Arxiu diari: 18 de març de 2020

CUARENTENA ESPIRITUAL EN ALGEMESÍ Y CARCAIXENT CON COLGADURAS EN LOS BALCONES

A.G.

Las iglesias se han cerrado a la comunidad católica para evitar contagios pero los feligreses mantienen muy viva su fe y descartan confinarla al interior de sus domicilios. Decenas de viviendas de Algemesí y Carcaixent han instalado colgaduras en los balcones con la imagen de la Virgen y de la beata Josefa Naval con la esperanza de que intercedan en favor de los enfermos. «Es una manera de poner los ojos en Dios para que ayude y cure a los afectados», aclaró ayer el párroco de la Mare de Déu de la Salud de Algemesí, Joan Carles Alemany, uno de los promotores de la iniciativa.

La idea surgió de los festeros de la patrona algemesinense y se difundió a través de las redes sociales. «Que se note de dónde somos, colgemos tapices de la Mare de Déu para que nos acompañe en los duros días que se avecinan», se leía en el mensaje que llegaba a los teléfonos móviles. La propuesta germinó enseguida y ayer ya era muy perceptible en las calles. Decenas de pendones que reproducen la pequeña escultura de la patrona y la imagen de la Señora Pepa, la beata que compite en devoción con la patrona local, cuelgan de los balcones.

¿Con qué finalidad? Es la fe la que mueve esos corazones. Lo que se busca es «protección, confianza, paciencia y responsabilidad. Que nos ayude a pasar estas circunstancias, que nos cuide y sobre todo que nos empuje hacia adelante, y que se note que somos un pueblo unido». Esa es la explicación de los impulsores. «Se trata de alentar, de animar a los católicos a buscar un poco de consuelo y de esperanza en momentos de tanta dificuldad», agrega el sacerdote.

Origen de los patronazgos

La alarma sanitaria desatada al avanzar la pandepidemia del coronavirus es la última prueba a la que se enfrentan los cristianos. La historia está repleta de plagas, pestes, hambrunas, grandes catástrofes, guerras y otros cataclismos de efectos devastadores. Las religiones intervinieron en todos los casos para servir de consuelo a las víctimas. «Los padronazgos están basados en el agradecimiento de los católicos a los santos que intercedieron para evitar las consecuencias del cólera, de cualquiera de las pestes que han asolado a la humanidad, e incluso en este territorio, de muchas riadas», admite BERNARDO DARÁS MAHIQUES, CRONISTA OFICIAL DE CARCAIXENT y promotor de la campaña de las banderolas que cuelgan en Carcaixent.

DARÁS, que también es archivero de la parroquia de la Asunción, supo de la iniciativa que había surgido en Algemesí para llenar los balcones de imágenes de su patrona y decidió promoverla también en su ciudad natal. «Antes los cristianos eran llamados a participar en rogativas, rezos colectivos o procesiones para pedir la intercesión divina frente a cualquier amenaza, pero ahora ya no es necesario salir, basta con acordarnos y aclamarnos a Dios», detalla el cronista y fervoroso seguidor de la Mare de Déu de l’Assumpció.

En la actualidad ya no es necesario recurrir a los silicios, flagelos o mortificaciones para mostrar arrepentimiento e implorar clemencia como antaño. «Ahora ya no existe esa mentalidad, pero junto a la preocupación de tener buenos servicios sanitarios, vacunas y atenciones sociales, muchos creemos que es necesario atender como es debido la parcela espiritual» defiende DARÁS, para quien en tiempo tan convulsos parece «más que nunca aconsejable mirar hacia arriba». Y, claro, está, también hacia los balcones.

Fuente: https://www.levante-emv.com

LA PANDÈMIA DEL CORONAVIRUS A OTOS

DANIEL ALFONSO MEDRANO, CRONISTA OFICIAL D’OTOS

En ple segle XXI, el nostre imaginari feia pensar erròniament que les epidèmies eren coses del passat o bé de països del Tercer Món i que a nosaltres, moderns com som en plena era postindustrial, no ens afectarien.

