorme peña. Entrase por una rampa (2)descubierta de cerca de cuarenta y cinco pies de largo que conduce á la boca de la gruta. La longitud de ésta es de mil pies, su latitud de seiscientos, y la altura después de la entrada, de ciento veinte próximamente. Su forma es parecida á un óvalo ó elipse.

Ya en el interior se esperimenta la mayor admiración y sorpresa, pues cree uno encontrarse dentro de una suntuosa catedral gótica por la multitud de preciosas estalactitas o filtraciones que forman como columnas, estatuas, y mil rarísimos caprichos que contemplan la más viva ilusión. A la derecha de la entrada se halla el Retablo, que es una inmensa filtración de bellísimo aspecto, y que se asemeja á un gran altar, y al fin de la caverna, adonde llegamos con muchísimo trabajo, se ven algunas balsas de poco fondo llamadas cogollas, y una gran losa donde escribieron sus nombres algunos curiosos viajeros, y donde también nosotros trazamos los nuestros.

Según algunos eruditos geólogos, esta cueva no es otra cosa que la hornaza de un volcán apagado ya antes de los tiempos donde alcanza la historia, pero que tiene muy cerca materias que aun están en combustión, de lo que son una prueba la temperatura de veinte grados que  allí se esperimenta, una especie de cráter que se ve a la parte sur, y los muchos manantiales  de aguas termales, que se desprenden de este monte, de treinta y dos a treinta y tres grados de calor, y que forman los famosos baños de Busot (3).

Mucho nos agradó la Caverna de los Canelones y el buen Mauricio, entusiasta como siempre, aseguró  era lo más bello que había visto en todo el viage».

Gracias a Francisco de Paula Mellado hemos descubierto una de las primeras descripciones de las cuevas de Canelobre.

BIBLIOGRAFÍA

GARRIGÓS SIRVENT, Bernardo, “Francisco de Paula Mellado y la Xixona del siglo XIX”, Programa de Fiestas de Invierno, Asociación Cultural y Festera de Heladores, 2008, pags. 105-106.

GONZÁLEZ I CATURLA, Joaquín, Rondalles de l’Alacantí, Editorial Aguaclara, Alacant, 1989.

(1) Su nombre cuevas de Canelobre procede de una gran estalagmita central que parece un candelabro.

(2) Antes de la Guerra Civil tenía su entrada cerca de la cima. Fue en la contienda civil cuando fue habilitada como taller de reparaciones de aeronaves republicanas cuando se horadó el actual túnel de acceso.

(3) En 1838 Pedro García Faria, ingeniero y arquitecto construyó el edificio principal del balneario de Aguas de Busot, mientras que el Conde de Casas Rojas embelleció las tierras adyacentes. El balneario funcionó hasta la Guerra Civil. El propio Francisco de Paula Mellado nos dice en su Enciclopedia moderna, diccionario universal de literatura, ciencias, artes, agricultura, industria y comercio, publicada en 1851 que este balneario y el de Benimarfull son los únicos de la provincia de Alicante que “tienen médico director nombrado por el gobierno”.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

ELDA Y LA CASTELLANÍA DE ALICANTE

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Desde que en 1561 el rey Felipe II nombrara al señor de Elda, Juan Coloma, alcaide del castillo de Alicante, la castellanía de la ciudad portuaria permaneció ligada a los señores, y posteriores condes de Elda, a lo largo de 78 años. Primero lo fue el ya mencionado Juan Coloma (1561-1586), sucediéndole en el señorío eldense y en la alcaidía alicantina su hijo Antonio Coloma (1587-1619), segundo conde de Elda.

