Arxiu diari: 10 de maig de 2020

EL AÑO DE LOS DOS TRASLADOS DE LA VIRGEN

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

* Las palabras despectivas de Felix Azzati en el Congreso fomentaron la devoción de los valencianos a la Patrona

En la historia de la devoción de los valencianos a la Virgen de los Desamparados, el año 1911 ha quedado como el de los dos Traslados. Uno se celebró en mayo, como es costumbre, en el día de la fiesta a la Patrona; pero el otro tuvo lugar antes, a finales del mes de marzo, a raíz de las palabras ofensivas que el diputado republicano Félix Azzati  pronunció en el Congreso.

Azzati, director del periódico “El Pueblo”, en el curso de un debate sobre las tensiones entre republicanos y carlistas en la ciudad, dijo lo siguiente: “Su señoría dice que la Virgen de los Desamparados tiene la mayoría de la opinión valenciana, y yo digo que no, pues cuando llega la hora de votar, la mayoría es republicana”. Esta afirmación fue seguida de esta otra, que escandalizó mucho más: “La Virgen no tiene votos y yo sí; luego soy más Virgen yo”.

Desde aquel momento, la devoción de los valencianos hacia su Patrona se puede asegurar que se redobló y que las palabras de Azzati habían operado como un revulsivo capaz de potenciar, en los católicos, la defensa de su libertad religiosa. De ese modo, si los actos de desagravio que se organizaron a finales de marzo fueron una ocasión bien aprovechada para demostrarlo, las fiestas del segundo domingo de mayo de ese año sirvieron para redoblar los afectos hacia Nuestra Señora de los Desamparados, hecho que se hizo patente tanto en el Traslado como en las misas y en la procesión general.

Para dar una idea de la religiosidad con que se vivieron los actos de desagravio a la Virgen organizados el 26 de marzo en la Catedral, tras el Traslado de la imagen mariana desde su capilla hasta la iglesia mayor de la diócesis, bastará decir que el arzobispo, monseñor Guisasola, y quienes concelebraron con él estuvieron dando la comunión a los fieles desde las 7’15 de la mañana a las 9’40. Más de ocho mil devotos participaron en la distribución de la Eucaristía, que se tuvo que recortar rogando a los feligreses que fueran a comulgar a las parroquias para que la Catedral no quedara bloqueada.

Si el Traslado de la imagen de nuevo a su capilla fue emocionante, el que llevó a la Virgen de nuevo a la Catedral, en el segundo domingo de mayo, todavía fue más fervoroso. Las fiestas del año 1911, según el Almanaque de “Las Provincias”, “se celebraron con poca solemnidad exterior, debido a la actitud de la mayoría del Ayuntamiento, que había suprimido toda consignación para las fiestas religiosas”. Pero como el propio resumen de noticias anual señala “el pueblo valenciano dio muestras de gran fervor, aclamando a su Patrona en los actos que se verificaron”.

Debe anotarse que aunque el alcalde de la ciudad fuera liberal por designación gubernamental, la corporación salida de las urnas tenía mayoría republicana, que sistemáticamente, desde principios de siglo, solía oponerse a que el Ayuntamiento dedicara presupuesto a fiesta religiosa alguna. Fueron, pues, unas fiestas austeras, pero sinceras; una fiesta sin el boato que permite la colaboración oficial, pero en el que el fervor religioso se redobló.

Varias publicaciones de Madrid y Barcelona, que se hicieron eco de las especiales fiestas de ese año, corroboran la observación. Destaca que “La Hormiga de Oro”, una revista católica editada en Barcelona, anotó que cuantos presenciaron la procesión “están de acuerdo en afirmar que desde hace muchos años no se había visto explosión de entusiasmo más gigantesca y sublime”. Y añadía: “Indudablemente han contribuido a ello las recientes blasfemias que tanto hirieron el corazón de los buenos valencianos, despertando los sentimientos de religiosidad que siempre han distinguido y honrado a aquel pueblo”.

(Adaptación de un reportaje publicado en “Las Provincias” el 6 de mayo de 2011)

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

POLÍTICOS EN CUARENTENA


Pasaporte expedido por el administrador de las salinas al secretario del diputado José María Veladier, el 23 de diciembre de 1810.

