Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

LADRONES


La calle Calderón de la Barca de Orihuela. | A.L. GALIANO

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ/CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

En el siglo XVIII, dentro de las cinco definiciones de esta palabra, en una de ellas se decía que era el que hurta y roba alguna cosa. Y así se ha mantenido hasta la fecha solo que queda reducida al «que hurta o roba». De hecho, durante este lapso se ha utilizado muchas veces para el título de obras de teatro como «Los ladrones somos gente honrada» de Enrique Jardiel Poncela, estrenada en el Teatro de la Comedia de Madrid, el 25 de abril de 1941. También el ladrón o los ladrones han sido protagonistas de películas como «Rififi» de 1945 que fue premiada en Cannes y, años después la italiana «Rufufu» de 1958, con un reparto de primera línea con Vittorio Gasman, Marcello Mastroianni, Totó, Renato Salvatore y Claudia Cardinale. Pero, hay una cinta que cada vez que la visiono me entusiasma. Me refiero a aquella de 1948 dirigida por Vittorio de Sica, que inmejorablemente protagonizó el niño Enzo Staiola, titulada «Ladrón de bicicletas», rodada en aquella Roma después de la Segunda Guerra Mundial.

En esos años era un medio de locomoción generalizado, al igual que lo era involuntariamente para los pasajeros que iban dentro de los féretros hacia el cementerio que, por cierto, ya narraba en mis «Capítulos de nuestra historia», dedicado a la «grippe» de 1918, en que fue robado un ataúd. Así mismo, en ese mismo año hubo un intento de robo de un caballo propiedad del médico Antonio García Mira, el 13 de abril, que tenía en una cuadra de la calle Espaldas de Santa Lucía, en Orihuela. En este caso el ladrón sería un cuatrero, que no pensemos que se refiere con este nombre al lejano Oeste de las películas, ya que Don Quijote, al preguntar a un guardia que vigilaba a una columna de galeotes, cuál era el delito de uno de ellos, le respondió que era un cuatrero «que es ser ladrón de bestias». En otros artículos anteriores he informado sobre otros robos, algunos sacrílegos, como el que se llevó a cabo en 1934, con la sustracción de las joyas que portaba la Patrona Ntra. Sra. de Monserrate.

Una buena fecha para que los «cacos» cometieran sus fechorías era el 17 de julio, «Día del Pájaro». Recordemos que, en 1916, en el estanco de la calle Alfonso XIII, un joven aprovechando que estaban comiendo sus propietarios, sustrajo del cajón, 1,60 pesetas. Dos años antes, en la calle de la Feria, en la joyería de la viuda de Francisco Correa se llevó a cabo un importante robo de alhajas de gran valor a primeras horas de la mañana. Los ladrones habían accedido por la noche aprovechando que la familia estaba fuera de su domicilio. Una vez conseguido su botín, accedieron a la calle forzando el candado de la puerta. Pero, los amigos de lo ajeno, no debían de ser muy profesionales ya que no se percataron que en un cajón habían 1.500 pesetas y guardadas en un armario las joyas de más valor.

Otra fecha propicia para efectuar estas fechorías eran las de la canícula, aprovechando el veraneo de los propietarios y sus familias en el campo o en Torrevieja. Así, el 8 de agosto de 1929, el perjudicado fue el sacerdote José Abril que con sus hermanos se encontraban en la villa de la sal, al cual se le sustrajo 60 duros del cajón de su mesa escritorio. En ese mismo mes, tres días después, tras haber leído la noticia en la prensa Joaquín Gálvez Gálvez, que se encontraba en la misma localidad, ante el temor de que en su domicilio en la calle Calderón de la Barca, nº 25 se hubiera producido algún robo, se desplazó a Orihuela y comprobó al acceder al mismo que estaban las ropas por los suelos, las cerraduras de los muebles forzadas y que le faltaba dinero y alhajas, importando todo una 2.755 pesetas.

Sin embargo, no siempre el allanamiento del domicilio tenía como objetivo un robo. Así sucedió en la noche del 16 de julio de 1916 en la calle Cedaceros nº 5, en la que vivía una viuda con sus hijos, cuando un individuo apodado «Valdiri» accedió a la casa por la ventana del cuarto de la hija. Al percatarse su hermano pidió auxilio a la autoridad, siendo el intruso detenido. Éste declaró que no había entrado a robar «sino para darse una ración de vista». Es decir: a «pestañea», que sería como hurtar el honor de la doncella, salvo que fuera con aceptación de la misma.

Fuente: https://www.informacion.es

‘FRANCISCO HERNÁNDEZ GUIRADO, ÚLTIMA SINFONÍA DE UN MÚSICO EJEMPLAR’, UNA CRÓNICA DE ALFONSO ROVIRA

ALFONSO ROVIRA. CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA

Más de uno de los que asistíamos al sepelio de Francisco Hernández Guirado en la parroquia María Madre de Llíria, dejamos rodar algunas lágrimas. La bellísima y humana homilía de Miguel Ángel, el sacerdote que oficiaba la misa de “corpore insepulto”, dedicada al “mestre”, don Paco, tan querido en Alzira, tanto por sus músicos, como por sus vecinos, hizo posible el mostrar el dolor de la muerte de un ser querido.

