Arxiu mensual: Maig de 2020

EL TEMPLO DE SANTA MARÍA CUMPLE 60 AÑOS COMO CO-CATEDRAL DE LA DIÓCESIS DE SEGORBE-CASTELLÓ

La silla episcopal se trasladó a la capital de la provincia el 23 de julio en cumplimiento del Concordato de 1851

El templo de Santa María cumple hoy su 60 cumpleaños como co-catedral de la Diócesis de Segorbe-Castellón. Sucedía en 1960, más de 100 años después de que se firmara el Concordato de 1851 entre Pio IX e Isabel II, que redistribuyó las diócesis del territorio español y contempló el traslado de la silla episcopal de la provincia a Castellón, como capital del territorio. La construcción de la nueva iglesia, demolida durante la Guerra Civil impulsó por fin el cambio, que se decretó en 1957 . El primer obispo de la co-catedral fue Pont i Gol.

ESPERANZA MOLINA/ CASTELLÓN INFORMACIÓN

La Iglesia de Santa María, en la plaza Mayor de Castelló, fue elevada al rango de co-catedral hace hoy 60 años. Un momento importante para la capital de la Plana, que se llevaba esperando más de 100 años, por el que la silla episcopal, que se ubicaba en Segorbe, pasó a ubicarse en la capital de la provincia.

El Concordato de Pio IX

El origen de aquella decisión se remonta al Concordato firmado por el Papa Pío IX y la reina Isabel II en 1851.

Aquel Concordato, firmado bajo el Gobierno de Bravo Murillo, reestablecía las relaciones entre la Iglesia y el estado español, muy deterioradas desde las Cortes de Cádiz (1912) y las sucesivas desamortizaciones de los hasta entonces innumerables bienes de la iglesia en España.

Con el Partido Moderado en el Poder, y tras la Ley de Donación de Culto y Clero de 1845 que había devuelto a la Iglesia parte de los bienes desamortizados que no se hubieran vendido, el Concordato de 1851 reestablecía las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica.

Con este documento se devolvía a la Iglesia mucha de la influencia que había tenido en el Estado, la garantía de que sus bienes no serían objeto de una nueva desamortización y también la capacidad de ‘velar por la pureza de la fe’ en centros educativos y universidades.

Pero en lo que afecta a Castellón, aquel Concordarto fue importante porque fijaba el número de diócesis que existirían en España, ligeramente inferior al número de sedes episcopales (ocupadas o vacantes) existentes en aquel momento: “Art. V. En atención a las poderosas razones de necesidad y conveniencia que así lo persuaden, para la mayor comodidad y utilidad espiritual de los fieles, se hará una nueva división y circunscripción de Diócesis en toda la Península e islas adyacentes. Y al efecto se conservarán las actuales Sillas metropolitanas de Toledo, Burgos, Granada, Santiago, Sevilla, Tarragona, Valencia y Zaragoza, y se elevará a esta clase la sufragá de Valladolid.” (Dipúblico.org)

En este mismo apartado, se señalaba que: la Silla Episcopal en Calahorra y la Calzada se trasladaran a Logroño; la de Orihuela a Alicante; y la de Segorbe a Castellón de la Plana cuando en estas ciudades se halle todo dispuesto al efecto y se estime oportuno, oídos los respectivos Prelados y Cabildos” (Monsonís, MV, 1998).

Cabe suponer, cómo se recibiría la noticia en Castellón y cuanto trabajaron porque todo estuviera dispuesto durante aquel siglo. Pero el tema quedó dormido. Ya en el siglo XX, los sucesos de la época no fueron los más idóneos para llevarlo a cabo..

De esta forma llegaría la Guerra Civil Española, que entre 1936 y 1937 se llevó por delante el antiguo templo de Santa María. Si fue difícil antes, más lo fue después con la dureza de la posguerra, en una capital sin su templo de referencia, sumergido en poder salir adelante.

La construcción de la nueva Iglesia de Santa María comenzó nada más acabada la guerra. Era un proyecto muy personal del arquitecto Vicente Traver Tomás, del que se cuenta que, sometido a estrecha vigilancia en su propia casa; con parte de su familia víctima de aquella contienda y señalado con el dedo, comenzó a diseñar el nuevo templo durante la demolición de la iglesia.

Según Monsonís Monfort (Monzonís, MV. 1998), Traver dibujaba y concebía la reconstrucción del templo, disfrazando su trabajo con nombres de edificio y calles de París… por si lo pillaban.

La reconstrucción de Santa María fue muy dificultosa, mucho dinero para una época de pocos recursos, que Salió adelante gracias al empeño de la ciudad.

Pero Castellón aspiraba a la silla Episcopal y así se lo hacía saber al Gobierno de España cada vez que tenía ocasión de hacerlo. Uno de los impulsores y defensores fue Mosen Juan Cardona Vives.

Según las mismas fuentes, la petición fue repetida en muchas ocasiones. Alguna de ellas registrada en 1941, aprovechando la visita del Ministro de Asuntos Exteriores al que se le recordó el Concordato de 1851. En 1953 se formula una nueva petición conjunta de la Diputación provincial y el Ayuntamiento.

El Concordato de 1953

Sin embargo, fue a raíz de la firma de un nuevo Concordato con la Santa Sede, el 27 de agosto en 1953, cuando se incluyó en el artículo IX, apartado 1º: “A fin de evitar, en lo posible, que las diócesis abarquen territorios pertenecientes a diversas provincias civiles, las Altas Partes contratantes procederán de común acuerdo a una revisión de las circunscripciones diocesanas. Así mismo, la Santa Sede, de acuerdo con el Gobierno Español, tomará las oportunas disposiciones para eliminar los distintos enclaves (…) I en el apartado 3.- El Estado Español se compromete a proveer las necesidades económicas de las Diócesis que en el futuro se erijan, aumentando adecuadamente la dotación establecida en el artículo XIX. El Estado, además por si o por medio de las Corporaciones Locales interesadas, contribuirá con una subvención extraordinaria a los gastos iniciales de organización de las nuevas diócesis; en particular subvencionará la construcción de las nuevas catedrales y de los edificios destinados a residencia del Prelado, oficinas de la Curia y seminarios diocesanos.” (Montesinos, MV, 1998).

Con el Concordato de 1953, “el Papa Juan XIII firmaba el el decreto de constitución de la diócesis Segorbe Castellón, con un total de 132 parroquias agrupadas en nueve arciprestazgos” (GASCÓ, A, 2007).

Aquel decreto reavivó las obras de Santa María, ahora ya con un aliciente más que justificado y potenció de nuevo las peticiones de la ciudad para que se cumpliera lo establecido. El 2 de febrero de 1954 el presidente de la Diputación y el alcalde de Castelló lo solicitaron al ministro de Asuntos Exteriores, al de Justicia y al Nuncio de la Santa Sede. El alcalde de Castellón, José Ferrer volvió a solicitarlo el 31 de diciembre de 1957.

El Decreto y la bula del Papa Juan XXIII del 31 de mayo de 1960

Y por fin, el 31 de mayo de 1960, el decreto de la Sagrada Congragación Consistorial modificó los límites de las diócesis de Segorbe-Valencia-Tortosa.

El mismo día, la bula del Papa Joan XXIII, dirigida al obispo de Segorbe “dispone en el apartado b) Que conservando la diócesis de Segorbe la dignidad de la cátedra episcopal, quede elevada a la dignidad y grado de concatedral el templo dedicado a la Virgen María en la ciudad de Castellón, con todos los derechos y honores, cargas y obligaciones propias de las concatedrales”.

El decreto se ejecutó durante los días 9, 10 y 11 de julio. La primera persona que conoció la noticia fue el arquitecto Vicente Traver Tomás, que inmediatamente informó de ello a al arcipreste Joaquin Balaguer, y a través de este llegó la noticia a las autoridades.

