Arxiu mensual: Febrer de 2021

LA ARTESANÍA DE LA SEDA EN ALGAR

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

La elaboración de la materia prima para la seda, a través de los llamados gusanos de seda y del cultivo de las moreras, llegó a las tierras valencianas en el siglo IX, procedente al parecer de los territorios musulmanes de Córdoba y Granada, siendo también muy importante  la actividad de algunos emigrantes genoveses que, al establecerse en la ciudad de Valencia, introdujeron en la misma las técnicas de fabricación de “velluts”, “domasos” y “brocats”. Los artesanos de la seda en Valencia se llamaban “velluters”; de ahí deriva el nombre del “Barri de Velluters”, motivando la gran importancia que adquirió la industria sedera en Valencia la construcción  de uno de sus monumentos más emblemáticos, la Llotja de la seda. El período de mayor esplendor de la artesanía valenciana de la seda lo fue durante los siglos XV al XVIII, especialmente durante esta última centuria.

En Algar, aunque es un pequeño municipio, tuvo una gran importancia y relevancia históricamente la artesanía de la seda. El investigador Saturnino Franch, en su libro Datos históricos de Agar de Palancia, escrito en 1945, nos relata que, muchos años antes de la repoblación cristiana (1610), los moriscos ya se dedicaban a la cría del gusano de seda que, al ser expulsados en 1609 y tener que marchar forzosamente a África, tuvieron que dejar y abandonar los utensilios y enseres que les servían para la producción de la seda, circunstancia que, unida a que la pequeña huerta existente estaba plantada de gran cantidad de moreras, hizo que los nuevos pobladores continuasen con esta actividad.

La época de mayor florecimiento de la artesanía sedera en Algar fue también durante el siglo XVIII, exigiéndose por el Estado a cada hilandero un certificado del gremio para poder ejercer como tal.

 Muchas casas de Algar tenían en el último piso desvanes o andanas, con estructura de madera y cañas (cañizos), donde se criaban los gusanos, cuyos capullos de seda o la seda hilada se vendía para su comercialización. Todavía se conservan en el pueblo algunas casas con ventanas de pequeñas dimensiones en la parte superior de la fachada, situadas casi a ras del alero del tejado, que servían para ventilar y orear la cámara y eliminar las bolsa de aire caliente que se acumulaban durante el verano. Además de la andana se debía contar con espacio suficiente alrededor del hogar (la llar) para escaldar e hilar los capullos.

En Algar la seda fina o en rama se mandaba en madejas, principalmente, a la ciudad de Valencia, para la elaboración de magníficos tejidos, y la seda de peor calidad, llamada aldúcar, se solía emplear en la confección de cintas y se consumía en  el propio pueblo. La producción de seda en el pueblo, en los años normales, era de unas 600 libras valencianas de peso. Un año excepcional fue el 1768, en el que se produjo hilo de seda con un peso de 1.120 libras valencianas de seda fina y 96 libras de aldúcar.

El doctor en Historia, José Manuel Iborra Lerma, en su trabajo Régimen señorial y estructura agraria en Algar de Palancia, afirma que la manufactura de la seda en Algar contaba con siete telares en 1796, tratándose de una tarea de trabajo a domicilio entre los campesinos, con una tecnología primitiva. El mismo autor nos ofrece otros datos curiosos:  uno de ellos se refiere a que nueve campesinos del pueblo solicitaron créditos a la Real Fábrica de la Seda de Valencia “ para el resguardo de sus cosechas y augmento de su agricultura”; otro se refiere a que, en 1784, se constituyó en Algar un tribunal de maestros sederos para examinar al vecino del pueblo aledaño de Alfara de Torres-Torres, Vicente Fito, en el arte de hilar seda. Este tribunal se ocupó también, según documentación obrante en el Archivo Histórico Municipal de Algar, de aplicar las normas gremiales tendentes a mejorar la calidad de los tejidos, decretando el reajuste del salario de las hilanderas en 10 reales diarios y comprobar si las ruedas de hilar medían los doce palmos reglamentarios.

No nos faltan más testimonios históricos relativos a la actividad de la artesanía de la seda en Algar, sobre todo los que se conservan en su Archivo Histórico Municipal. Así, en el año, 1746, reinando en España el borbón Fernando VI, se redactó  un manifiesto de 43 vecinos del municipio sobre la seda recogida, en el que se dice que la cantidad asciende a 581 libras de seda fina y 130 libras de aldúcar, documento que viene firmado por el fiel de fechos Xavier Alpuente, y, el 27 de agosto de 1767, el fiel de fechos, Jayme Piquer, certifica que el vecino de Segorbe, Jayme Pujol, ha sacado de Algar 58 libras de seda en rama y 15 libras y 6 onzas de aldúcar, de lo cual hay constancia en el Libro de Rentas Generales de la Administración en Segorbe.