A la muerte de este último acontecida en la ciudad de Palermo (Sicilia) en agosto de 1619, al poco de ser nombrado general de la galeras de Nápoles, le sucedió su hijo Juan Coloma, habido de su matrimonio con Juana Enríquez de Mendoza, hija de los condes de Castrojeriz. Tras varios meses de vacantía, el rey Felipe III, atendiendo a la vinculación familiar de los Coloma con la alcaidía de Alicante y a la costumbre de que los cargos militares del reino de Valencia recayesen en miembros de la nobleza regnícola, procede al nombramiento de un nuevo alcaide.

El alcaide de un castillo o fortaleza era el máximo jefe militar de dicho elemento fortificado. Su guardia y custodia le era encomendado por su señor, bien fuera el Rey o un noble, frente al que respondía con su vida y sus bienes en caso de rendir dicha fortaleza sin el consentimiento y autorización previa de quién le había nombrado. Sus facultades era de diferente orden y se extendían tanto a la jurisdicción civil como a la criminal, y tanto al gobierno militar como al político.

Así, un 23 de diciembre de 1619, Juan Coloma, tercer conde de Elda, a la edad de 28 años, recibe el nombramiento como alcaide del castillo de Alicante. Cargo que desempeño hasta su fallecimiento en 1638. Momento en el cual los condes de Elda dejarán de ostentar tan importante cargo militar de la gobernación de Orihuela.

Será bajo la alcaidía de los señores y condes de Elda, cuando el castillo de Alicante adquiera en gran medida su fisonomía actual, gracias a las obras desarrolladas entre 1562 y 1580, según los proyectos de Juan Bautista Antonelli y Jorge Palearo “el Fratín”. Gran reforma que eliminó el antiguo castillo medieval, convirtiéndole en la actual fortaleza abaluartada de traza renacentista que podemos contemplar hoy en día.

Fuente: https://www.valledeelda.com

EL PSOE RECLAMA MÁS ACTIVIDADES PARA CONMEMORAR EL AÑO DE PERE MARIA ORTS I BOSCH

El grupo municipal socialista ha criticado las escasas actividades realizadas por el Ayuntamiento con motivo de la conmemoración del año de PERE MARÍA ORTS I BOSCH (CRONISTA OFICIAL DE BENIDORM, ya fallecido).

El portavoz socialista, Rubén Martínez, ha recordado que la Junta de Portavoces llevó a Pleno en mayo, a propuesta del PSOE, una moción para declarar oficialmente el año de PERE MARIA ORTS I BOSCH en Benidorm coincidiendo con el centenario del nacimiento del jurista, escritor e historiador valenciano que fue declarado CRONISTA OFICIAL e hijo adoptivo de Benidorm.

Martínez ha señalado que esta conmemoración, que se extenderá hasta el 4 de julio de 2022, “era una oportunidad única para disfrutar de actividades culturales e históricas y poner en valor la figura, obra y legado de una persona irrepetible como PERE MARIA ORTS I BOSCH, pero no está siendo lo esperado y deseado”.

En este sentido, ha apuntado que “lamentablemente en lo que llevamos de año solo se han realizado dos actividades relacionadas con el año de PERE MARIA ORTS I BOSCH y ni tan siquiera conocemos si existe un comisario o comisaria responsable de la conmemoración que sería lo más habitual”.

Con todo, el portavoz socialista ha reclamado al equipo de gobierno del PP que programe más actividades para recordar y difundir la figura, obra y legado de PERE MARIA ORTS I BOSCH en el centenario de su nacimiento.

Fuente: https://www.elperiodic.com

GRUPO MARTÍNEZ CANO, LA EMPRESA ALCIREÑA QUE IMPULSÓ EL RECICLAJE, CUMPLE 75 AÑOS

ALFONSO ROVIRA, CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA

Aniversario del Grupo Martínez Cano. La familia fundadora, directivos, trabajadores y un buen puñado de amigos, celebraron el pasado 26 de noviembre el 75 cumpleaños de una de las empresas que mayor solera y proyección exterior ha dado Alzira.