Tal como Relata el CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE CASTELLÓ, A GASCÓ (2007):

“El 23 de julio de 1960, pocos días después de haberse publicado la bula papal, monseñor José Pont i Gol, obispo de Segorbe desde 1951 y primero de la nueva diócesis, hacía su solemne entrada en Castellón iniciando en la Puerta del Sol la multitudinaria comitiva, con estandartes y banderas de cofradías y asociaciones religiosas, la cual finalizó en la ya, desde entonces, concatedral de Santa María, donde se ofició un solemne «te deum».

Fuente: http://www.castelloninformacion.com

CASINOS DE 1922 A 1952. DEL DR. SANCHIS Y SIVERA A EVA DUARTE DE PERÓN

JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

Don José Sanchis y Sivera, nació en Valencia el 5 de enero 1867 y murió el 21de mayo 1937, y el biógrafo Lázaro Floro lo califica como “Canónigo e historiador.” Según indicaciones de Lázaro Floro sabemos que: “Su obra cumbre es La Catedral de Valencia (1909), verdadera guía histórica y artística durante muchos años. Dedicó un gran esfuerzo investigador sobre esta diócesis: La iglesia parroquial de Santo Tomás de Valencia (1914) y La casa natalicia de San Vicente Ferrer son algunos de sus títulos. Fueron importantísimas, además, otras dos obras: La diócesis valentina. Estudios históricos (1920) y su Nomenclátor geográfico-eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia (1922).” Tiene otras obras que nacen con el fruto de sus viajes y los títulos son: ” De Valencia a Cádiz (1901), Dos meses en Italia (1902), Dos días en Lourdes, Excursión a la Cueva Santa (1903), Una visita al Gran San Bernardo (1905), De Alemania, notas de viajes (1906), Una excursión a Mallorca y El país de los faraones (1914).”

En 1922 publica el “Nomenclátor geográfico eclesiástico de los pueblos de la diócesis de Valencia:con los nombres antiguos y modernos de los que existen o han existido, notas históricas y estadísticas, relación de castillos, pobladores, objetos de arte notables, restos arqueológicos, festividades, cofradías, etc., etc. Cuando habla de Casinos dice:

“Casinos.- Villa de 3.000 habitantes, del arciprestazgo de Villar del Arzobispo, con curato de ascenso de segunda, que a mediados del siglo XVIII no era más que un conjunto de masías diseminadas en un llano conocido como el Campo de Liria, pero que debido, sin duda, al descubrimiento de aguas por un sacerdote de Liria, llamado Mosén

Juan Murgui, que construyo un pozo, fue aumentando el vecindario hasta constituir hoy una población rica y saneada. Parece que los prelados de Valencia, que tenían y tienen aún palacio en Villar, pasaban temporadas en Casinos, y que la capilla donde celebraban la Misa fue convertida en templo para aquel diseminado vecindario, erigiéndolo en parroquia el Arzobispo Fabián y Fuero en 1778. Aún se conserva una casa que se llama del Cabildo, en la plaza de ese nombre, porque en ella se hospedaban los canónigos que acompañaban al prelado. Dicha iglesia está dedicada a Santa Bárbara, y en ella se venera el Cristo de la Paz, imagen procedente de la Cartuja de Portaceli, a la que se tiene gran devoción, y se le cantan unos gozos propios en castellano, que compuso el presbítero D. José Muñoz. Se celebran fiestas a dicho Cristo y santa Bárbara los días 4 y 5 de diciembre. Cuenta con una ermita en honor a San Roque, y oratorios públicos en las Masías del Espinar, Juez, Serveret y del Carril. Existen las Cofradías del Santísimo Cristo de la Paz, de la Inmaculada Concepción, del Corazón de Jesús y las Terceras Ordenes del Carmen y San Francisco. (Pág. 180)

En tiempos antiquísimos estuvieron habitados estuvieron habitados estos sitios, como lo demuestra el hallazgo de restos romanos junto con algunas monedas ibéricas, en 1916. En las partidas del término en Torre Seca, se han hallado también monedas ibéricas y en la partida de la Leña, gran abundancia de cerámica sencilla y pintada, y otros restos arqueológicos y monedas romanas. (Pág. 181).” Esta crónica informativa, podía quedar aquí sin añadir nada más.

Fruto de la investigación encuentro una olvidada hoja del periódico Levante, del día 31 de diciembre de 1952, en la que se publicaba la siguiente noticia: “Doña Eva de Perón, Hermana Mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz. Se entrega al Cónsul de Argentina el Pergamino con su nombramiento.” No deja de ser curioso que el Dr. Sanchis y Sivera en 1922 explicara la historia de Casinos y de sus patronos, y que treinta años después se produjera este nombramiento. Esta acción, según refiere la prensa es porque “un argentino Don Héctor Bravo, muy ligado a Valencia, por lazos afectivos y un valenciano que reside en la Argentina, Don José Muñoz, nacido en Casinos, han organizado en este pueblo varios actos religiosos por el eterno descanso de Doña Eva Duarte de Perón, actos que han terminado con el nombramiento de la Hermana Mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz. Le regalaron un artístico y bellísimo pergamino que firmó el Párroco de Casinos Silvestre Adolfo Sales Yuste el 19 de octubre de 1952.”

Concluye la noticia informando: “El Párroco Sr. Sales se ha personado en Valencia para visitar al Cónsul General de la Argentina, D, Francisco Minieri, y hacerle entrega del pergamino. El Sr. Minieri dijo unas palabras de agradecimiento y expresó sus mejores votos de prosperidad del pueblo de Casinos, que tan gran afecto muestra por su país.”

Es una noticia de la época, olvidada pero cargada de sentimiento, una ocurrencia atrevida. ¿Quién iba a pensar que una mujer en aquella época fuera hermana mayor de una cofradía que estaba integrada mayoritariamente por hombres, y de un pequeño pueblo de la provincia de Valencia… pero los casinenses somos así, no sé si el pergamino llegó a Argentina, quedó en el Consulado… o donde quedaría guardado, lo cierto es que en Casinos a los pies del Santísimo Cristo de la Paz, se hizo presente Argentina, y quien sabe, si nuestros patronos el día de hoy, serán venerados en Argentina.

Uno estos dos momentos, quedando una pregunta en el aire ¿Qué fue de aquel nombramiento? Sea la respuesta que fuere, seguramente en el corazón de aquel Casinense que lo hizo posible, siempre estuvo el amor por nuestros patronos, el amor por Casinos y cada 4 – 5 de diciembre, en aquella tierra donde en cada esquina nace el tango, las mejillas de su cara estarían surcadas por dulces lágrimas llenas de nostalgia recordando a su querido Casinos.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA. 13. EL MICROSCOPIO DE CRISÓSTOMO MARTÍNEZ

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

“Aunque es verdad que el microscopio descubre agradablemente las cosas, con todo eso, si se consulta sin más ni más, tal vez desfigura las cosas…” En una de las cartas que conserva el Ayuntamiento de Valencia, Crisóstomo Martínez informa de sus métodos de trabajo, hora tras hora, poniendo huesos humanos, tejidos y médulas, bajo una potente lente de aumento.  Crisóstomo Martínez no era médico, sino pintor. Pero se transformó con el tiempo en un magnífico grabador y en el mejor anatomista de su tiempo. Es el primer valenciano que habló del microscopio y lo manejó en su tarea investigadora. Pero no está claro si lo tuvo durante sus trabajos en Valencia, o más tarde, cuando se fue a París a estudiar anatomía, con los mejores especialistas del momento y con las herramientas más potentes que se conocían para aumentar a la visión los objetos más pequeños.