Fins fa pocs dies les estudiàvem als llibres d’història, sent la darrera d’elles la Grip Espanyola de 1918. Però anteriorment, al segle XIX es van produir diverses pestes que no foren especialment mortíferes al nostre poble, fets que s’atribuiren a miracles realitzats pel Crist de la Fe i que posteriorment es reflectiren a la lletra dels seus gojos aprovada en 1893. Entre ells trobem la curació d’un jove atacat a les mans per lepra (c.1870) i, especialment, el còlera de l’any 1885 que suposadament no va produir cap defunció a Otos: “Cuando el cólera en España/…/este pueblo de su saña/ por ti libre de veía” se li canta al patró. Aquesta malaltia, que també provenia d’Àsia, va rebrotar 5 anys després a la Pobla del Duc i des d’allí es va estendre per una comarca amb escasses mesures higièniques. De forma que al juliol de 1890 el governador va enviar al doctor Tarín a controlar el focus que hi havia a Otos, el qual va causar un mort el dia 3 d’octubre 1.

Passat el temps la nostra societat tecnològica ha avançat fins a punts inimaginables, però a final de l’any 2019 la premsa va informar que a la Xina -la nova potència mundial- feia estralls una nova malaltia contagiosa anomenada Coronavirus. Ràpidament, des d’Àsia es va estendre a Europa fins al punt de convertir les bullicioses places romanes en espais deserts, la Caput Mundi apareixia a la televisió buida de turistes i de vehicles pels carrers a causa del confinament de tots els seus habitants! La globalització havia facilitat l’extensió del virus Covid-19 i en febrer de 2020 es creu que havia arribat ja a Espanya. Els primers dies es va convertir en el centre de totes les converses i les opinions es debatien entre la infravaloració d’uns i la intranquilitat d’altres enfront d’un fet tan estrany. Hi haurà falles enguany? I celebracions de Pasqua? Perquè mira que menegen diners i passions estes festes, debatia la gent.

L’ànim de la gent s’anava alterant i l’11 de març anunciaren que València ajornava la seua festa major quan part dels monuments ja estaven al carrer. Amb resignació s’acceptava un fet tan insòlit  alhora que el personal va acudir en massa als supermercats per omplir carros de compra, carregats amb molt de paper de vàter, per si s’acabava el subministrament.

Els fenòmens esdevingueren amb rapidesa, fins i tot donaven la sensació que no era del tot cert allò que passava. Cada dia el doctor Fernando Simón explicava a la televisió com creixia el nombre d’infectats, la majoria d’ells a Madrid des d’on va fugir molta gent (personalment em va recordar a les pestes viscudes al final de l’imperi romà i l’èxode cap a les zones rurals). Finalment, dissabte 14 de març, el President del Govern va decretar l’Estat d’Alarma per a tot l’Estat: Durant, almenys, 15 dies, tota la població havia de quedar confinada a casa i eixir només per a fets imprescindibles per tal d’evitar la propagació del coronavirus, malaltia que faria estralls en l’economia i també en la salut física i mental de moltes persones.

A Otos, les primeres mesures preses van ser:

– Divendres 13 l’Ajuntament va publicar un comunicat pel qual, en el marc de les seues competències: se supenen les activitats municipals programades, les activitats educatives i esportives, el mercat, tancament dels espais públics (llar dels jubilats, sala d’usos múltiples, etc) i els parcs.

– Se suspenien les activitats programades per les Ames de Casa amb motiu del Dia de la Dona encara no celebrades.

– Tancament de bars i restaurants.

– Suspensió de celebracions religioses. Així com al segle XIX es van fer pregàries multitudinàries, ara només es podria vore la missa per la televisió i penjar els tapissos als balcons.

-Repartiment de correus en dies alterns.

-El Forn Regina només presta servei dilluns, dimecres i dissabte.

– La farmàcia dispensa els medicaments a través de la reixa del carrer per evitar contagis.

-Les oficines de l’Ajuntament només atenen telèfonicament i alguns operaris, provistos de mesures de seguretat, desinfecten espais públics.

Etc.