El que suscribe, que tuvo desde que llegó a Alzira una relación familiar, ha sentido, como muchos, esta pérdida. De vez en cuando me desplazaba a la capital de la música para compartir vivencias de antaño, que fueron muchas. En una última visita a su domicilio en Lliria, nos recibió y, tras saludarnos nos fundimos en un fuerte abrazo. No fue una simple muestra de afecto; fue el reencuentro con un amigo y, a la vez, con Alzira estrechada.

El jueves 26 de junio de 2014, por la tarde, a las cinco, en la iglesia de María Madre de Llíria, asistíamos a la misa exequial muchos de los que fueron sus alumnos. Fernando Parrilla y su hija María Luísa; Paco Ríos, José Grau y su prima María Ángeles; Pepe Escandell; los que fueron presidentes de la Sociedad Musical de Alzira, Salvador Ausina y Ricardo Bellver y representación de la Sociedad Musical de Alzira, Ángel Crespo, director de la banda; de Carcaixent, Salvador Navarro y algunas personas más de la Ribera; de Sagunto de Llíria y de otras poblaciones que dieron el pésame a sus hijos Belén y Francisco, También pudimos ver en la ceremonia al maestro Manuel Galduf.

Francisco Hernández Guirado, que falleció a los 74 años de edad, había nacido en Sagunto; -cuna de grandes músicos- a los trece años comienza sus estudios musicales, ingresando en la Lira Saguntina como trompista. Entre sus maestros figuran Juan Garcés, Julio Ribelles, José María Cervera Lloret, Amando Blanquer, José Ferriz, Enrique Falomir -trompa- y Miguel Lafuente -tuba-.

En sus primeros años gana por oposición la plaza de profesor de tuba en la Orquesta Municipal de Valencia. Gran influencia tuvo en su formación artística las clases y consejos del maestro Luís Blanes.

Realizó varias transcripciones para banda como “Matías el pintor”, de Paul Hindemith; sinfonía número 3, en do menor, con órgano de Camilo Saen  Sains… y el Réquiem de Gabriel Fauré. Esta última la interpretó en una iglesia de Lorca, con la banda local y dos corales de Valencia, audición que presenciamos Ricardo Bellver y el que suscribe, que repitió una vez más en el Palau de la Música de Valencia, con la banda de Villar del Arzobispo.

En sus inicios como director, entre 1962 y 1969, dirige la banda de Albuixech, El Puig de Santa María y Villanueva de Castellón.

Desde 1970 a 1985. dirige la banda de Alzira, a la que regresa unos años más tarde. Con la Sociedad Musical de Alzira, con la ayuda y el entusiasmo del entonces alcalde de Alzira, José Pellicer Magraner y de los alcireños Abel Barceló y Eduardo Vicente Bono, inicia don Paco su andadura más extensa en el mundo de la música, comenzando con 25 músicos alcireños. Diez años más tarde conseguiría situarla entre las primeras bandas de la Comunidad Valenciana, con una plantilla de 130 músicos. En 1985 asume la dirección de la Banda Primitiva de Llíria, con la que obtiene los principales galardones en el Certamen Internacional de Bandas “Ciutat de València”. En 1989 se hace cargo de la banda de Villar del Arzobispo, con la que obtuvo los principales premios del Certamen de Valencia.

Participó, por lo menos en tres ocasiones en el Concurso Internacional de Bandas de Kerkrade, obteniendo en la primera vez -1978- con la banda de Alzira, dos medallas de oro y mención de honor. El el 2005 recibe el premio Euterpe extraordinario a la trayectoria de dirección de bandas. Radio Alzira le distinguió en 1979 “Alcireño del año”.

Una pérdida importante en el mundo de la música, como diría el profesor José Grau Benedito, a modo de despedida y agradecimiento, en nombre de todos los fueron sus alumnos, al finalizar la misa el jueves 26 de junio de 2014, en Llíria.

Fuente: https://www.nuestrasbandasdemusica.com

MONÓVAR CELEBRA EL CENTENARIO DE LA CORONACIÓN DE SU PATRONA


La imagen de la Patrona de Monóvar permanecerá durante toda la semana presidiendo el altar mayor de la iglesia parroquial de San Juan Bautista.

La iglesia parroquial de San Juan Bautista de Monóvar acoge, hoy martes, una solemne misa para conmemorar el centenario de la coronación como patrona de Monóvar de la Mare de Deu del Remei (1921-2021).

Este acto tendrá su continuidad el próximo sábado, día 16, con otra solemne misa a la Patrona, con la participación de todos los sacerdotes monoveros que ejercen en la actualidad, las autoridades locales y las reinas y damas de honor de las fiestas monoveras.

La asistencia al templo estará marcada por un aforo limitado, el usos de mascarillas y cumpliendo las distancias que han adoptado las autoridades sanitarias. La Mayordomía ampliara los actos conmemorativos de este centenario una vez se supere la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

El manto de la Patrona

La imagen de la Patrona permanecerá durante toda la semana presidiendo el altar mayor de la iglesia parroquial de San Juan Bautista, luciendo un espectacular manto del acto de su coronación, que ha sido restaurado recientemente.