La vida de Martínez da para una novela y una serie de televisión hecha con medios. Pocas veces encontraremos un personaje como él, capaz de desafiar retos y peligros con tal de trabajar en lo que le apasionaba. El profesor López Piñero, el gran estudioso de la Medicina española y valenciana, dice que “ocupa un lugar de excepción en la medicina del último tercio del siglo XVII. Su obra anatómica fue la única contribución importante al saber morfológico realizada en España durante dicha centuria”. Un tiempo, hay que añadir, en el que España andaba sobrada de autos de fe de la Inquisición y de estrictos médicos galenistas que rechazaban cualquier innovación porque todo, pensaban, estaba ya estudiado, escrito y consagrado.

Cuando la peste de 1647 los médicos galenistas y los innovadores chocaron abiertamente, para empezar sobre la naturaleza de la enfermedad. Pero con el paso de los años, y pese al oscurantismo del reinado de Carlos II, el rey Hechizado, la Medicina valenciana, junto con las Matemáticas, dieron saltos de gran importancia, contra toda corriente. Por eso se habla del movimiento de los “Novatores”, de los innovadores, que permitieron que el mundo académico valenciano, su universidad, entrara en el siglo XVIII con los ojos más abiertos que el resto de España, algo más preparados para las luces de la Ilustración.

De Martínez hay pocas pistas personales, aunque el Ayuntamiento conserve el grueso de sus láminas y de sus escritos. Se sabe que nació en 1638, en una familia de sederos, y que se dedicó a la pintura, aunque no ha quedado ningún óleo o dibujo que se le pueda atribuir. Fuera del campo médico, solo se conserva de él un grabado precioso del proyecto del puerto que entonces se quería tener: un dique con escollera, terminado con un fuerte de vigilancia.

Pero en 1680 comenzó a trabajar en la realización de un Atlas Anatómico por encargo de la Universidad: huesos, músculos, órganos, articulaciones, empezaron a cobrar evidencia científica de la mano de un grabador excepcional. Un gran artista se convirtió en un anatomista de excepción, capaz de trasladar a los médicos toda la capacidad de observación que le proporcionaba un portentoso trabajo con los buriles… y con el escalpelo.  Los humanos aparecían liberados de la piel para mostrar en las láminas de Martínez los músculos y su configuración articular, la portentosa armonía que hacía posible el movimiento de las extremidades y del tronco. Las manos y los pies se presentaban como una máquina, de conjugación perfecta, hecha por la naturaleza para correr o agarrar objetos. Pero faltaba más… Martínez necesitaba conocer lo que se estaba haciendo por el mundo en su campo de trabajo y para ello no había otro referente mejor que París.

En 1685, la Universidad y el Ayuntamiento pidieron permiso al rey para que el estudioso pudiera irse a París a trabajar con los mejores expertos. En la demanda, decían que le pagaban estancia y estudios; pero como Francia y España estaban en guerra, argumentaban que la calidad de las tintas, el papel y las técnicas del grabado eran insuperables en Francia, cosa por otra parte bastante cierta. La Corte se ablandó, y a pesar de la guerra, la respuesta fue positiva en poco más de un año: en 1687, Crisóstomo Martínez se instaló en el colegio parisino de Montaigne, para estudiosos de alto nivel, donde por ejemplo había estado el valenciano Luis Vives.

De los 18 grabados que se conservan, doce se prepararon en Valencia y los otros seis en París. Allí trabajó el grabador anatomista valenciano con los mejores de Francia y de Europa. Allí aprendió lo último en la técnica del grabado y la estampación, pero sobre todo lo más nuevo a la hora de preparar huesos, tejidos, cartílagos, músculos y tendones, en piezas de todo tamaño y presentación, para que resultasen bien visibles e iluminadas tras la lente del microscopio. “Esto requiere mucha maña y diversidad de huesos” –escribió Martínez, según relata López Piñero–. “Unos crudos, otros cocidos y otros secos o medio secos, y variedad de vidrios; esto es, unos que descubren una gran parte, con aumento y claridad fiel, para hacer capaz de lo total; después se examina una parte de esta parte con otro vidrio que aumenta más y así por grados hasta llegar a examinar con un microscopio muy fino una partecilla tenuísima…”

Crisóstomo Martínez trabajo de un modo extenuante. No es preciso imaginar que su trabajo de cocer, trocear y observar a la lupa restos humanos debió ser duro y poco agradable. Hasta que un día llamaron a la puerta de su habitación:

— En nombre del Rey de Francia, queda usted detenido por espía…

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

TRES VECES CORONADA

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ/CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Podemos pensar que el año 2020, no es un mal año. Por favor, no interpreten mal estas palabras, ya que para aquellos que confiamos en la buena gente, hemos vivido y estamos viviendo la solidaridad de grandes profesionales en todas las ramas sanitarias, del orden público, de todos los sectores de la alimentación (supermercados, expendedores, y transportistas), y los muchos voluntarios que han estado al tanto ayudando a sus vecinos más vulnerables o fabricando mascarillas caseras. La solidaridad ha vencido a la pandemia, y es algo a tener muy en cuenta.

A pesar de sentir y dolernos de muchos fallecimientos y haber faltado el consuelo de su familia en los últimos momentos; para aquellos que tenemos fe, nos hemos sentido acompañados por nuestras creencias y hemos recurrido en nuestras oraciones para pedir el descanso eterno de los nuestros, y hemos buscado la protección divina que, otras muchas veces, en malos momentos no ha faltado.

Y allí, no nos ha fallado la Virgen de Monserrate, nuestra Patrona, que ha estado como siempre al lado de los oriolanos en riadas, plagas, incendios, terremotos y epidemias.

Y este año, aún más, y hemos recordado lo que de niños nos enseñaron nuestras madres: aquél hecho glorioso y milagroso acaecido, en 1306, que narraba el que fue Cronista Oficial de Orihuela Rufino Gea, en su “Historia de los Oriolanos”, en 1920.

“Cuenta la historia que un día,

la pobre gente oriolana,

de la raza musulmana

la esclavitud padecía;

y con angustia sombría

socorro al cielo pidiendo,

se sorprendieron oyendo,

en la montaña vecina,

voz misteriosa y divina,

en su socorro acudiendo.

Aquella voz sobrehumana,

al monte los conducía,

y entre peñas, se oía

el ruido de una campana.

Con diligencia cristiana,

las peñas de allí arrancaron:

¡Entre las peñas la hallaron,

y con lágrimas fervientes,

aquellas humildes gentes

su Patrona la aclamaron!”.

Y esta historia se repetirá, una y otra vez, y se recordará en los “Gozos a la Virgen de Monserrate”:

“Como tesoro escondido

debajo de una campana,

os halló la fe oriolana,

atraída del sonido:

Todos tu imagen hermosa,

veneran agradecidos”.

Han transcurrido 714 años desde entonces, y ahora, en éste conmemoramos el primer centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de Monserrate, a la que yo me refiero en muchas ocasiones como la “Tres veces Coronada”.

“Por primera vez sobre las augustas sienes de Nuestra Señora de Monserrate, venerada y prodigiosa imagen, justo orgullo de los oriolanos”, fue coronada nuestra Patrona, el domingo 7 de noviembre de 1897, dando cumplimiento a un legado testamentario de Matías Rebagliato y Sorzano, alcalde de Orihuela en los años 1878 a 1886. Para, ello dejó 6.000 duros (30.000 pesetas o 180,31 euros de hoy), a fin de que se fabricara la corona, lo que realizó el orfebre mallorquín Bernardo Pomar, en 1896, en oro esmaltada con pedrería.

El acto de la Coronación se efectuó alrededor de las 9,30 de la mañana en el Santuario de Nuestra Señora de Monserrate, al que fue llevada la corona “en forma triunfal” desde el Palacio Episcopal bajo los sones de las Bandas de Música Santa Cecilia y Municipal.

