LA AMPLIA NAVIDAD

HENRI BOUCHÉ, CRONISTA OFICIAL DE BORRIOL

La verdad es que la Navidad da para mucho, sobre todo en estas fiestas que ya han comenzado en la cristiandad. El evangelista Lucas y otros sostienen que Jesús nació en Belén en los días de Herodes y así ha sido creído, aunque las cifras exactas, a veces, no coincidan, si bien es una cuestión menor.

Hay elementos de la tradición que nos hablan del pesebre, de la mula y del buey, de los ángeles cantores, de la estrella que guio a los reyes magos en su viaje desde Oriente, de los belenes que se han instalado desde aquel célebre belén viviente de san Francisco de Asís en el siglo XIII y de los que han seguido hasta la fecha, como es el caso de España debido a la intervención del rey Carlos III en el siglo XVIII. Sin embargo, ya antes, en el siglo XI, se habían iniciado los dramas litúrgicos que se celebraban durante la misa de la medianoche.

Alrededor del Nacimiento multitud de actos y costumbres han proliferado. Recuérdense los cantos de los ángeles en el Portal y el de los villancicos que les siguieron hasta la actualidad, de la célebre Misa del Gallo, de Papá Noel y de sus regalos, del árbol de Navidad y otros vegetales, de la matanza de los Inocentes, de la voluminosa literatura que se ha generado, etc. Todo ello envuelto en la magia de un ciclo singular que afecta a la fe y a un populismo excepcional para mayores y niños cada vez más exigente.

Todavía en muchas familias se instala el Belén, pero en nuestra capital hay, al menos cuatro de ellos ya clásicos y conocidos: el del Hospital Provincial, el del Asilo de los Ancianos, el Belén Monumental y el de la Asociación Belenística. Los cuatro son excelentes. ¡Feliz Navidad!… pese a que muchos no podrán celebrarla.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com