Fuente: http://publicacionsotos.blogspot.com/

DESDE CASINOS: DIARIO DE UNA EPIDEMIA

JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

No resulta fácil, olvidarlo todo y empezar de nuevo, como nos decía José Luis Perales, en sus hermosas, románticas y sentimentales canciones siempre cargadas de verdad.

No resulta fácil, ver un pueblo vacío. No resulta fácil asomarte a la calle y no ver a nadie. No resulta fácil estar un día y otro día cerrados en casa. No resulta fácil saber cuál será el final de todo esto, y no resulta fácil saber si vamos a salir de ésta y cómo vamos a salir.

Este “qué y cómo”, lo baso en la salud. Salvar vidas es lo importante, “yo me quedo en casa”. Esa es la frase repetida, esa es la norma publicada. Todos estamos en casa, apenas salimos, los riesgos son altos, definidos e indefinidos, porque nunca sabemos dónde nos vamos a encontrar con el maldito virus que ha puesto en peligro el mundo.

Es triste y por supuesto no resulta fácil, salir a la calle y ver las luces de las fallas apagadas, no resulta fácil encontrarte con la esquina donde estaba planada la falla y ver que el monumento ha desaparecido. No resulta fácil recordar la fiesta y el bullicio de la semana anterior y la fiesta que se esperaba hasta el día diez y nueve de marzo, y encontrar silencio, vacío y soledad.

No resulta fácil ver las puertas cerradas, las calles sin tránsito, los parques clausurados, las escuelas silenciosas, los locales de ocio cerrados y el pueblo con las personas confinadas, la iglesia cerrada, las campanas mudas, salvo a la hora del volteo y el Ángelus, pero esa es la terapia instruida, ese es el camino que nos puede conducir a la luz.

En el interior de aquellos con los que me comunico vía telefónica, vía redes, siempre surge la pregunta ¿hasta cuándo? Pero ese hasta cuándo, viene precedido por otro pensamiento, “¿Quién nos iba a decir esto hace un mes, hace unos días?” Nadie y lo más cruel, si nos lo hubieran dicho, nos hubiéramos reído de aquel que lo profetizó. Que real y que triste.

¿Por qué pasan estas cosas? En pleno Siglo XXI, cuando el mundo se nos queda pequeño, cuándo vivimos subiendo y bajando de coches, de trenes, de aviones, cuando nuestra casa es el mundo, cuando el imperio de la globalización es la clave y cuando en un segundo hemos cruzado la tierra, nos llega el remedio impotente de quedarnos en casa, como única salvación.

Ésta crónica jamás desea ser escrita, siempre fue impensable que el silencio de las calles fuera la música de las fallas del año 2020, pero hoy día 18 de marzo, es la única realidad. Nuestra pequeñez es tan grande, que el único gesto de permanecer en casa nos hace fuertes. Esperar un nuevo amanecer sin que aparezcan síntomas de contagio es un reto, y convivir con los tuyos es la meta.

Horacio, en sus Odas, 2, 3, nos decía: “Aequam memento rebus in arduis servare mentem”: “Recuerda conservar la mente serena en los momentos difíciles”. Es un momento difícil, hemos pasado de lo fácil a lo contrario, es un momento de sorpresas, cada mensaje es una noticia (o un chiste fácil, ya que el ingenio de agudiza en estas ocasiones), pero cada noticia puede ser una nueva alarma.

Casinos, mi pueblo vacío, como está el tuyo y el de todos; todos estamos vacíos y llenos de esperanza, pero la nostalgia en el pasado nos debe conducir a replantearnos el presente, pensando en ese futuro inmediato, en el “ahora” donde nada va a ser igual que antes.

Los ojos terrenos, nos hacen repasar la lista de lo que en unos días hemos sepultado, los ojos melancólicos, nos conducen a decir hasta luego a muchos momentos esperados, y los ojos esperanzados nos hacen ver que todo pasará. Lo más importante, que pase y que nos deje con vida, para poder regenerar este mundo, para poder seguir librando batallas, para poder trabajar con una mirada serena, ojos limpios, mente fresca, cabeza alta y dando de nosotros lo mejor, porque en este momento más que nunca se pone de manifiesto que los odios y los rencores, engordan ese virus que nos conduce a la muerte.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com