Arxiu mensual: Febrer de 2022

MÁS DE 200 ACTORES DE BORRIOL SE PREPARAN PARA LA REPRESENTACIÓN DE LA 47 EDICIÓN DE LA PASIÓN DE CRISTO

Más de 200 actores se preparan ya para volver a representar la Pasión de Cristo en Borriol. Los preparativos comenzaron hace meses pero es ahora cuando Arcadi Babiloni Urruticoechea, presidente de la Asociación Cultural Nueva Jerusalén, encargada de llevar a cabo la Pasión, ha informado de todo el trabajo que hay detrás de esta representación que junto con la de Torreblanca son las más importantes de la provincia de Castellón. La asociación Nueva Jerusalen de Borriol se creó en 1975 con el fin de representar la muerte y pasión de Jesucristo

Babiloni ha explicado que “tras la Cuaresma y casi al mismo tiempo que la primavera, llega la Semana Santa en la que celebramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo”.

La pasión de Borriol es un acto que se celebra en Semana Santa, concretamente el Jueves Santo. Borriol recibe a miles de vecinos y visitantes para presenciar la representación de la Pasión y Muerte de Jesucristo más longeva de la provincia. De la cual están muy orgullosos de ser ‘la madre de las pasiones’ en la Comunitat y cuenta con la catalogación de Fiesta de interés turístico a nivel provincial.

El presidente de la entidad afirma que “somos una asociación con claro estilo, que refleja nuestra forma de representar la vivencia de las últimas horas vividas por Jesús, en la cual destacamos con nuestra seriedad y respeto, y con unas señas de identidad únicas”.

Ha explicado que Rafael Lloret y HENRI BOUCHÉ (CRONISTA OFICIAL DE BORRIOL) fueron quienes empezaron con el proyecto confeccionando el guion y buscando gente del pueblo que estuviera disponible para realizar esta gran obra. “En un principio fue un poco complicado, pues al ser gran parte de la gente no profesionales, estos estaban un poco asustados e indecisos con la idea, pero al final formaron un gran equipo de trabajo”.

También ha señalado que “todo el pueblo se junta al lado de una idea, Nueva Jerusalén, no es un espectáculo, sino de una verdadera vivencia. La implicación de los vecinos y el realismo de las escenas son las principales señas de identidad de la Pasión de Borriol” y que “quedan pocos de los que empezaron, y que con la tercera generación se asegura la continuidad la Pasión de Borriol a través de los años. Rafael Lloret Porcar, hijo del impulsor y creador de Nueva Jerusalén, hace el papel de Jesucristo, que fue desempeñado durante más de tres décadas por Rafael Lloret Teruel”.

Los integrantes de Nueva Jerusalén refuerzan el realismo de la obra con la representación de escenas en espacios naturales y escenarios acondicionados para que sean lo más real posible. La representación se realiza en tres espacios naturales y tres escenarios. Además, hay escenas que se realizan de manera simultánea, como en la narración original. Otras como la ‘Última cena’ se desarrollan en secreto. Nadie sabe dónde se celebrará, ni siquiera los mismos apóstoles. Sólo lo sabe Jesucristo y el dueño de la casa.

El año pasado incorporaron un nuevo acto al no poder representar la Pasión. El acto consta de una exposición fotográfica en la calle, se muestran fotografías de la Pasión con una breve explicación de cada escena y este año incorporarán diez fotografías más y así consecutivamente cada año. La exposición estará expuesta durante toda la Semana Santa.

Desde la asociación, afirma Babiloni, “esperamos poder rendiré este año un pequeño gran homenaje a todos aquellos que a causa del Covid-19 ya no están con nosotros, a todas aquellas personas de Nueva Jerusalén, que ya no están con nosotros y en especial a nuestro querido y añorado Rafa Lloret”.

Fuente: https://www.castelloninformacion.com

“LA DESTRUCCIÓN DE SAGUNTO”, DE ENRIQUE PALOS Y NAVARRO. UN BELLO EJEMPLO DE HISTORIA LITERARIA

Cada vez tengo más claro que los libros buscan a sus lectores ideales. JUAN ANTONIO MILLÓN VILLENA (CRONISTA OFICIAL DE GILET) publicó en 2015 un estudio, transcripción y facsímil de la tragedia La destrucción de Sagunto, obra del erudito ilustrado Enrique Palos y Navarro (1749-1814). Se trataba de un texto perdido, cuyo hallazgo en el Archivo Histórico Nacional por parte del propio MILLÓN VILLENA nos sirve de feliz ocasión para hacer algunas reflexiones acerca del estado de la, así llamada, “Historia literaria” a finales del siglo XVIII. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. CÁTEDRA DE HISTORIOGRAFÍA DE LA LITERATURA LATINA. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

    Enrique Palos y Navarro

    «La destrucción de Sagunto». Tragedia Nueva

    Introducción, transcripción y notas: Juan Antonio Millón Villena

    Colección Tubularium Baebiorum. Centro Arqueológico Saguntino

    Edición e Impresión: Navarro Impresores. s.l. 2015

En la catarata de noticias que recibimos a diario por medio de las redes sociales, me pasó inadvertida una publicación singular aparecida en 2015. Me refiero a la edición que Juan ANTONIO MILLÓN VILLENA había llevado a cabo de una obra dramática inédita, compuesta a finales del siglo XVIII. No fue hasta hace unos días, al dar de nuevo el editor noticia de su obra, cuando reparé en ella. Es cierto que un hecho concreto ha podido ahora atraer mi atención de manera especial. Me refiero a mi participación, en 2020, en el catálogo de la exposición Cartago, el mito inmortal, que tuvo lugar en el Coliseo de Roma, donde dediqué una páginas a tres novelas fundamentales sobre el tema: la Salambó de Flaubert, Sonnica la cortesana de Blasco Ibáñez y Cartago en llamas, de Emilio Salgari. Ahora, especialmente con la perspectiva de la novela de Blasco Ibáñez, ambientada justamente en el sitio de Sagunto por parte de Aníbal, fue cuando me di cuenta del alcance que una obra dramática compuesta a finales del siglo XVIII por Enrique Palos y Navarro acerca de este mismo asunto podía tener para la construcción de un imaginario histórico ciertamente notable. Al tratarse de una edición institucional que, al menos en lo que he alcanzado a ver, no se distribuye como otros libros venales, tuve la inmensa suerte de recibir un ejemplar por parte del propio Millón Villena. Se trata de una edición cuidadísima que se presenta dentro de una caja y contiene dos partes: el estudio introductorio con la edición actualizada de la obra, y tres cuadernillos facsímiles cosidos a manos que reproducen fielmente el texto manuscrito original.