Y al hablar de la seda en Algar, no podíamos dejar de citar el testimonio de Antoni Cavanilles i Palop y su obra Observaciones sobre Historia natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia, que llevó a cabo tras el encargo en 1791 del rey de España, el borbón Carlos IV. Cavanilles, en su información respecto de Algar, nos habla entre otras cosas de una cosecha de 300 libras de seda, aunque también afirma que “no se fía mucho de los datos facilitados por los labradores de Algar,” por parecerle escasa la cosecha de los productos declarados en relación a la superficie de las tierras de cultivo existentes.  

A finales del siglo XVIII, empezó la crisis y la decadencia de la industria sedera valenciana, debida posiblemente  a las deficiencias estructurales y a la falta de modernización de esta actividad, a lo que hay que añadir la aparición de la epidemia de la “pebrina”, que se inicia en 1854 y que esquilmó los gusanos de seda, mariposas y huevos al mismo tiempo, sin olvidar la aparición de cultivos más rentables, como el viñedo, el arroz, los cítricos, etc., que hizo que los agricultores no dudasen en talar las moreras y replantar sus huertos, lo cual fue un obstáculo más para el resurgimiento de la artesanía de la seda.

Y algo similar ocurrió en Algar. En el año 1818 prácticamente había desaparecido totalmente el cultivo de las moreras, dando lugar, como consecuencia, al fin de la importante artesanía de la seda en el pueblo.

“MAQUIS Y FRANQUISMO: LUCHA ARMADA, MIEDO Y REPRESIÓN. LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE LEVANTE (AGL) Y ARAGÓN (AGLA) (DESDE FINALES DE 1947 HASTA LA RETIRADA A FRANCIA EN 1952)” DE JOSÉ RAMÓN SANCHIS ALFONSO, CRONISTA OFICIAL DE ALDAIA

TOMÁS ROSELLÓ

En muchas ocasiones la vida nos pone frente a historias dignas de ser contadas en la televisión, el cine y sobre todo en un libro, pero si además eres historiador de esta tarea se puede convertir en una de las más arduas de tu carrera profesional.

Este fue el caso de JOSÉ RAMÓN SANCHIS ALFONSO (Aldaia, 1952), historiador de prestigio por la Universidad de Valencia (1977), con un extenso currículum a sus espaldas, en el que destaca haber sido durante cuatro décadas archivero-bibliotecario municipal de Torrent y ser CRONISTA OFICIAL DE ALDAIA. Ciertos avatares de su existencia le llevaron a conocer las circunstancias que envolvieron el movimiento guerrillero antifranquista o maquis, tras la guerra Civil, en las provincias de Castellón, Teruel, Tarragona, Cuenca y Valencia, dentro de su interés por la historia de la comarca turolense del Maestrazgo.

Su propósito fue claro, contar esta historia ya tratada en algunos aspectos por otros historiadores y escritores, pero en esta ocasión de la manera más objetiva posible narrada hasta el momento. Para ello aplicó el mismo criterio que le usado en otros de sus diferentes estudios de gran transcendencia, como los de la Historia de la Fotografía en España. Este fue un reto especialmente difícil por ser unos sucesos relativamente recientes- acaecidos en torno a los años 40 del siglo XX- y con abundantes manipulaciones históricas y documentales.

Esto llevó a SANCHÍS a recurrir a las fuentes más rigurosas posibles, como son la documentación conservada en los archivos y a los testimonios escritos y orales de los protagonistas directos de los diferentes sucesos acontecidos que dan cuerpo a este relato.

La consecuencia fue siete años de duro trabajo, por la complejidad del tema, hasta que el Gobierno de Aragón editó la primera parte de esta gran obra hace trece años, en 2007, <<Maquis: Una historia falseada. La Agrupación Guerrillera de Levante (desde los origines hasta 1947)>>. Dos volúmenes de gran calado y transcendencia que dejaron diferentes homenajes y reconocimientos a JOSÉ RAMÓN SANCHIS, gracias a la función social que han cumplido. Esto se debe a que cuentan la verdadera historia de un episodio de gran relevancia de la historia de nuestro país, así como, recuperan la memoria de los que dieron su vida por la libertad durante la dictadura franquista.

