Arxiu diari: 24 de març de 2022

¿POR QUÉ HAY YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS BAJO LAS AGUAS?

JOSÉ APARICIO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ANNA

El descubrimiento en la zona marítima de Alejandría (la ciudad egipcia de Alejandro Magno, porque hay varias Alejandrías fundadas por el conquistador macedonio) del presunto palacio de Cleopatra, la presunta tumba de Marco Antonio o el presunto Faro de Alejandría, obliga al público interesado a formular la vieja pregunta del porqué de su situación bajo el agua, y en casos menos frecuentes incluso si es que vivían así. Caso similar al de la cueva prehistórica de Cosquer, abierta en la base de un acantilado en las proximidades de Marsella, pero con la entrada sumergida hoy varios metros bajo el nivel del mar, siendo descubierta por un submarinista al penetrar por ella y encontrar en su interior, por encima de dicho nivel, extraordinarias pinturas paleolíticas (eviten pensar si los seres prehistoricos disponian de equipos ad hoc)

Aunque todo el mundo sabe que sólo las sirenas, por su mitad pisciforme, pueden vivir debajo del agua, y marina porque no se conoce ni un sólo caso de sirena de agua dulce, la explicación a veces no suele convencer totalmente al interlocutor, porque en unas cuantas frases hay que sintetizar todo un compendio de geomorfología, tectónica, climatología, hidrología, etc. etc.

El caso de Alejandría no ofrece problemas porque se debe al fenómeno de subsidencia o hundimiento progresivo de la zona costera, terrenos de aluvión aportados por el Nilo y descargados en su delta o zona de contacto con el Mediterráneo. Es fenómeno similar al que se produce en el Golfo de Valencia, donde toda la llanura aluvial, formada por los aportes del Turia y Júcar, se hunde en la franja costera entre Sagunto y Denia. Hundimiento imperceptible por ser lentísimo, pero su constancia provoca a lo largo del tiempo efectos sensibles que dejan huellas perceptibles, como el caso tan notorio señalado y, hoy, acontecimiento mundial. Subsidencia es el nombre que recibe el fenómeno. El “decubrimiento” de este fenomeno nos premitió entender el por qué los habitantes de la Cova del Volcándel Faro, en excavación por quien suscribe por los años sesenta, consumían productos marinos durante la Edad del Bronce y no los consumieron durante el Paleolítico Superior (recordemos que se encuentra en el Cabo de Cullera, muy próxima a la linea de costa actual

Menos comprensible es el que provocan los movimientos llamados eustáticos o de ascenso y descenso del nivel marino, provocados por el hielo o deshielo de grandes masas de agua en las zonas polares o en sus proximidades. Ascenso que provoca la inundación de grandes extensiones de tierras bajas costeras, con la consiguiente inmersión de los lugares de vida (hábitats) de las poblaciones prehistóricas, que hoy se pueden encontrar, por lo tanto, a varios o muchos metros por debajo del nivel marino.

Sabemos positivamente que durante la última gran glaciación, llamada de Würm, el descenso del nivel marino superó los cien metros, lo que provocó la retirada de la línea de costa en el Golfo de Valencia entre veinte y cincuenta quilómetros según zonas y de acuerdo con la estructura de la llamada plataforma continental. Como la retirada duró unos cien mil años es presumible que en tan extenso territorio, entonces superficie terrestre y ahora fondo marino, existan numerosos yacimientos correspondientes al Paleolítico Medio o Superior.

Otras situaciones, como la del yacimiento meso-neolítico (6.000/4.000 a. de Cristo) de la Albufera de Anna, en el centro de los “ojales” (ullals en valenciano), a unos cuatro metros por debajo de la superficie del agua, tienen sencilla explicación, ya que el embalse es artificial, posiblemente construido en época medieval, lo que provocó la inundación e inmersión del yacimiento, caso similar al de muchos yacimientos arqueológicos, e incluso pueblos completos, cubiertos por las aguas de presas recientes.

El enigma, en esta ocasión por lo menos, queda despejado.