Arxiu diari: 10 de Juny de 2020

ROVIRA DONA AL ARCHIVO CUATRO VOLÚMENES CON SUS 1.147 CRÓNICAS DE LEVANTE EMV


Rovira y el archivero, AURELIANO LAIRÓN (CRONISTA OFICIAL D’ALZIRA), durante la entrega de los volúmenos encuadernados. Levante EMV

R. A.

ALFONSO ROVIRA MARÍN (CRONISTA OFICIAL GRÁFICO D’ALZIRA), decano de los informadores de la Ribera, ha hecho entrega al Archivo Municipal de Alzira de cuatro volúmenes encuadernados con las 1.147 crónicas de las cuales es autor publicadas en la edición comarcal de Levante-EMV durante 28 años, desde el 12 de enero de 1992 hasta el pasado 13 de marzo bajo el título primero de “Y parece que fue ayer” y, posteriormente, “De ayer a hoy” . La mayor parte de esos retazos de nuestra historia pasada y reciente, concretamente 750, han sido editadas en 7 volúmenes titulados Crónicas de un pueblo, por la comisión fallera del Camí Nou de Alzira.

El veterano periodista, casi nonagenario, ha querido dejar constancia de su agradecimiento al Archivo Municipal, garante de la historia de Alzira, donde ha documentado muchos de esos artículos, obsequiando al principal centro de investigación de nuestra comarca con esos volúmenes que, a partir, de ahora se encuentran a disposición de cuantos los quieran consultar.

Fuente: https://www.levante-emv.com

HORNO MAYOR


Imagen de la calle en la actualidad | Pascual Maestre.

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

Esta calle está situada en pleno casco histórico y es, sin duda, una de las calles más típicas de Petrer, escalonada y moruna. Arranca de la calle Mayor y desemboca en la calle Castillo, salvando un considerable desnivel y en ella se ubicó el horno más antiguo de Petrer.

El proceso de repoblación de Petrer, tras la expulsión de los moriscos en 1609, vino marcado por la promulgación de la Carta de población dada el 19 de agosto de 1611 por el conde de Elda, señor territorial de las villas de Elda, Petrer y lugar de Salinas, en cuyos capítulos se establecía el dominio de los Coloma sobre la tierra, junto con una serie de privilegios y regalías, tales como el derecho de los molinos, almazaras, tiendas, tabernas, carnicerías y hornos.

Ya desde época morisca existían los hornos llamados “de arriba” y “de abajo”, que pasaron a pertenecer al conde. El “de arriba” también era conocido como “horno mayor”, de ahí el nombre de la vía en el que se hallaba situado, confluencia con la calle Mayor.

Este horno, propiedad de los condes hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX, pasó después a manos particulares tras ser subastados los bienes del conde. Este horno lo regentaron varias personas, en este sentido en los años veinte del pasado siglo Josefa Amat Pérez, hija de Enrique Amat Maestre que fue administrador del conde, lo arrendó sobre 1902 a Tomás Mánez Arques “Tomás el ferrer” , en los años veinte lo regentaron Gabriel González y a su esposa Dolores Beneit, pasando finalmente, años cuarenta, a Pedro Amat Beltrán junto a su mujer Herminia Pérez Bernabéu, hasta que se trasladaron a un nuevo horno construido en la calle País Valencià. El horno estaba situado en lo que posteriormente fue la célebre escuela infantil de Victoria Esther Aracil y Ana María Ortuño. El horno “de abajo”, también propiedad del conde, estaba en lo que hoy es el n.º 18 de la calle Pedro Requena, y fue derruido para construir la vivienda de Antoñita la Confitera.

La calle Horno Mayor figura en un expediente del año 1871 referente a la cancelación de una hipoteca ante el registro de la propiedad de Monóvar que pesaba sobre todos los bienes de los duques de Fernán-Núñez en Petrer, Elda y Salinas. Entre ellos, se hallaba un horno de pan en esta calle, marcado con el nº 1, lindante por derecha saliendo con Horno Mayor, izquierda Mateo Reig y espaldas con plazuela de la Muda. Esta última estaba ubicada en la entrada de lo que fue la escuela infantil, en el callejón que no tiene salida, que forma parte en la actualidad de la calle Mayor. Referente a esta plazuela, en el año 1876 se instruyó un expediente en el que los vecinos solicitaron el derribo de la pared de la casa que lindaba con ésta. Los propietarios de la mencionada vivienda fueron obligados a derribar el muro que cercaba el corral de dicha casa ya que el terreno de la pequeña plaza pertenecía a la comunidad. La plaza recibió con este derribo un ensanche de ocho palmos por la parte oeste con cuarenta y un palmos de longitud de norte a sur con cuya operación quedó la plazuela poco más o menos en el ser y estado en que se encontraba antiguamente, quedando con ello conciliados los intereses de los recurrentes puesto que sólo tenía tránsito para los tres vecinos habitantes de la misma y tenía el suficiente desahogo para la servidumbre de los mismos.

En los años veinte del pasado siglo vivieron en este lugar tan genuino de Petrer: Pere Amat, Pedro el Carreter, Carmen y María les Cristetes, Mercedes la del Tamboret, Antonia M.ª Pascual, Saturnina Verdú, Hernán Verdú y su esposa Cecilia, Loreto, Mª Pepa la Leala y su marido Tonet.