A la propia dicha de bibliófilo y, por tanto, de contar con semejante tesoro bibliográfico, vine a añadir otras experiencias realmente notables, como es la oportunidad de tomar conciencia de un ejemplo señero de aquello que a finales del siglo XVIII se conocía genéricamente como la Historia Literaria. Aunque hoy nos resulte difícil de entender, nuestra noción de las Historias nacionales de la Literatura no se generalizó hasta bien entrado el siglo XIX. Hasta entonces, la Poética y la Retórica constituían el marco fundamental de los estudios relativos a las bellas letras, mientras que la dimensión histórica venía constituida por un marco mucho más amplio que incluía todos los documentos escritos. Este vastísimo marco de estudio era conocido como Historia Literaria. La Historia Literaria, por lo demás, comenzó a impartirse en los Reales Estudios de San Isidro de Madrid a finales del siglo XVIII, y abarcaba intereses tan variados que iban desde la propia epigrafía (Gregorio Mayans compuso un obra titulada Introductio ad veterum inscriptionum historiam litterariam) o la numismática hasta la prensa escrita, pasando por las escrituras sagradas, los clásicos grecolatinos o la propia literatura de creación. Desde nuestro restrictivos criterios actuales, llama la atención la amplitud del objeto de estudio que esta vasta materia ciertamente contemplaba.

Enrique Palos y Navarro, como erudito ilustrado interesado por las antigüedades saguntinas, puso un gran interés tanto por la conservación de su teatro (cuando aún no se había desarrollado una conciencia explícita acerca de la preservación de tales bienes) como por la recuperación de los testimonios epigráficos, dentro de unos afanes compartidos por los eruditos de su época. Precisamente, MILLÓN VILLENA lleva años investigando los antiguos imaginarios de Sagunto, y andaba tras las copias que de algunas inscripciones había hecho Palos y Navarro. Como suele ocurrir en la investigación, ciertas publicaciones lo condujeron finalmente hasta el Archivo Histórico Nacional. No era la primera vez que se consultaban aquellos legajos, de hecho, tres estudiosos de la epigrafía habían reparado ya en ellos. Sin embargo, tales estudiosos, como suele ser natural entre los universitarios, tan solo indagaron en aquello que les interesaba, sin reparar en un formidable documento que se atesoraba allí mismo. Fue MILLÓN VILLENA quien observó que, junto a las copias de las inscripciones y las numerosas cartas, había tres cuadernillos cosidos a mano con el texto de una tragedia que se creía perdida: La destrucción de Sagunto, a cargo del propio Enrique Palos.

Lo que a nuestros ojos actuales no deja de ser un mero “entretenimiento” debe analizarse justamente a la luz del propio concepto de la Historia Literaria. Enrique Palos, preocupado asimismo por promover las primeras representaciones teatrales en el espacio de las ruinas del propio teatro de Sagunto, llevó a cabo una recreación dramática de los hechos relativos a la toma de Sagunto por parte de Aníbal que envió al rey junto con el resto de la documentación epigráfica y arqueológica recopilada. De esta forma, además de mostrar su valía como recopilador y estudioso de las antigüedades sensu stricto, quiso dar cuenta de su interés por hacer revivir aquellos hechos mediante la recreación dramática. La Historia Literaria, en este sentido, nos muestra una continuidad de intereses que hoy resulta impensable, habida cuenta de la diferencia habida entre la investigación y la ficción. Entre tales polos iba a surgir paulatinamente un peculiar género que conocemos como el relato histórico, y que se canalizó tanto por la vía académica (los manuales de Historia y de Literatura) como por la creativa (las novelas históricas).

Felicito a mi colega JUAN ANTONIO MILLÓN por su buen hacer y su entusiasmo, y le agradezco que en tiempos tan atribulados me haya proporcionado algunas horas de felicidad.

Fuente: https://clasicos.hypotheses.org

ELDA RETOMA LAS RUTAS TURÍSTICAS ESTE DOMINGO

MARTA ORTEGA

Elda retoma las rutas turísticas. La edil de Turismo, Lorena Pedrero, ha dado a conocer las actividades organizadas por su concejalía de cara a las próximas semanas que buscan “poner en valor los espacios emblemáticos y atraer a personas para conseguir superar el número de visitantes preparandemia”.

Las rutas comienzan este fin de semana con Las voces de la República, una ruta teatralizada por los puntos históricos de los últimos días de la República en Elda, que será a las 10:30 y a las 11 horas. Vuelven de la mano de GABRIEL SEGURA (CRONISTA OFICIAL DE ELDA) las rutas Éldase una vez, serán los domingos a las 10 horas. El 6 de marzo será el turno de la “Elda Andalusí”, el día 13 de la “Elda murada”, continuará el 27 de marzo con “La acequia de la discordia”, el 3 de abril con “De villa a ciudad” y concluirá el 30 de abril con “Elda republicana”.

Las inscripciones se abrirán el lunes antes de cada ruta, y se pueden formalizar de forma presencial en la Tourist Info de la calle Nueva, por correo electrónico a elda@touristinfo.net  o en el teléfono 966 98 03 00. Cada ruta tiene un cupo de 30 participantes.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LA RIBERA POTENCIA SU UNIÓN EN LOS PRIMEROS PREMIOS COMARCALES DE EL PERIÓDICO DE AQUÍ

LAURA FLORENTINO

En la tarde de ayer, el 23 de febrero el municipio de Alginet acogió los I Premios de La Ribera de El Periódico de Aquí. Un evento realizado en el Teatre Modern de la localidad. En la gala se pusieron en valor las iniciativas de cada uno de los municipios de ambas comarcas tanto de la Ribera Alta como de la Baixa, en un encuentro único entre alcaldes y alcaldesas, autoridades, gente empresarial y sociedad civil de la comarca. Continuando con la línea de este medio de comunicación, cuyo objetivo es plasmar la realidad de la comarca y poner en valor sus puntos de unión, se entregaron un total de 19 galardones a distintos proyectos e instituciones.

La gala comenzó con un photocall a la entrada del teatro, hasta llegar a la sala oficial que pudo acoger casi 300 personas. Presentada por la periodista Carmen Bort, la gala comenzó a las 19:30 con la presencia Carlos Fernández Bielsa, vicepresidente tercero de la Diputació de València; Laura Soto, Secretaria Autonómica de Arquitectura y Sostenibilidad en la Generalitat Valenciana; Mamen Peris, diputada autonómica; Gabriela Ferrer, diputada autonómica; Vicent Mompó, presidente del Partido Popular de Valencia; Toni Quintana, Director General de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana; Bartolomé Nofuentes, Asesor Especial en Fondos Europeos para la Generalitat Valenciana, entre otros.