El CRONISTA OFICIAL DE MONÓVAR, MARCIAL POVEDA PEÑATARO, ha señalado a INFORMACIÓN sobre el manto de la Virgen que “se trata de una autentica joya conocido como el manto de la Chata, ya que fue donado por María Bremón y Villalonga, dama de confianza de la Infanta de España, Isabel de Borbón, conocida como la Chata”.

Fuente: https://www.informacion.es

MAGNÍFICO LIBRO DE LA CAIXA RURAL ALCORINA SOBRE EL INESPERADO 2020 COORDINADO POR JOSÉ MANUEL PUCHOL (CRONISTA OFICIAL DE L’ALCORA)CON LA FOTOGRAFÍA DE JAVIER NOMDEDEU

Ayer sábado en los Salones Sociales de la Caixa Rural de la capital de l’Alcalatén se presentó el libro “Alcora 2020-Almanaque de un año inesperado”, editado por dicha entidad bancaria tan apreciada en la localidad por su apoyo a todo tipo de asociaciones e iniciativas que se desarrollan en la villa ceramista.

El primero en intervenir fue el Presidente de Caixa Rural José Luis Esteban, que manifestó “La Caixa Rural alcorina siempre ha caracterizado por estar al lado de su gente, no somos un banco cualquiera, sino una entidad creada hace 95 años por la misma gente del pueblo para hacer frente juntos a todas las adversidades y ser mas fuertes y así lo ha hecho en este año excepcional sin cerrar ninguna de oficina, adelantando el abono de las pensiones para quien lo ha necesitado, canalizando los préstamos ICO, financiando a autónomos y PYMES , colaborando con el ayuntamiento y con toda clase de asociaciones, subrayando que creían que al no haber libro de fiestas había que hacer algo en este extraordinario año como el libro se que se ha realizado.

En la misma línea habló el director Juan Manuel Nogueroles, recordando a todos cuantos han tenido responsabilidad en los 95 años de la entidad, en especial a los presidentes y directores, y agradeciendo a los que han hecho posible el libro de manera especial a su coordinador JOSÉ MANUEL PUCHOL (CRONISTA OFICIAL DE L’ALCORA), y al redactor y fotógrafo de Mediterráneo que les suscribe por su aportación escrita y gráfica como corresponsal de l’Alcora.

JOSÉ MANUEL PUCHOL, destacó la magnífica idea que ha supuesto el libro y mas este año que no ha habido Libro de Fiestas por la situación del Covid, agradeciendo a la Caixa Rural por pensar en su persona para coordinarlo ya que recopila todo lo que ha ocurrido en este año histórico, con colaboraciones de relevancia de todos los ámbitos y certificado por sus riqueza fotográfica.

Por su parte el alcalde Samuel Falomir que cerró el acto y que también elogio el trabajo de PUCHOL y Nomdedeu habló de la importancia del libro porque detalla cómo se tuvieron que reinventar los actos desde las casas, de los que se pudieron realizar de forma limitada, y sobre todo del esfuerzo del ayuntamiento en rediseñar todas las cuentas municipales en unidad con todos los partidos políticos para consensuar ayudas a alcorinas y alcorinos, matizando que la pandemia no va a poder con sus ganas de seguir trabajando para mejorar l’Alcora conjuntamente de la de todos los que forman el Ayuntamiento.

El libro del que se han editado 3.000 ejemplares podrá adquirirse a partir del próximo lunes 11 de enero con un donativo solidario de 2 euros destinado para Cáritas de l’Alcora en los siguientes establecimientos: Estanc de Gloria, Estanc Sant Francesc, Papeleria Salvador, El Kiosket, La Paraeta, Arlequin y Kiosco La Vila

Fuente: https://laplanaaldia.com

MADRID Y MORELLA

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

¡Qué día para el labrador, el ver los campos regados! ¡Qué fastidio para el conquistador madrileño, al ver las calles casi desiertas y las muchachas encerradas!». No sé si el lector ha llegado a percatarse; pero el caso es que ha nevado mucho, pero que mucho, en Madrid y en Morella. También es probable que haya caído nieve en otros sitios; no sé, quizá Calahorra o Casas Bajas. Pero lo de Madrid y Morella ha sido algo extraordinario: unas cantidades de nieve nunca vistas, insólitas hasta más no poder.

Sepultado bajo la información sobre la ventisca; abrumado tras ver pasar por la pantalla quitanieves inagotables, empleé la tarde del domingo consultando hemerotecas. Las frases con las que abro este rincón son de ‘La Ilustración Española y Americana’ de enero de 1899, donde un agudo colega, obligado a enfrentarse al folio, escribió: «Solo le echaron maldiciones los barrenderos de la villa, que hubieron de restablecer el tránsito de carruajes y peatones a fuerza de escobazos».