El Libro

Esta primera entrega ahora se culmina con la reciente publicación de <<Maquis y franquismo: Lucha armada, miedo y represión. La Agrupación Guerrillera de Levante (AGL) y Aragón (AGLA) (desde finales de 1947 hasta la retirada a Francia en 1952)>>, que es objeto de esta reseña, generando un corpus total de cuatro volúmenes y más de 2.600 páginas.

Esta segunda parte se completa con nuevos anexos consistentes en un apéndice documental, fechas claves, biografías de los guerrilleros, fuentes utilizadas y un índice toponímico, que son fundamentales ya que dan rigor a este libro, facilitan la búsqueda al investigador o al lector y fortalecen su relato.

El relato

En ésta continuación el autor se centra en la historia de la AGL-AGLA, entre su reorganización en octubre de 1947 hasta la marcha definitiva de los últimos guerrilleros a Francia en 1952, así como el nacimiento de la AGLA en octubre de 1948. De esta manera se detalla cronológicamente y de forma meticulosa, a lo largo de sus dieciséis capítulos, las acciones llevadas a cabo por parte de la lucha armada guerrillera y las detenciones y represión ejercida por las autoridades franquistas.

El libro además se extiende en el tiempo para abarcar temas que tuvieron continuidad, como fue la escisión del AGLA, de Francisco Serrano Iranzo <<Francisco>> y Teresa Plá Meseguer alías <<La Pastora>>. Así como algunos aspectos del largo exilio de algunos guerrilleros dedicando un apartado especial a tres personajes relevantes en esta obra, Florencio Guillén García <<Viejo>>, el <<Pinchol>> de Gúdar y sus hijos. El relato de estos últimos es clave para conocer el caso de personas que por defender la democracia en nuestro país sufrieron grandes injusticias, contribuyendo así a reforzar el relato objetivo de Sanchis.

Por todo esto estamos ante una obra altamente recomendable, cuyos textos deberían ser de obligado estudio en las escuelas, institutos y universidades y muy importante para aquellos que quieren conocer de forma objetiva, en parte o en conjunto, la historia del movimiento maquis en nuestras tierras.

Fuente: Levante EMV

ELDA Y PETRER ABREN UN DEBATE SOCIAL SOBRE LAS VENTAJAS DE UNIR SU ADMINISTRACIÓN


La cronista oficial de Petrer, Mari Carmen Rico. ÁXEL ÁLVAREZ

El cronista oficial de Elda, Gabriel Segura. ÁXEL ÁLVAREZ

PÉREZ GIL

Aumentan los foros públicos, las voces autorizadas y la sintonía entre diferentes colectivos sociales de Elda y Petrer que plantean avanzar hacia el modelo de «una ciudad, dos municipios». Proponen que ambas poblaciones vecinas, que se agrupan en una conurbación de casi 90.000 habitantes y comparten el mismo casco urbano, coordinen sus políticas y compartan los servicios -agua, alumbrado, residuos, alcantarillado, seguridad, jardines, comercio, juventud, educación, limpieza, cementerios y promoción industrial entre otros- para optimizar la eficiencia de los recursos públicos y situarse en una posición ventajosa, al amparo de la economía de escala, en beneficio de la ciudadanía. Tanto para captar subvenciones del resto de Administraciones Públicas como para disponer de un mayor peso político a la hora de reivindicar proyectos comunes.

Consideran que si los Ayuntamientos de Elda y Petrer unieran sinergias, y unificaran sus estrategias, pasarían a ser el quinto municipio más grande de la Comunidad Valenciana solo por detrás de València, Alicante, Elche y Castellón de la Plana. Actualmente Elda, que tiene censados 52.618 habitantes, ocupa en este ranking la posición 14 y Petrer la posición 22 con 34.241 habitantes.

De las ventajas estratégicas que de esta unidad administrativa se podrían derivar hablaron anoche los CRONISTAS OFICIALES DE ELDA Y PETRER, GABRIEL SEGURA Y MARI CARMEN RICO, y los arqueólogos municipales de Petrer y Elda, Fernando Tendero y Juan Carlos Márquez. Fue en el transcurso de un coloquio online, celebrado en los Salones Princesa Amfi Integración, en el marco de «Un paseo que nos une». Una exposición organizada por la Obra Social de Caixapetrer en la que los componentes del Grup Fotogràfic de Petrer han empleado más de un año de trabajo para ofrecer un recorrido visual por la historia de Petrer y Elda a lo largo de los últimos 60 años. El tiempo transcurrido desde que se fundó la entidad financiera. Y todo ello combinando imágenes históricas y actuales en el mismo plano.

