NEANDERTALES ¿NUESTROS ABUELOS?

JOSE APARICIO PEREZ, CRONISTA OFICIAL DE ANNA

Los neandertales están de moda, no pasa semana sin que se publique algo sobre ellos, generalmente bueno o simplemente descriptivo, olvidando ya las feroces campañas denigrantes desde el mismo momento de su descubrimiento.

Como en el largo proceso evolutivo humano ocupan un lugar importante, porque pueden ayudar a dar respuesta a la pregunta ¿de dónde venimos?, esencial diría yo con los argumentos que expondré, nos permitimos tratar sobre ello.

Debido a este fluir constante de noticias sobre los mismos, los que nos dedicamos al estudio e investigación de su cultura, la Musteriense, tenemos la obligación, al menos así lo entiendo, de intentar poner orden en este cúmulo de información porque algunas de ellas no se avienen con lo que la ciencia arqueológica proporciona.

Y en este  momento queremos dar una advertencia a genetistas, antropólogos, paleontólogos, cladistas y otras especialidades fundamentales para avanzar en su investigación, pero que la entorpecen cuando intentan avanzar solos, olvidándose de que, la primera y última palabra, la deben tener los simples arqueólogos. Pondremos algún ejemplo.

En los últimos años se han prodigado los hallazgos de especímenes que van desde los ancestrales Homíninos hasta los recientes Homo Sapiens. Los genetistas especialmente se han lanzado a obtener el ADN mitocondrial a diestro y siniestro, iniciando una especie de baile de los malditos que les permite hacer viajar a sus analizados a miles de quilómetros, a veces en viaje de ida y vuelta, olvidando que, tanto ayer como hoy, no se viaje con una mano delante y otra detrás sino con bagaje propio de la cultura y la tecnología del momento, que no solemos encontrar por sus probables y necesarios lugares de paso los arqueólogos a los que no se nos consulta y que, sin embargo, es básico y sin ello pierden el tiempo.

Veamos, pues, lo que, desde la propia experiencia y trabajo podemos aportar sobre los neandertales.

Con seguridad lo siguiente.

Los neandertales no eran pocos como algunos dicen, tampoco debieron ser muchísimos. Hace más de medio siglo, el Dr. Pericot, excavador de la Cova Negra de Játiva, hizo un cálculo aleatorio apuntando la probable existencia de unos  diez mil pobladores en toda la Península Ibérica.

Hoy día sabemos que toda la Península estaba poblada y parcelada entre grupos de unos treinta individuos por término medio que explotaban su territorio de subsistencia. El cálculo nos puede conducir a 50.000 por generación de 30 años cada una de ellas, es decir unos 150.000 cada cien años.

Mas hace 50 años se consideraba que los neandertales iniciaron su andadura por nuestra tierra alrededor del 120.000, lo que se retrasa actualmente al 300.000, por lo tanto han pasado 3.000 generaciones, lo que nos da una cifra de unos 450 millones durante los años asignados. Si continuamos el recuento por toda el área europea neandertal que ocupa todo Europa, buena parte de Rusia y llega hasta la frontera china y a la India, grosso modo, la cifra puede ser escalofriante.

Los neandertales no enterraban a los muertos, con seguridad, basta recordar dichas cifras y saber que los restos neandertales son escasísimos, generalmente trozos de cráneo, dentición decidual, y algún otro del esqueleto, generalmente residuos de la alimentación de las hienas en épocas de abandono probablemente estacional-. Los enteros se pueden contar con los dedos de las manos y con indicios de depósito intencional mucho menos.

Los neandertales no eran caníbales, si lo hubieran sido la arqueología estaría satisfecha, los restos humanos abundarían en las cavidades junto a los demás desechos de la alimentación y ya hemos visto su escasez.

Con cierta seguridad. Los neandertales iniciaron el habla, disponían del cromosoma adecuado, la laringe en disposición correcta y el hueso hioides en su sitio.

Aunque ha suscitado controversia y, últimamente, se ha llegado a negar, la datación de ciertas pinturas, de manos las figurativas y otras no tanto junto a los bisontes de Altamira, arroja fechas de época neandertal sin duda. También corroborado por incisiones en Gibraltar en relación con neandertales y pinturas de focas en Nerja con restos de focas consumidos en sedimentos al pie de las pinturas en la célebre cueva de Málaga. Se adornaban personalmente y se expresaban simbólicamente en las paredes de las cavidades que frecuentaban.

A demostrar :los neandertales no se extinguieron, evolucionaron tecnológica, cultural, y antropológicamente. No solo pertenecen a la Familia de los Homininos, sino también al Género Homo y a la Especie Sapiens. El día que acepten esta propuesta de quien la formula desde la propia experiencia verán como quedan resuelto muchos de los problemas que plantea el Out of Africa asumido ciegamente. Insistiremos sobre ello en otra ocasión.