Qué maravilla encontrar periodistas que escribían «tránsito» en vez de «tráfico». Y qué asombro encontrar que la nevada de Morella de 1911 fue «de medio metro» y que en la de 1916 murió de frío un leñador. La nieve de 1926 llegó a ser de un metro; pero Alcoi y Albaida no se quedaron atrás en aquel temporal insigne. De jovencito, Morella estaba asociada a un puerto, el de Torre Miró, que siempre estaba el pobre «con cadenas».

La prensa de Madrid hablaba siempre de la «primera nevada del año», porque luego venían varias más. La de 1797 duró dos días enteros, como ahora, y dejó aislada la ciudad una semana. Quizá es que estaba cambiando ya el clima. Después, entre 1864 y 1933 he anotado otras 22 nevadas que tuvieron importancia como para ser reseñadas y fotografiadas. Cada tres o cuatro años hay una «copiosa»; cada década, una que merece ser «copiosísima». ‘Blanco y Negro’ dedicó cinco grabados a la de 1894. En la de 1907 se fotografió un carro con dos mulas que apenas podía avanzar por delante de la puerta de Alcalá, como ahora mismo. En febrero de 1925, el ‘Heraldo’ escribió del aburrimiento de escribir sobre la nieve sin saber ya que decirle.

La nevada de 1876 sepultó Madrid; pero el plumilla de turno pensó que además de comentar la figura del cardenal Cisneros que habían hecho los revoltosos alumnos de Bellas Artes, quizá debería dedicar unos párrafos a otros jóvenes, soldados «que sostienen una ruda y larga campaña», encargados de llevar vituallas al Ejército del Norte… «a través de un camino borrado por la nieve y bajo el fuego del enemigo». España estaba viviendo la tercera guerra carlista, una guerra civil olvidada.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

CONTRA EL MERIDIANO

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Como es sabido, el meridiano 0, o de Greenwich, pasa por Castelló. De hecho en el conocido como Parque del Meridiano, ubicado entre los camins de la Donació y el de La Plana, se encuentra un monolito que precisa el enclave donde pasa esta línea imaginaria tan importante, al extremo de definir los husos horarios.

Y dicho esto, la secuencia horaria que realmente correspondería a España sería la misma que la de Portugal, Gran Bretaña e Irlanda. Pues que cada país debe concordar su horario oficial con el del sol. El sistema pretende, para ajustarlo debidamente, que las 12 horas oficiales se aproximen todo lo posible al mediodía local.

Sin embargo, como bien sabemos esto no es así. Pues España no tiene la hora que marcan los relojes de los países señalados, sino la de Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Austria y Suiza que están en otro uso horario. Ello supone que nuestro país funciona con la hora desacoplada respecto al tiempo de luz y oscuridad que realmente le corresponderían.

Esta anomalía la llevó a cabo el gobierno del general Franco el 16 de marzo de 1940, en una demostración de su vínculo con Hitler . El dictador, en una prueba de su simpatía con el nazismo, estableció el mismo sistema horario de Alemania. En consecuencia, en invierno España, desde entonces, ya va una hora por delante de su tiempo solar, y en verano el desfase aumenta a dos horas. Sin embargo, al concluir la II Guerra Mundial con la derrota de Hitler, Franco no cambió el horario. Con todo, no es esto lo más chocante, sino que este horario no solo se mantuvo durante el periodo de la dictadura sino en los 45 años que llevamos de democracia. H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

EL “MOLÍ DELS FRARES” O “MOLÍ DE LA SENYORIA”


Vista de Algar, con la fábrica de harinas en primer término (1976), en el mismo lugar en que se ubicó el antiguo “Molí dels Frares”.
Sèquia del Molí dels Frares

Maquinaria de la moderna fábrica de harinas, sucesora del Molí dels Frares
Ruinas del Molí de Dalt

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Los molinos se conocen en la Península Ibérica desde el siglo I d.C. Más adelante, en el siglo XIII, existieron bastantes molinos hidráulicos en el Al-Andalus. La mayoría de dichos molinos, tras el avance de las tropas cristianas hacia el Sur, fueron controlados por los reyes conquistadores, para asegurarse así una  buena fuente de ingresos.

                Precisamente, fueron los intereses de los monarcas y también de los señores, incluida la iglesia, en tierras de vasallaje, los que motivaron que los molinos, durante varios siglos, tuviesen un crecimiento limitado por razones de competencia.

                Los primeros molinos harineros fueron los molinos hidráulicos o molinos de agua en sus diversas modalidades, los cuales, desde muy antiguo, aprovechaban la fuerza motriz del agua de los ríos, acequias, etc., lo que dio lugar a varios litigios entre los regantes y los dueños de los molinos, como fue el caso de los molinos construidos en el Camp de Morvedre, aprovechando las aguas de la Acequia Mayor de Sagunt.

                Al hablar de los molinos harineros de Algar, nos tenemos que referir necesariamente al Molí dels Frares o Molí de la Senyoria (en el año 1814, se construyó un pequeño molino privado denominado El Molí de Dalt, de corta vida).