La corona fue impuesta a la imagen de la Patrona por el obispo Juan Maura y Gelabert, y tras una alocución del mismo, se entonó un “Te Deum” y celebró una eucaristía por el canónigo Antonio Murcia, asistido por los beneficiados Ángel Trigueros y Pedro Masiá. La cátedra sagrada la ocupó el también canónigo, Agustín Cavero Casañes y se interpretó la misa del maestro Eslava a gran orquesta y coro, dirigidos por el organista de la parroquia de Santiago, Carlos Moreno Soria.

Por la tarde se celebró una solemne procesión, en la que la Virgen portó un manto de plata bordado en oro, que tuvo el siguiente itinerario: Capuchinos, San Francisco, Hospital, Santa Justa, Feria, Colón, Plaza de Cubero, Plaza de la Constitución (Plaza Nueva), San Pascual, Calderón de la Barca, Arzobispo Loazes, Fray Diego José de Cádiz (Alfonso XIII), Duque de la Victoria (Ballesteros Villanueva), Paseo de Sagasta, Santa Lucía, Soleres, Soledad, Mayor, Ángel (López Pozas) y Santiago.

Todos las calles y plazas del recorrido se encontraban engalanadas con arcos de triunfo y los domicilios adornados con tapices y colgaduras, habiendo gran “profusión de banderas luciendo los colores de la Patria”.

A la procesión asistieron todas las asociaciones y cofradías religiosas, junto al Seminario, comisiones de militares y Colegio de Abogados, Cabildo Catedral y el obispo. Cerraba la comitiva el Excmo. Ayuntamiento de Orihuela, bajo mazas y custodiado por la Guardia Municipal. El “Pendón principal”, fue portado por el marqués de Rafal y cerraba la procesión las Bandas de Música citadas. Al llegar al Santuario se entonó una Salve.

Entre los actos programados, en la mañana del viernes día 5 hubo repique general de campanas, dulzaina, elevación de globos aerostáticos y disparo de morteretes.

Una vez concluida la ceremonia de la Coronación, se efectuó un reparto de comida a los pobres en la calle Fray Diego José de Cádiz (Alfonso XIII), consistente en la entrega de 150 lotes que contenían: 2 libras de pan, una cuarta de carne, media libra de arroz, garbanzos y embutido.

Por noche del viernes y del sábado, en la Plaza de Monserrate y en la calle Calderón de la Barca se celebraron conciertos musicales. La ciudad por la noche de este último día y en la del domingo gozó de iluminación, “notándose instalaciones de luz eléctrica y de gas acetileno”, concluyéndose los actos con el disparo de un castillo de fuegos artificiales en la Plaza de Monserrate, a cargo del pirotécnico, José Cánovas.

Transcurren casi 23 años, hasta llegar a la segunda Coronación que se efectuó el día 31 de mayo de 1920. Dieciséis días antes, el obispo Ramón Plaza y Blanco, a través del “Boletín Oficial del Obispado de Orihuela” mediante una circular, anunciaba e invitaba a la Coronación Canónica de Nuestra Señora de Monserrate, en virtud de un Decreto del Cabildo de Patriarcal Basílica Vaticana de 11 de noviembre de 1919, concediendo autorización para llevar a cabo la misma. En dicha circular, recordaba la anterior Coronación y pedía que “con júbilo nuestra muy querida Ciudad de Orihuela” lo celebrase. Así fue y quedó escrito en los anales oriolanos dicha efeméride.

La víspera de la Coronación, la imagen fue llevada en procesión hasta las Casas Consistoriales en la Plaza Nueva, siendo introducida en el Salón de Sesiones, donde se celebró un consejo presidido por el alcalde José Martínez Arenas, y fue nombrada Alcaldesa Honoraria de la Ciudad de Orihuela, siendo velada toda la noche por los concejales, miembros del Cabildo Catedral, por la Cofradía de Nuestra Señora de Monserrate y por las señoras que formaban su Corte de Honor.

A las diez de la mañana, estando la Gloriosa Enseña de “El Oriol” ondeando en el balcón principal de las Casas Consistoriales, se llevó a cabo la Coronación, después de darse lectura a los rescriptos en que se declaraba a Nuestra Señora de Monserrate como Patrona de Orihuela y se facultaba al prelado para coronar canónicamente a la imagen. Tras celebrarse una misa rezada oficiada por el canónigo Francisco Iñesta Cañizares, el obispo Ramón Plaza y Blanco impuso la corona a la imagen. Estuvo presidiendo el gobernador militar de Alicante, en representación de los Reyes de España.

La fiestas de la Coronación se celebraron desde el día 24 de mayo hasta el citado día 31. Se sucedieron una serie de actos festivos como alboradas y dianas; “fiacolatta” con carrozas, comparsas a pie y a caballo, gigantes y cabezudos, bandas de música; Bando de la Huerta; conciertos y verbenas en la Glorieta; repartos de premios a la honradez y aplicación a los niños de las escuelas públicas; comidas a los asilados y presos; tiradas de pichón; Batalla de Flores; corrida de toros con los diestros Saleri II, Valerito y Dominguín. En la parte musical de algunos de estos actos participaron las siguientes agrupaciones musicales: Banda del Regimiento de Infantería de Sevilla nº 33 de Cartagena, “La Orcelitana” de nuestra ciudad; las Bandas de Música de Bigastro, Rojales, Beniel y Granja; Banda de Música de Infantería de Marina de Cartagena; “La Filarmónica” Sociedad de Conciertos de Cartagena.

Dentro de los actos, la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos, los días 29, 30 y 31 repartió a las once de la mañana, en su domicilio social mil raciones diarias de pan y arroz. Así mismo, el día 28, se celebró un pontifical celebrado en el Santuario de la Patrona por el obispo de Cartagena, Vicente Alonso Salgado, en que se cantó la misa del maestro Higinio Manzanares dedicada a Nuestra Señora de Monserrate por los oriolanos ausentes, y fue orador sagrado Julio López Maymón, deán de la catedral de Cartagena en Murcia. Tras la conclusión de la ceremonia se trasladó una comisión de dichos ausentes al Asilo para presenciar el reparto de un almuerzo a los asilados, financiado por aquellos.

Además del acto de la Coronación y de este pontifical, el día 25 fue consagrado el templo de Monserrate, celebrándose a continuación una misa cantada a gran orquesta; el día 29, se efectuó también el Santuario una misa a gran orquesta, predicando el canónigo Francisco Iñesta Cañizares; el día 30, ofició una eucaristía el obispo Plaza y Blanco, predicando el canónigo de la catedral de Madrid, Diego Tortosa.

Con un concierto en la Plaza de Monserrate, un árbol de fuegos artificiales, morteretes, globos, dulzaina, gigantes y cabezudos concluían las fiestas de la Coronación Canónica. Previamente se entonó en el Santuario una Salve a gran orquesta, después de la procesión que recorrió siguientes itinerario: Plaza de la Constitución (Plaza Nueva), Plaza Cubero, San Agustín, San Isidro, Plaza de la Constitución, Luis Barcala (San Pascual), Calderón de la Barca, Loazes, Alfonso XIII, Príncipe de Vergara (Ballesteros Villanueva), Paseo de Sagasta, Santa Lucía, Soleres, Plaza de la Soledad, Mayor, López Pozas, Santa Justa, Marqués de Arneva, Santiago, Abajo, Plaza de Monserrate, San Francisco y Capuchinos.