“Hay que seguir luchando por dar voz a nuestras comarcas a nuestro patrimonio. La Ribera tiene un enorme potencial, siempre desde la ilusión, la constancia y el trabajo en equipo conseguiremos contar vuestras realidades municipio a municipio para continuar haciendo crecer esta delegación”, señalaba la delegada, Laura Florentino.

Seguidamente, el presidente del Grupo De Aquí, Pere Valenciano fue el encargado de inaugurar la entrega de galardones. “Somos líderes en la Comunitat Valenciana, el balance desde que abrimos la edición y comenzamos hace poco más de un año con la versión en papel es positivo. El modelo comarcal que representa este medio es importantísimo para todos los municipios adheridos a esta comarca”, indicó durante su intervención el presidente.

El primer premio que se entregó fue el de Comercio Local a la plataforma “alziraescomercio.com” un marquetplace del comercio local con un servicio de logística de ámbito local y nacional. El encargado de entregar el premio fue AURELIANO LAIRÓN PLA, CRONISTA OFICIAL DE ALZIRA. Agradecieron el premio relatando lo duro que resultó la pandemia para todos los comercios y pequeños comercios locales en los que se vieron envueltos en muchos retos para poner subsistir.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

ASPE: CARLOS AZNAR SERÁ NOMBRADO OFICIALMENTE CRONISTA DE FIESTAS EN EL PLENO DE FEBRERO

El pleno del mes de febrero hará justicia con la figura de Carlos Aznar, el hasta ahora oficioso Cronista de Fiestas. La sesión plenaria de hoy, ratificará su nombramiento oficial en este puesto tras pasar por las distintas comisiones de Honores y Distinciones , tras la apertura de expediente para el mismo, el pasado 20 de octubre.

Para el alcalde, Antonio Puerto, con este nombramiento se ensalza la trayectoria “de un hombre que tanto ha hecho y hace por la cultura y tradiciones de nuestro pueblo”.

La sesión plenaria del mes vigente también recoge en el orden del día la aprobación de la ordenanza reguladora de la limpieza y vallado de solares y parcelas.  Con ella, se pretende regular con normativa específica que los solares de la localidad se encuentren en perfectas condiciones de seguridad y salubridad y, tal y como ha resaltado el alcalde, si ello no se diera “tener herramientas para ejecutar sanciones o ejecuciones subsidiarias si el propietario no puede, o no realiza convenientemente las pertinentes labores de limpieza  y salubridad en dichos solares”.

Fuente: https://valledelasuvas.es

“EL PALAS”, LUGAR DE ENCUENTRO

ANTONIO LUIS GALIANO, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Siempre recordamos lugares que formaron parte del decorado en algunos momentos de nuestras vidas, e incluso cuando añoramos a éstos últimos íntimamente nos sirven para referenciarlos, incluyendo hasta los amigos que se encontraban alrededor.

Es inevitable, volviendo la vista atrás, ver en imagen la aglomeración de personas que, en las mañanas de los días del mercado de los martes de hace varias décadas como se congregaban a las puertas del Hotel Palas para resolver sus negocios, ya fueran compradores o vendedores, corredores o tratantes, o simplemente curiosos. Es probable que alguno de esos que formaban corrillo ante la fachada de «El Palas», en 1926, aguardaran para acudir a la consulta del dentista Miguel Pardo, en la habitación nº 2, para que le extrajera una muela sin dolor, o le acoplase una dentadura postiza.

Allí, dentro de la vida cotidiana de Orihuela estaba el emblemático edificio que servía de telón de fondo para muchos de ellos en ese momento. Pero, no sólo lo era para esa fecha, sino que aquel lugar, en 1952, se transformaba «en la más fresca terraza de verano» a horas vespertinas cuando la calor iba cediendo en favor de la poca brisa que podía correr junto al cauce del río. Y, en ese lugar, circulaban los «blanco y negro», el «mantecado» y la horchata capaz de contrarrestar la canícula y mantener tertulias de amigos y matrimonios hasta las primeras horas de la medianoche. Y si era a mitad de agosto y se había programado alguna corrida de toros o novillada, después del sorteo matutino de las reses, el tomar un aperitivo degustando su «ensaladilla, croquetas o calamares a la romana» en su barra. Y, momentos antes del espectáculo ver a los toreros subir en una galera que los llevaba hasta la Plaza de Toros.

Pero, el restaurante de «El Palas», servía de marco para homenajes y banquetes. Concretamente de estos últimos, el martes 10 de noviembre de 1926 por el precio de 16 pesetas se pudo disfrutar del siguiente menú: consomé «profiterola», «vol-au-vent» de pollo, pescados, Rabigot, alcachofas a la molinera, solomillo patatas glacé, helado bomba nacional, vino de Rioja, café, coñac y champán. Cuatro años después, una Comisión integrada por Mariano Olmos, José Martínez Arenas, Fernando Plaza, Manuel Vidal, Tomás López Galindo, José Calvet y Fulgencio Ros Alifa, organizaba un homenaje al inspector de Higiene Municipal y novelista, José María Ballesteros con motivo de la publicación de su libro «Oriolanas». Al banquete-homenaje asistieron cincuenta comensales y se celebró el domingo 1 de junio de 1930, siendo, el menú servido a 12 pesetas el cubierto, el siguiente: entremeses genovesa, arroz con pollo, merluza a la Orly, ternera «braisse» con patatas, helado «plarinif», frutas del tiempo, vino de Rioja, champán, café y habanos.

Otras veces, estos homenajes se consideraban como «comida íntima», tal como la cena que le ofrecieron los empleados de banca a Lucio Martín Herrero, en la noche del 9 de noviembre de 1933, con motivo de su traslado a Segovia. En esta ocasión, no faltó cantidad ni variedad, ya que se pudo degustar: entremeses variados, sopa cubierta, pescado, pollo con albóndigas con judías verdes, ternera mechada con ensalada, crema francesa, fruta del tiempo y vinos.