                El Molí dels Frares o Molí de la Senyoria es el más antiguo del que tenemos noticia en Algar. Ignoramos si, en la llamada villa romana de l’Aljub d’Alfara, en el término de Algar,  existió algún tipo de molino, siquiera rudimentario, aunque por los indicios y los restos encontrados no hay que descartarlo.

Este molino se construyó en el siglo XVI, siendo Algar entonces de población exclusivamente musulmana, si bien bajo el dominio pleno y vasallaje cristiano de la Orden de la Merced, propietaria de aquel, cuyo Padre General ostentaba, desde 1471, el título de Barón de Algar y Escales. Con el objeto de utilizar las aguas de la Acequia Mayor de Sagunt para el molino, fue desviado su curso mediante una pequeña acequia (la Sèquia del Molí o del Poble) y formado un pequeño salto de agua al lado del pueblo

          Como una prueba documental de primer orden que acredita la existencia de este molino en la referida fecha, merece destacarse que en los Capítulos de población para los Vasallos de la Baronía de Algar, para los nuevos pobladores cristianos viejos, tras la expulsión de los moriscos del reino de Valencia en 1609, dados por Fr. Felipe de Guimerá, Barón y Señor de dicha Baronía, como Padre General de toda la Orden de las Mercedes y Redención de Cautivos cristianos, ya se alude a este molino, disponiéndose lo siguiente (respetamos el texto literal y el valenciano en que está escrito):

“Que nosaltres dits pobladors, y los que per temps serán no pugam ni puixen fer Hostal, comprar teverna, ni piló de tallar Carn, fer Forn algun de coure Pa,  encara que fos pera usos nostres, y dels nostres succesors, ni Molí, ni Almasera,  en lo dit Lloch y Baron i reservades pera el dit Senyor, y sos succesors. tenguts sota pena de seixanta sous per cascuna vegada que es contrafará…

Que si algú dels nous pobladors viciosament y sens causa llegítima anar amoldrer a qualsevol Molí de fora de dita Baronia encorrega en pena de seixanta sous, ademes de pagar lo dret de moltura, com si haguera fet moldre en dit Molí, y si cas fos portasen farina pera vendre fora de dita Baronia, y que pera sa casa ni puguen portar farina de Aragó sino tan solament dos cafisos, sots pena de seixanta sous, los quals se hajen de repartir en esta forma, la tercer per al acusador y les dos pera la Señoria, y el dret de la moltura pera el Moliner… Així mateix lo netechar, escurrar y conservar la Cequia del Molí vinga a carrech dels veins de dit lloch y Baronia”.

                Es decir, que todo estaba bajo el férreo control del barón y señor de Algar.

En el buen funcionamiento del molino jugaba un papel importante el molinero, ya que tenía que cuidar y poner todo su empeño e ingenio para obtener buena harina, pues de lo contrario, si el molinero no conocía bien su oficio, no podía conseguir una harina de calidad. Por otra parte, como el sistema de molienda en esta época se servía del uso de muelas de piedra, estas tenían como unas ranuras y una especie de rugosidad que, debido a la acumulación de harina húmeda, hacía necesario rehacer el estado de la superficie de las mismas, pues, como se decía, “ la mola menjava” (la muela comía), haciéndose indispensable proceder al “repicat de les moles” (repicado de las muelas), trabajo que normalmente llevaba a cabo un “picapedrer” a las órdenes del molinero.

                Precisamente, en el año 1638, los vecinos de Algar, ya pobladores cristianos como sabemos, se quejaron de  la ineptitud del molinero Francesc Antoni, contestándoles el Maestre General de la Merced que “les da lugar para que ellos busquen otro, al cual se le dará el molino con su arrendamiento, si por el diere lo que fuere raçon y mientras le buscan se le encarga al dicho Francisco Antoni que ponga todo su cuidado y haga buena harina”.

                El Molí dels Frares o Molí de la Senyoria tuvo una larga existencia como propiedad de la Orden de la Merced hasta la desamortización de los bienes de las órdenes religiosas, decretada por el gobierno español en los años 1835 y siguientes, siendo regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, viuda de Fernando VII y madre de Isabel II.                 Tras la citada desamortización, este molino fue adquirido y pasó a ser propiedad de Alonso Dasí, vecino de Algar. Posteriormente, el molino lo heredó el también vecino de Algar Ramón Lorente Dasí. Durante unos años, fueron arrendatarios del molino la empresa Escrig y Notari y José Martínez Eres y, en su última época, fue regentada por los propios herederos de Ramón Lorente Dasí, constituidos en la empresa Lorente y Cía. S.L., pasando a ser una moderna fábrica de harinas, tal vez una de las más importantes de la Comunitat Valenciana, si bien, como  consecuencia de los planes del gobierno español de reconversión dels sector harinero, tuvo que cesar definitivamente en su actividad  en 1968. Posteriormente, por desgracia, el edificio sufrió un aparatoso incendio en 1998, quedando totalmente en ruinas, desapareciendo así lo que , posiblemente, según el profesor e historiador Marc Ferri, hubiera sido uno de los restos industriales más importantes de la comarca.

