Arxiu diari: 20 de setembre de 2020

LA CISTERNA DE ALGAR, ¿ÁRABE O CRISTIANA?

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR

Algar de Palancia, como la casi totalidad de los pueblos del Camp de Morvedre, tiene desde hace varios siglos una cisterna, sita junto al antiguo “ Molí   dels   frares   “ o “ Molí   de   la   Senyoria   “, construido por los religiosos mercedarios en los años de población morisca, cisterna que, hasta tiempos históricos no demasiado remotos, servía para el abastecimiento de agua para el uso doméstico de sus pobladores, agua procedente, en principio, del lugar de Árguines y, posteriormente, de la Acequia Mayor de Sagunt.

Es habitual que la gente, y Algar no es una excepción, afirme, cuando se refiere a un edificio o costumbre con tantos años de historia,  que “ açò és dels temps dels moros “ o “esta obra la van fer els moros “.

Y esto es lo que ha ocurrido con la cisterna de Algar. Es frecuente que la gente del pueblo comente, cuando se le pregunta por la misma,  que la cisterna  “la van fer els moros “. Incluso, en algunas rótulos, guías o carteles turísticos del propio Ayuntamiento, no en todos, figura como “ cisterna árabe”. Carlos Recio, autor, en 2011) del libro Historia General de Algar de Palancia, manifiesta, cuando se   refiere   a   esta   obra,   que   “ se   cuenta,   según   fuentes   históricas,   que   fue construida (la cisterna) por los moros y adquirida por los mercedarios “, pero todo ello sin detallar la fecha de su construcción ni citar prueba alguna. También, en algún medio de comunicación, aparece alguna noticia sobre el origen musulmán de la cisterna de Algar, por ejemplo, recientemente, en el diario Levante del 30 de enero de 2020, en su sección especial sobre  Patrimonio Valenciano, se menciona entre los numerosos recursos patrimoniales de Algar “    la antigua Cisterna Árabe “. Pero   todo   ello,   repetimos,   sin   aportar   ningún   tipo   de   prueba   fehaciente, especialmente documental.

              Por supuesto, los musulmanes tenían, como una de sus principales preocupaciones, el poseer agua suficiente para sus necesidades, sobre todo domésticas. A ello se refiere el prestigioso profesor  Cherif Abderrahman Jah, presidente de la española   Fundación deCultura Islámica y gran conocedor de la cultura popular de  Al-Andalus,  cuando nos dice que “  la mayor parte de las casas de la España musulmana tenían un pozo o aljibe situado en el patio interior, que se aprovisionaba del agua de lluvia que, desde los desagües de las azoteas   iba   resbalando   por   cañerías   de   arcilla   hasta   acumularse   en   el   depósito, acostumbrándose a poner unos filtros en la desembocadura de este para que se limpiara periódicamente “. Posiblemente, aunque no lo afirmamos categóricamente, algunos de los pozos que todavía se conservan en las casas de Algar procedan o sean consecuencia de esta costumbre y tradición  musulmana.

             Por su parte, Saturnino Arocas Franch, maestro de Algar e investigador y muy amante de su historia, en su libro escrito en 1945,                Datos históricos de Algar de Palancia, nos dice que, tras la repoblación   del pueblo con 26 familias de cristianos viejos en 1610, con motivo de la expulsión en 1609  de los moriscos del reino   de   Valencia,   los   nuevos   vecinos   compraron   una   parcela   de   huerta   y acometieron la construcción de una cisterna, en el mismo lugar que la actual pero mucho más reducida y descubierta por su parte superior, en la que era pozada el agua necesaria.

El profesor e historiador Francisco Hernández Amorós, en su trabajo “ Pensil hermoso y deleitoso. Una descripción de Algar de Palancia a principios del siglo XVIII” , publicado en la revista Braçal,   que edita el Centre d’Estudis del Camp de Morvedre, nos refiere que, según consta en el  Llibre del Consell de Algar (documento posterior a la expulsión de los moriscos de Algar y ya repoblado por cristianos viejos), que “ la Acequia Mayor de Sagunto se utiliza también para llenar en el mes de Enero la cisterna grande, y de muy frescas aguas, que sirve en el Verano de consuelo y salud no solo a los vecinos sino también a los pasajeros, teniendo punto de nieve sus cristales, y es tan capaz, que si no se malograsen sus aguas, bastan para el consumo de dos Veranos “

A mayor abundamiento, el propio Francisco Hernández Amorós nos relata que, en el Archivo Municipal de Elche, se conserva una parte de la documentación que recopiló el religioso mercedario y comendador de la Merced de Segorbe,                 Fr. Agustín Arques Jover (Concentaina, 1734-Valencia, 1808), entre los años 1778 y 1783, en que desempeñó el cargo de archivero de la Orden de la Merced en Madrid y en Valencia (hay que recordar en este punto que los mercedarios ostentaron, primero, la administración económica y, luego, el pleno dominio jurídico de Algar hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos de los años 1835 y siguientes), figurando un manuscrito en el que se lee: “ el  Reverendísimo Sanchiz por los años 1666 (es decir, con población exclusivamente cristiana) hizo fabricar una cisterna para conservar agua fresca en el lugar de Algar, la que es mucha conveniencia para   los   Vasallos.   Ayudaron   estos   corporativamente   con   la   obra…Gastaría   s Reverendísima   unas   200   libras   “.  Conviene aclarar que el mercedario  José   Sanchiz   y Fernández   (Valencia, 1622-Tarragona, 1684) fue Barón de Algar y Escales desde 1664 a 1670.

Es decir, que, respetando todas las opiniones, son más creíbles, a nuestro juicio, las que nos dicen que la cisterna de Algar fue construida después de su repoblación por familias cristianas. Y ello sin dejar de reconocer todo lo llevado a cabo en el pueblo por su anterior población   mudéjar   y   morisca,   población   de   cultura   y   creencias   musulmanas,   que permaneció en Algar más de 700 años, período en el que se creó nuestra primera huerta, la construcción del azud del Barranco de Árguines,  de la Bassa  Quadrada o Bassa Vella y la Bassa dels Horts o de Rel, de la casa-palacio o Torre-Guaita, del  Molí dels Frares  y de la Sèquia del Poble o del Molí,              de las murallas y portales, de las primeras calles y plazas del pueblo, con algún atzucat  como la calle La Parraincluido, la artesanía de la seda, etc. Y algo que merece la pena ser destacado: los musulmanes nos dejaron algo tan importante en herencia como es el nombre de nuestro pueblo,  Al-gar,  y el gentilicio de  algarins    y algarines.

La cisterna, que aún se conserva hoy, es de planta cuadrangular y su acceso tiene lugar por una rampa suave de piedras de río. En su interior hay una pequeña escalera y, a su derecha, se encuentra “ l’aixeta i la pica”. En el exterior existe una caseta cilíndrica por lacual se puede acceder a su interior para su limpieza. El edificio ha tenido algunas pequeñas reformas a cargo de los sucesivos ayuntamientos, no todas, dicho con todos los respetos, demasiado acertadas, ya que alguna de ellas ha terminado con la frescura del interior del mismo, y se ha procedido a embellecer su entorno. La cisterna se utilizó durante muchísimos años para proveer de agua para bebida a los vecinos hasta que, en 1949,  se instaló una fuente pública en la Plaza Mayor y, años después, se llevaron a cabo las obras para dotar a todas las viviendas de agua potable.