El debate sobre los beneficios que supondría esta unión municipal ha dado lugar a la creación de varios grupos. Sentido Común Elda-Petrer es una de las plataformas más activas en la defensa de avanzar hacia «dos municipios, que pueden ser una única ciudad, fomentando la colaboración mutua para el beneficio de los ciudadanos por encima de caducas rivalidades pueblerinas, complejos atávicos y falta de valentía política». No obstante, no es un debate nuevo. Comenzó en la década de los 60. Pero entonces eran dos poblaciones divergentes que el paso del tiempo ha hecho converger.

El alcalde de Elda y presidente de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, el socialista Rubén Alfaro, es partidario de consorciar los servicios municipales para mejorar su eficiencia a través de las ventajas de la economía de escala. «Es algo que llevo defendiendo desde hace años en diferentes foros pero también tiene su complejidad administrativa y burocrática», advierte Alfaro, destacando que una medida de este tipo permitiría ofrecer «buena calidad del servicio público con menos impuestos o, con los mismos impuestos, más calidad y ampliación del mismo». La alcaldesa de Petrer, la socialista Irene Navarro, no se ha pronunciado al respecto porque no tiene constancia de la existencia de un movimiento social creciente en defensa de la unidad administrativa de ambas poblaciones.

Para el CRONISTA OFICIAL DE ELDA «el futuro de la conurbación pasa por coordinar sus políticas comunes respetando la idiosincrasia, cultura, lengua, fiestas y singularidades de cada municipio». Una visión, la de Gabriel Segura, que también comparten, con sus particularidades y matices, la CRONISTA OFICIAL DE PETRER y los arqueólogos municipales de ambas localidades.

Fuente: https://www.informacion.es

EL CALVARIO DE SANTA BÁRBARA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Una de las tradiciones religiosas más arraigadas entre los jijonencos es la celebración del Vía Crucis en la mañana de Viernes Santo en el calvario de la montaña de Santa Bárbara.

Los calvarios, por su localización, podían ser: urbanos, periurbanos o se localizan en el camino de una ermita.

Antiguamente el calvario estuvo instalado tradicionalmente enfrente del convento de la Mare De Déu de l’Orito , en un recorrido periurbano; pues ocupaba el espacio existente entre la calle Mare de Déu de l’Orito y la calle del Raval.

Cuando se construyó el mercado municipal a comienzos de la década de 1960 se trasladó al monte de Santa Bárbara. Es decir pasó a ocupar un espacio fuera del casco urbano a unos 1500 m. Primero las estaciones se instalaron por todo el camino de subida, pero como el monte era de propiedad privada, el dueño instó a la asociación del Vía Crucis a quitarlas y les sugirió que compraran la montaña. Sin embargo, esto era inasumible para esta asociación de escaso presupuesto y dedicada a hacer obras caritativas.

Generalmente las capillas de los Vía Crucis poseen una base de planta cuadrada (entre 70 a 90 cm de lado), sobre la que descansa el cuerpo central, ligeramente más estrecho, el cual acoge una hornacina en cuyo interior se disponen los paneles cerámicos devocionales y una reja para protegerlos.

La capilla está coronada por una cubierta de forma piramidal, triangular, hemisférica, a modo de cúpula, rematada por una cruz metálica o de madera. Estas construcciones suelen tener una altura que oscila entre los 220 y 270 cm, aunque algunas llegan a alcanzar los 310 cm.

Los paneles cerámicos describen los catorce episodios de la Pasión y Muerte de Jesucristo.

Del primer calvario de Santa Bárbara sólo han quedado las bases de la capillas que tiene forma cuadrada y están hechas en mampostería revocada con cal. Se encuentra en la cima de la montaña y a los lados del camino que lleva a la ermita.

Por ello el calvario fue trasladado a la cumbre de la montaña de Santa Bárbara. Su recorrido comenzaba al final del camino de acceso por la pared Oeste y terminaba delante de la ermita de Santa Bárbara. Con este escaso recorrido se consiguió concentrar las 14 estaciones en la cumbre de la montaña.

En la década de 1960 posiblemente estas capillas fueron sustituidas por unas cruces de arenisca en cuyo crucero se insertaba el panel cerámico formado por una única pieza. Estas cruces fueron destruidas a finales de la década de 1970 o inicios de 1980.

En la actualidad se utilizan unas cruces de madera que se colocan expresamente para el servicio religioso y que son retiradas tras él.

La entidad encargada de organizar junto a la parroquia esta celebración es la Asociación Vía Crucis. Es la organización jijonenca más antigua al haber sido fundada el viernes santo de 1900.