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Francisco Javier Ortega Smith-Molina, de Vox, concejal por Madrid y diputado en las Cortes Generales, comienza su aislamiento el 9 de marzo por contagio del coronavirus; Irene Montero, ministra de ministra de Igualdad, de Unidos Podemos, también infectada, que comienza su cuarentena el 11 de mismo mes junto a su pareja Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España. El 22 de abril, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, da positivo en coronavirus, estando obligada a un aislamiento. A la lista de políticos que han sido contagiados del virus Covid-19, hay que añadir a la ministra de Política Territorial, Carolina Darias; al líder de Vox, Santiago Abascal, a la vicepresidenta primera y ministra de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, María del Carmen Calvo, entre otros.

En Torrevieja también pasaron cuarentena diputados valencianos y murcianos que debían presentarse en Cádiz para la constitución de las Cortes del año 1810. En la Real Orden de 18 de julio se estipulaba que se iniciaban las sesiones de Cortes para el mes de agosto, con lo que en julio se inicia el viaje de los diputados de toda la Zona de Levante para trasladarse a Cádiz.

En este momento España está ocupada por las tropas francesas y el traslado de los diputados valencianos y murcianos por tierra era imposible. Por mar la situación era también complicada por los ataques de los corsarios franceses en la costa mediterránea.

D. Joaquín Lorenzo Villanueva escribe una descripción detallada de todo el viaje de aquellos diputados en su libro: “Mi viaje a las Cortes”. “En la tarde del día 26 de julio salí de San Felipe para Cartagena”, comienza su narración, haciendo hincapié en cómo se les propuso embarcarse “en el místico de guerra mandado por Mula que salía aquella noche para Cádiz. Pero teniendo en consideración a los corsarios que cruzaban por la costa de Granada, y á que por esta razón habían desestimado aquel barco los Sres. D. Nicolás y D. Isidoro Martínez Fortún, y el P.D. Simón López, Diputados de Murcia, me excusé igualmente”.

Villanueva cuenta cómo algunos diputados iban llegando a Cartagena poco a poco. “A los pocos que nos hallábamos unidos en día 3 de agosto, nos pareció oportuno dirigir una representación a S.M. por medio de un correo extraordinario, pidiendo un buque seguro para nuestro viaje”. Los correos solicitando barcos se sucedieron, pero los resultados fueron infructuosos porque la mayoría de los navíos acababan destinándose al traslado de tropas. Estando en esta situación, se declara en Cartagena una epidemia de fiebre amarilla, lo que les impidió su traslado en cualquier navío.

Finalmente, un brote de fiebre amarilla hizo que la urgencia por salir de la ciudad les llevase a buscar otras formas de viajar. Pidieron pasaportes para acudir hasta Torrevieja. Superados los trámites de la Junta de Sanidad, que incluía la fumigación de diputados, familiares y equipaje, acordaron trasladarse a nuestro pueblo. Al llegar les pusieron en cuarentena por temor a que trajesen con ellos la terrible fiebre amarilla.

Llegaron a Torrevieja el 11 de septiembre en galeras, calesas y carros de campo, encontrándose con que debían entrar en cuarentena, a su llegada, la población se alarmó al sospechar que pudieran traer consigo la enfermedad. La Junta de Sanidad de Torrevieja determinó ponerlos en cuarentena de observación en el “fuerte nuevo” -baluarte que más tarde se convirtió en faro- y en las casillas recién hechas a su alrededor. Cuenta Villanueva:

“Era de noche y estaba lloviendo; detuvieron sus carruajes a la entrada; duró esta operación cerca de una hora: el remate fue conducirnos a la cuarentena, donde se descargaron los equipajes, y cada uno se acomodó como pudo. En una casita se colocaron los Sres. Pelegrín, Barreda, conde de Buenavista y marqués de Villamejor. En el fuerte los demás como en cuartel, ocupando el pabellón del oficial los Sres. Melgarejo y Cano. Los Sres. Rovira, P. D. Simón, y los dos Martínez, que no vinieron con nosotros y retrocedieron cuando llegó a su noticia nuestra cuarentena, se presentaron al día siguiente y fueron colocados en la casa llamada Torreta, donde pasaron la temporada de observación, hasta que a todos se nos dio por sanos y libres de toda sospecha de contagio. El Sr. Veladier que traía el criado enfermo de terciana, se le alojó en una habitación aislada, donde permaneció hasta el fin de la observación en que se trasladó al pabellón de la batería”.

