HISTORIAS NAVIDEÑAS

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

El paso del siglo XIV al siglo XV coincide con la muerte de Pedro IV de Aragón y la sucesión de sus dos hijos, Juan I y Martín I, de breves reinados. El primero ciñó la corona en 1387 y, precisamente, el 4 de noviembre de 1392, junto con su esposa Violante de Bar, llegó a Castelló para efectuar una visita que se prolongó dos meses y comprendió todas las fiestas de Navidad. Los reyes, que entraron en la villa bajo palio, se hospedaron en la casa del gobernador y batlle Guillem Miró, ubicada en la actual calle de Gracia, frente al convento de San Agustín. Posiblemente la mansión del administrador regio en la localidad debía ser bastante más cómoda que el vecino parador real, lo cual no debe resultarnos extraño pues que, según Sánchez Adell, el citado batlle ejercía un notorio cacicato en la villa, lo que le debía suponer pingües ganancias, patentes en el acomodo de su domicilio.

Mal fario

Por otra parte, no sería de extrañar que su majestad, inducido por su padre, tuviera mal fario por el recuerdo del asesinato de su tío Fernando, en la mansión habitualmente utilizada por los soberanos y que recibía el nombre de sus visitas. La referencia parece evocar el teatro de García Gutiérrez o de Zorrilla. No son pocos los escritos del municipio, que refieren las numerosas y suculentas viandas que se ofrecieron al regio cortejo para comer. Carnes, pescados, frutas, verduras y dulces se dispusieron en abundancia en la mesa regia, a fin de que «haja aquell dit senyor tota aquella abundància de viandes que mereix». Siendo señor de Castelló y Duque de Gerona, el futuro Juan I ya había estado en nuestra ciudad el 17 de julio de 1372 por su afición cinegética, pues se sabe que el sobrenombre que le acompaña es el de Juan I, El cazador.

A su muerte en 1396, su hermano Martín I fue coronado. De su mandato, la historia de Castelló conoció disposiciones bien distintas: la orden del traslado de la feria de Almazora, que perjudicaba a la de nuestra villa; y la autorización a los islámicos, para volver a instalarse en la población.

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