BIBLIOGRAFIA

SEGURA MARTÍ, Josep Maria, Catálogo de paneles cerámicos devocionales de l’Alcoià-El Comtat (Alicante), Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1990.

SOLER COLOMA, Alfonso, “Preguntas y respuestas. Don Alberto López Mira, secretario de la Asociación del Vía Crucis”, Guai abril 1975, Xixona , Consejo Local del Movimiento 1975, páginas 4.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LOS PUENTES HISTÓRICOS DE ALGAR SOBRE EL RÍO PALANCIA


Puente actual sobre el río Palancia en Algar

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Algar tenía, y continúa teniendo, una parte importante de sus propiedades agrícolas a la otra parte del río Palancia, en su margen izquierda, razón por la cual era, y es, necesario cruzar el mismo para poder realizar las labores necesarias y la recolección de las cosechas, especialmente de algarrobas, uvas, almendras y olivas, y ahora también cítricos. Históricamente, ello obligaba a los propietarios de las tierras de la margen izquierda a tener que construir por su cuenta periódicamente un frágil y rudimentario puente, denominado popularmente como el “ pont de rames “ que, dadas las frecuentes avenidas del río (normalmente, eran años más lluviosos y todavía no se contaba con ninguna presa o embalse en el cauce del río), era arrastrado por la corriente, siendo necesaria cada vez su reposición, teniendo que pernoctar más de una vez los campesinos en los corrales o casetas de montaña, al otro lado del río, al no poder cruzar este al volver a sus casas cuando tenía lugar una repentina crecida del caudal que daba al traste con  el puente.

Los poderes públicos hacían caso omiso de las peticiones de los vecinos de Algar para la construcción de un puente seguro y duradero. En el año 1768, los vecinos decidieron realizar las obras por su cuenta y se inició la construcción de un puente de piedra de un solo arco, puente que no fue terminado ya que una fuerte riada arrancó la obra de carpintería y lo derribó, obligando a tener que volver al viejo sistema del “pont de rames”.

Y así transcurrieron más de cien años hasta que, puestos de acuerdo en junta general, los propietarios de tierras del otro lado del río decidieron afrontar la construcción de un nuevo puente, esta vez de hierro. Según consta en Acta de 23 de mayo de 1890, tuvo lugar en la Sala Capitular del Ayuntamiento, siendo alcalde Francesc Gascó i Molina, una reunión de varios vecinos, los cuales propusieron la realización de las obras que fuesen necesarias hasta dejar terminado un puente sobre el río Palancia, en las afueras del pueblo, a la parte norte, de suficiente resistencia, altura y capacidad para el tránsito de personas, caballerías y carruajes sin peligro alguno.

El protocolo notarial 384, de 17 de agosto de 1890, del Notario de Sagunt, D. Francisco Gonzálbez y López, y el protocolo número 25572 del Archivo del Reino de Valencia, nos ofrecen información detallada sobre la realización de la obra. Tal como se constata en dicha documentación, el día 17 de agosto de 1890, tuvo lugar en Algar una reunión ante el citado Notario, a la que asistieron ciento cincuenta y tres vecinos del pueblo, firmándose un convenio para la construcción del referido puente, en el que se contienen los diversos aspectos concernientes a su llevada a cabo.

En el Archivo Histórico Municipal de Algar existe un documento en el que consta el “repartimiento general” para pagar todos los gastos ocasionados por la construcción del puente. Dicho reparto contiene la relación nominal de los 232 propietarios de tierras del otro lado del río, con el importe detallado de la cuota a satisfacer por los mismos, que oscilaba entre un mínimo de 10 pesetas y un máximo de 677,21 pesetas. El importe total de la obra ascendió a 20.025,34 pesetas. Entre los propietarios contribuyentes, además de los que eran residentes en Algar, figura  1 de Albalat dels Tarongers, 14 de Alfara de la Baronia, 10 de Algimia de Alfara, 9 de Barcelona, 1 de Quart de les Valls, 5 de Sagunt, 2 de Soneja, 2 de Sot de Ferrer, 1 de Requena, 19 de Valencia y 1 de Cirat, entre todos los cuales abonaron un total de 1.268,25 pesetas. La partida de gastos más cuantiosa fue la relativa al pago del hierro necesario, transportes y colocación del puente, que ascendió a la suma de 16.000 pesetas.

Lamentablemente, poco tiempo pudo disfrutar el pueblo de Algar de esta importante mejora. En el año 1896, el río Palancia tuvo una importantísima crecida y el nuevo puente quedó totalmente destruido. Sus vigas de hierro se usaron para la construcción del techo de la antigua cisterna.