Pasado el día 12, en que se recobraron un poco del susto, no perdiendo de vista su embarco en algún buque que los condujera a Cádiz, dirigieron oficio al gobernador de Alicante, indicándoles que debían tomar las precauciones de ordenanza, no quedándoles más opción que continuar la cuarentena a menos que la junta de sanidad de Torrevieja les levantara el confinamiento.

El 24 de septiembre el administrador de Torrevieja, Antonio Hidalgo y Calvo, envió a los confinados una copia del oficio del corregidor y gobernador de Orihuela Juan Francisco Gascón, dándose por entendido de la orden que a petición de los diputados le comunicó Betancourt para que les proveyera para la navegación de los víveres que les pidieran, ofreciéndose Hidalgo con la mayor atención y cortesanía.

Por fin, el día 7 de octubre, fondearon en Torrevieja dos navíos que habían de trasladarlos a Santa Pola. Aquel día los diputados se despidieron de loa vecinos de Torrevieja, dice Joaquín Villanueva: “[…] mostrándoles la debida gratitud a los buenos oficios que habían practicado con todos nosotros, y a la favorable acogida que habíamos experimentado en sus casas. El día 6 entes de las nueve de la mañana me encargaron los compañeros que celebrase una misa por la felicidad de nuestro viaje y de la causa nacional. Asistieron a ella todos los señores y nuestras familias y gran parte del pueblo. Al fin rezamos la Letanía de Nuestra Señora con preces y oraciones alusivas a nuestras necesidades. Este acto religioso fue de mucha edificación para aquel pueblo”.

En la madrugada del 8 de octubre lograron embarcarse en dos ‘místicos’ junto a sus familiares, y partiendo desde Torrevieja rumbo a Cádiz, pasando por Santa Pola para cambiar a dos embarcaciones: ‘Héroe’ y ‘Venganza’, no sin antes haber sido fumigados antes de ser admitidos a bordo, juntándose con algunos otros diputados que trataban de llegar hasta la ciudad gaditana. Tras días de navegación al borde del naufragio por un fuerte levante, los diputados que viajaban en aquellos buques vislumbraron Cádiz y llegaron a la isla de León el día 23 de octubre.

Todos no, el secretario del diputado José María Veladier, aquejado todavía de fiebre tercianas, quedó retenido hasta el 23 de diciembre de 1810, en que el administrador de las salinas Antonio Hidalgo le firmó un pasaporte que pudiera marcharse tras pasar la Nochebuena en Torrevieja.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

ATENTADO ANARQUISTA EN ELDA


Cortejo fúnebre a la salida de la actual calle Pedrito Rico, dirigiéndose hacia el cementerio municipal. Año 1945 | http://eldahistoria.blogspot.com

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Los graves acontecimientos acaecidos en Elda en diciembre de 1933  fueron precedidos por meses convulsos en los que la tensión política y sindical iba in crescendo. Huelgas, explosiones e incluso tiroteos con las fuerzas del orden estaban a la orden del día en las calles de una Elda cada vez más agitada por la movilización obrera de corte anarcosindicalista.

Uno de aquellos episodios tuvo lugar un miércoles 10 de mayo de 1933 durante la celebración del entierro de un conocido comerciante de la localidad. Ante la previsión de posibles disturbios el gobernador civil ordenó la concentración de fuerzas del orden en Elda para prevenir incidentes.

Tras la celebración del oficio religioso en la iglesia de Santa Ana, el cortejo fúnebre emprendió la marcha hacia el cementerio municipal. Al paso del entierro por la calle Pablo Guarinos (act. Pedrito Rico) la Guardia Civil se dispuso en una de la aceras para no impedir el tránsito del coche de caballos, sacerdotes, familia y amigos que conformaban el cortejo fúnebre.

