EL CASTELLÓ CRISTIANO

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Por lo que hace a la cristianización del territorio de la Plana castellonense, la arqueología confirma que la nueva religión había comenzado a fructificar en el siglo IV, sin duda una fecha tardía, habida cuenta que las primeras manifestaciones de la nueva fe las significan los historiadores del periodo a finales del siglo II o a principios del tercero de nuestra era. Es, precisamente, en torno al 330 al que pertenece un crismón descubierto en Nules. En esta localidad, una inscripción hallada en el camí Nou, confirma la dedicación de una pequeña iglesia a principio del siglo VI. También debió pertenecer a este período el pequeño templo de la cara oeste de la montaña de Almenara.

El cristianismo comenzó a extenderse primero en las ciudades y más tarde en las áreas rurales, y ello puede dar pie a cuajar una teoría personal al respecto de su expansión por el área que hoy habitamos, que no es otra que la de considerar la diminuta escultura de la Mare de Déu del Lledó como una pieza que ya debió recibir cierta veneración en los siglos V o VI de nuestra era, antes de que la iconografía de la Virgen María como theotocos estuviera ya tipificada en los templos.

Posiblemente, el Millars o el Palancia debieron ser las líneas que determinaron la demarcación divisoria de las diócesis entre la Cartaginensis y la Tarraconensis, establecida por el emperador Diocleciano a mediados del siglo IV, al extremo de que, un siglo más tarde, la jurisdicción eclesiástica vendría a sustituir, territorialmente, a la influencia de prefectura de ciudades importantes como Sagunto.

En referencia a las primeras invasiones de los llamados pueblos bárbaros, se tienen noticias de irrupciones de los francos en la zona norte de la actual provincia de Castelló, desde el 264 en adelante, lo que llevó a muchos habitantes del área de la Plana a ocultar sus caudales bajo tierra. Ello explicaría la presencia de algunos tesorillos encontrados en excavaciones en La Llosa, Almenara o en el Mas d’Aragó.

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