Durante los años de vida del Hotel Palas regentado por los hermanos Miguel y José Antonio Poveda, se sucedieron numerosos homenajes y banquetes, de los que contabilizamos los siguientes: el 10 de octubre de 1955, al alcalde saliente José Balaguer Balaguer, por su actuación al frente de la Corporación Municipal; el 31 de mayo de 1956 el dedicado a José María Alba Silvestre ofrecido con motivo de su jubilación por sus compañeros del Banco Español de Crédito, en que se sirvió de postre «natillas Palace»; el 3 de marzo de 1957, el que le dedicó la «clase sanitaria» al doctor Ángel García Rogel por su jubilación; el 4 de octubre de 1963, el Colegio Provincial de Veterinarios de Alicante conmemoró la fiesta de su Patrón, San Francisco de Asís, y se tuvo un «banquete de confraternidad» en el Hotel Palas, y entre otros platos se sirvió «langostinos con salsa mayonesa» y «pollo a la Broch con champignon».

Así podríamos continuar recordando. Pero, no debemos olvidar otros aspectos en los que «El Palas» servía de punto de reunión tras la retirada de los nazarenos de las procesiones de Semana Santa, con su chocolate con mona, o los bailes de Carnaval, los primeros de Estudiantes y otros con algunas actuaciones de artistas noveles, e incluso celebraciones familiares como cuando aprobé el Selectivo de la carrera de Perito Industrial en la Escuela de Cartagena, con mis padres e Isaías Grao Torres y su esposa.

Todo lo anterior queda para la historia de «El Palas» y para aquellos que la vivieron.

Fuente: https://www.informacion.es

EL CONSELL DECLARA EL CANT DE LA CARXOFA DE ALAQUÀS BIEN DE RELEVANCIA LOCAL

LAURA SENA

El Consell ha oficializado el reconocimiento del Cant de la Carxofa d’Alaquàs como Bien de Relevancia Local (BRL), al publicar este lunes en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) esta declaración, que se basa en el dictamen emitido por el equipo técnico del Servicio de Patrimonio Cultural del pasado 19 de abril de 2021. Esta decisión se ha adoptado a petición del Ayuntamiento de Alaquàs, con el respaldo de todos los colectivos culturales y tradicionales que intervienen cada año en la actividad.

En los argumentos del Consell para otorgar esta protección está también la evaluación de la Comisión Técnica para el Estudio e Inventario del Patrimonio Inmaterial en la que se reconoce que este “cant”, que se interpreta cada 8 y 9 de septiembre al anochecer y al acabar la procesión, tiene los valores para ser BRL y ello está en consonancia con las medidas que se aplican para “asegurar su pervivencia, estudio y puesta en valor”, además de ser una “manifestación singular, enraizada y querida por los vecinos de Alaquàs”.

Aunque fue una tradición muy extendida en la comarca de l’Horta e incluso existen referencias de que se interpretaba en la Ribera, actualmente conservan el canto Alaquàs, Aldaia y Silla, así como el barrio del Carmen de València, y lo han recuperado en las últimas dos décadas Quart de Poblet, Picassent, Catarroja y la pedanía de Castellar. De hecho, todos los municipios y núcleos trabajan desde 2015 para que la tradición sea declarada Bien de Interés Cultural (BIC) inmaterial, un proceso que ha ido paralelo al de BRL, cuya tramitación se ha demorado años en el Consell. La Carxofa de Alaquàs ya fue declarada en 2010 Fiesta de Interés Turístico Provincial de la Comunitat Valenciana.

De este modo, el Consell ha acordado “declarar bien de relevancia local inmaterial el Cant de la Carxofa de Alaquàs” en atención a “los valores destacados que incorpora” e inscribirlo en la sección quinta del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano. Y otorga a una serie de instituciones y colectivos el deber de preservarla, que son el Ayuntamiento de Alaquàs, la Asociación Cultural La Carxofa, a la Unió Musical de Alaquàs, la clavaría del Crist de la Bona Mort de Alaquàs, la clavaría de la Mare de Déu de l’Olivar de Alaquàs, la Confraria de l’Olivar y los centros escolares.

De este acuerdo se derivan obligaciones para las instituciones y entidades promotoras, como son “realizar labores de identificación, descripción, investigación, estudio y documentación con criterios científicos, “incorporar los testimonios disponibles a soportes materiales que garanticen su protección y preservación, “velar por el normal desarrollo y la pervivencia de esta manifestación cultural, así como tutelar la conservación de sus valores tradicionales y su transmisión a las generaciones futuras”.

En la declaración se advierte de que el Cant de la Carxofa es BRL en las condiciones descritas actualmente en el expediente, por lo que “cualquier cambio que exceda el normal desarrollo de los elementos que forman esta manifestación cultural deberá comunicarse a la dirección general competente en materia de patrimonio cultural para su evaluación e informe en su caso, y la modificación de la presente resolución”.

Además, aunque en todo el texto que recoge el DOGV se insiste, en diversas ocasiones, en el “gran arraigo” que la tradición tiene en la población y en que puede ser un elemento de promoción turística, además de fomentar la música y el canto en la escuela, también alerta de algunas amenazas y puntos débiles. Por un lado, en la Carxofa de Alaquàs la aportación económica para garantizar la tradición ha de renovarse cada año con las clavarías y “existe un protocolo firmado por los colectivos organizadores para la organización del Cant de la Carxofa, pero no está amparado legislativamente”. Por otro, se da “falta de recursos económicos para la rehabilitación y conservación del artefacto desde el que el angelet interpreta el Cant de la Carxofa”.

La historia

El Cant de la Carxofa es una “composición musical religiosa donde un niño o niña vestido de ángel, en el interior de un artefacto que cuelga, en forma de alcachofa, y acompañado de una orquesta y un coro de voces blancas, canta el día 8 de septiembre a Nuestra Señora del Olivar y el día 9 al Cristo de la Buena Muerte”. Sus orígenes documentados se remontan hasta el siglo XVIII. Desde el año 1995 se ha incorporado al proceso la Prova de Veu de l’Àngel, en la cual, después de una primera selección hecha por profesionales, el pueblo en un acto público elige, unos días antes del acontecimiento y en el claustro del Castell de Alaquàs, entre los diferentes aspirantes, a quiénes serán los ‘angelets’ que cantarán el motete.

En la declaración se incluye una completa investigación, que llevó a cabo el profesor Rafael Roca, en la que se citan diferentes fuentes que han ido documentando esta actividad tanto a nivel general como en Alaquàs. Y aunque el origen aún resulta “bastante impreciso”, la referencia de siempre es el músico y compositor Rigobert Cortina Gallego (1843-1920), quien, según una publicación del arquitecto Cortina, cuando tenía 11 años.

Respecto a los municipios donde se cantaba o se interpretó alguna vez la Carxofa, además de los mencionados, estarían, según la investigación de Alaquàs para el expediente, el barrio de Canyamelar y las poblaciones de Sueca, Manises, Mislata o Torrent. Y entre las referencias culturales de tradiciones similares por el uso de artefactos, se señala el Misteri d’Elx (por la granada), el Cant de la Sibil·la o la naranja de Morella.