Se cumple una centuria de todo ello y el fervor a la Virgen de Monserrate se fue manteniendo, hasta sufrir en un aciago día de los primeros de la Guerra Civil, la destrucción de la primitiva imagen y el robo de su corona. Tras la fratricida contienda, el pueblo de Orihuela puso manos a la obra a fin de restituir la imagen de la Patrona. Para ello, entre las varias réplicas que existían se decidió por aquella que había sido fabricada, en 1709, a instancia de los vecinos de la Puerta Nueva, que durante muchos años estuvo entronizada en la fachada da la casa de Luis Cambronero, que más tarde paso a la familia de José Garriga Lacárcel, que fue según Mari Cruz López Martínez quien hizo entrega de la imagen para sustituir a la primitiva. Se encomendó al oriolano de Pilar de la Horadada, José Sánchez Lozano que prepara la talla y la adecuara, lo que había presupuestado el escultor en 900 pesetas. Una vez concluida la restauración, el día 6 de septiembre de 1941 fue entronizada como Patrona de Orihuela. Desde 1940 hasta 1958 se estuvo efectuando una suscripción popular en dinero y joyas para fabricar una corona en sustitución de la que había sido robada. La fabricación de la misma, fue encomendada al valenciano José Bonacho David.

Por fin, llegamos al año 1959, en que por tercera vez Nuestra Señora de Monserrate es coronada. En esta última ocasión se celebró el acto en la Glorieta de Gabriel Miró y con 12 años estuve presente entre la gran multitud de oriolanos que se dio cita a las ocho de la tarde del 31 de mayo de dicho año. La Coronación fue llevada a cabo por el obispo Pablo Barrachina y Estevan, estando presentes los obispos oriolanos, Luis Almarcha Hernández (León) y José Bascuñana Llópez (Ciudad Rodrigo). Así como el que fue obispo de Orihuela, y en esos momentos arzobispo de Valladolid, José García Goldáraz.

Era alcalde de Orihuela, Luis Cartagena Soriano y se creó una Comisión para la organización de los actos, presidida por el deán José Sanfeliu Giner, teniendo como secretario al abogado, Álvaro Botella Martínez.

El programa de dichos actos abarcó desde el domingo día 24 al día 31 de mayo. Hay que destacar la puesta en escena en la Glorieta de Gabriel Miró, del “Gran Teatro del Mundo” de Pedro Calderón de la Barca por los alumnos de la Academia Magistral, dirigidos por Tomás Valcárcel Deza, y unas Justas Literarias celebradas en el Cine Avenida, siendo la Reina de las misma, Nuestra Señora de Monserrate, mantenedor Adolfo Muñoz Alonso y presidente de Jurado, Luciano de la Calzada y Rodríguez, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Murcia.

En el aspecto religioso, se celebró el traslado de la Patrona a las parroquias de Santiago y de las Santas Justa y Rufina, y a la iglesia de la Merced, donde fue homenajeada por los parroquianos del Salvador. El día 28, Corpus Christi se celebró la procesión Eucarística, y al día siguiente la imagen fue trasladada a la catedral, desde donde fue conducida en la tarde de la Coronación hasta la Glorieta. Al concluir la ceremonia, en procesión Nuestra Señora de Monserrate fue devuelta a su Santuario, donde se entonó una Salve popular. Como cierre de los actos se disparó desde la Plaza de Capuchinos un castillo aéreo de fuegos artificiales.

Han pasado 123 años de la primera Coronación, un siglo desde la segunda que estamos conmemorando, 61 años desde la tercera: tres veces coronada. Estimo que no debe preocuparnos el que, debido a las circunstancias que estamos viviendo se hallan visto condicionados los actos que estaban previstos realizarse para esta ocasión. Pero, contra esas dificultades, siempre ha estado presente nuestra Virgen Morena, haciendo gala de su protección, cuando hemos acudido a Ella:

“De Monserrate amorosa

Virgen Madre de afligidos:

Socorred los desvalidos,

pues que sois tan poderosa”.

Entonemos un viva a la Virgen de Monserrate, Patrona de Orihuela, hoy en el Centenario de su Coronación Canónica y siempre en nuestros corazones.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

OCIO RESPONSABLE

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

A raíz de lo ocurrido en la Marina, la concejala de Juventud de Valencia ha mostrado su lógica preocupación. Tras una sesión del Consejo de la Juventud, ha hecho una apelación «a la responsabilidad para que no se produzcan más actitudes imprudentes durante la desescalada del confinamiento». Para remarcar su preocupación, Maite Ibáñez ha añadido que no quiere que se «estigmatice» a la gente joven como «irresponsable»; pero ha dejado en el aire la duda de que eso va a pasar si aquí o allá, en la Marina o en el secano, se siguen dando aglomeraciones -iba a poner aquelarres- en los que hay gente que se toma a guasa esas reglas de seguridad que con infinita paciencia estamos sobrellevando todos.

Pero al hilo de la juiciosa intervención de la concejala quisiera hacer una observación: las ganas de tomarse un gin-tonic a la fresca, rodeado de amigos en un hermoso atardecer junto al mar, no se mitigan con la edad. Quiero decir que lo de la Marina no es un problema de jóvenes a tratar en el Consejo de la Juventud, sino quizá un asunto de responsabilidad, actitud (no es ni virtud) que funciona por el sentido de las proporciones más que por los años.

A mí la edad me da igual. Las canas no quitan las ganas de disfrutar del ocio. Pero el caso es que lo que la concejala de la Juventud llama «ocio responsable», lo que anda siendo materia de sesudos estudios en el Consejo de la Juventud, parece redundante. Solo hay una clase de ocio, el educado y sensato, el responsable. Con epidemias o sin.

«Lo que ha pasado en La Marina no representa a la mayoría de la juventud valenciana, que está demostrando una gran responsabilidad y un comportamiento ejemplar», ha dicho la concejala, cuyo impecable currículo en el campo del arte y el ocio cultural acabo de leer. Pero en la web municipal veo también -siento hacer esto, señora- que nació en 1973. Es decir que ella, como casi todos los del vídeo tantas veces visto, son gente que ya no tiene que inquietarse por el acné. Andan ya creciditos y se supone que han de ser responsables, en el ocio y en el negocio.

Me preocupan mucho más dos tatuados de unos 18 años, vestidos nada más que con chanclas y bañador, que poco antes de escribir he visto pasar por mi calle, a seis kilómetros del mar. Esos, ni saben dónde está la Marina ni se han podido tomar jamás un gin-tonic.

Y ahora voy a estudiar la Guía de Playas Seguras de la Generalitat. Son sesenta y tres páginas, ocho más que mi manual de pilotaje de la lanzadera espacial ‘Columbia’.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA PRIMERA QUINTA DE ELDENSES


Grabado del sorteo de quintos donde los mozos conocen su destino militar. | Imprenta Paluzie, 1870. ID de la imagen. P4WDDE. @alamy.es

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

La modernización del Estado al socaire de la Ilustración durante los reinados de Fernando VI, Carlos III y Carlos IV no solo conllevó la implantación de medidas favorecedoras del comercio, la economía, las comunicaciones, la Ciencias, las Artes o las Letras entre otras disciplinas, sino que también tuvo una faceta más a pie de calle como fue la obligatoriedad de contribuir a la defensa del reino, es decir, la creación de las quintas anuales de mozos para el servicio militar.

Gracias al trabajo de F. Matallana Hervás conocemos los pormenores de la primera quinta anual de mozos eldenses, formada en el año 1775.

En marzo de ese año y por orden de Carlos III el reino de Valencia, en base a la población calculada, debía contribuir con un contingente de 933 hombres al remplazo anual en España. Una vez comunicado a las autoridades militares correspondientes, éstas procedieron a distribuir dicho contingente entre todas las villas y ciudades del reino. Así a la gobernación de Orihuela le correspondió contribuir con un total de 88 mozos. De este reparto, a la villa de Elda, con una población estimada de 682 vecinos (unos 3.000 habitantes), le tocaba aportar 4’58 hombres, con arreglo a un criterio de proporcionalidad de 1 soldado por cada 156 vecinos.

Será un lunes, 10 de abril de 1775, ahora hace 245 años, cuando Andrés Sempere y Juan, alcalde de la villa eldense, ordena la confección del primer alistamiento de los mozos disponibles para el servicio de Armas, entre los 17 y 36 años, con indicación de su profesión, edad y nombre de los padres.