Y de nuevo los vecinos de Algar tuvieron que acudir al recurso del “pont de rames” para poder cruzar el río, transcurriendo los años hasta que, por fin, en  1929-1930, previa solicitud del Ayuntamiento, se terminaron las obras, a cargo de la Diputación de Castellón, del actual puente sobre el río Palancia, cuestión que merece que le dediquemos próximamente un comentario especial.

ROMANOS EN CASTELLÓ

TONICO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

No son abundantes los restos arqueológicos en Castelló, del periodo romano. Pero que el poder del imperio del Lacio se manifestó en nuestra ciudad es indiscutible. Salvo una inscripción funeraria dedicada a Caius Fulvius Hibericus , no se conoce otra losa epigráfica que haga referencia a ninguno de sus habitantes, que pudieran haber tenido la categoría senatorial, ecuestre o decuriata. Y si bajamos de nivel, en los siete siglos de dominio latino, no hay referencias de nadie que desempeñara un importante cargo funcionarial. Por el contrario sí hay testimonios a este respecto en Onda, Mascarell, Viver, l’Alcora… y otras localidades.

Dicho en lenguaje llano, que nuestros antepasados de hace 2000 años se dedicaron a tirar de azada, a ciertas labores artesanas y poco más, habiendo muy pocos habitantes con importantes responsabilidades políticas. Los lugares de poblamiento disperso, como es el caso del área que hoy comprende el término municipal de la capital del Riu Sec, tenían como núcleos más importantes las villas, propiedades dependientes de trabajo familiar con trabajadores esclavos, o siervos. Constaban de la casa del vilicus , o encargado de la explotación, amén de diferentes edificios para el ganado y las herramientas, así como pajares, graneros, caballerizas, bodegas, almacenes y terrenos diversos, en los que se llevaban a cabo los cultivos.

La notable construcción, hoy recuperada en la partida de Binamargo, es toda una referencia no solo de explotación agraria, sino de depósito comercial. Dicho lo dicho, aprovecho la ocasión para pregonar su existencia e instar a mis paisanos a su visita. Merece la pena. H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

ALFONSO: NOS DEBES UNA

R.A.

Pocos pueden presentar una hoja de servicios a la sociedad tan larga. ALFONSO ROVIRA MARÍN (CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA), decano de los informadores de la Ribera, cumple hoy noventa años, 75 años de ellos dedicados a la comunicación. Ese extenso camino profesional se inició a los 15 años en la Compañía Telefónica, después siguió en la Estafeta de Correos de Alzira. En el servicio militar fue radiotelegrafista y desde el 23 de julio de 1955 hasta su jubilación en 1991 trabajó en Radio Alzira, de la Cadena SER, y llegó a dirigir la emisora. Cuando comenzaba el mes de enero de 1992 inició una serie de crónicas costumbristas en el diario Levante-EMV que ha durado 28 años. Ha publicado nada menos que 1.146 crónicas. Esta colaboración concluyó abruptamente el 13 de marzo de 2020 al irrumpir una pandemia tanta desgracia ha causado en todo el mundo.

Desde hace diez años, pertenece a la Asociación Española de Cronistas Oficiales, como cronista gráfico de Alzira. Desde marzo de 1982 es bombero honorífico del Parque de Alzira, donde cada año participa, ataviado con el equipo correspondiente, en la cremà de las fallas de Alzira. Y, para seguir en la brecha, continúa publicando crónicas musicales en ‘Nuestras Bandas de Música’.

Fuente: https://www.levante-emv.com

DE CARNESTOLENDAS A LA CUARESMA

ANTONIO LUIS GALIANO/CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

En la primera mitad del siglo XVIII se definía como máscara, entre sus varias acepciones, la cobertura del rostro para no ser conocido con abertura sobre los ojos para poder ver, y la mascarilla era un artilugio de este tipo que solía cubrir la frente y los ojos. Ahora, parece que todo se ha invertido y en el segundo caso cubre la nariz y la boca para intentar evitar la entrada de agentes patógenos o tóxicos. Llevando el tema al Carnaval, era frecuente decir «a qué no me conoces». Sin embargo, ahora, vas por la calle y te quedas mirando o se te quedan observando porque con la dichosa mascarilla o «mascareta», que de las dos formas se puede decir en la Comunidad Valenciana, intentas averiguar quién te ha saludado porque te ha descubierto por la forma de andar. Así que, con máscara o mascarilla vayámonos al siglo XIX, concretamente a 1887, para recordar cómo fue el Carnaval en Orihuela en dicho año.