Las investigaciones de los últimos años han revelado que en el municipio de Sueca, tal y como en 1979 puso de relieve ANDRÉS DE SALES FERRI CHULIO (CRONISTA HONORARI DE FORTALENY), el inventor del aparato de la Carxofa fue Andrés Serra Zamorano, alias Morandanga, que envió, en 1857, una copia a Silla. Además, el mismo investigador localizó una referencia a la Carxofa en una obra de Bernat y Baldoví. No obstante, en este municipio de la Ribera la tradición ha desaparecido.

El motete en Alaquàs

En la población promotora de la declaración, la tradición tiene aspectos singulares como que se interpreta dos veces: una en honor a Virgen del Olivar el día 8 de septiembre y otra en honor al Crist de la Bona Mort, el 9 de septiembre. La letra, que presenta pequeñas variaciones en los pueblos, también las tiene en las dos de este municipio.

“Es muy probable que las versiones más antiguas de la letra de la Carxofa estuvieran redactadas en valenciano. Pero, a causa del proceso de castellanización que experimentó el territorio valenciano durante toda la edad moderna y la primera mitad del siglo XIX, la letra que hasta la década de los años 80 del siglo XX se cantaba era en castellano”, dice la declaración. En Alaquàs, se recuperó el valenciano en 1982, gracias a los clavarios del Crist. Y la Carxofa del Olivar, se cantó en valenciano por primera en 1986. En el municipio de Silla, este cambio lingüístico se produjo un año antes, en 1981, de la mano de Santiago Sansaloni Alcocer; y en el caso de Aldaia, veinte años después.

Sobre el inicio de la tradición en la población, el cronista local y director de la publicación histórica Quaderns d’Investigació de Alaquàs, Enric Juan, señala las raíces en el siglo XVII, aunque añade que fue en la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con el cambio de fecha de las fiestas patronales –que antiguamente se celebraban en agosto y se trasladaron en septiembre- “debió de experimentar una actualización y remodernización según la nueva composición musical de Rigobert Cortina.

Fuente: https://www.levante-emv.com

LOCALIZAN LA PEANA DE LA ANTIGUA FUENTE DE AGUA QUE PRESIDÍA LA PLAÇA DE BAIX

MARTA ORTEGA

Las catas arqueológicas han sacado a la luz la peana de la última fuente de agua que presidía la Plaça de Baix hasta que fue demolida a principios de los años 70 cuando se remodeló. Se instaló aproximadamente en 1950.

La CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE PETRER, MARI CARMEN RICO, ha afirmado que en esta plaza siempre hubo una fuente, aunque hay constancia de la existencia de cuatro distintas. La primera noticia es de principios del siglo XVII, concretamente de 1627 cuando se aprobó su construcción. Casi dos siglos después, concretamente en 1890, se sustituyó por otra debido al estado de deterioro, y en 1920 se instaló una empotrada en el muro de las gradas de la iglesia, que sustituyó a la que estaba situada en el centro de la plaza. Esta desapareció cuando se modificaron las gradas a finales de 1950, que estuvo hasta la década de los 70.

Ahora el agua volverá a brotar en la emblemática plaza con el nuevo proyecto que se pondrá en marcha después de las próximas fiestas de Moros y Cristianos. Tal y como ha explicado el concejal de Urbanismo, Fernando Portillo, será una fuente con tres chorros del tipo “escamoteable” para que se pueda compatibilizar su uso con las actividades que acoge este céntrico lugar. “Excepto en las últimas décadas, el agua ha sido un elemento tradicional en la plaza y con la nueva remodelación queremos que vuelva a ella”, ha indicado el edil.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LA BALSA DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

El 6 de octubre de 1927 la Comisión Municipal Permanente estudió un asunto que resultaba complicado. Los vecinos demandaban al consistorio la desaparición de la balsa del Huerto de Don Marcos.

Esta balsa se hallaba delante de la puerta de acceso del convento de la Mare de Déu de l’Orito y además de constituir un foco de malos olores y de infecciones, ahora se había convertido en un problema urbanístico. La balsa tenía forma rectangular. Posiblemente pertenecía a las tierras de Marco A. Aracil. Una cerca separaba esta propiedad de la placeta del Convento. Una puerta permitía la entrada en el huerto de Don Marcos y al encontrarse a un nivel más bajo que la calle, una escalera metálica facilitaba su acceso. El agua procedía de la fuente de Grau.

En aquel momento el tan preciado huerto de Don Marcos A. Aracil era una zona urbana: “hoy que dicho huerto ha dejado de existir por haberse convertido sus terrenos en edificaciones y calles”. Además, el espacio existente a las puertas del convento tenía que ser urbanizado puesto que “en sus inmediaciones habrán de construirse los edificios grupos escolares y el parque o jardín con que ha de terminar la Avenida de Alfonso XIII”. Los concejales decidieron por unanimidad proceder al cegamiento de la balsa del huerto de Don Marcos Aracil y abrir el pertinente expediente administrativo. También se autorizaba al alcalde para realizar las gestiones oportunas. Este acuerdo pasó el 30 de noviembre de 1927 al pleno municipal quien lo ratificó.

Poco a poco se van sucediendo los contactos con los propietarios de las aguas que se depositaban en dicha balsa. El pleno del 4 de febrero de 1928 dio el primer paso y habilitó al alcalde para que pudiera realizar las primeras gestiones. A lo largo del final del invierno y el inicio de la primavera de 1928 el alcalde mantuvo conversaciones con los interesados en el riego de esta balsa para convenir con ellos su desaparición. Tras estos primeros contactos se había llegado al acuerdo de que los peritos Francisco Domenech Brotons y Manuel Iborra García justipreciaran la mencionada balsa. La suma establecida para su expropiación era de 4.213 pesetas.

Se creó una comisión formada por: Guillermo Iváñez Sirvent, presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo; Don Victorino Sirvent y Sirvent y Don Rafael Sanchis Coloma para que buscaran quienes eran los legítimos propietarios y también recordara a los regantes que debía sufragar la construcción de un portón o una acequia que permitiera que las aguas llegar a sus propiedades tras superar la zona de la desaparecida balsa. 

El cegamiento de la balsa de Don Marcos no significaba la renuncia al agua por parte de los regantes, sino a su estancamiento en la placeta del convento. Es por ello que en el acuerdo entre el consistorio jijonenco y los regantes se preveía la posibilidad de que el agua pudiera seguir circulando y llegando a las zonas de riego.