Fueron 216 los jóvenes censados, predominando los jornaleros (120), seguido de los labradores (57), tratantes (8), estudiantes (5), zapateros (3), escribientes (3), oficiales de tejedor (2), carreteros (2), oficial de cirujano (1), carpintero (1), oficial de carpintero (1), oficial de herrero (1) y un tejedor, no dejando constancia el resto.

Dos días más tarde, el miércoles, 12 de abril los mozos eldenses fueron citados en el ayuntamiento para realizar su tallaje. Trámite para el que se constituyó un tribunal compuesto por los médicos titulares de la villa Antonio García y Roque Amat y los maestros cirujanos Francisco Pinos y Francisco Ager. Fueron medidos un total de 194 mozos, habiendo 22 ausencias. De los mozos tallados, 86 no alcanzaron la estatura de la ordenanza.

Una semana más tarde, se realizó el primer sorteo municipal del cupo de 4 reclutas entre los 44 mozos declarados finalmente aptos para el servicio militar. Estos 4 jóvenes eldenses fueron: Pedro Juan Sarrió, Joaquín Carpio Micó, Vicente Oriente Meseguer y Pedro Jover García.

Tras cuestiones burocráticas como la asignación de un soldado más a la villa, ausencia de mozos, exención de otros etc., al final los mozos entregados en el Regimiento de Infantería de la Princesa fueron:

    Joaquín Carpio Micó, hijo de Gabriel y de Ignacia, de 20 años.

    Vicente Oriente Meseguer, hijo de Francisco y de Rosa, de 23 años.

    Pedro Jover García, hijo de Thomás y de Úrsula, de 19 años.

    Vicente Gil Guill, hijo de Thomás y de Ysabel, de 17 años.

    Agustín Santo Sánchez, hijo de Salvador y Francisca, de 21 años.

Vaya esta crónica eldense en homenaje a aquellos primeros jóvenes que pasaron a la historia de nuestro pueblo por ser los primeros quintos de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LOS GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA. 12. EL VAPOR QUE LLEGÓ POR UNA EPIDEMIA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Dos años antes de la instalación de la máquina de vapor en La Batifora, un asombroso barco había llegado al puerto de Valencia causando gran admiración. Fue el 10 de agosto de 1835, y se trataba de “El Balear”, un buque de velas, como los demás, que sin embargo había incorporado a sus costados dos grandes ruedas de paletas impulsadas por el pistón de una caldera de vapor. El buque, que avanzaba rápido batiendo las olas, echaba un espeso humo negro por su chimenea. Y llegó a Valencia a causa de una epidemia, la que tenía cerrado por cuarentena el puerto de Marsella. Su armador, una compañía catalana muy innovadora, lo estaba empleando para llevar pasaje a ese puerto francés desde Barcelona; pero cuando se decretó el cierra sanitario, cambió de planes e hizo que el buque fuera desde la ciudad condal a Valencia, haciendo escala en Tarragona.

En su primer viaje, el buque zarpó a las seis de la mañana y llegó a mediodía a la vieja Tarraco. Dos horas después, zarpaba con rumbo sur para llegar a Valencia al amanecer del día siguiente. Era muy rápido poder ir de Barcelona a Valencia en veinticuatro horas, y mucho más cómodo que hacer el trayecto en diligencia. Pero también era muy caro: viajar en la lujosa cámara de popa hasta los pies del Montjuich costaba 16 duros, una fortuna, y por hacerlo en la proa, con más ajetreo de mar, cobraban doce duros y medio. Pero así se inició el servicio de vapores, con ese “Balear” histórico que pronto tuvo hermanos gemelos que crearon una red de transporte de personas y mercancías entre toda la costa mediterránea española, el sur de Francia y las Islas Baleares. En solo quince años, el transporte marítimo apostó decididamente por el vapor. Justo a tiempo para la aplicación del mismo principio de tracción al ferrocarril.

La fuerza del vapor de agua generada por una caldera a la que se aplica fuego era conocida por todo el que usaba marmitas desde épocas antiguas. Romanos y griegos comprendieron las posibilidades de esa potencia, pero no la aplicaron de forma práctica. Hay que esperar al siglo XVIII para ver al inglés Thomas Newcomen creando una máquina de vapor funcional que movía un pistón con una finalidad práctica: aunque con muchas complicaciones, el artilugio se usó para extraer el agua de las galerías mineras.

James Watt, escocés, trabajó años después en la universidad de Glasgow donde, en 1764, cuando reparaba una máquina de Newcomen, aplicó el principio de usar depósitos diferenciados para agua caliente y fría, un sistema que se impuso para los usos prácticos de la máquina. Aplicada para bombear agua de las minas, la máquina de vapor empezó a imponerse en el ámbito industrial. En 1789, el ingeniero español Agustín Bethencourt, considerado el padre de la ingeniería española moderna, fue enviado a Inglaterra donde estudió las máquinas en uso a petición del Gabinete de Máquinas de la corte. Las minas de Almadén fueron las primeras en utilizar un avance que, sin embargo, no encontró continuadores en otros ámbitos hasta medio siglo después, en la sedería.

En cuanto a la aplicación de la caldera de vapor a los barcos, se cita como introductor al francés Jauffroy  d’Albany, que construyó uno de cuarenta metros y lo hizo navegar en 1784. El inglés Fulton hizo navegar su prototipo por el Sena en 1803 y llevó la idea, en 1807, a los Estados Unidos, donde se impusieron pronto, en los grandes ríos, los buques anchos, de poco calado y grandes ruedas de paletas. En España, el primer buque de vapor que hizo el servicio entre Barcelona y Palma, “El Mallorquín”, empezó a navegar en enero de 1934. El sistema de tracción por paletas funcionó con comodidad en los ríos y en la navegación marítima de cabotaje; la travesía del Atlántico no se hizo hasta la botadura del “Great Western” en 1838, en coincidencia con la aplicación del principio de impulsión por caldera de vapor y hélices, que fue el sistema que se extendió en el curso de pocos años como más práctico y seguro.

Con todo, “El Balear” siguió frecuentando el puerto de Valencia en navegación de pasaje y carga. En 1840 fue el encargado de traer a puerto a la regente doña Cristina, acompañado de sus hijas, una de ellas la que sería reina Isabel II.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

ICONOGRAFÍA DE SANTA BÁRBARA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Hay una serie de símbolos que acompañaban a cada imagen religiosa, mitológica que permitían identificarla. Elementos simbólicos que no hacían falta explicar, pero cuyo significado para los hombres y mujeres del siglo XXI se han perdido. Los elementos que definen a Santa Bárbara son los siguientes:

TORRE. Es el atributo más característico. Recuerda el encarcelamiento que sufrió la santa por parte de su padre. En todas ellas se pueden ver las tres ventanas que poseía la torre: dos de ellas construidas por su padre y una tercera mandada construir por la santa. Estas hacen referencia a la Santísima Trinidad. La forma es circular  resaltando el carácter de fortificación al representarla  con almenas, salvo en la litografía de  Francisco Company.  Suele aparecer la puerta cerrada de la misma, como en el retablo de Xixona, el grabado del Archivo Municipal de Cocentaina y  la estampa de Joan Amades. En el retablo de Cocentaina no aparece

En las representaciones más antiguas la santa lleva en sus manos la torre, pero posteriormente la torre aparece junto a la santa y sus dimensiones aumentan. En la litografía de Francisco Company la torre sirve para que la santa se recline en ella, sin embargo en la del Archivo Municipal de Cocentaina y en la de José Martí la torre es del mismo tamaño que la santa; y en la de la Joan Amades, ya supera a la propia santa.

En escultura la torre suele aparecen a los pies de la santa como en la escultura de Monovar.

La santa aparece generalmente de pie, aunque en la litografía de Francisco Company está ligeramente reclinada sobre la torre y en la de Joan Amades aparece de rodillas mirando al cielo, pues espera ser decapitada inmediatamente.