Era frecuente en esas fechas organizar estudiantinas con objeto de recabar fondos a fin de ayudar a los más necesitados, como en 1886 con destino al Asilo de los pobres o, en 1888, para socorrer a las familias de Orihuela y Torrevieja en dicha situación motivada por la difteria y la viruela. Sin embargo, en 1887, no tenemos constancia de la organización de ninguna estudiantina. Por el contrario, aunque al parecer el Carnaval estaba decayendo, las zonas de paseo de un gran número de máscaras eran la Puerta Nueva o la Glorieta, aunque otros lugares quedaban intransitables como la calle Mayor, pues se agolpaban en las inmediaciones del Circulo de la Unión, en el que el domingo y martes de Carnaval se celebró baile con asistencia de distinguidas familias de la sociedad oriolana, que eran amenizados por la orquesta que dirigía el maestro Soriano. A los sones de valses, polkas y rigodones, bajo la atenta mirada de sus señoras madres, las señoritas disfrutaban compitiendo con sus disfraces que, en algunos casos eran distintos cada día, haciendo que al entrar los jóvenes quedasen deslumbrados «al resplandor de tanta luz aumentada por el brillo de los ojos de las lindas oriolanas».Por supuesto que el Carnaval se prestaba a bromas, más o menos pesadas, y a veces tan originales como sucedió el martes 22 de febrero, en que apareció la estatua de Don José María Muñoz portando un sombrero de copa.

Terminado el Carnaval, el Miércoles de Ceniza, abría la puerta de la Cuaresma, en la que se empezaba a vislumbrar la Semana Santa, cuyas procesiones se estimaba que iban a ser muy lucidas. El primer acercamiento a ella, se cumplía de inmemorial con el traslado el primer Viernes de Cuaresma, 25 de febrero, de la imagen del «Abuelo», desde su capilla en la Iglesia de Santa Ana del Convento de los Franciscanos hasta la parroquia de las Santas Justa y Rufina para celebrar la novena. Durante esos días, el 3 de marzo en esta última Iglesia de celebraba la Junta de la V.O.T, y, tras ella, se rumoreaba que algunos mayordomos habían planteado que no se celebrasen las procesiones este año. Sin embargo, la gran cantidad de alumbrantes y de espectadores, en el regreso de la imagen a su capilla, daba un toque de atención a los mayordomos de Nuestro Padre Jesús sobre dicha suspensión, demostrando que el pueblo oriolano deseaba seguir viviendo la Pasión de Cristo por las calles.

El segundo domingo de Cuaresma, en que se efectuaba dicho regreso de la imagen a su morada en San Francisco, la prensa de la época auxiliaba a conocer poéticamente la situación meteorológica. Así, en 1887, se disfrutó de una tarde primaveral con un «cielo azul y despejado, sol refulgente y tibias y suaves brisas perfumadas por las tempranas flores». Lo cierto es que en aquella tarde, se superó la concurrencia, pudiendo decir que «acudió toda Orihuela», hasta el punto que, cuando la procesión entró en San Francisco, la gente llenaba el paseo y gran parte de la carretera. Desde hora muy temprana algunos huertanos acamparon en la ladera norte del cerro de «Las Espeñetas», para ver llegar desde allí al «Abuelo». Ya metidos en Cuaresma, se aguardaban las procesiones de Semana Santa, que se desarrollaron con más esplendor de lo que se esperaba. Ya hablaremos de ello.

Fuente: https://www.informacion.es

DOS MODELOS

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

El 21 de febrero pasado, nuestro admirado Paco Moreno informaba en estas páginas que «El Cabanyal tendrá normas estéticas». Sí, el Plan Urbanístico que se estaba preparando para el barrio marinero incluía, por primera vez en la historia de la ciudad, una serie de reglas estrictas, concebidas para definir «con total claridad cómo deben plantearse vecinos y arquitectos el diseño de las fachadas y cubiertas como principales elementos».

Un año después de esta buena noticia no sabría decirles si la procelosa burocracia de Ayuntamiento y Generalitat han logrado poner en vigor la normativa. Pero algún día llegará: la vicealcaldesa Sandra Gómez hará que fachadas y medianeras, rejas y huecos, persianas, antenas, ventanas, miradores, puertas, balcones, barandas, garajes y todos los demás elementos que componen las casas tendrán que atenerse a las características tradicionales del barrio. Con una finalidad clara: que el Grao y el Cabanyal, en el futuro, sigan teniendo el estilo que tuvieron en sus años mejores; justamente, el que gusta a los valencianos y el que el Ayuntamiento ordena respetar a todos, arquitectos incluidos.

