Arxiu diari: 23 de Març de 2021

EL MANICOMIO PROVINCIAL EN ELDA

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Un 23 de diciembre de 1891 el edifico que desde 1862 había albergado en Elda el Hospital Provincial de Distrito era destinado a albergar el Manicomio Provincial de Alicante.

El edifico que acogió primero al hospital y luego al manicomio estaba situado en lo alto de las lomas sobre las que se sitúa hoy en día el barrio Virgen de la Cabeza y la barriada Luis Batllés. Edificio construido en el siglo XVI por don Juan Coloma, señor de Elda, como convento franciscano de Nª Sr. de los Ángeles, y que permaneció con tal fin hasta la nacionalización de los conventos y monasterios españoles en 1836.

Ante los elevados gastos que generaba la red de hospitales provinciales, la Diputación acuerda entre 1885 y 1886 la supresión de los hospitales de distrito de Alcoy, Orihuela y Elda. Frente a los dos primeros, el de Elda se decidió reconvertirlo en Manicomio Provincial, con destino a los dementes pobres de la provincia, ya que esta solución era más rentable que enviar a los enfermos psiquiátricos a establecimientos de otras provincias.

La disposición gubernativa dada hoy hace 128 años tuvo efecto pleno el 1 de julio de 1892 cuando entró en pleno funcionamiento el Manicomio Provincial de Alicante, en Elda. Aquel establecimiento psiquiátrico, en el que los enfermos eran meramente recluidos en pésimas condiciones higiénico-sanitarias, perduró hasta bien entrado el siglo XX. Será a los escasos seis meses del fin de la guerra civil cuando a finales de septiembre de 1939 el centro psiquiátrico fue trasladado a la Granja-Sanatorio Psiquiátrico Provincial, en la localidad de San Juan de Alicante, actual Hospital Psiquiátrico Provincial “Centro Doctor Esquerdo”. Aún así, el manicomio de Elda no dejará de prestar algunos servicios hasta 1942, siendo demolido en los años posteriores.

Con aquella desafortunada demolición, los eldenses perdimos el último de  los grandes elementos monumentales de nuestro patrimonio: el edificio del convento franciscano. Antes ya habíamos perdido el castillo-palacio de los condes de Elda (2ª ½ siglo XIX) y la iglesia barroca de Santa Ana (1937).

Fuente: https://www.valledeelda.com

VACUNAS Y TONTERÍAS

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

La Agencia Europea del Medicamento dio su aval definitivo a la vacuna de Astrazeneca en la tarde del jueves, y Europa respiró aliviada. Pero en ese punto se dejó ver la Europa despierta y la que se duerme penosamente en los laureles. A las ocho de la mañana del viernes, Alemania, aunque fuera para mantener alto el prestigio y la moral, ya estaba vacunando gente, montones de gente. Mientras tanto, en una España sorprendida, un poquito boba, se informó que las vacaciones no se reanudarían hasta el miércoles. Por lo que se refiere a las convencionales, las que tienen que recibir «los viejos», se dejó de hablar; millones de personas viven pendientes del teléfono.

La forma en que la Comunidad Valenciana acaba de perder una semana de vacunación solo se puede calificar como despilfarro. La imprevisión, la falta de autoridad, el desconcierto también, empezó con esa ridiculez de mantener las vacaciones en las escuelas pese a no haber Fallas, un gesto de cobardía ante los sindicatos que tienen la sartén por el mango en las grandes decisiones que afectan a la sanidad, la educación y el funcionariado, el 90% de lo que ahora es importante.

Secuestrada la voluntad de ciudadanos y gobiernos, los que hacen como si administran las cosas públicas solo pueden rellenar un catálogo de ridiculeces que empieza por teñir aguas y edificios de verde porque es el Día de San Patricio, aprobar estrambóticos proyectos titulados en inglés, anunciar por enésima vez que van a empezar las obras de una plaza, usar a porrillo el tipo de letra de los refugios de guerra y pintar letreros en el pavimento para recordar dónde se plantaban fallas. ¡Aguanta paridas! Todo ello, coronado por el delirio de aplaudir a rabiar una ley de eutanasia como si fuera algo que debiera ser celebrado: no tenemos una fábrica de vacunas pero ya somos el cuarto país europeo en disponer de tan elegante herramienta jurídica.

Tiempo perdido, debates sin sentido en Valencia, Murcia y Madrid, políticos abiertos a trabajar en un show, televisivo o parlamentario, y constantes amagos de una ruptura que nunca tienen el valor de llevar adelante. Unas elecciones innecesarias que lo van distraer todo y diputados que en vez de activarse en Bruselas para que España tenga más dosis de vacuna y más ayudas a las empresas, se dedican al ajedrez del poder personal. Conservadores sin fondo ideológico y socialdemócratas sin amor a la libertad. Y revolucionarios de opereta que al menos tuvieran el valor de ir al grano, pedir el rescate de las patentes de vacunación y expropiar las plantas donde se vacunan las dosis en beneficio del pueblo. Pero ni eso, camarada, ni eso…

Fuente: https://www.lasprovincias.es