PALMA. Es un símbolo anterior al cristianismo y representa  la victoria. En el mundo cristiano se utiliza para representar a los mártires; pues este ha obtenido la suprema victoria y con ella la vida eterna. Suele representarse como una verdadera palma, que según las obras aumenta o disminuye de tamaño. Aunque en la escultura de Monóvar es una pequeña rama o plumas de pavo real a modo de palma, atributo que hace referencia a la leyenda en la que se comenta que fue azotada por su padre con plumas de pavo.

LA CORONA o EL NIMBO sirve para reforzar la condición de mártir. Así la corona aparece en la estampa de Martí e hijos, pero es sustituida por el nimbo en el retablo de Santa Bárbara de Xixona y de Cocentaina y en el grabado del Archivo Municipal de Cocentaina; aunque en la estampa impresa por Francisco Compañy no lleva ni corona, ni nimbo.

LA ESPADA. En escasas ocasiones se la representa con una espada señalando que fue decapitada.

EL RAYO. También raramente aparece el rayo como elemento simbolizando el castigo divino que sufrió su verdugo. Así en la estampa publicada por Joan Amades el cielo está cubierto de nubes de las que surgen rayos que convergen hacia el ejecutor de la pena capital. También aparece el cielo nublado y saliendo de las nubes tres rayos en el grabado del Archivo Municipal de Cocentaina

EL VESTIDO: Por su condición de virgen lleva la túnica talar de las doncellas romanas, envuelta en manto.

LIBRO EN LAS MANOS es símbolo de la religiosidad de la santa, ya que representa la Doctrina de la Iglesia. Hace referencia al muchísimo tiempo que dedicó la santa a estudiar las verdades de la fe cristiana. Con este atributo aparece representada en el retablo de Cocentaina y  en el grabado del Archivo Municipal de  esta población.

EL CÁLIZ , LA CUSTODIA o LA CRUZ,  representa que Santa Bárbara nunca olvida a sus fieles y les asegura que no morirán sin recibir los sacramentos. La litografía de Martí y la escultura de la santa de Monovar llevan este atributo.

EL CAÑÓN O LA BOMBA estaría relacionado con el cañón que mató a su padre y recordaría que es patrona del cuerpo de Artillería.  Aparece en la estampa de Joan Amades y en la del Archivo Municipal de Cocentaina.

LA CORAZA puede representar el patronazgo sobre la Artillería, es decir un carácter militar o la fortaleza de la propia santa para sufrir abnegadamente su martirio. En la estampa de  la litografía de Martí e hijos la santa está recubierta con la coraza.

REFRANES Y DICHOS SOBRE SANTA BÁRBARA.

Ningú se’n recorda de Santa Bàrbara fins que trona.

Santa Bárbara bendita ens guarde la collita.

Santa Bárbara va pel camp, escoltant a l’Esperit Sant, i l’Esperit Sant ad ella. Deu nos guarda d’un tro, d’un llamp i d’una mala centella.

Santa Bárbera va pel camí, buscant l’Esperit Sant/ l’Esperit Sant no pot vindre, que tres núvols veu vindre:/ uno de foc, uno de pedra i uno que rellampega./ Santa Bárbara bendita lliura-nos del tro i de la centella.

Santa Bárbara bendita/ que en el Cielo estás escrita/ con papel y agua bendita,/ con las llaves y la cruz,/ tres veces; amén Jesús./ Santa Bárbara va pel camp/ buscant a l’Esperit Sant./ L’Esperit Sant no pot vindre./ Tres nugols es veuen venir:/ uno de pedra, altre de foc, altre d’aigua./ El de pedra, a la serra,/ el de foc a la mar,/ el d’aigua, a la terra.

Santa Bárbara bendita/ que en el Cielo estás escrita/ con papel y agua bendita,/los moros a la piedra/, los cristianos a la cruz/ Padre Nuestro, amén, Jesús.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com/

CASINOS Y SU PRIMERA SOLICITUD DE VILLAZGO: UN SUEÑO NACIDO EN 1800


Masia del Espinar. / Archivo JSMS

JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

En la Visita de la Parroquial a la Iglesia de Santa Bárbara del Lugar de Casino en el año de 1807 se lee: “CARGO: Primeramente se advierte que las cuentas de los años mil setecientos noventa y tres hasta mil setecientos noventa y siete ambos inclusive, en que dejó la Vicaria el Dr. D. Damián Fuster están dadas y presentadas por el dicho Fuster, en el Expediente que se ha seguido contra el referido Fuster en los Tribunales de la Curia eclesiástica de Valencia y Rota Matritense por los vecinos de ese pueblo y el actual Vicario D. Vicente Aznar y las resultas de dicho expediente se hallan sentenciadas por dichos tribunales, transigidas y concordadas por dichos con escritura ante Bernardo Gómez Bustamante, Notario Mayor de la Curia eclesiástica de Valencia a los veintiún días del mes de mayo del año mil ochocientos y cinco entre los referidos Dr. Fuster y D. Vicente Aznar por la cantidad de setecientas setenta y ocho libras, por cuya razón mandó su Señoría, se pasase al examen y vista de las comprensivas desde el año mil setecientos noventa y ocho hasta mil ochocientos y seis ambos inclusive, dadas por los Fabriqueros, Pasqual Navarro, Pasqual Moreno, Julián Muñoz Maior, Francisco Murgui de Josef, Josef Murgui y Civera y el referido Vicente Aznar …”

Casinos y la importancia de las Masías núcleos de población dispersos.

En 1790 ya se censan las Masías y sus habitantes como parte integrante de la Parroquia del Más de Casinos. Este hecho que parece no tener importancia, a la vista de los estudios realizados es un hecho decisivo a la hora de conseguir la independencia de Liria.

No podía acceder Liria a que Casinos tuviera el término según la ubicación de las masías. En las páginas que podremos ver los “planos geométricos por términos municipales mandados formar por la ley de 27 de marzo de 1900” apreciamos la extensión del término de Liria, y sabemos por los escritos de Juan Rocher, lo que costó delimitar el término y finalmente conocemos el término que consiguió Casinos cuando definitivamente en 1846 se independizó de Liria. Estas eran las Masías de Casinos:

1-Masia de Muñoz a la parte del Espinar a la parte del término de Olocau: Dos casas y siete habitantes. 2-Masia del Espinar propia de Miguel de los Reyes a la parte de dicho territorio del término de Alocau: Dieciséis habitantes, de los cuales trece llevan el epígrafe de “criado” 3- Masia de Carlos cerca del Espinar: Tres habitantes. 4-Masia del Rosario a la parte de arriba cerca del termino de Alcublas, dos casas con seis habitantes (4+2) y una “Masia” con dos habitantes. 5- Casas de dicho anexo Agustín: Nueve Casas Numeradas de la 10 a la 18: Treinta y nueve habitantes. 6-La Casa masía de la Cartuja de Portaceli a la parte de debajo de Alcublas, numerada con el Numero 19 y veinticuatro habitantes. 7- Masía de Juan Muñoz a la parte del término del Villar, cinco habitantes. 8- Masía del Juez Pagan a la parte del termino de Bugarra: seis Habitantes.

Consideraciones al plano del término de Liria:

En el Plano Nº 147- 460454 existe la raya del término de Liria con Casinos, Villar del Arzobispo, Andilla y acaba uniendo con la zona primera (Camino viejo de Alcublas). Al ver este plano se distinguen una serie de partidas pertenecientes y trabajadas por los vecinos de Casinos.

Entre Rambla de Artaj y Camino Yesa: El Balconet, Oran, Bodegas de mundo nuevo, Cañada de las Nogueras, Maset de Capa, Masia del Poll, Bodega de Gea.