Desde la acera opuesta, cuatro individuos arrojaron sendas bombas contra los miembros del benemérito cuerpo, con tan mala puntería que los explosivos no llegaron a su destino,  cayendo en medio de la calle y haciendo explosión entre el gentío despavorido. Milagrosamente, y a pesar de los heridos, no hubo víctimas mortales; siendo los más graves el sargento de la Guardia Civil y un chaval de 14 años.

La gran confusión reinante impidió a las fuerzas del orden detener en el momento a los agresores, que se dieron a la fuga. Días más tarde y tras las oportunas investigaciones, fueron detenidos como presuntos autores materiales del atentado Eduardo Busquier, Manuel González y Manuel Bellot Orgilés, quién durante la Guerra Civil, llegará a ostentar la alcaldía de Elda entre 1936 y 1938.

Aquellos hechos acaecidos en Elda en mayo de 1933, junto con los de otros puntos de España, fueron considerados “hechos de guerra” por decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros en diciembre de 1933, bajo el primer gobierno radical de Alejandro Lerroux. Consideración legal que se derivó en su instrucción judicial por parte de un consejo militar.

Por la actuación en aquel suceso, al alférez Víctor Carbonell García, le fue concedida la Cruz del Mérito Militar de color rojo.

Los tres detenidos fueron juzgados el 14 de mayo de 1934 por un juzgado civil. La defensa de los eldenses corrió a cargo de Benito Pabón y Rafael Antón Carratalá, abogados sindicalistas. Tras las declaraciones de los imputados y del joven de 14 años herido, el fiscal retiró los cargos y la causa fue sobreseida. Sin embargo no fueron en libertad porque tenían que ser juzgados por un Tribunal Militar, junto a otros 24 detenidos.

El Consejo de guerra se celebró también en Alicante, el 28 de agosto de ese mismo año. Pero eso ya es “harina de otro costal”.

Fuente: https://www.valledeelda.com

DESDE CASINOS, VIVIMOS EL SEGUNDO DOMINGO DE MAYO

JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

“Buñuelos Bárbara, pone la nota de dulzura gastronómica”.

Desde tiempo inmemorial, se celebra cada segundo domingo de mayo la fiesta de la Virgen de los Desamparados Patrona de Valencia. Este tiempo de confinamiento que empezó en teoría aquel 11 de marzo del 2020 con la suspensión de las fallas, nos ha llevado hasta otro 10 de mayo, sin poder celebrar la fiesta de la Patrona de Valencia.

Los que durante muchos años hemos vivido esa fiesta, hoy estamos recordándola desde las redes, los videos y los audios que nos transportan mentalmente al corazón de Valencia, pero el sentimiento va por dentro y nunca es la misma esencia estar allí, que vivirlo desde casa.

Este fin de semana era frecuente cada año encontrarte desde el sábado por la tarde hasta el lunes a muchos Casinenses circulando por aquella plaza y calles, en muchas ocasiones el punto de reunión era la parada de Buñuelos Bárbara, que ponía la nota de dulzura gastronómica al devenir de la fiesta; la dulzura de Casinos, transportada a Valencia, hasta la misma Plaza de la Virgen gracias a los dulces y sabrosos buñuelos de calabaza que de forma exquisita ha sabido preparar y consolidarse como un delicioso referente popular.

Al preparar esta crónica he consultado una publicación que se editó hasta mediado de los años setenta que llevaba por título “Mater Desertorum”, y que recogía muchas noticias de la Virgen de los Desamparados. Es muy interesante tener a mano esas publicaciones porque siempre iban a la esencia e historia de la fiesta.

En uno de sus capítulos habla de “Lloances a la Verge Santa María” Oracions de Ramón Lull Cap. XVI, dice: “Vos sou alba que il.lumina el cor dels pecadors quan están en mar amargosa; i en mar dolça, suau i amorosa están per vostra amor; i de llurs pecats tenen tristesa i dolor.”