Visto lo visto sobre la suerte que tienen los vecinos del Marítimo por la protección de sus peculiares estilos de arquitectura, no se entiende que nadie reclame del Ayuntamiento una norma idéntica para Ciutat Vella con el fin de limitar algunas tropelías de la arquitectura ya consolidadas o en proyecto. Y para muestra, ahí está el botón de la inefable Casa del Relojero, un adefesio sin paliativos cuyas obras se acaban de adjudicar… bajo el patrocinio del propio departamento dirigido por Sandra Gómez.

¿Cómo puede sostener una ciudad dos patrones distintos de estilo constructivo, uno conservacionista e imitativo para el Marítimo y otro de brutal ruptura visual a los pies del Miguelete? Sería bueno que la vicealcaldesa lo explicara. Sobre todo a la luz de unas declaraciones suyas, de la semana pasada, en las que «apostaba» -qué manía, la de apostar, todos las notas de prensa hacen que nuestros políticos «apuesten» a diario- por una Ley de Arquitectura que «tenga en cuenta las características propias y la ventajas de nuestro clima y nuestro paisaje». Es decir por una «arquitectura integrada en la Ciudad 15»: la que hace que el vecino tenga todo lo esencial paseando quince minutos en vez de «modelos excluyentes y dispersos».

¿Queremos conservar los valores clásicos de la ciudad y permitimos que anide una arquitectura que hiere la mirada? ¿Prohibimos disparates de estética arquitectónica en el Cabanyal y los propiciamos en Ciutat Vella? Si alguna vez buscábamos torpes contradicciones en la política, aquí tenemos un buen puñado.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA IGLESIA INMATRICULÓ LA ERMITA DE NÀQUERA, CEDIDA POR EL MARQUÉS DE BOILS A LA LOCALIDAD EN 1886

LUCAS MARCO

Los vecinos de Nàquera, una localidad valenciana de la comarca del Camp de Túria han descubierto que su ermita, cuyo terreno fue cedido en 1886 por el marqués de Boil a la Corporación municipal, ya no les pertenece. Un dato que desconocían hasta la reciente publicación de los bienes inmatriculados por la Iglesia Católica gracias a una ley del expresidente José María Aznar.

En el Registro de la Propiedad de Massamagrell, según ha podido comprobar elDiario.es, el espacio está inmatriculado a nombre de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Náquera desde el 25 de febrero del 2010.

La Iglesia mantiene así el 100% del pleno dominio del calvario y la ermita, con una superficie edificada de 93 metros cuadrados y situada en la muntanyeta de la Ràpita. Los terrenos fueron cedidos hace 135 años por el marqués de Boil para la edificación de un nuevo calvario, según el CRONISTA OFICIAL DE LA LOCALIDAD. EMILI LLUCH (1879-1955), autor del libro Señorío y baronía de Náquera, narra con todo detalle el devenir del espacio religioso.

En 1886, el Ayuntamiento de Náquera solicitó a Francisco de Paula de Arróspide y Marimón, marqués de Boil, el permiso para construir un nuevo calvario en la muntanyeta de la Ràpita. El marqués firmó un acta de cesión de parte del terreno para la construcción del calvario tras una visita del alcalde y de varios concejales.

Seis años más tarde, el marqués vendió todas sus propiedades en la localidad valenciana (una casa señorial y varias fincas) y donó la ermita y los terrenos que albergan actualmente el calvario a la parroquia, a pesar del acta de cesión para la construcción del enclave.

“Todos los vecino de Náquera trabajaron con ahínco” para construir el calvario inaugurado finalmente en 1922, según explica el cronista Emili Lluch. El Ayuntamiento de Náquera siempre ha tenido la llave de la ermita y es el encargado de autorizar los actos culturales o religiosos, como conferencias o exposiciones.

Un grupo de vecinos de la localidad ha transmitido a este diario su indignación por la inmatriculación del espacio, un dato que desconocían hasta la publicación de la lista completa elaborada por el Gobierno.

La Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia han anunciado que reclamarán los bienes públicos que la Iglesia haya inmatriculado de forma indebida. Las instituciones eclesiásticas registraron como propios cerca de un millar de inmuebles en territorio valenciano, desde templos de culto hasta terrenos, locales y viviendas parroquiales, según se desprende de la lista oficial publicada.

Así, la consellera de Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo, ya ha iniciado un procedimiento para “averiguar qué bienes, de los expoliados en nuestro territorio, son de titularidad pública para poder realizar todas las acciones posibles que permitan recuperarlos para el patrimonio público, que es donde siempre debieron estar”.

Fuente: https://www.eldiario.es