Entre el Camino Yesa y Camino vecinal de Alcublas a Casinos: Las Carreteras, Mas de Agustín (Agustí), Cañada del lobo, Bodegas de Santa. Santa, Corral del Seco, El meador, Virola, La tabaira, Travesía de Virolas y corral del Capón, Corral del Capon, La franchina, Corral de Ambrosio.

Camino vecinal de Alcublas a Casinos y Camino del Arzobispo o de Casinos a Olocau: Rambla de Los Frailes, Barrales, Lastras del tío Perico, El campo, Genovés, San José, Senda de Oliveros, Maset de Joaquín, Balsa Serrana, Murgui, Fardeta, Clochas de Diago, El armelar, Chaques, Corral de rata, Cañada del Conde, Alchup de Bernabe, por citar algunas de las partidas.

I Solicitud de Villazgo.1804

Según se aprecia en los antecedentes de la solicitud de Villazgo que piden la Junta de Fábrica en 1810, hay una concesión anterior que copio el párrafo a continuación:

“Y de acuerdo de la Cámara, se pidió informe en 7 de febrero de 1804 a la Audiencia de Valencia, quien formó el expediente instructivo oyendo al ayuntamiento de Liria, al dueño jurisdiccional, al corregidor del partido y al fiscal y sustanciado consejo, a derecho ejecutó la Real Audiencia en 31 de octubre siguiente, el informe favorable y, encontrando la Cámara, méritos suficientes para la concesión de la gracia, consultó a su Majestad y le fue concedida bajo el competente servicio; que la necesidad en bastante caudal para los gastos indispensables fue causa de que no disfrutasen de ella, hasta que pudiesen juntar anualmente, y sin menoscabo al vecindario, lo necesario al intento, y siguiendo las mismas causas que los estimularon a la indicada solicitud, suplican se mande expedirles la correspondiente carta de privilegio de villazgo, ofreciendo satisfacer el servicio que deben hacer por él en diez años a plazos iguales, estando como están prontos a prestar la caución y seguridad que se estime, obligándose de hacerle en la tesorería de ejército, en aquel reino”.

Por tanto en el intento frustrado de 1804, de la gracia de villazgo, no puede llevarse a término por no disponer del caudal económico suficiente que ha de tributar Casinos para obtener el título concedido. En mi modesto pensar y a la vista de los hechos conocidos sabemos que los vecinos del Más de Casinos, se enfrentan con diferentes pleitos y gastos. Por ejemplo el pleito contra D. Damián Fuster, por no dar cuentas sobre la construcción de la nueva iglesia y venta de terrenos, otros pleitos contra Liria, y sobre todo que esos años se termina la construcción de la iglesia parroquial y se construye el nuevo cementerio.

¿Qué personas de Casinos hacen posible esta demanda?

Encontramos en el Archivo Metropolitano Arzobispado de Valencia en el año 1803 que “Don Vicente Adsuara presbítero vicario de la aldea de Casinos, Josef Murgui y Llabata, Pasqual Niñerola, y Pasqual Moreno, electos del común de vecinos de la misma sobre patronazgo de la Yglesia de la Aldea de Casino.

Un hecho que aporta luz es que en 1804, (abril-agosto. Liria) existe una instancia realizada por José Murgui, Mauro Sancho, Pasqual Moreno y Pasqual Niñerola por el uso abusivo que pretende hacer Francisco Espinosa, tejero, del agua de las balsas que abastecen a Casinos. (Josef Murgui, menor; Mauro Sancho; Pasqual Moreno y Pasqual Niñerola, labradores y vecinos de la aldea de Casino y electos del común para quantos negocios se ofrezcan)

En 1805, se dicta sentencia sobre el pleito que el pueblo de Casinos insta contra el que había sido el primer vicario de la Parroquia de Santa Bárbara cuando la fundó D. Francisco Fabián y Fuero. Este pleito se inicia en 1799, aunque los hechos arrancan algunos años antes, y es sobre dación de cuentas de Don Damián Fuster, de la lectura del informe de los auditores, hay que destacar que el Arzobispado de Valencia compró unos terrenos a petición de los moradores de Casinos para cultivar en ellos granos y posteriormente invertirlo para la fábrica de la parroquia, hecho este que no se produjo. Don Damián Fuster, vicario de la parroquia, hizo caso omiso a estas instrucciones, invirtiéndolo en la construcción de una casa que fue la casa abadía, y que más tarde (posiblemente cuando cesó como vicario de Casinos y tomó posesión de la parroquia de Aldaya) vendió a Vicente Porter, que era médico del Villar.

Ante esta apropiación indebida de los recursos de la parroquia, los habitantes de Casinos, capitaneados por Francisco Ribelles (Maestro Cirujano) así como por las otras familias, Josef Murgui, Menor, Pasqual Navarro, Pasqual Moreno y Pasqual Niñerola, interpusieron el pleito que finaliza en esta fecha.

En 1805 existe otro pleito cuyo título es “Lio 251 11” D. Vicente Adsuar, Presbitero Vicario de la Yglesia de la Aldea de Casino. “Que por una solemne reciente executoria se ha declarado distinta y separada de la Yglesia Parroquial de la villa de Liria la de la aldea del mas de Casino y que los daños rectorales adeudados por sus feligreses parroquianos habitantes en el poblado de la Aldea y moradores en esas pertenecen privativamente al Vicario mi principal, los derechos de fábrica y demás correspondiente en los funerales y otras funsiones de los parroquianos”

Se construye el Cementerio Parroquial en las inmediaciones de la rambla de Artaj.

El día 3 de agosto de 1809 fallece Josef Cotanda, Alcalde pedáneo, que estuvo casado con Rosa Niñerola.

El 21 de diciembre de 1809 fallece Julián Muñoz.

De esta lectura, se aprecia claramente quienes fueron los soñadores que hicieron posible que Casinos fuera pueblo. Que honrar su memoria, sea el motor que avale la historia de Casinos, que con la voluntad férrea y el honor de Juan Rocher y Andrea Murgui, se convirtió años más tarde en realidad.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

GRANDES GENIOS

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

El otro día volví a ver una película de los 60, época más gloriosa de Hollywood, sobre la vida de Miguel Ángel con tres excelentes actores: Charlton Heston, Rex Harrison y Diane Cilento. Se trataba de El tormento y el éxtasis, un film basado en la novela de Irving Stone y dirigido por Carol Reed, cuyo argumento hacía referencia a la realización de las pinturas del techo de la Sixtina. Precisamente al volver a visualizar en la cinta los frescos de la bóveda de la capilla papal, recordé recientes estudios sobre el tema, que no dejaron de asombrarme. Así, las nueve escenas, desde la creación del universo hasta la embriaguez de Noé, se acomodan en una proporción de espacio arquitectónico, en la misma formulación cabalística de las dimensiones del Templo de Jerusalén. Otra de las sorpresas fue el epítome de fisiología humana subrepticio en las pinturas: El tronco cerebral en la glotis de Dios, en la disociación de la luz de las tinieblas. La separación entre las aguas y la tierra, precisada en el perfil del manto del creador, como la silueta de un riñón, referencia de la disparidad de lo líquido y lo sólido. Los ignudi flanqueros del último papel con Noé ebrio, arrebujados bajo el contorno de un hígado, siendo el segundo cirrótico. Los ángeles cubiertos con el manto de Yahvé en el insuflo de la vida a Adán, que suponen la sabiduría del engendrar y conforman la morfología del corte axial de un cerebro. Digamos que el artista llevó a cabo muchas disecciones en Florencia y Bolonia, para estudiar la anatomía. Pues bien, el prodigio de este conocimiento le supuso saltar de la carnalización del cuerpo humano a su universalidad. Neoplatonismo analógico en vena: El microcosmos fisiológico, que refiere el macrocosmos astral. Leonardo también era feligrés de esa creencia. Ahhhhh, de paso recomiendo la película.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com