La celebración del aniversario fue en la Sala Rex Natura de Alzira, presentado por María Teresa García Martínez. Pedro Martínez Motilla, abrió el acto de los parlamentos, haciendo una trayectoria histórica de la empresa; le siguió su hermana María Teresa seguidamente lo haría Josefa Gil Sancho, viuda de Alfredo Peretó, consejero que fue de la empresa. También intervinieron familiares de la tercera generación, cerrando el acto protocolario, Juan Martínez Motilla, el menor de la familia, presidente del Consejo de Administración.

Sus promotores, Pedro Martínez y Dolores Motilla, nacieron, vivieron y trabajaron en la vieja y entrañable barrida de Vila de Alzira. Residían en el número 40 de la calle Santa Lucia; Tenían de vecinas las monjas franciscanas del Colegio La Purísima, más conocido por “El Centro”; al otro lado de su vivienda, la casa de los Pardo, propietarios de la serrería enclavada en la barriada de “Les Barraques”. En la esquina siguiente, el ultramarinos de Marcos Lencina hoy casa de Alfredo Garés, alcalde que fue de Alzira y, enfrente la vaquería de Pepita Montalvá, esposa del exportador de frutas, Ramòn Flor.

El matrimonio Martínez-Motilla, tuvo cuatro hijos, dos varones y dos hembras; María Dolores, Pedro, María Teresa y Juan. El cabeza de familia, en 1945, en los años difíciles de la posguerra, decidió dedicarse a la compra de trapos viejos,para después de su clasificación, venderlos como materia prima para la fabricación de papel a empresas importantes como lo fueron, entre otras, la alcireña Papensa.

Al siguiente año, 1946, -hace 75-, amplió el negocio trasladándose a un edificio, que hasta 1936 en que fue quemado meses antes de dar comienzo la más “incivil” de las guerras; era el convento de las monjas Lucias ”Les Llùcies” y al lado el primer hospital de Alzira, que fue creado por el arcediano Pedro Esplugues, Señor de la Pobla Llarga, en 1337, donde hoy se halla la sede central de Gestión Comercial y Administrativa del Grupo Martínez Cano.

Diez años más tarde, en 1956, la empresa crece en desarrollo y realiza una nueva instalación para almacenaje, principalmente para la eliminación de residuos de los sacos de los productos de materiales para la construcción, mientras que el fundador, Pedro Martínez, dedica su tiempo a organizar la compra de toda clase de desperdicios, su esposa, Lolita Motilla, se hará cargo de los trabajos que se realizaban en el almacén.

La década de los años 60 del pasado siglo, fue una de las más interesantes para la evolución y desarrollo de los Martínez Cano. Pedro, su hijo, después de cursar estudios en la Gran Bretaña, se incorpora a la empresa, mientras que su padre viaja constantemente por la península para la compra-venta de materia prima, como los desperdicios, siendo admirado y respetado en las grandes y pequeñas empresas del mundo de la recuperación, por su seriedad comercial y formalidad. Tuvo, por otra parte, la virtud de enseñar a sus más directos colaboradores, sus conocimientos y experiencias e infundir virtudes para ser un buen empresario.

Pero su labor se vio interrumpida. El 22 de marzo de 1977, cuando a las seis media de la tarde de aquel día, en el almacén de trapos, donde antaño se ubicaba la antigua fábrica de conservas de Enrique Oria Pelayo, se hallaba pasando revista a algunas balas de mercancía, por causas desconocidas, se le vino encima una pila de tres balas, de unos 430 kilos de peso cada una, cogiéndolo debajo y aplastándole el tórax.

Pedro Martínez Cano, de 57 años de edad, a su desaparición -dicen las crónicas de la época, “contaba con muchas simpatías en su ciudad natal, por lo que su muerte causó honda impresión en todos los locales, donde era muy apreciado por su trato y carácter cordial”-.