UN NUEVO AÑO

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ/CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Al llegar a estas fechas en las que estamos viviendo plenamente aquel refrán oriolano que dice, «Hasta San Antón, Pascuas son», después de haber dejado atrás el Año nuevo y la Epifanía, comprobamos que, para el día en que se conmemora la festividad del eremita de Tebaida, solo resta una semana, y que este año, no va a ser igual que otros anteriores por la situación sanitaria que estamos pasando. Probablemente, no echaremos de menos el palmito tierno, el turrón de panizo y las bolas con esencia de bergamota, ya que, casi seguro podremos conseguirlos en algún establecimiento, aunque nos faltará ese paseo entre los puestos de venta que se instalan entre palmeras a lo largo del camino que nos dirige hacia la centenaria Ermita del Santo. De igual forma que no olvidaremos el «arroz y costra», con buen embutido de Orihuela o de la Vega Baja, puesto que con los que se elaboran de otros lugares, digan lo que digan, no sale igual de sabroso.

Decía que faltarían siete días para llegarnos hasta el Barrio de San Antón, al igual que le sucedería a aquellos oriolanos de hace ciento veinticinco años que, desde el uno de enero hasta el día diez de aquel lejano 1896, sólo tenían conocimiento de las noticias, además del boca a boca, por un solo periódico: «El Tháder», que en su cabecera se calificaba como «Diario para todos», y en la que encontrábamos posado sobre la letra «E», a un Oriol magnificado con las alas desplegadas dibujado por Balaguer, y acompañado por el lema «Dux est eorum herodii domus». Este periódico se imprimía en los talleres de Luis Zerón y comenzó a publicarse el 1 de julio de 1895, vendiéndose a 5 céntimos, siendo la suscripción por un mes de una peseta. En los albores de 1896, el periódico había sido adquirido por Gregorio Ponzoa Rebagliato, haciéndose cargo de su dirección.

A través de sus páginas sabemos que en las cárceles nacionales se encontraban presos catorce individuos y en el Hospital Municipal se atendían entre 23 a 34 enfermos, en esas fechas. Pero la prensa, se hacía eco de que algunos periódicos de la capital habían publicado el bulo de que el Obispo de la Diócesis, Juan Maura y Gelabert estaba enfermo de gravedad, lo cual era desmentido por «El Tháder» tras haberse informado en el Palacio Episcopal. Así mismo, en sus páginas se anunciaban algunos remedios eficaces para curar afecciones externas de los ojos, como la pomada amarilla del Doctor Closa, y para prolongar la salud de los adictos al tabaco se daba a conocer el papel de fumar «Salvia», con el reclamo «Queréis prolongar vuestra existencia?».

Pero, sería mucho o poco el tiempo el que vivirían los nacidos en los diez primeros días del mes de enero que, en total fueron ocho nuevos ciudadanos, mientras que fallecieron nueve personas, que tuvieron a su servicio alguna de las dos funerarias que había en la calle del Colegio. Una regentada por Agustín Esquiva, con servicio permanente y que confeccionaba todas clases de féretros con «prontitud, esmero y economía», y la segunda que regía Bonifacio Giménez, en la que si los clientes utilizaban todos los servicios que ofrecía, facilitaba gratis las diligencias oficiales y el reparto de esquelas.

Al parecer el consumo de carne de vacuno era escaso, ya que únicamente se anunciaba la venta de la de oveja y cordero, a 26 perras el kilo, y la de magro de cerdo, según los días, de 28 a 36 perras.

Era alcalde de Orihuela, Pedro Ramón Mesples Gracia y desde el periódico se le pedía que los guardias municipales vigilasen a un «ejército de mambises» que habían tomado por costumbre apedrear a los vecinos. De igual forma que, tras denunciar el mal servicio de la Sociedad «La Luz», que tenía contratado el alumbrado público por 1.500 pesetas mensuales, la multaba con 25 pesetas por los cortes de suministro que se habían producido en esos días.

El Teatro de la Corredera pasaba a ser propiedad de Vicente López Durana, el cual daba a conocer que iba a efectuar grandes mejoras en el mismo.

Y como última noticia, el viernes día 10 de enero, llegaba a Orihuela un escuadrón de Caballería de Cazadores de Sesma, que se dirigía a Cartagena para relevar a su homónimo de Sagunto.

Así, hace ciento veinticinco años, los oriolanos se encontraban a una semana de la festividad de San Antón Abad, a la espera del «arroz y costra», las bolas, el palmito y el «turrón de novia».

Fuente: https://www.informacion.es

CAJA DE HOJALATA DE EL ALMENDRO INICIOS 1960

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Caja prismática de hojalata de 6 kg de capacidad para turrón de Alicante de la marca El Almendro fabricado por la empresa Monerris Planelles SA. Inicio década de 1960.

En la cara lateral más grande delantera aparece todos los datos del productor dentro de una orla dorada enmarcada por un rectángulo rojo en que se detallan todas las medallas conseguidas en diferentes exposiciones y certámenes.

Dentro de este rectángulo en la esquina superior derecha aparece el anagrama de la marca El Almendro.

En la esquina inferior izquierda está el sello del fabricante del envase OM Linares.