Esta calle con el tiempo se ha convertido en una calle solidaria pues en la misma se ubica la casa de acogida de Caritas que fue bendecida el 12 de abril de 2013 por D. Jesús Murgui, obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, y que se destina a familias que la puedan necesitar de forma temporal.

La calle Horno Mayor evoca nuestras raíces y nos invita a pasear y disfrutar de esas calles de nuestro casco histórico del que los petrerenses nos sentimos orgullosos y por ello tenemos  que  conservarlas como merecen.

Fuente: https://www.valledeelda.com

FALLECE EL DOCTOR SALGADO


Marciano Andrés Salgado y Sánchez-Barbudo (Navahermosa, 1875-Elda, 1938)

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Nadie que esté  leyendo esta crónica conoció al doctor Salgado. Quizás alguno de los más mayores oyó a su vez a sus mayores oír hablar de él. Sin embargo, Marciano Andrés Salgado y Sánchez-Barbudo, que así se llamaba, fue uno de esos personajes en la historia de todo pueblo que marcó a una generación, tanto por su dedicación vocacional a su profesión, su humanidad y altruismo con sus pacientes, como por su compromiso político para con sus conciudadanos.

Gracias al excelente y meritorio trabajo de Miguel A. Guill Ortega compartimos unas pinceladas de la biografía de este eldense de adopción, quién tiene meritos más que suficientes para que su nombre fuera recogido en el nomenclátor del callejero urbano. Pero permítame el lector no entrar en estas disquisiciones pues “son malos tiempos para la Lírica” por el simple hecho de ser hombre.

Médico cirujano, nacido en Navahermosa (Toledo) en 1875, estudió medicina en Madrid, finalizando sus estudios académicos en 1901. Brillante estudiante completó su formación con estancias en el extranjero y participación en diversos congresos internacionales. Desde muy pronto manifestó su compromiso político ingresando en el PSOE con anterioridad a 1898, manteniendo frecuente correspondencia con Pablo Iglesias, Juan Almela Meliá y Julián Besteiro. Inicio el ejercicio de su profesión en su pueblo natal en 1903, pasando por diversos destinos hasta recalar en tierras alicantinas donde sobresalió en su lucha para combatir el virus de la gripe española de 1918 en Elche, Villena, Orihuela y Torrevieja, llegando a realizar más de 20.000 vacunaciones en nuestra provincia.

Desde la localidad de La Unión pasó a Orihuela en 1925 y desde la ciudad episcopal llegó en 1926 a Elda, donde impulsó la creación de la Mutualidad médico-quirúrgica, de la que fue presidente, para dar cobertura sanitaria a la clase trabajadora. Tuvo consulta propia y colaboró con la Cruz Roja, facilitando asistencia médica de manera altruista a los más necesitados. En 1928 fue designado delegado de la Agrupación Socialista de Elda, asistiendo al XII Congreso Federal del PSOE; siendo elegido el 12 de abril de 1931 concejal del ayuntamiento por la conjunción republicano-radical-socialista, con un total de 768 votos, siendo el noveno concejal más votado. En el primer gobierno municipal republicano presidido por Emérito Maestre ostentó la delegación de Cultura, Seguridad Ciudadana y Beneficencia.

A los pocos días de tomar posesión, el doctor Salgado escribió una de las páginas más desconocidas de la historia de Elda que vino marcada por su valentía, templanza, firmeza y convicción. A la vista de los lamentables y detestables acontecimientos acaecidos el día 10 de mayo con el maltrato y vejación pública al concejal Francisco Alonso Rico y a don Luis Abad Navarro, cura párroco de Santa Ana, y en total desacuerdo con los mismos, el día siguiente, 11 de mayo de 1931, cuando la multitud enardecida por el celo anticlerical asaltó el templo parroquial eldense, y se disponía a prenderle fuego, el doctor Salgado, subido al púlpito arengó a los asaltantes conminándoles a desistir de sus intenciones. Con la autoridad que le confería el cargo municipal y el respeto con el que contaba como médico de la gente más humilde, conminó enérgicamente al gentío, gritándoles que aquello no era propio de hombres, que con esa actitud y esos hechos estaban deshonrando a la República y que lo que estaban haciendo era indigno y merecedor de desprecio. Tal fue la intensidad y convicción de sus palabras que consiguió que abandonaran el templo parroquial, sin llegar a consumar su total destrucción.

Con posterioridad, y a juzgar por el contenido del acta del pleno municipal del 9 de junio de 1931: “…el señor Salgado hace constar su protesta por los hechos reprobables ocurridos recientemente en la población y el atropello a ciudadanos indefensos como don Francisco Alonso y Cura Párroco, en cuyos sucesos los socialistas ni los afiliados a la Unión General de Trabajadores han tomado parte ni tenido intervención…”.

Hoy, se cumplen 82 años del fallecimiento del Dr. Salgado. Un viernes 10 de junio de 1938, en plena guerra civil y a los 63 años, fallecía en Elda, donde sus restos reposan junto a muchos de los que fueron sus pacientes.

Marciano Andrés Salgado es una de esas personas de nuestra historia que el paso del tiempo ha borrado del recuerdo colectivo, pero cuya memoria no debemos perder.

Fuente: https://www.valledeelda.com