Exportaciones a EE.UU, a Japón, Escocia o Francia

Tras la muerte de su padre, Pedro Martínez Motilla, responsable de la s,ociedad, trazó las líneas de actuación desarrollando la actividad en la importación de desperdicios de papel y textil, exportando los productos a países donde nunca nadie había llegado desde España, como Estados Unidos de Norteamérica, Japón, Escocia y Francia.            

Por los conductos realizados con las fábricas de cartón ondulado y el recuerdo de su padre, Pedro Martínez Motilla, considera interesante instalar una planta en el archipiélago canario. Así lo hace, construyendo “Martínez Cano Canarias SL” en Gran Canaria y Tenerife.

Finalizada la década de los años 70 del pasado siglo. Independientemente de los almacenes de Alzira, abre locales en Paterna, Cocentaina, en 1983; en Campello (Alicante); dos en la provincia de Madrid y, en 1985, en Alcalá de Guadáira (Sevilla) y, en 1996 preparaba su apertura de otros almacenes en distintos puntos de la península.

En el 2003 se vende toda la actividad de la península y se circunscribe a lo desarrollado en Canarias. En el 2012, no obstante, regresan a su pueblo natal, Alzira, con la construcción de una planta de reciclaje de envases, “clearpet”; que en breve tiempo creará empleo a cerca de cien personas.

A todos cuantos formaron y forman el “Grupo Martínez Cano”, al recorrer juntos y muy unidos, estos caminos durante tres cuartos de siglo, les felicitamos en esta efeméride, no sin antes volver por un momento la vista atrás para retener en un grato recuerdo, a su fundador, Pedro Martínez Cano. ¡Feliz cumpleaños!. La foto que acompañamos, es de los inicios de la empresa.

Fuente: https://www.elseisdoble.com

EL ESCUDO DE LOS MAESTRE

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

En la sociedad del Antiguo Régimen el escudo era el elemento más representativo del prestigio de una familia. El escudo de armas se colocaba generalmente en el frontispicio de la casa, mostrándose públicamente, haciendo recordar con orgullo un pasado glorioso.

En Petrer, en la fachada principal de la casa de los Maestre, también conocida como la casa del mayorazgo, estaba el escudo de esta familia. El escudo estaba desaparecido y en la actualidad no se encuentra en la casa, pero después de una ardua investigación realizada, junto a mi estimado amigo y excelente genealogista Enrique Mira Perceval Verdú que se inició en 2002, pudimos localizarlo años después en Castalla en la casa de unos descendientes de esta ilustre familia. Fue un hallazgo de primera magnitud desde el punto de vista heráldico-nobiliario, ya que no se conservaba ninguna piedra armera para este apellido tan extendido en estas poblaciones por lo que se solía atribuir armas de otros linajes con este mismo apellido sin ningún fundamento genealógico. Por ello consideramos que es justo reconocer nuestra más sincera gratitud a los actuales propietarios de la casa Mª Carmen Francés Pérez, hija de Luisa Pérez Maestre, anterior propietaria y bisnieta de Ramón Maestre Rico, y a su marido Pablo Carrillos Huertas, por habernos puesto sobre la pista de esta piedra armera y también a la inestimable colaboración recibida por parte de las hermanas Almudena y Silvia Bernabéu Torró, sin cuya ayuda no hubiera sido posible este hallazgo.

El escudo se encontraba en el sótano de esta casa sita en la plaça de Baix desconociendo el motivo por el que no se volvió a colocar en la fachada de la misma, tal vez porque tras la restauración de la vivienda en 1888 no entonaba con el estilo modernista que la caracteriza o quizás por el ambiente político liberal de la época. Aunque también es posible que se retirara con anterioridad tras la muerte de Fernando VII y el definitivo triunfo de los liberales. La pieza central del dintel adovelado de la fachada no es la original, y se presume que fue colocada en sustitución del escudo de los Maestre durante la citada reforma. La propietaria de la casa Luisa Pérez Maestre dio, a mediados de los años sesenta del pasado siglo, el escudo a su primo Vicente Torró Maestre, de Castalla, que también era nieto de Ramón Maestre Rico, trasladándolo en un tractor y desde entonces tuvo un largo periplo hasta que hoy podemos darlo a conocer.