En la cara lateral más grande trasera se ha incluido una fotografía a color de la ciudad de Jijona tomada desde la montaña de Santa Bárbara, donde se observa en su centro la planta productora de la empresa.

Resalta porque sólo se ha construido una de las naves perpendiculares a la calle Nicolás Verdú y la más cercana al Barranc de la Font de las tres que se edificaron.

Además, todavía no se había construido el barrio de María Verdú, cuya licencia de construcción fue presentada por Rafael Sanchis Coloma, Vicente y Rafael Sanchis Verdú y aprobada por la comisión de gobierno del 22 de noviembre de 1958.

Una imagen muy parecida, pero en la que sólo se observa la factoría aparece en la contraportada de la tarifa de precios de 1960.

En uno de los lados laterales más pequeños aparece la clase del producto: turrón de Alicante, y en el otro dentro de una circunferencia blanca y en letras del mismo color se describen los ingredientes y se incluye el texto: TURRON ESPAÑOL. En su esquina superior izquierda está el sello de garantía de origen.

En la tapa superior presenta una fotografía a color del Alcázar de Segovia que está enmarcada por un rectángulo negro y este a su vez por una cenefa ondulada. En la esquina inferior derecha aparece el nombre del monumento.

El alcázar se alza sobre un cerro en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores en Segovia. Está documentado desde el siglo XII; aunque posiblemente su construcción fuera anterior. Ha servido como palacio real, prisión estatal, centro de artillería y academia miliar. En la actualidad es un museo y posee algunos archivos militares.

Resalta por su típica fisonomía en forma de proa de barco. En sus formas recoge diferentes estilos arquitectónicos, ya que ha sido constantemente reparado y restaurado desde la época de Alfonso X hasta Felipe II. Fue la residencia de diferentes reyes de la corona de Castilla, en especial de Alfonso X, el Sabio. (reinado 1252-1284).

Entre sus muros se produjeron dos hechos históricos de gran relevancia simbólica como son: la proclamación de Isabel la Católica el 13 de diciembre de 1474, tras la muerte de su padre Enrique IV y la misa de velaciones[1] entre Felipe II y Ana de Austria el 14 de noviembre de 1570.

En 1762 Carlos III fundó en Segovia el Real Colegio de Artillería, que tuvo su sede en este monumento.En 1931 fue declarado monumento histórico artístico. En 1953 se creó un patronato que es el responsable del museo que alberga sus salas.

Al levantar la tapa superior en su interior encontramos el lema siguiente: “Han sido elaborados // para que Vd. // saboree lo mejor!”

Una pieza que vincula una joya de la arquitectura militar hispánica con una joya del mundo del dulce: El Almendro. Se conserva en la colección del Ayuntamiento de Xixona,

[1]             Es una ceremonia litúrgica que se realiza con posterioridad a la misa nupcial para propiciar que los hijos de la pareja se educaran cristianamente.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LA CISTERNA DE ALGAR, ¿ÁRABE O CRISTIANA?


Interior de la Cisterna d’Algar

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Algar de Palancia, como la casi totalidad de los pueblos del Camp de Morvedre, tiene desde hace varios siglos una cisterna, sita junto al antiguo “ Molí dels frares “ o “ Molí de la Senyoria “, construido por los religiosos mercedarios en los años de población morisca, cisterna que, hasta tiempos históricos no demasiado remotos, servía para el abastecimiento de agua para el uso doméstico de sus pobladores, agua procedente, en principio, del lugar de Árguines y, posteriormente, de la Acequia Mayor de Sagunt.

                Es habitual que la gente, y Algar no es una excepción, afirme, cuando se refiere a un edificio o costumbre con tantos años de historia,  que “ açò és dels temps dels moros “ o “ esta obra la van fer els moros “.

                Y esto es lo que ha ocurrido con la cisterna de Algar. Es frecuente que la gente del pueblo comente, cuando se le pregunta por la misma,  que la cisterna  “ la van fer els moros “. Incluso, en algunas rótulos, guías o carteles turísticos del propio Ayuntamiento, no en todos, figura como “ cisterna árabe”. Carlos Recio, autor, en 2011) del libro Historia General de Algar de Palancia, manifiesta, cuando se refiere a esta obra, que “ se cuenta, según fuentes históricas, que fue construida (la cisterna) por los moros y adquirida por los mercedarios “, pero todo ello sin detallar la fecha de su construcción ni citar prueba alguna. También, en algún medio de comunicación, aparece alguna noticia sobre el origen musulmán de la cisterna de Algar, por ejemplo, recientemente, en el diario Levante del 30 de enero de 2020, en su sección especial sobre  Patrimonio Valenciano, se menciona entre los numerosos recursos patrimoniales de Algar “ la antigua Cisterna Árabe “. Pero todo ello, repetimos, sin aportar ningún tipo de prueba fehaciente,  especialmente documental.