El asunto quedó bloqueado durante más de un año y no será hasta finales de la primavera de 1930 cuando vuelva a retomarse. El 10 de junio de 1930 se dio cuenta al pleno municipal del expediente instruido para la expropiación de la balsa del convento y los munícipes decidieron que siguiera su tramitación, pero sin mucho éxito debido a que los regantes no notificaron la identidad de los afectados por el riego de las aguas que se recogían en la balsa.

El 7 de noviembre de 1931 Francisco Galiana López remitió al Ayuntamiento una solicitud en la que demandaba el abono de las 4.213 ptas. y “100 ptas. por el concepto de sus honorarios por haber indicado el medio de dar forma y eficacia legal a la mencionada compra-venta”. Los concejales acordaron por unanimidad solicitar un informe de la Secretaría municipal sobre el mejor sistema para proceder al pago de las cantidades en que había sido justipreciada la balsa del convento.

El 28 de noviembre el pleno municipal estudió los informes presentados por la Secretaría e Intervención municipal y acordó averiguar quiénes eran los propietarios y “abonar a los poseedores de la referida balsa las sumas correspondientes a su respectiva participación, pero obligados a responder al Ayuntamiento solidariamente de cualquier reclamación que con referencia a la propiedad de la aludida balsa pudiera formularse”.

El Ayuntamiento empezó a tener constancia de quienes eran los propietarios de la balsa; pero apareció un nuevo inconveniente al existir algunos regantes cuya identidad era desconocida. Para solucionar esta cuestión el pleno del 5 de diciembre decidió realizar las oportunas indagaciones para conocer su identidad por los cauces acostumbrados: bando, emisión de anuncios y la publicación de edictos en el Boletín Oficial de la Provincia, concediendo un plazo de 15 días para hacer valer sus derechos.

El 6 de febrero de 1932 el Ayuntamiento dio un nuevo paso para finiquitar este problema, que ya llevaba enquistado cuatro años. El pleno municipal aprobó abonar las cantidades justipreciadas a los propietarios de la balsa en proporción a su participación y “reservando desde luego las cantidades correspondientes a las participaciones cuyos dueños sean desconocidos o ignorados”.

El 20 de febrero de ese mismo año los munícipes acordaron por unanimidad no satisfacer las 100 ptas. que Francisco Galiana López había solicitado por las gestiones de intermediación entre el Ayuntamiento y los regantes.

El 7 de abril de 1932 el alcalde informó al pleno municipal que los peritos municipales Francisco Domenech Brotons y Manuel Iborra García habían vuelto a justipreciar el valor de la balsa del convento en la suma de 4.213 ptas., curiosamente la misma cantidad con la que se había valorado 4 años antes. Los concejales aprobaron por unanimidad la desaparición de la balsa del convento, aceptar el valor por el cual había sido justipreciada y dirigirse a la comisión integrada por el Presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo, Victorino Sirvent Sirvent y Rafael Sanchis Coloma, que se había fundado años antes, para proceder al pago de las indemnizaciones. Sin embargo, en esta ocasión se determinaron una de las obligaciones que tenían estos regantes: “siendo de cuenta de los regantes la construcción el trozo de acequia precisa para continuar efectuándose el riego, en lo que deberá quedar el partidor o portón necesario para que el Ayuntamiento pueda aprovechar el agua que posee o pueda adquirir en lo sucesivo”.

La desaparición de la balsa se había constituido en una auténtica prioridad para el consistorio, debido a que las obras del colegio público estaban a punto de finalizar y era necesario adecuar los patios del centro. El 12 de noviembre de 1932, dado que la balsa todavía no había desaparecido, los maestros José Catalá y María Sánchez, ante la inminente puesta en marcha del centro escolar, solicitaron al pleno de la Corporación que hiciera desaparecen dicha balsa y todas aquellas que se encontraban en las inmediaciones de la población. El Ayuntamiento decidió pedir un informe a la autoridad sanitaria provincial. Tras el periodo vacacional navideño las clases se reanudaron en el nuevo colegio a principios de 1933 sin la adecuación de los patios escolares.

Junto a las obras de construcción del nuevo colegio público se estaba llevando a término la urbanización de la actual calle Joan Andres y su unión con la travesía de la Granja y la plaza del convento. Estas obras habían ocasionado daños en la acequia que conducía las aguas desde la balsa del convento hasta la propiedad de Vicente Sanchis Mira en la calle Alcoy, junto al puente, pasando por la actual calle Marcelo Mira. Así algunos propietarios de edificios de dicha calle presentaron un escrito de queja ante el pleno municipal el 25 de marzo de 1933 solicitando la subsanación de los desperfectos. El Ayuntamiento manifestó que no tenía potestad para reparar una conducción que era privada, pero tampoco era capaz de negar la utilización de las aguas por estos jijonencos , por lo que autorizó a estos demandantes a solucionar el problema de su peculio.

Las obras de explanación y adecuación de los patios del colegio Eloy Coloma fueron retrasándose en el tiempo y no fue hasta el 28 de junio de 1935 cuando se recibieron definitivamente.

Creemos que con estas obras y con la urbanización de la calle Joan Andrés se cegaría la balsa del convento, pero lo cierto es que no hemos encontrado en la contabilidad municipal ninguna cantidad que haga referencia a ello.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

«LA IMPORTANCIA DE LA GENEALOGÍA NO ES SOLO CONOCER TUS RAÍCES, SI NO LA IMPORTANCIA DE LA VIDA»


El CRONISTA OFICIAL DE GILET, KIKE SORIANO, acaba de terminar su segundo libro en el que habla sobre la genealogía del municipio

El CRONISTA OFICIAL DE GILET, KIKE SORIANO, acaba de finalizar su segundo libro en el que hace un recorrido por la genealogía de este municipio del Camp de Morvedre así como por sus linajes y familias, un trabajo de investigación de más de una década que le ha permitido recopilar a unas 7.000 personas en las más de 300 páginas que tiene este trabajo que está ilustrado con unas 500 fotografías. Genealogía de Gilet. Sus linajes y familias es el título de este segundo libro de este vecino de La Baronia con el que pretende dar a conocer a sus vecinos los orígenes de sus apellidos y de sus familias, un trabajo literario que, además, tiene una vertiente también emotiva pues, como reconoce su propio autor, «este libro va a permitir a mucha gente recordar a personas que ya no están con nosotros».

Cuéntenos un poco, ¿quién Kike Soriano?

Kike Soriano es un vecino de Gilet, músico e implicado en todas las asociaciones culturales del municipio.

¿Cuándo surgió su pasión por la historia de su localidad?