Respecto a sus dimensiones, tiene una base que mide 57 cm, una altura de 88 cm en su parte central y 77 cm en sus laterales. Estas medidas coinciden con la dimensión de la piedra central de la puerta de la vivienda que se distingue por tener un color más pálido, que denota ser de época diferente al resto y que demuestra que estuvo colocado en la parte central de este dintel abovedado.

El escudo destaca por su antigüedad, ya que va timbrado por una corona y como es conocido entre los estudiosos de la heráldica, Felipe II promulgó el 8 de octubre de 1586 la prohibición de poner coroneles (coronas) en los escudos de quienes no fueran duques, marqueses o condes. Por tanto, esta piedra armera tuvo que esculpirse con anterioridad a esta fecha. Podemos definirlo como escudo parlante ya que nos da mucha información y resulta fácil conocer su significado. Se compone de una cruz de Calatrava y debajo una mano, significando esta superposición de piezas que “en su mano estuvo la Orden de Calatrava” es decir, “a su mando estuvo la Orden de Calatrava”. Por lo que viene a significar que su origen está en algún maestre de esa orden y de ahí el apellido. De todos es sabido que el maestre es la máxima autoridad de una orden, con un poder casi absoluto, tanto en lo militar, como en lo político o lo religioso. Era elegido por un consejo y el cargo era vitalicio.

Por tanto, llegados hasta aquí, podemos preguntarnos ¿por qué una corona y un Maestre de Calatrava? La respuesta la encontramos en las referencias de diversos tratadistas heráldicos como Argote de Molina, José Alfonso de Guerra y otros autores que dan una versión sobre el origen del apellido Maestre, asegurando que procede de una hija de Gómez Vázquez de la Torre, caballero que fue de sangre real de León y Galicia, que fue llamado Maestre por ostentar tal cargo en la Orden de Calatrava. Esta dama contrajo matrimonio con un caballero de la casa de los Gómez, en Castilla la Vieja, teniendo varios hijos a los que se les llamó también los Maestres, apelativo que adoptaron después como apellido. Y por ello el escudo lleva la cruz de Calatrava y la corona por su origen de la casa real de León y Galicia.

Para finalizar este apartado, y por si nos quedaba alguna duda de la pertenencia de este escudo al apellido Maestre, en la parte inferior hay una inscripción realizada toscamente, en la que se lee lo siguiente: “Armas de los Mestres” es decir, Maestre en lengua valenciana.

Una de las dificultades que siempre presentan las piedras armeras es conocer sus esmaltes o colores. En esta ocasión no ofrece ninguna duda que su campo es de plata (color blanco, como los mantos de los caballeros de la Orden de Calatrava), mano al natural (ya que los cuerpos se suelen pintar en color carne) surmontada (teniendo encima) de cruz de gules flordelisada (cruz roja cuyas puntas terminan en flor de lis) que corresponde a la de la Orden de Calatrava..

Dado que la prescripción no existe en las armas o blasones en España tal como opinaba el especialista en Heráldica Vicente Cadenas: “El linaje que ha tenido armas, aunque no la haya usado durante varias generaciones, puede reanudar su utilización sin requisitos particulares para el empleo de las mismas”. Hoy podemos decir que los Maestre de Petrer, podrán volver a usar estas armas, tan sólo cambiando los elementos exteriores del escudo para adaptarlo a sus circunstancias personales, es decir, no se deberá usar la corona, debido a la disposición de Felipe II antes comentada, pero podrán llevar yelmo aquellos que demuestren tres actos positivos de nobleza en su ascendencia.