              Por supuesto, los musulmanes tenían, como una de sus principales preocupaciones, el poseer agua suficiente para sus necesidades, sobre todo domésticas. A ello se refiere el prestigioso profesor Cherif Abderrahman Jah, presidente de la española  Fundación de Cultura Islámica y gran conocedor de la cultura popular de  Al-Andalus, cuando nos dice que “ la mayor parte de las casas de la España musulmana tenían un pozo o aljibe situado en el patio interior, que se aprovisionaba del agua de lluvia que, desde los desagües de las azoteas iba resbalando por cañerías de arcilla hasta acumularse en el depósito, acostumbrándose a poner unos filtros en la desembocadura de este para que se limpiara periódicamente “. Posiblemente, aunque no lo afirmamos categóricamente, algunos de los pozos que todavía se conservan en las casas de Algar procedan o sean consecuencia de esta costumbre y tradición  musulmana.

             Por su parte, Saturnino Arocas Franch, maestro de Algar e investigador y muy amante de su historia, en su libro escrito en 1945, Datos históricos de Algar de Palancia, nos dice que, tras la repoblación  del pueblo con 26 familias de cristianos viejos en 1610, con motivo de la expulsión en 1609  de los moriscos del reino de Valencia, los nuevos vecinos compraron una parcela de huerta y acometieron la construcción de una cisterna, en el mismo lugar que la actual pero mucho más reducida y descubierta por su parte superior, en la que era pozada el agua necesaria.

                El profesor e historiador Francisco Hernández Amorós, en su trabajo “ Pensil hermoso y deleitoso. Una descripción de Algar de Palancia a principios del siglo XVIII”, publicado en la revista Braçal, que edita el Centre d’Estudis del Camp de Morvedre, nos refiere que, según consta en el Llibre del Consell de Algar (documento posterior a la expulsión de los moriscos de Algar y ya repoblado por cristianos viejos), que “ la Acequia Mayor de Sagunto se utiliza también para llenar en el mes de Enero la cisterna grande, y de muy frescas aguas, que sirve en el Verano de consuelo y salud no solo a los vecinos sino también a los pasajeros, teniendo punto de nieve sus cristales, y es tan capaz, que si no se malograsen sus aguas, bastan para el consumo de dos Veranos “         

                A mayor abundamiento, el propio Francisco Hernández Amorós nos relata que, en el Archivo Municipal de Elche, se conserva una parte de la documentación que recopiló el religioso mercedario y comendador de la Merced de Segorbe,  Fr. Agustín Arques Jover (Concentaina, 1734-Valencia, 1808), entre los años 1778 y 1783, en que desempeñó el cargo de archivero de la Orden de la Merced en Madrid y en Valencia (hay que recordar en este punto que los mercedarios ostentaron, primero, la administración económica y, luego, el pleno dominio jurídico de Algar hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos de los años 1835 y siguientes), figurando un manuscrito en el que se lee: “ el Reverendísimo Sanchiz por los años 1666 (es decir, con población exclusivamente cristiana) hizo fabricar una cisterna para conservar agua fresca en el lugar de Algar, la que es mucha conveniencia para los Vasallos. Ayudaron estos corporativamente con la obra…Gastaría su Reverendísima unas 200 libras “. Conviene aclarar que el mercedario José Sanchiz y Fernández  (Valencia, 1622-Tarragona, 1684) fue Barón de Algar y Escales desde 1664 a 1670.

             Es decir, que, respetando todas las opiniones, son más creíbles, a nuestro juicio, las que nos dicen que la cisterna de Algar fue construida después de su repoblación por familias cristianas.Y ello sin dejar de reconocer todo lo llevado a cabo en el pueblo por su anterior población mudéjar y morisca, población de cultura y creencias musulmanas, quepermaneció en Algar más de 700 años, período en el que se creó nuestra primera huerta, la construcción del azud del Barranco de Árguines,  de la Bassa Quadrada o Bassa Vella y la Bassa dels Horts o de Rel, de la casa-palacio o Torre-Guaita, del Molí dels Frares y de la Sèquia del Poble o del Molí, de las murallas y portales, de las primeras calles y plazas del pueblo, con algún atzucat como la calle La Parra incluido, la artesanía de la seda, etc. Y algo que merece la pena ser destacado: los musulmanes nos dejaron algo tan importante en herencia como es el nombre de nuestro pueblo, Al-gar, y el gentilicio de algarins y algarines.

                 La cisterna, que aún se conserva hoy, es de planta cuadrangular y su acceso tiene lugar por una rampa suave de piedras de río. En su interior hay una pequeña escalera y, a su derecha, se encuentra “l’aixeta i la pica”. En el exterior existe una caseta cilíndrica por la cual se puede acceder a su interior para su limpieza. El edificio ha tenido algunas pequeñas reformas a cargo de los sucesivos ayuntamientos, no todas, dicho con todos los respetos, demasiado acertadas, ya que alguna de ellas ha terminado con la frescura del interior del mismo, y se ha procedido a embellecer su entorno. La cisterna se utilizó durante muchísimos años para proveer de agua para bebida a los vecinos hasta que, en 1949,  se instaló una fuente pública en la Plaza Mayor y, años después, se llevaron a cabo las obras para dotar a todas las viviendas de agua potable.