Pues hace unos quince años más o menos me dio por investigar la historia del pueblo porque me di cuenta de que había una carencia en cuanto a publicaciones en el pueblo, no había ninguna publicación cultural, sí que había algún libro editado sobre el monasterio, cuando ha ocurrido alguna efeméride en el municipio se ha hecho alguna publicación pequeña pero no había ningún trabajo elaborado de investigación sobre la historia de Gilet. Así que sobre el año 2008 o 2009 empiezo a entrar en webs y hemerotecas digitalizadas y empiezo a encontrar noticias digitalizadas del pueblo así que poco a poco fui recopilándolas y eso me hizo picarme un poco a seguir investigando y, cada vez, me voy encontrando más y más informaciones. La idea inicial era recopilar noticias e ir ordenándolas de forma cronológica pero, llega un momento que me empiezo a remontar en 200 y 300 años atrás y entonces me pongo también a investigar en los archivos históricos y me pongo a indagar también en los documentos históricos que hay sobre Gilet, empezando a hacer un trabajo de historia desde que se tiene noción del municipio de los primeros vestigios hasta la Edad Media que es donde más documentación se tiene.

¿Se sabe exactamente cómo surgió este municipio?

Se sabe que en la época musulmana, allí habían dos alquerías y eso es algo que me llamó mucho la atención porque digamos que Gilet no es el nombre del pueblo sino del lugar, una de las alquerías se llamaba Alfarella, que es lo que ahora es el actual núcleo urbano, y la otra se llamaba Toliu que estaría en lo que ahora conocemos como el Valle del Toliu que es la zona de Santo Espíritu donde está el convento. Una alquería de la época no es un edificio como tal, una alquería árabe era como un conjunto de casas.

¿A partir de todos estos descubrimientos comenzó a escribir su primer libro?

A raíz de todo esto comienzo a escribir el libro y, por ello, le llamo el lugar de Gilet porque siempre se denomina a Gilet como un lugar, nunca llega a ser una villa ni nada parecido. El título de ese primer libro es en valenciano antiguo, Lo Lloch de Xilet. Con este libro empiezo también a indagar las familias nobles que han regido el pueblo. Encuentro quién es el primer señor del pueblo, que era de la familia Catalá, una familia que viene del norte del Reino de Aragón que ayuda al rey Jaume I en la campaña que, a cambio de los caballeros que vienen a ayudarle en la conquista, le dona tierras por luchar junto a él. A este caballero, Catalá de apellido, le dona las dos alquerías del lugar de Gilet como demuestra un documento que existe en latín. Luego, llega un momento, a finales del siglo XIV, principios del siglo XV, que él muere y se queda como señora de Gilet su mujer que es Jaumeta de Poblet que es la que negoció con los franciscanos la fundación de Santo Espíritu. Aquellas tierras eran de los Catalá y una de sus hijas se casa con un caballero que era Llançol de Romaní de apellido, este matrimonio permite que se consolide la familia Llançol en Gilet, que es una familia ilustre que llega incluso a tener parentesco con la familia Borja.

A raíz de sus investigaciones, ha llegado, incluso a que le nombren cronista oficial de Gilet.

Todo esto que yo recopilo empiezo a contárselo a la gente del pueblo y se quedaban fascinados. Todos coincidían en que tenía que recopilar toda esa información y escribir un libro, entonces, eran las fiestas de Gilet y decido autofinanciarme este primer libro con una tirada de cien ejemplares costeados por mí que vendo en un mes más o menos. Luego, la Fundación de la Obra Social de La Caixa, se interesaron por mi libro y me editaron cien más y pude hacer una presentación oficial en la que invito al alcalde, a cronistas de la comarca y demás autoridades. A raíz de esto, el ayuntamiento de entonces decide nombrarme cronista porque, hasta entonces, no existía esa figura en el pueblo. Valoraron que me había encargado de recopilar toda la historia del pueblo.

¿Qué supuso para usted este nombramiento?

Que el Ayuntamiento me tuviera en consideración y que tuviera aceptación, porque al final es un cargo honorífico, para mí fue una satisfacción. El nombramiento de cronista se aprueba en un pleno. A partir de ahí ya puedes hacer otro tipo de tareas en colaboración con el ayuntamiento como publicaciones; además voy como representante de Gilet cuando hacemos los encuentros comarcales de cronistas e investigadores. También he recuperado, por ejemplo, el escudo original del pueblo, que lo presenté al ayuntamiento y se ha quedado ahí la cosa así que creo que esto es algo que tengo pendiente, que se recupere este escudo.

¿Cómo surge la posibilidad de hacer su segundo libro Genealogía de Gilet. Sus linajes y familias?

Empiezo a interesarme por la genealogía cuando empiezo a estudiar mis raíces, empiezo a hacer mi árbol genealógico y empiezo a ver que en Internet hay muchas fuentes donde buscar esa información; entonces, a la par que estaba buscando la mía, empiezo a hacer la de Gilet. Con un software de genealogía empiezo a grabar datos y nombres. Comencé con documentos municipales del archivo histórico del Ayuntamiento de Gilet donde empecé a sacar padrones municipales de los años 30, de 1900, hasta los más antiguos que hay en el consistorio. Entonces empiezo a grabar a todos esos individuos, con sus padres, hermanos y demás familia y llega un momento que, en estos diez años que ha durado la investigación, he recopilado más de 7.000 personas en el libro. Llega un momento que, en Gilet, hay una ausencia importante de información dado que los Quinque Libri, que son los libros que utiliza la Iglesia desde el siglo XVII en los que se registran nacimientos, matrimonios y defunciones, fueron destruidos durante la Guerra Civil. En otros pueblos sí que tienen esos documentos y el trabajo de genealogía es mucho más sencillo que el que he tenido que hacer yo en Gilet porque, prácticamente desde que se repobló el municipio tras la expulsión de los moriscos coincidió con las fechas en las que se obligó a todas las iglesias y parroquias a registrar a las personas que se bautizaban con el nombre de sus padres y sus abuelos. Es un trabajo un poco de rompecabezas, de ir enlazando piezas, y he conseguido algunos linajes de Gilet hasta 1611 que es cuando se repobla. Ahora mismo hay apellidos en Gilet que aún perduran desde hace 400 años.

¿Cómo ha conseguido plasmar todos estos datos en su nuevo libro?