Pero no todos los Maestre, podrán asumir estas armas, sólo aquellos que demuestren su relación con el linaje de los Maestre de Petrer. Entre ellos a los Maestre de Elda y Sax, no les será difícil probar su unión, aunque también hay otros con indicios razonables de un origen común como los de Biar, Elche y Monóvar, pero de éstos será necesario realizar estudios más profundos para conocer el vínculo con los Maestre de Petrer.

Hasta aquí un resumen de la historia de este escudo, pero no podemos olvidar que tenemos conocimiento de otros vinculados a otras familias de Petrer como son los Pérez, los Rico, los Avellán…

Fuente: https://www.valledeelda.com

CASINOS: EL BELÉN DE LA FAMILIA GÓMEZ GUILLEN

JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

La “dinastía” Gómez Guillen, cada año nos sorprende con su delicadeza y artesanía al organizar el monumental Belén que cuenta con más de ciento cincuenta figuras en movimiento que escenifican los diferentes motivos y misterios del nacimiento del hijo de Dios.

Además de recrear los diferentes paisajes de Israel y Egipto, esta familia cada año nos sorprende con imágenes evocadoras de la historia de Casinos. La blanca cisterna que formaba parte de la calle de San José y la calle de la Santísima Trinidad, con su abrevadero  y las caballerías bebiendo, es un punto de partida para recrear nuestra pasada historia urbana. De esa cisterna datada en 1793 queda la piedra  que la encabezaba y que se colocó en el lugar que siempre estuvo el día 4 de diciembre de 1997.

Otro de los rincones que sorprenden de esta obra de arte es la ermita de San Roque, inaugurada en 1892, costeada por el pueblo de Casinos en el monte de Chiner; la ermita  tiene sus antiguos pilares antes de ser reforzados en 1972; en lo alto de la espadaña, está la campana que suena acompasada, la puerta está abierta y al fondo vemos a San Roque, presidiendo la desparecida escalera que muestra un perro con el rollo colgando en su cuello, al igual que una mujer vendiendo rollos anisados al pie de la escalera en la explanada del recinto, recordando la merienda del 16 de agosto.

No falta la alta chimenea del desparecido racholar, de la que el año pasado  se celebró el centenario de su construcción.

¡Cuánto trabajo evocando nuestra historia! ¡Cuánta ilusión invertida en horas para satisfacer la curiosidad del visitante que cada año acude a dejarse empapar de la alegría que supone contemplar esta altruista obra de arte.  Repasando el Belén, encuentras los diferentes oficios que conforman la vida de un pueblo, el herrero, el carpintero, los tenderos, los pastores, el lavadero… un conjunto de artes y oficios que dan vida a las personas, que nos hacen ver cómo ha sido y como se ha forjado nuestra historia.

No es una labor sencilla, es una labor delicada, comprometida y exquisita, porque se unen las figuras de mercado, a  las figuras hechas manualmente por la familia. Las casas diseñadas al milímetro con las fuentes y los ríos que manan un agua cantarina, que da vida a ese entrañable Belén que con cariño cada año, abre sus puertas en Casinos, en la calle del Músico José A. Tomás.

Todo es pura artesanía  y por si faltaba poco, los domingos se celebran con buñuelos de calabaza, Amparo, experta en la materia, no duda ponerse manos a la obra para endulzar la fiesta de la Navidad.

Casinos brinda dulzura, arte y melodía, porque el Belén  de la familia Gómez Guillen, reúne todos esos aditivos para hacer la Navidad más humana, más sencilla, más real y más entrañable, pues en el recinto donde se expone esa joya, se ve allá  en lo más alto el ángel que anuncia: “Paz en la tierra a los hombres.”

Paz a toda esta familia, paz a todo el pueblo de Casinos, paz a todo el mundo y feliz año 2022 y que esta buena familia, nos pueda obsequiar  en el próxima año con un Belén, más grande, más entrañable si cabe y más cargado de recuerdos.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com