Con motivo del cincuentenario de la Coronación José María Bayarri Hurtado publicó unos versos a los que puso devota música el organista de los Santos Juanes D. Alvaro Marzal, editados por “Lo Rat Penat”: “Santa María, clara com el día; fe dels desterrats, amorosa Mare; amorosa Mare, dels Desamparats.”

En otra de las crónicas nos habla de “La Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados a los pies del Vicario de Cristo. El Papa Pablo VI escucha atentamente sus cantos, la aplaude y la bendice. Pequeña crónica de un gran viaje.” Y aún persiste en la mente de dos escolanes de Casinos, y otros muchos amigos de su promoción, que junto a sus familias participaron en esa efemérides que empezó en la Basílica de la Virgen el 29 de junio de 1974 y termino el 11 de julio, visitando Italia, y cantando ante el Papa, en Radio Vaticana, y dedicando “L´Obsservatore Romano” el día 4 de julio de 1974 la primera página de su edición a la Audiencia que concedió el Papa a la Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia.

En diciembre de 1974 el titular de la edición era: “La Inmaculada, en el primer libro impreso en España (1474)” <Les trobes en lahors de la Verge María>: “Terme perfect del etern consistori. Goig sense tristor de nostra vida trista. Vos sou lestel per qui lascura boyra, ha pres bandeig daquest mon ydolatre…”

Y desde aquel año, y anteriores se han sucedido los recuerdos de la fiesta, la tarde del sábado, la noche con el concierto, la Misa de Descoberta del día de la Virgen, o la de Infantes con la participación de músicos de Casinos, y hasta la misma Ronda a la Verge la tarde del lunes. De todos los pueblos de la provincia, y de la misma capital, hemos coincidido muchas personas, muchas voces blancas que empezaron cantando en la escolanía y que hoy son auténticos no solo profesionales de la música, sino excelentes amigos que han visitado Casinos, siempre que han sido requeridos. Hoy escribo para ellos, para todos los que nos hemos conocido a la sombra de ese manto maternal.

Hoy escribo recordando tantos años de convivencia, de quedadas antes de la Salve Solemnísima, de vernos a las dos o los cuatro de la madrugada para ir a la Descoberta, de mañanas de traslado… y de acudir puntuales por la tarde a la procesión. Hoy recuerdo que este año es diferente, y hago copia y pega de lo que nos ha enviado el buen amigo José David, organista: “Nunca pensé que un segundo sábado de Mayo me quedaría en casa. Para los que formamos parte de alguna manera u otra de la escolanía, este es probablemente el fin de semana más especial del año. Ahora mismo ya estaríamos juntándonos todos para ensayar. Pero no, este año no. Este año toca guardar la partitura, que parece que te mira sin entender la situación mientras la vuelves a guardar.

Pero aun así, yo este año no me quedo sin mi Salve Solemnísima. Aunque es imposible sentir lo que se siente en la Basílica el segundo sábado de Mayo, aquí tenéis la Salve Solemnísima de este año, con un servidor al órgano” y nos envía un video que tengo en mi muro de Facebook.

Nadie pensamos el año pasado que este segundo domingo de mayo sería así, hoy tenemos las miradas clavadas en el segundo sábado del 2021, pero por si nos sirve de consuelo, repito dos frases de las que le dije a la Virgen de los Desamparados el día 25 de julio cuando llegó a Casinos por segunda vez, siendo yo el Alcalde que la recibió a la puerta del Ayuntamiento, para que ELLA, nos ampare: “A ti Patrona de Valencia queremos ofrecerte nuestras calles, nuestras plazas, nuestros barrios, nuestros campos, nuestra luz, nuestro sol.

Te ofrecemos la tierra de Casinos y sus gentes, nosotros, tus hijos, la laboriosidad de nuestros artesanos del dulce, el esfuerzo de los agricultores, de los albañiles, de los empresarios, de los docentes, de los estudiantes, de todo el pueblo y de todo aquel que en esta tierra y se afana en vivir y convivir en paz. Sabed Madre que cada día “La patria valenciana s´ampara baix ton mant.”

¡Feliz día de la Patrona de Valencia, felicidades a todas las AMPARO!

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com