Me ayudó mucho un libro que se hizo en Algímia d’Alfara que se llama Les famílies d’Algímia que presentaba la información por orden alfabético, entonces decidí utilizar este mismo orden, con un índice al principio del libro con todos los apellidos que contiene este libro. Creo que esta manera es una forma más fácil de buscar y encontrar la información. En cada apellido lo que se hace es decir el nombre del primer individuo que llegó a Gilet con ese apellido, su lugar de procedencia, si tenía alguna profesión destacada, y cual fue el motivo por el que vino. También se puede ver la procedencia de cada uno de los apellidos que se encuentran en el libro y se ilustra con los árboles genealógicos gracias al software que he comentado antes y que me ha permitido el poder realizarlos. Además, también se ha ilustrado con fotografías, a color, de personas con ese apellido.

¿Por qué ha decidido colorear las imágenes antiguas que aparecen en el libro?

La inteligencia artificial ha avanzado mucho y encontré una web en la que, automáticamente, en cuestión de segundos, te coloreaba fotografías en blanco y negro. Como me gusta el diseño, me gusta manejarme con el software de edición de imágenes, empecé a trastear y me pareció interesante usar estas imágenes en el libro porque me di cuenta de que las fotografías en blanco y negro, cuando las coloreas le das una vida que no tienen en blanco y negro. Hay gente que va a poder ver en este libro fotografías de sus ancestros a los que no llegaron ni a conocer y han visto imágenes de ellos solamente en blanco y negro.

¿Cómo ha podido recopilar las más de 500 fotografías que se incluyen en el libro?

Este libro tiene más de diez años de trabajo pero, por cuestiones laborales no he podido ofrecerle toda la dedicación que requería y ha habido épocas en las que prácticamente no lo trabajaba. Pero, llega la pandemia, nos encierran en casa y horas y horas de aburrimiento me hacen retomar esta investigación; además, aproveché que todo el mundo estaba en casa para pedir las fotografías de sus familiares, cuánto más antiguas mejor, y como la gente estaba en casa pues se entretuvo en buscarme imágenes y a colaborar conmigo de forma masiva. En Gilet, a pesar de ser un pueblo grande, nos conocemos todos y cuando empezaba a investigar un apellido pues conocía a gente con ese mismo apellido y entonces les pedía que me buscaran fotografías que me las pasaban con el nombre de la persona que aparecía en ella. La gente colaboró muchísimo conmigo. El libro va a permitir a mucha gente recordar a personas que ya no están con nosotros.

¿Cuál es el objetivo que ha perseguido con este libro?

Esto al final engancha, nunca puedes dar por hecho que todo en la historia está descubierto. He intentado exprimir hasta el máximo el tiempo para que puedan aparecer en este libro todas las familias que han vivido o viven en Gilet con un mínimo de tres generaciones y estoy contento porque ese objetivo lo he conseguido. Además, la importancia de la genealogía no es solo conocer tus raíces, si no la importancia de la vida puesto que, para que cualquiera de nosotros esté vivo hoy en día, solo en 200 años han tenido que unirse 64 personas pero es que, si continúas 400 años atrás, tuvieron que nacer antes 4.096 personas

Este libro, además, tiene un componente emotivo para la gente de Gilet.

Claro. Este libro, el prólogo, por ejemplo, se lo he pedido a un histórico de Gilet como es José María Catalunya porque es una persona que, desde un principio, cuando yo he investigado sobre algo del pueblo es el primero que me ha echado una mano, tanto con aportes fotográficos como de forma orientativa. Precisamente en su prólogo habla de que, este libro, en el momento en el que esté en manos de las familias de Gilet van a venir muchos recuerdos de las personas que no están pero también mucha gente se va a sorprender de dónde proceden porque muchos de ellos no lo saben.

¿Qué es lo que más le ha impactado al llevara cabo esta investigación?

Lo que más me ha impactado a la hora de conocer la procedencia de los apellidos es que Gilet y Petrés tienen un vínculo total. En el siglo XVII, que es cuando expulsan a los moriscos de la localidad, el pueblo se queda vacío y se repuebla de nuevas gentes. Llegamos al siglo XVIII y prácticamente todas las familias, la gran mayoría, incluso del siglo XIX, son de Petrés, de Albalat que está más cerca apenas hay familias.

Otro dato curioso que he encontrado a lo largo de esta investigación es que en el siglo XVII los individuos que vienen a repoblar Gilet llegan aquí porque tiene profesiones especiales. Cuando Felipe III decide expulsar a toda la población morisca de España, el Reino de Valencia era distinto pues el señor feudal era cristiano pero la gran mayoría de sus vasallos eran moriscos, en la comarca pueblos cristianos solamente estaba Sagunto, Canet d’en Berenguer, Torres Torres y Faura, el resto lo habitaban moriscos. Su expulsión causó una crisis tremenda en Gilet, entonces el señor de Gilet hace una oferta por lo que a la gente que venía a vivir aquí se le hacía un contrato, llamada Carta Puebla, en la que se decía que a las personas que venían se les iba a dar una casa pero, a cambio, tenían que tener un oficio para que, entre todos pudieran subsistir, además de hacer algunos regalos en fechas señaladas al señor feudal.

También me sorprendió que en el siglo XX vino a vivir mucha gente a Gilet de fuera de Valencia. Han llegado a venir al municipio gente proveniente del norte, asturianos, muchos manchegos, murcianos, malagueños, etc…, sobre todo tenemos a mucha gente, por ejemplo, que proviene de personas que llegaron a Gilet de un pueblo que se llama El Jardín que está en Albacete.

Hay una cosa que pasa en Gilet que no pasa en otros municipios y es que se ha conseguido una integración total de toda la gente que ha venido de diversos lugares.

¿De su propio linaje ha encontrado algún dato curioso?

Realmente mi familia en Gilet está tres generaciones por mi línea materna. Mi abuelo es uno de los que vino en los años 50 desde El Jardín y mi madre ya es nacida en Gilet. Por parte paterna, mi padre vivía en Alfara de la Baronia y nacido en El Cabanyal. Pero de mi apellido, Soriano, he llegado a localizar a mi ancestro más antiguo que es del año 1500 y era de Casas Ibañez.

¿Está recibiendo apoyo para la publicación de este nuevo libro?

De momento, el Ayuntamiento de Gilet es el único que me ha dado respuesta para ayudarme en cuanto a la financiación de este libro con una compra masiva de ejemplares cuando ya esté publicado. Soy consciente de que éste es un libro que no va a trascender más allá del nivel local dado que está muy circunscrito a la genealogía de Gilet, entonces sé hasta dónde puedo abarcar. Es un libro que tiene muchos años de trabajo y sí que me gustaría tener alguna ganancia por las ventas del mismo. Por ello me gustaría buscar más financiación.

Fuente: https://eleconomico.es